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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

25 OPINION DE MILAGROS AGURTO

FORO SOBRE LA GASTRONOMIA PERUANA

 

POLITICAMENTE INCORRECTO

Por: Milagros Agurto – Revista Somos – El Comercio

Sábado 11 de Febrero del 2012-02-12

Dios perdona el pecado pero no el escándalo. En estos últimos días, se ha armado todo un barullo a raíz de los comentarios hechos por un peruano en el extranjero respecto a nuestra comida.

Tengo que reconocer que demore mucho en darme cuenta de que el personaje en cuestión era el conductor de un finado programa que era muy “culturoso”, pero también bastante soporífero.

Por mi parte, y con cronometro en mano, no resistía verlo ni por 30 segundos.

Periodistas de este país han dicho que los comentarios son un exceso, cocineros se han levantado y ahora hacen huelga de cacerolas caídas en señal de la mayor furia, otros han dicho que tenemos un frágil patriotismo y, en fin, es mejor no continuar con la cháchara.

El tema es que nos guste o no nos guste, los platos típicos de nuestro país, tal como se preparan en la actualidad y se expenden en los negocios, son ricos en condimentos, sales y grasas.

Cuando esta columnista ha tratado de convencer a un cocinero que puede preparar un ají de gallina sin tanto recutecu graso y calórico, prácticamente me lo han dicho. “Entonces ya no es un ají de gallina”.

En múltiples ocasiones he dicho que, dependiendo de la forma de presentación, la frecuencia de consumo y la cantidad de la porción, nuestra comida no seria tan indigesta, engordante, e incluso se salvaría de pagar impuestos.

¿ Y por qué es indigesta ¿ Varias pueden ser las razones, entre otras, la gran cantidad de aceite que se utiliza en la preparación del alimento, pero también los condimentos, muchos de ellos utilizados en cantidades navegables, como el ají panca, el comino y otros.

La grasa hace que el alimento se quede más tiempo en el estómago y que lo que conocemos como “vaciamiento gástrico” se retarde, produciendo pesadez posconsumo. Los condimentos aumentan muchas de estas molestias, especialmente cuando no están acostumbradas a ese tipo de comidas.

De ahí que muchos gastroenterólogos explican por qué algunos soportan y otros no este tipo de mezclas.

Todo dependerá de cómo hemos aprendido a comer. Lo que sí es cierto es que cuando un turista, acostumbrado a su sosa comida, viene al Perú y prueba nuestros manjares, realmente queda boquiabierto, pero después del megagrasoso tacacho, gaseoso tacutacu montado o una puca picante o un cuy chactado, es muy probable que su flora intestinal haya quedado en recogimiento, rezando el rosario en señal de penitencia.

Pero no todo es tan malo. También tenemos comidas digeribles, como el cebiche y el tiradito (podría ser también el sudado, ¿no?. En fin, hay muchos.

Finalmente, lo que dicen las abuelas es cierto. Dios perdona el pecado, pero no el escándalo. Y los trapitos ciertamente se lavan en casa.

Meterse con la comida, siempre he explicado, es atentar contra las bases del ser humano; y en psicología, estamos hablando de que la comida da pertenencia, estatus, que comemos por el yo, el superyó, el magayó y el todos los yo. Y aunque sea cierto, es mala idea, y demuestra muy mala onda, salir a otro país para hablar mal del tuyo, que te ha dado todo lo que eres y lo que tienes.

Algunos lo llaman ingratitud. Quizás ese es el escándalo y no tanto el pecadillo de decir que si comes fréjoles tendrás gases.

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