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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

LA REVOLUCIÓN DE LOS NUEVOS ALIMENTOS

La Revolución de los nuevos alimentos


La verdad es que la respuesta depende de qué tipo de alimentación sigue uno y dónde se alimenta. Es decir, de si los productos son frescos o no, de si han sufrido cambios durante el proceso de comercialización, de si son o no biológicos... y de otros muchos factores más. Por ejemplo, de en qué etapa de la vida estemos. No conviene generalizar.

Aunque hoy esté de máxima actualidad, la existencia de alimentos enriquecidos no es nuevo.

El actual abanico de alimentos enriquecidos es muy amplio: lácteos con calcio, vitaminas, ácido fólico, jalea real o ácidos Omega 3, margarinas con fitocolesteroles y antioxidantes, cereales con hierro y vitaminas del grupo B, zumos de frutas con todo tipo de vitaminas -especialmente la C-, huevos "sin colesterol" enriquecidos con ácidos grasos de tipo DHA de efecto cardioprotector, galletas con vitaminas, minerales, cereales o fibra... Todo ello sin olvidar las tradicionales papillas de harinas enriquecidas con miel y todo tipo de vitaminas desarrolladas para la primera infancia, los suplementos para deportistas o las bebidas estimulantes con zumos de frutas y aminoácidos, etc.
Y aunque en principio podría parecer que todos esos añadidos son innecesarios en una dieta equilibrada pues lo suyo sería conseguir el calcio de los lácteos, el hierro de las carnes y las vitaminas de las frutas y verduras -por ejemplo-, la verdad es que en la sociedad en que vivimos eso requeriría ingerir una cantidad mucho mayor de alimentos de los que normalmente tomamos. Con lo que aumentaría, proporcionalmente, el peligro de sobrepeso y obesidad.

¿Super Alimento?
La mayoría de los productos enriquecidos son adecuados en situaciones en las que se requiere una suplementación, sin pasar por alto que lo más recomendable es cubrir las ingestas recomendadas con de una dieta equilibrada y saludable. Aunque actualmente no hay estudios que demuestren que estos productos puedan tener un efecto de «sobrenutrición», es necesario no sólo que estén regularizados sino que se analicen sus efectos a largo plazo.
Un alimento es considerado enriquecido cuando la proporción de uno o varios de los nutrientes que lo componen es superior a su composición normal y cuando esta modificación se realiza de forma artificial. A lo largo de los años, se han añadido diversos nutrientes a alimentos y bebidas en todo el mundo con el fin de cubrir las recomendaciones dietéticas y solucionar deficiencias en algún nutriente específico.
En los últimos años, sin embargo, el mercado ha presenciado un aumento de productos funcionales, entre ellos los enriquecidos, que tienen como objetivo mejorar la alimentación de la población en general. No obstante, pueden darse problemas ligados a la eficacia real de la suplementación. Entre otros motivos, se han descrito posibles interacciones o desequilibrios que pueden producirse a nivel metabólico de los diferentes nutrientes ante enriquecimientos masivos. Muchos de los problemas asociados con altas dosis de un solo nutriente pueden reflejarse en interacciones que se traducen en una deficiencia relativa para otro nutriente. Esto significa que la suplementación no debería realizarse con un único objetivo comercial, sino que deberían ir apoyados por estudios que permitiesen evaluar y garantizar la eficacia de su uso.

Usar Bien los Alimentos Enriquecidos
En definitiva, como todo en este mundo, la alimentación es cuestión de equilibrio. Y cada momento de la vida tiene sus necesidades específicas. Siendo oportuno y adecuado, por tanto, tomar en ocasiones suplementos. Pero eso sí, dentro de un orden ya que se puede llegar al exceso de desayunar unos cereales enriquecidos con leche enriquecida junto a galletas enriquecidas untadas con margarina enriquecida y, además, un zumo enriquecido. Lo que nos puede llevar a un exceso de oligoelementos tan peligroso como su carencia.
Obviamente, no está mal tomarlos en otras circunstancias puntuales como es el caso de las personas que hacen mucho deporte. Recordando, claro, que deben consumirlas con precaución quienes padezcan de hipertensión o tengan tendencia al insomnio.
En suma, la manera de conseguir un equilibrio nutritivo idóneo es tener buena información y, como siempre, alimentarse de forma equilibrada. Convenientemente enriquecida cuando proceda.

A conocer su función...
Alimentos enriquecidos con hierro, yodo, ácido fólico, ácidos grasos (omega-3 y omega-6), calcio y vitaminas A y D pueden ejercer beneficios desde la adaptación de la madre durante la gestación, el desarrollo fetal, el crecimiento y el desarrollo del lactante y del niño.
Se recomiendan alimentos de bajo contenido energético, enriquecidos con omega-3 o con fibra, así como bebidas y productos específicos para deportistas, para el mantenimiento de un peso adecuado, así como para el control de los niveles de azúcar, de colesterol y triglicéridos.
Productos enriquecidos con vitaminas C y E, betacarotenos, selenio, cinc y fitoquímicos o sustancias propias de vegetales, actúan como una barrera frente al efecto negativo de los radicales libres sobre el ADN, las proteínas y los lípidos del cuerpo, por lo cual su consumo contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas e incluso el cáncer.
Alimentos enriquecidos con ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados (omega-3 y omega-6), con sustancias de acción antioxidante, fitoesteroles, ciertas vitaminas del grupo B (B6, B9, B12) y fibra, contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Alimentos probióticos (yogures y otras leches fermentadas con bacterias ácido-lácticas), prebióticos (alimentos con fibra soluble como los fructo-oligosacáridos), así como aquellos enriquecidos con fibra soluble e insoluble o ricos en fibra (legumbres, frutas frescas y deshidratadas, frutos secos y cereales de grano entero y productos que los incluyen como ingrediente) ejercen una función positiva en el tracto intestinal.
Alimentos ricos en fibra o enriquecidos con fibra; con aminoácidos específicos; con sustancias excitantes del sistema nervioso (como cafeína y ginseng) o tranquilizantes (como melisa), tienen propiedades favorables con relación a la sensación de saciedad, rendimiento cognitivo, humor, vitalidad y manejo del estrés. FUENTE: alimentaciónsana.com
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