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ARQUEOLOGIA GASTRONOMICA EN SEVILLA

De esa cocina, anterior a los caterings de Juliá, ha de salir información clave sobre nuestras señas de identidad, para aclarar los enigmas de la sevillanía. Si el tapeo es turdetano o fenicio. Qué fue antes de Julio César, la cola de toro o los albures en adobo. Qué diseño y color tenían los veladores en la época visigoda. A qué olía Sevilla mirando a La Meca. A qué temperatura se servía la cerveza cuando se elaboraban las tablas alfonsíes. Cómo se condimentaban los caracoles mientras coronaban la Giralda con la veleta. Cómo eran las sillas plegables para las fiestas saturnales. Qué se consumía en las botellonas extramuros.
Dentro de 28 siglos, cuando otros arqueólogos busquen el arca perdida de la Sevilla actual, se afanarán en construir una identidad con el menú turístico en Santa Cruz, el pellejo de altramuces, los huesos de jamón, las thermomix, la salmuera, la repostería de Laura Robles, los precocinados, los cafés de Starbucks, las espinacas con garbanzos, el telepizza, el recetario de Adriá y el pescao de freiduría. Mucha egiptología y un máster en sudoku les harán falta para desentrañar quiénes éramos y qué comíamos.
500 AÑOS DE FUSION
Cinco siglos llevan la cocina andaluza y americana alimentándose entre sí. Para que sean al menos otros cinco la II Feria Andalucía Sabor se lanza en septiembre a un ‘nuevo descubrimiento’.
¿Hay algo hay más español que una tortilla de patatas? Pues este plato, que tanto gusta a los de aquí y a los que vienen de fuera, no tendría razón de ser sin la patata, un alimento que no estaría en todas las casas del país si no fuera porque un día unos marineros –con Cristóbal Colón al frente– partieron de un puerto de Huelva para descubrir América.
Desde entonces, el intercambio entre la cocina andaluza y americana ha sido un no parar y, por eso, la segunda edición de la feria internacional de alimentación Andalucía Sabor estará dedicada a este fenómeno que no ha perdido fuelle en cinco siglos. Y no lo hará, porque en el marco de la feria se constituirá la Academia Iberoamericana de Gastronomía, que tendrá su sede en Sevilla y en la que estarán representadas Andalucía, España, Portugal, Brasil, Argentina y México.
Así lo explicó ayer la consejera de Agricultura y Pesca, Clara Aguilera, que presentó en la Biblioteca de la Institución Colombina de Sevilla –no podía ser de otra manera–, la próxima edición de Andalucía Sabor, que se celebrará en septiembre en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (Fibes). La cita gastronómica se constituye, dijo la consejera, “como un homenaje a América”, protagonista “del primer gran intercambio cultural de nuestra historia”.
Durante tres días, profesionales del sector de 21 países –algunos de Asia y América– intercambiarán ideas y opiniones en esta exposición, que cuenta con 4.000 metros cuadrados de superficie y que en su primera edición de 2007 recibió más de 7.000 visitas y contó con la participación de unas 1.500 empresas.
Dar a conocer el trabajo de los principales chefs de la región es otro de los objetivos de la feria, que albergará también concursos de cortadores de jamón, catas de vinos, conferencias y mesas redondas. Además, cada una de las jornadas estará dedicada a un tema específico. Así, el primer día se centrará en los productos procedentes de América y los autóctonos de Andalucía y en la manera en que ambos se han fusionado. La tapa será la protagonista de la segunda jornada y la influencia de la cocina andaluza en el extranjero, la de la tercera.
Al tiempo que la feria, se celebrará también el II Congreso Internacional de Alta Cocina, que lleva por título El nuevo descubrimiento y en el que participarán, entre otros, los cocineros Ferrán Adriá, Martín Berasategui o el andaluz Dani García. Además de chefs consagrados, en Andalucía Sabor tendrán cabida también los nuevos valores de la cocina, ya que estos días se celebrará la final del concurso Mejor Cocinero Novel del Año.
El objetivo final de esta feria no es otro que potenciar “el éxito del sector agroalimentario andaluz”, como dijo Clara Aguilera, que hizo hincapié también en que Andalucía “es una de las mayores potencias” del sector a nivel mundial, como lo demuestran las más de 5.000 empresas del sector que facturan unos 15.000 millones de euros al año. Para consolidar esta posición, en esta edición se incorporarán las industrias del sector pesquero y se ha ampliado la participación a todos los consejos reguladores de las denominaciones de calidad que hay en Andalucía.
Tres días en los que Sevilla se convertirá en la capital culinaria del mundo y aunque la feria sólo está abierta a profesionales del sector y no al público en general, todo lo que allí se fragüe lo tendrá sobre la mesa más pronto que tarde. Sólo habrá que tener un poco de paciencia...
Qué: Se celebra la segunda edición de la feria internacional de alimentación Andalucía Sabor, que está dedicada a América.
LA VIEJA COCINA DE PLINIO
Por: Luis M. Alonso - lne.es
Han desempolvado a Plinio y con ello al primer detective gourmet de la literatura española, un precedente del Carvalho de Vázquez Montalbán. Al jefe de la guardia municipal de Tomelloso, personaje principal de las novelas de Francisco García Pavón, le volvían loco las gachas y las migas del cabo Maleza, un hombre de buen pulso en el cocinar como se cuenta en Una semana de lluvia.
Maleza, antes de guardia, había sido viñero y tenía la adoración de la comida, que ejercitaba en marcos apolillados. García Pavón se recreó hace años en describirlos de manera magistral: «Estos escenarios de las cocinas antiguas también se van. Como se van las moscas. Como se fueron los calzoncillos largos y las gallinas de corral.
Como se fueron las redinas del aceite, los toneles con caña cortada a sagita, las pelerinas, los colchones de lana, las abarcas, los puntilleros, los pantalones con mandilillo, las sayas bajeras, los refajos, los escriños, las cestas de mimbre, las cantareras, los botijos, los caramelos de malvavisco, las cencerradas, los judas, los ramos del domingo, los mayos, las canciones de carro...».
Breviarios del Rey Lear, al hilo de este merecido revival sobre García Pavón, acaba de publicar por virtud de Sonia García Soubriet un manual con recetas de Miguel López Castanier, con ilustraciones de Kim, sobre la cocina manchega. López Castanier, patrón del restaurante madrileño La Taberna de Liria, compagina su dedicación a los fogones con la divulgación gastronómica.
En las novelas de Plinio, ha encontrado una formidable excusa para volver sobre los pasos y proponer una alegre pitanza, adaptada a hoy, con las berenjenas de Almagro, el pisto, la pipirrana, el zancarrón con huevos, los galianos, las asaduras, los buñuelos, los churros y las tortas de Alcázar. Propuestas todas ellas recias y singulares, cara opuesta de la aburrida oferta franquiciada y de diseño con la que nos quieren dar el pego en nombre de la cocina creativa, de fusión y otras pamemas.
El mejor saber del cabo Maleza era hacer las gachas, la comida de los pobres tomelloseros. Las gachas se cocinan con harina de almortas. Son muy parecidas a la polenta que se come en el norte de Italia.
López Castanier plantea unas para el día de fiesta que llevan bacalao. La consistencia de las gachas debe ser la de una bechamel ligera, aromatizada con alcaravea, anís, pimienta negra y orégano. En el tueste está el secreto. «El punto del cuajo de las gachas y el tocino le cristalizó con su hechura del hombre y hacerlas era para él un rito y una inconsciente revivencia de su mejor edad y sus mejores padecimientos». Así son para Maleza, el cabo cocinero troncal de Plinio.
La cocina manchega es de gañanes y pastores, como bien ha escrito Lorenzo Díaz, autor de La cocina del Quijote. Sólo hay que ver los torreznos, las migas canas, las gachas, los pistos, los morteruelos y los tiznaos, que se siguen manteniendo en los figones de Cuenca a Ciudad Real, en Toledo, Albacete y en casi toda Castilla La Mancha.
Mención aparte merecen los duelos y quebrantos. Consiste en unos huevos revueltos con tocino entreverado, jamón serrano, chorizo, sesos de cordero, sal y pimienta, todo ello frito en grasa de cerdo. Cervantes, Lope de Vega y otros grandes de la literatura española del Siglo de Oro se refirieron a ellos, cuya historia mantiene abiertas las incógnitas.
Es conocido lo que sigue: «Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda». Es decir, la hacienda del ingenioso hidalgo manchego. Sobre el origen del revuelto se han escrito muchas cosas. Que la comida provenía de los tasajos de las reses (ovejas y cerdos) muertos que consumían los pastores y labriegos y que el nombre del plato se debe al dolor que producía entre los hacendados la pérdida de ese ganado. Cristino Álvarez, un «routier» gastrónomo o gastronómada, como se dice ahora, ha recordado que la modesta preparación literaria consiste, y como recuerdan algunos paradores castellanos, en «legumbres con huesos y despojos de ovejas muertas accidentalmente en cañadas».
La elaboración de los duelos y quebrantos es humilde como el plato. Con la grasa de freír el tocino, se pasa también el jamón y el chorizo. Los sesos de cordero se cuecen y se saltean con manteca de cerdo. Se incorporan a la fritura. Los huevos se baten en una cantidad proporcional y se termina el revuelto en la propia sartén. En la sartén, se cocinan casi todos estos platos de pastor que no son ollas de carne y vegetales. Por ejemplo, las migas manchegas, tras incorporar el pan duro remojado a la fritura del ajo y de las guarniciones. Todo sobre la marcha y de manera sencilla, como las gachas y otras elaboraciones similares.
La olla de algo más vaca que carnero, todavía presente en algunas comandas, se tenía por un guisote de circunstancias que se llegó a permitir los sábados en España pese al voto de abstinencia instituido con la fiesta del triunfo de la Cruz y más tarde abolido por el Papa Benedicto XIV, en el siglo XVIII. Lleva judías blancas secas, morcillo de vaca, pie de ternera, jamón serrano curado, hueso de ternera o cerdo, algo de tocino fresco, chorizos y unas rebanadas de pan blanco, además de laurel y granos de pimienta negra. El salpicón, «las más de las noches», no es sino una «ropa vieja», como tantas otras. Cervantes dejó prueba escrita del aprovechamiento de las sobras, extendido desde siempre en la cocina española. Los hidalgos castellanos, austeros, no eran una excepción dentro del conjunto: aprovechaban los restos de la carne del cocido de la comida y en ellos mismos encontraban el salpicón de la cena.
La pitanza de Don Quijote incluye también el palomino de añadidura de los domingos. El palomino, quintaesencia de los fogones manchegos, es el pollo o pichón de la paloma brava. En los itinerarios quijotescos, desde Esquivias hasta el Campo de Montiel, de Almodovar a Garcimuñoz, las mejores mesas ofrecen palominos. La forma más tradicional de prepararlos es trocear los pájaros en cuartos, sin patas ni cabezas. Lo siguiente es ponerlos a macerar en una gran cazuela de barro con leche, un poco de vino blanco seco, cebolla y ajo aplastado en su propia piel, por espacio de cinco horas. A continuación, freírlos enharinados hasta que doren y, devueltos a la cazuela, cocinarlos a fuego suave en el mismo adobo. Al guiso se incorporará un sofrito de pan, almendras y piñones, majado en el mortero. Los palominos se servirán tiernos con una reducción de la salsa.
El pichón que ofrece Manuel de la Osa, uno de los cocineros más creativos de España, en su restaurante de Las Pedroñeras (Cuenca) no tiene mucho que ver con el palomino de los domingos de Alonso Quijano o de los hidalgos cervantinos. La carne, roja en un punto sublime, aromatizada con canela, envuelve al comensal en inolvidables texturas y fragancias. Junto con la sopa fría de ajo o la morcilla de caza sobre crema de patata, viene a ser un exponente de la gran gastronomía moderna manchega.
La cosa no acaba ahí. Los gazpachos o galianos son estupendos. También, el tojunto o la caldereta de cordero, o el atascaburras (guiso con bacalao). Y sobresaliente es el morteruelo de Cuenca, gran paté nacional basado en una vigorosa selección de las carnes de caza. Un morteruelo sobre unas tostadas o simplemente rebanadas de pan de leña sirven con una botella de vino, sin más, para una merienda gloriosa.
El Campo de Calatrava es cuna de la noble y generosa Cencibel, que evolucionó de la variedad tinta de Borgoña que introdujeron los monjes cistercienses. La Mancha, con la mayor extensión de viña de España, ha sido siempre tierra de queso y vino. Tomelloso -tierra del pintor Antonio López y del citado escritor Francisco García Pavón-, está levantada «sobre una gran cisterna de vino», como escribió Víctor de la Serna. Los caldos manchegos tienen ahora una proyección distinta para el consumo y una elaboración mucho más cuidada. «Carne de hoy, pan de ayer y vino de antaño, y vivirás sano», reza el refrán. O «en San Clemente buen vino, mejor gente». Y así.
Conscientemente, al igual que Plinio, me he olvidado del colesterol. La Nueva España - Asturias,Spain
200 AÑOS DE PESCAITO FRITO

ENTRE PANTALLAS Y BANALIDADES
| Escrito por David Rodríguez Seoane - elmercuriodigital.es | |
La moda, la gastronomía o la arquitectura de este siglo tienden a suplantar con un estético envoltorio sus carencias racionales y utilitarias. La forma prevalece sobre el fondo. Ésta es la nueva consigna que rige la inteligencia creadora de las sociedades contemporáneas. El gusto por lo estético y por la espectacularidad del envoltorio ha suplantado, en gran medida, los presupuestos racionales de uso y el significado último de las construcciones arquitectónicas, las novedades culinarias o las extravagantes tendencias de la moda. El siglo XXI ha sido rebautizado como el siglo de las apariencias, en él que ya nada es lo que parece. |
SOBRE LOS SOLDADITOS DE PAVÍA
Nos escribe un buen amigo español, enriqueciendo nuestros conocimientos.

"Recibo asiduamente todo lo que publicas en Historia de la gastronomía y me parece todo maravilloso, muy pero que muy enriquecedor pero esta vez no puedo estar del todo de acuerdo con tu escrito con los soldaditos de Pavía. Hay algo que lleva a confusión.
Si bien pueden ser originarios de Madrid o Sevilla se consumen en toda la geografía española, de norte a sur y de este a oeste con mayor o menor suerte. Los andaluces, con sus migraciones han llevado este exquisito bocado por todos los bares de tapas.
Si es cierto que es un excelente bocado o bocadito (entiendase como manjar) pero no es un bocadillo. Por supuesto podemos hacernos un bocadillo (pan abierto por la mitad y relleno de manduca, con infinidad de posibilidades) con soldaditos pero no es lo más frecuente aunque no serías ni el primero ni el último. La banda roja, como bien dices es opcional.
Para su elaboración son también muy importantes el proceso de desalado del bacalao y la parte escogida pues del lomo nunca será lo mismo que de la ventresca (o penca que decimos los catalanes). También hay discrepancias sobre el modo de rebozarlos y sobre la materia grasa empleada para la fritura. En mi opinión debe ser siempre en aceite de oliva. Muchos son también los que aderezan las tiras de bacalao con difernetes condimentos como el comino, azafrán, vinagre, pimienta...
un saludo y gracias por tu atención
Xesco Bueno - Gastromimix Barcelona
www.gastromimix.blogspot.com
EL HORNAZO
RUMBO A SHANGAI

COCINA GADITANA
CÁDIZ CÁDIZ
Dijeron ayer en la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones que en el Cádiz de las Cortes hubo casas en las que se comía foie. Entonces no había internet y la gastronomía no era una moda. Más bien una cuestión de susbistencia. Con la llegada de la red, doscientos años después, las fronteras entre los diferentes recetarios de las cocineras de cada casa, de cada ciudad e incluso de cada país, se han desdibujado. Dos clicks separan la receta del sushi de la del cazón en amarillo. Para estudiar el fenómeno, algunos de los responsables de webs y blogs de cocina de la provincia se reunieron en la primera sesión del aula de gastronomía de Cádiz Gusta, el gran programa de actos con los que la Diputación de Cádiz pretende rescatar el patrimonio intangible de 200 años de fogones.
En aquel tiempo, las cucharas y el punto de sal eran cosa restringida a muy pocos. «Hoy no hay periódico, revista o programa de televisión que no tengan una sección de gastronomía, además de los salones, congresos, ferias, convenciones, rutas y catas». Habla José Luis Flores, de la web del Grupo Gastronómico Gaditano, que resume la situación con que «la cocina está de moda». Además de los medios convencionales, han florecido algunas páginas de la gastronomía de Cádiz, como la suya (www.grupogastronomicogaditano.com), que salió al mundo de la red ante la complicación de hacer una revista.
Charo Barrios quiso con su blog recuperar la cocina de su madre, «la cocina familiar que se ha perdido» gracias a las prisas y la «incorporación de la mujer al mundo laboral». Por eso se propuso un blog (http://comeencasa.blogspot.com, miembro de Blogsdecadiz.com) una «guía para llegar a casa del trabajo y tener algo caliente», dice la responsable de la página, que reclama «una reeducación», dado que «hemos perdido muchas cosas y entre ellas la cocina familiar».
Recetas 'tuneadas'
Mariano del Río, moderador del acto, hizo una pregunta de las de untar pan. «¿Se están perdiendo los orígenes de las recetas con el aumento de la difusión de la cocina?». Juan Ramón González sabe algo de eso, ya que, además de ser profesor en la Escuela de Hostelería de Cádiz, difunde sus recetas en las páginas de LA VOZ y en el blog Delavistaalpaladar.com. La iniciativa surgió de lo que cocinaba los fines de semana en su casa, el afán por que no se perdiese y su afición a la fotografía. En su opinión, con internet ha nacido un nuevo término gastronómico. «Ahora me dice la gente que ha tuneado una de mis recetas. Así que hoy en día es difícil decir que en la cocina clásica algo es de Cádiz-Cádiz. ¿El tocino de cielo es de Cádiz? -se pregunta-. Hoy en día lo hay en todos lados», dice.
Para Charo Barrios, con la difusión «se irá perdiendo la identidad de las recetas», dice, aunque reconoce que «el mestizaje siempre ha sido enriquecedor». De momento, «en Sevilla ya se han apropiado las tortillitas de camarones».
Quedan cuatro años para la celebración del Bicentenario de la Constitución de 1812, aunque en la red ya se comienzan a respirar el sugerente aroma de lo que se cocía en la ciudad en el Cádiz de Las Cortes. El blog Cocina Gaditana del Doce (www.cocinagaditanadeldoce.blogspot.com) recoge «la punta del iceberg» del trabajo del proyecto Cádiz Gusta, de Diputación, que tiene como misión poner en valor el patrimonio intangible de la historia de la cocina gaditana.
Los internautas de todo el mundo podrán seguir de momento «una pequeña parte del trabajo de base que se ha ido haciendo durante cinco años por el grupo», dice el escritor, gastrónomo y coordinador de Cádiz Gusta y colaborador de LA VOZ, Manuel Ruiz Torres.
Sin embargo, de aquí al 2012, el proyecto mantiene un recorrido largo. El siguiente paso será un volumen que se presentará en la Feria del Libro de Cádiz en mayo bajo el título Cocina y gastronomía del Cádiz de las Cortes. «No se trata de un recetario, sino de un trabajo de historia realizado sobre la base de la investigación de las referencias costumbristas, las normativas administrativas y fiscales, los libros de memorias, crónicas de viajes y algún manuscrito de la época del asedio francés.
Recetario
Sobre toda la información recopilada, los profesores de la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones, Carlos Goico y MercedesLópez preparan un gran recetario ilustrado que estará disponible, según Ruiz Torres, a finales de año y que servirá a los lectores para poner en pie de nuevo las recetas de la época.
Más adelante, se pondrá en marcha un curso de formación para que los hosteleros de la zona beban de las recetas de la época y las puedan poner en marcha en sus establecimientos.
Por último, antes de las fechas del Bicentenario, bares y restautrantes de Cádiz, San Fernando y Puerto Real crearán una ruta con tapas y pequeños platos de hace dos siglos.
LOS MEJORES VINOS ESPAÑOLES
Los mejores vinos españoles según Robert Parker
Por: Paco Berciano - Se que para muchos este tema es ya aburrido....
pero también son varios los que en este y otros foros piden saber las calificaciones de Robert Parker.
Decíamos el otro día que realmente no cata Parker, sino Jay Miller, pero dado que Parker es quien
las publica y quien da la cara a él se las adjudicaremos. Detrás de cada vino está la puntuación recibida.
La lista es enorme pero hemos escogido todos aquellos que tienen más de 90 puntos.

Clos Erasmus 2005: 100
Contador 2005: 100
Pérez Barquero Pedro Ximenez 1905: 99
Espectacle del Montsant 2004: 99
Pingus 2005: 99
Vega Sicilia Reserva Especial: 99
Vega Sicilia Unico Reserva 1998: 98
Raul Pérez Ultreia de Valtuille 2005: 98
Raul Pérez El Pecado 2005: 98
Alvaro Palacios L’Ermita 2005: 98
Aro 2004: 98
El Nido 2005: 98
Nit de Nin 2005: 98
Mas Doix Costers de Vinyes Velles 2005: 98
Malleolus de Sancho Martin 2005: 98
Finca Villacreces Nebro 2005: 98
Aurus 2005: 98
Emilio Hidalgo Santa Ana Pedro Ximénez: 98
Pérez Barquero Amontillado 1905: 98
La Viña de Andres Romeo 2005: 98
Aalto PS 2005: 98
Clos Mogador 2005: 98
Mas d’en Compte Planots 2005: 98
PLATOS VALENCIANOS DEL SIGLO XIV

No entro ahora en problemas de lengua, porque desconocemos el original primitivo. En las copias, con lamparones de cocinero, parece que la fonética sí que es diversa: el prólogo valenciano dice "Pere Felip", mientras que el catalán dice "Pera Ffalip". Y en mi estudio sobre el texto de la Biblioteca Valenciana encontré más de sesenta palabras diferentes, escritas como consecuencia de dicha fonética.
Es evidente que un texto culinario del siglo XIV, supone "acumulación" de otros recetarios anteriores, de otros modos de comer y alimentarse que son consecuencia de la propia naturaleza, de lo que ofrece al hombre el medio en que vive. Ahora, por ejemplo, está de moda la llamada dieta mediterránea, que no hace sino volver a las raíces de siempre, el aceite, los pescados y las verduras; también la carne del hábitat correspondiente. ¿Qué antecedentes destacaríamos en la cocina valenciana del XIV? Pues, los griegos, romanos y árabes, esencialmente. Muchos de ellos vigentes hoy, y con la misma preparación.
Empecemos por Grecia. Allí además de los Siete sabios, fueron famosos Siete cocineros (para algunos nueve): Egis de Rodas, que cocinaba perfectamente los pescados, sobre todo asados y las sopas de mar; Nereo de Quios, inventor del caldo de congrio, digno de los dioses; Chariades de Atenas, a quien nadie ganó en ciencia culinaria; Lambrias, inventor de la salsa negra (sangre) y de la morcilla; Apctonete, inventor del embutido; Latimos o Euthymio, cocinero de las lentejas; Aristón de Corinto, inventor de la cocina de evaporación y de autor exótico; Zimites, maestro de la pastelñerí; y Cigofilo, maestre de los huevos, inventor del huevo pasado por agua, el huevo duro... pero no del frito, ni de la tortilla.
Sigamos con Roma. Apicio debió nacer hacia el 25 d. C. según las menciones que de él hacen Cassio, Juvenal, Séneca y Tácito. Escribió De re coquinaria o De opsoniis et condimentis sive de re coquinaria libri decem. Trata de preparar y conservar el vino; carne picada y hierbas aromáticas; frutas, verduras y quesos; pastas, salsas y compotas; harinas y legumbres; preparación de aves; platos de temporada; menudillos; platos de caza; peces; mariscos y sus salsas correspondientes. Como en definitiva, Valencia es mediterránea, voy a referirme, tan sólo al libro IX que contiene XI capítulos: langosta, raya, calamar, sepia, erizos, almejas, atún y múgil. Para que se tenga una idea aproximada de sus antecedentes, los calamares podían ser rellenos; las sepias hervidas o a la plancha; el atún frito... Además de estos nombres no deberíamos olvidar a Miteco, el Fidias de la cocina; a Ateneo, en su Banquete de los sabios; a Arquestrato, autor de Hediapathetica.
Y acabemos con la cocina árabe. Tenemos la suerte de que Ambrosio Huici Miranda, importante arabista valenciano, publicara la Traducción española de un manuscrito anónimo del siglo XIII sobre la cocina hispano magribí, un total de 543 recetas, entre las que son típicamente valencianas: almoixàvenes, arròs al foirn, orelletes, alfaní, bunyols, rosquilletes, torrons. Predomina la cocina de hortalizas (berenjenas), pescado, cordero, gallina y caza. Tan sólo voy a referirme a dos recetas, que aparecen en el Sent Soví: los buñuelos y el escabeche:
"Hechura de Zalambiya. Se amasa harina candeal y se le añade agua poco a poco hasta que se deshaga la masa y sea más ligera que la masa de la musahhada, se deja en una olla cerca del fuego hasta que fermente, y su señal es que se golpea en la olla por fuera con el dedo, y si se le oye un sonido denso, es que ha fermentado; entonces se pone un freidor al fuego con mucho aceite, coge de esa masa que corre y ponla en una vasija de fondo agujereado y pondrás tu dedo sobre el agujero; entonces levanta tu mano hasta el freidor y quitas tu dedo con habilidad y correrá la masa por el agujero al freidor y tu darás vuelta a tu mano y formará con ella anillos..., Guárdate de que el aceite esté tibio o escaso, porque la masa se pega al freidor, sino que sea abundante y que hierva..."
"Plato que se hace con sardina y una de las clases de pescado bueno. Se toma lo que se encuentre de ellas, se descama y se corta, si es grande, y se despieza; se hierve y se lava; luego se fríe en la sartén con aceite dulce hasta que se dore y no se espolvorea con harina; luego se saca del freidor y se pone en la sartén, se le vierte vinagre y un poco de almorí macerado, pimienta, cilantro seco, jengibre, canela, algo de comino, tomillo, hojas de cudra, ciruelas escarchadas en vinagre y se recubre con mucho aceite; se mete en el horno y cuando se ha secado su salsa, se saca y se deja hasta que se enfríe y se sirve".
Y vamos al Sent Soví, en el que aparecen más de treinta recetas, con el "aceite" de nuestra dieta: albergines, cigrons, faves, rovellons, col, puré de porros, espinacs, macarrons, certes salses, sosenga de conills, alidem, bolets, allos quesos, escabeig, peix fregit, llamprea, peix empanat, polp, sepia, calamar, tonyina, cabrit, corder, porquet, mondonguilles, orelletes, moixavenes, bunyols. Daré solamente tres recetas comparativas:
"Scabeig a peix ffregit. Si vols fer scabeig a peix frita ges brou de peix mit hi cebes e oli e sal e juyvert e coure en una olla ages let de meles ab lo brou en apresa ges del peiux frit e de cuyt en aygua si nas a pucal de pa torrat e mullal ab vinagre e si has pinyons picane e mit ho a bullir en una olla ab bones especies e agror e dolçor apresa ges cebes Ordóñez prim talladess que hagen III dits de larch e mitlo a sosenguar ab oli que apenes bulla e puys quant la ceba serà asosenguada que un poch cruscha mitla ab la salsa com bullira e del oli sosenguguat de guisa que no i paregua massa e assabora ho de dolçor e agror e de sal e salsa e pots hi metre panses picades ab vi e ab vinagre e posar sobre los peix frit calent e deu esser refredat ans que sia donat…"
"Salsa a bolets. Si vols fer salsa de bolets perbullits e premuts e sosenguats. Ab oli fe aytal salsa, pren ceba, juyvert, vinagre, species e destempla ho ab vinagre e un poch d'aygua fe peças dels quels sosengues hon dona la sosengua e puys mitlos en la salsa. Ols dona cuyts en brases ab sal e oli".
"Allos quesos. Si vols fer allos quesos, ages formage magre blanch e pical ab alls, emsemps e com sera ben picat mitli un poc de oli... Si y mits dedins IV o V muyls d'ous ya sera molt millor, majorment sils donas ab carn". Clarísmo antecedente del all i oli.
Queda por dilucidar, cómo continuó y sobrevivió esta cocina. El primer continuador fue Ruperto de Nola (nacido en esta ciudad italiana próxima Nápoles), cocinero de Alfonso el Magnánimo, cuya obra es conocida desde 1520 y 1525, que ya se refiere al arroz con costra ilicitano y a las almojábanas, que llama "toronjas de Xàtiva. Pero más sorprendente es, que el valenciano Diego Granado, oficial de cocina de su Majestad Felipe II, publicara su libro de cocina en 1614. Al justificar su edición, por la Diputación de Lérida, el historiador medievalista Xavier Benet i Pons, afirma: "Les receptes fan pensar en receptaris encara més antics i fins i tot s'ha plantejat el duote si el text que ens ocupa no podria ser la traducció al castellà en principi feta a aléncia per Martinez Montiño el 1611, amb el mateix titol Arte de cocina, del celebre Llibre de doctrina per a ben tallar i servir i del Art del coc, de Rupert de Nola, edicions del 1447 i del 1520. Traducció, adaptació o refracció, dona entenent, en qualsevol cas que Diego (o Diago) Granado era valencià ya que els termes dialectals valencians hi són abundants, especialment a les referències gastronòmiques als peixos en que s'empra com a denominació catalana las més corrent a les platges valencianes… El mon dels postres se'ns presenta molt exòtic i original, i alhora molt valencià, la qual cosa ens remet a la tradició morisca o del món arab en general Salses i bases elaborades a base dels tipics productes mediterranis (ametlles, avellanes, nous, pinyons, fuits secs en general) ens retornen a Valéncia o al llibre de Rupert de Nola".
Estoy totalmente de acuerdo en este razonamiento (excepto en lo de dialecto=lengua valenciana), y quizá si alguien tiene tiempo libre sería interesante una tesis doctoral comparativa, Sent Soví-cocina hispano magrebí-Ruperto de Nola-Diego Granado. Todas las recetas del Sent Soví, claro que adaptadas, aparecen en el cocinero Diego Granado. Me referiré a una de ellas:
"Escabeche para toda suerte de pescados fritos" (clar, fregits en bon oli). Tómese un migajón de pan remojado con vinagre blanco, almendras mondadas, avellanas tostadas y piñones, májese todo junto muy bien y muy pequeño y después desátese con caldo de pescado y pásese por estameña: añádase unas pasas quitándoles los granillos y májense tambien con lo demás y cuézcase con toda clase de salsas finas y buena cosa de azafrán para que tenga el color encendido: añádasele buen gusto de miel, espésese y quítese del fuego. Ténganse los pescados fritos y fríos en platos y écheseles encima el escabeche. Y aunque dice bien esta salsa con toda suerte de pescados fritos, será mucho mejor con el pajel, el besugo fresco y el dentón…"
Me permitirán que acabe, citando algunas (no todas), las recetas que se han mantenido a lo largo de casi siete siglos, y me permitirán que lo haga en la lengua valenciana en el que fue escrito el Sent Soví, de la Biblioteca Universitaria de Valencia, en 1324.
1. Rovellons. A la plancha, picat: sal, oli, jolivert i all.
2. Calamar, sèpia, sepionet. A la plancha, picat el dit abans.
Antecedent: Erasistrato de Julis; Arquitas de Tarento (pitagòric amic de Plató)
Comentari: Aristòtil: la femella peixca al mascle.
3. Sanc en ceba. Ya la venen bollida en els mercats. Ceba, millor nova; oli, sal, y bon perfum d'orenga i timó.
4. Ensalades de diversos colors. Segons el Roman Nou de 1762, "anyadixquen ara l'oli,/ vinagre, cebeta, sal/ I ansisament a soles". Totes herbes. Derrochador d'oli, raca de vinagre. Text Martí Gadea: "l'ensisam de totes herbes/ l'usaven els capugins;/ I l'arreglaven tan be/ que era de tots el més fi".
Comentari: Massonio, 500 pàgines, "Archidipno"; Schraemli (persones que preparen l'ensalada: estòic, filòsof, avar, derrochador, boig, gourmand).
5. Ensalada d'hivern, la pericana. Pimentos rojos secs que bufen al torrar-los, bacallar a trocets, y oli, bon oli.
6. Mulladors, aspencats, esgarrats. Pimentons verts I rojos, tomaques i albargines. Tot torrat; bacallar a tires (o saladura fresca); all llaminat, I oli abundant.
7. All i pebre. Salsa aplicable a l'anguila, pero tambe a qualsevol peix torrat o guisat. Oli ben calent; un cap d'all picat, pimentó i dos guindilles; sal.
8. Llisa, que es mugílic (llisa cabuda, llisa llobarrera, llisa fartona, morruda, de calva negra, gata roka, de cap chiquet, lliseta). Ous de llisa=ous de múgil= gat per llebre del caviar. Torrades. Picada: oli, all, jolivert i sal.
Comentaris. Plató i Aristótil (aliments pobres), Arquestrato.
9. Llobarro, del llatí lupus, fill dels deus segons Arquestrato. Torrat a les herbes fines o al fenoll, l'oli sempre generós i la sal.
10. Lluçet, mòllera, bròtola, fregides, torradaes, bollides en herbes fines. Picata: all, jolivert, ññima i quindilla.
11. Mabra fregida, en bon oli, ben calent. La chicoteta mabrijol digna d'Aristòfanes.
12. Calamars farcits. Orige: Grecia, Roma, Sent Soví. Fregit i sofregit de la farsa en oli calent, que pot compendre pates, herbes fines (jolivert, menta). La cebeta picadeta molt fina.
13. Rajà, o siga el torpede d'Apicio (rajada blanca, rajada de boca rosa, rajada) vestideta o se Sant Pere. Fregida en oli molt calent.
Referencies: Dífilo de Signos (tendra, sabrossa), Arquestrarto (estofada, en oli, vi, herbes aromatiques i formage rallat), Alexis (al forn).
Aquell que conseguixca fege de rajà, ¡bingo! Sofregit, a soles, sal i unes gotes del Fondillón d'Alacant…i al canapé de l'Olimpo.
14. Mollicó prohibit. El Mollet chicotet, menys de cinc centímetros, fregit fins a la extrema unció pot menjar-se a pesics.
15. Sardina. Duscisió: Cantábric-Mediterráni (Lesbos, Menton, Marsella, Columbretes, Molinell de Gandía…). Fregida o escabejada.
16. Sarch misterios, de jove boig per les femelles; de vell a vore-les vindre. Al forn, en bon oli. Els grecs Arquestrato i Crión, els gratinaven en formage rallat.
17. Sorell ben fregit (perque mal fregit, segons Lorenzo Millo, es com un verí borgià).
18. Aladroch, perque tenim dret a tindre un "boqueron-anchoa" nacional, sense necessitat de recorre a Pio Baroja. Aci seguin a Arquestrato que considerava que el de Felernum era bó, i no de pobres com asegurava Crisipo. Encara que poder ser aperitiu de calitat, poden fer-se com les anchoves, i com és més chicotet, per eixemple, ben salat i nadant en oli, és de S. M.
Apendix - Nos queda el conte dolç de les monjàvenes. La paraula deriva de l'arap "gubn"=formage; mungabbana era un pastis hispanomagrebí de formage i farina, que anaven al fregidor. Cert arquitecte Musa Ben Al-Hayis en temps de Abd Al-Mumim, inventà per al visir Abu Sapd Ben Yami, l'afegit d'ous que donaven més sabor al pastis. Indiscutible l'orige arap, en el llibre de Rupert de Nola, el dolç ve descrit com toronjas de Xàtiva que son almojavanas. Citada Xàtiva, acabe en sa recepta actual: posar al foc un recipient, en dos taces d'aigua i una d'oli (¡oli al 50%!), quan estiga ben calent s'afexig la farina que's bega, i feta la pasta es rebaixa en sis ous batuts que li donen tacte de pomada. Sobre llanda, ben allisada la pasta primeta, ben espolvorejat de sucre i canella, van al forn forn.
Que aproveche.
LA SIDRA ASTURIANA
Oviedo, M. J. IGLESIAS - lne.es
La sidra ha generado cultura, comportamientos, literatura y música popular, folclore y manifestaciones propias como la espicha o el escanciado. Va ligada a la esencia de Asturias. Con esas ideas como base, la Asociación de Lagareros de Asturias (ALA), presentará a la Unesco una candidatura oficial para que los rituales y peculiaridades que acompañan a la bebida regional se incluyan en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial del Mundo, una distinción a la que también aspiran la dieta mediterránea y la cocina francesa.
La propuesta para reconocer un legado etnográfico y cultural ligado a un producto tan representativo de la forma de vida asturiana como la sidra cuenta con el respaldo del Principado de Asturias, tal como recalcó ayer el consejero de Medio Rural, Aurelio Martín.
El Consejero destacó el hecho de que una parte del estudio histórico necesario para presentar la candidatura ya está elaborado por el historiador lavianés Luis Benito García Álvarez, encargado de documentar el proyecto. Martín va más allá e indica que, incluso, aunque no se consiga la declaración por parte de la Unesco, es interesante que se lleve a cabo un análisis sistematizado y detallado de la historia de la sidra. Se muestra de acuerdo con el planteamiento de los lagareros y del propio historiador, que en 2008 recibió el premio «Gourmand» por su obra «Representaciones de la sidra». «Nunca una bebida ha influido tanto en las pautas de comportamiento de una sociedad, incluso ha generado un completo repertorio de cánticos, en un territorio tan pequeño como el asturiano», indica el Consejero. La Asociación de Lagareros, presidida por José María Osoro, no tiene duda acerca de la entidad patrimonial de la sidra. Convencer a la Unesco no será fácil. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, aún no ha logrado el reconocimiento para la gastronomía francesa, una candidatura con similares planteamientos a la que pretende presentar Asturias. Tampoco lo ha conseguido la dieta mediterránea como emblema de un estilo de vida saludable. Luis Benito García estima en unos dos años el plazo para elaborar el estudio y poner documentos sobre la mesa. El historiador enumera entre los factores que deben ser protegidos, el patrimonio etnográfico generado por la sidra, manifestaciones culturales como las espichas incluso formas de consumo originales, como el escanciado.
García Álvarez compara la cultura de la sidra a la que se ha generado en zonas de Francia como Borgoña o Burdeos, con pueblos como Saint Emilion, donde se ubican viñedos y chateaux de conocidas marcas, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. García explica que la cultura sidrera, con rituales complejos y únicos, como ha llegado a nuestros días, se asentó a finales del XVIII. La industrialización consolidó polos de consumo como Gijón y las Cuencas. La producción se centró en áreas como Siero y Villaviciosa. La sidra se implantó donde no llegaba el vino. Por eso el occidente o zonas próximas a León son menos sidreras. «A esas áreas llegaban los vinos gallegos o castellanos», comenta. La primera parte del siglo XX estuvo protagonizada por el nacimiento de la sidra espumosa.
LO QUE COME ESPAÑA

EL CHAMPIÑÓN
El producto consumido por más riojanos | El aceite es el más ingerido. Así lo recoge la publicación ’Lo que come España’
Los champiñones, los pimientos, los espárragos, el chorizo y las alcachofas son los productos que cuentan con más consumidores en La Rioja, según se publica en el libro ’Lo que come España’, editado por Bodegas Solar Viejo con la colaboración de la Academia Española de Gastronomía a partir de un estudio sociológico realizado por el bufete Durán -Tortosa que indaga en los 100 productos y platos de cocina más consumidos en el conjunto nacional. El estudio se ha llevado a cabo a partir de entrevistas a 2.500 personas.
Los vinos de Rioja aparecen en esta publicación como el octavo producto más consumido en nuestra región, si bien La Rioja se sitúa como la cuarta Comunidad donde más vino tinto se bebe en España, después de Castilla la Mancha, Madrid y País Vasco.
Los productos más valorados son el queso Camerano, el aceite de oliva, la pera de Rincón de Soto, la ternera de las Trece Villas y el chorizo. Y los que más habitualmente se consumen son el aceite, la borraja y los pimientos.
Platos riojanos
Las patatas riojanas, la menestra de verduras, las chuletillas de cordero asadas al sarmiento, el lomo con pimientos, los pimientos riojanos y el bacalao a la riojana encabezan el ranking de los platos consumidos por un mayor número de riojanos. En cuanto a los platos más valorados en nuestra Comunidad figuran las chuletillas de cordero asadas, el cordero con alcachofas, el lomo con pimientos, los embuchados y gordillas y los pimientos rellenos. La menestra de verduras, el lomo con pimientos, las patatas riojanas y los pimientos rellenos son los platos más habitualmente consumidos.
El aceite, el más consumido - A tenor de los resultados del estudio que recoge ’Lo que come España’ se puede concluir que los alimentos más consumidos en el conjunto de país (ingeridos por más del 95% de la población) son el aceite de oliva, el arroz, las patatas, la carne y el pan. A continuación se sitúan los huevos, la leche, el pescado, los tomates y hortalizas y las legumbres. La publicación editada por Bodegas Solar Viejo recoge un análisis de estos alimentos, con un repaso de sus variedades, historia de su consumo y descripción nutricional. Además, ’Lo que come España’ incluye distintos platos que se nutren del alimento y propone caldos con los que maridarlo.
VALENCIA - ESPAÑA

valencia
La ciudad luminosa....Discusión enviada por Rebeca Reategui - Valencia, la tierra de flores y fallas , es una de las ciudades más grandes de España, y una de las más vivas. Al estar situada a la orilla del mar Mediterráneo, uno se encuentra las playas en el mismo corazón de la ciudad. No sorprende que, sobre todo durante el verano, la visiten gran cantidad de turistas. Pues si uno quiere vacaciones en la playa con fantásticas posibilidades para practicar cualquier deporte (golf, submarinismo, ciclismo, tenis, etc, todos ellos muy populares aquí) y disfrutar de una vida nocturna rutilante, junto con una amplísima oferta cultural, entonces Valencia es el sitio para ello.
Importantes Ferias Internacionales confirman que Valencia es una de las más dinámicas ciudades de España. Pasearse por sus calles y participar en la abundantes posibilidades que la capital ofrece es algo para lo que las horas pueden correr sin darnos cuenta. Si después de ello, uno tiene que sentir hambre, entonces es el momento para probar el plato más famoso de España exactamente donde nació, la Paella Valenciana.
Además Valencia es por supuesto la ciudad donde el Cid, el héroe nacional, luchó contra los moros en tiempos de Reconquista. Muchas fiestas populares en la ciudad y pueblos de los alrededores recuerdan aún eventos de esta época. Pero en este capítulo no podremos olvidar sobre todo las fallas, fiestas impresionantes de luz y fuego que impresionarán al que por aquí pase coincidiendo con estas fechas.
Gastronomía
Pero quizás no todos tengamos una idea tan clara de qué es la paella realmente, pues la más extendida internacionalmente ha sido la de mariscos y la mixta que adiciona a los sabrosos productos del mar y la huerta el pollo. Pero lo que quizás no se sepa es que la más "valenciana" es la que añade al arroz pollo, caracoles y verdura. Llamandose "marinera" a la de mariscos.
Y es que para hacer una buena paella, no sólo hay que contar con los mejores ingredientes de arroz, azafrán, carnes, pescados y verduras, sino que el hacerla es todo un arte pues es muy difícil conseguir el arroz en su perfecto punto, es un espectáculo con su sartén plana, su colorido y el decorado de su presentación, y es una provocación al apetito (razón por la que me cuesta trabajo seguir escribiendo estas páginas).
Otra variante de la paella es la Fideuá que sustituye el arroz por fideos, tan deliciosa como el Arroz negre, o arroz negro, que adquiere este color gracias a la tinta de la sepia.
Otra genial creación valenciana lo constituye un refresco muy peculiar, la Horchata. Esta deliciosa bebida dulce, de color marfil y consistencia parecida a la leche se elabora a base de chufas, planta parecida al arroz, que sólo se produce en Alboraya, pueblo vecino a Valencia. Se sirve muy fría, por ello se consume especialmente en época estival, acompañada de unos Fartons, unos bollos de tamaño alargado y delgado que son el complemento indispensable para disfrutar de esta bebida tan típica.
En la gastronomía tradicional de la ciudad, (la famosa dieta mediterránea), rica en arroces y verdura fresca, topamos con el reflejo de la cultura y el entorno de la tierra; Donde predominan los productos hortícolas y los dulces.
En la cocina predomina el uso del arroz, así como las verduras. También existen diversos guisos provenientes de la pesca autóctona.
Arroces La paella es el plato valenciano más internacional. Recibe el nombre del propio recipiente, y tiene como base el arroz. Se complementa con los productos de la zona, que pueden ser estos carne de animales de corral y legumbres frescas. Otros platos elaborados con arroz son el arroz a banda con base de pescado, el "arròs amb fesols i naps" que es un arroz caldoso con nabos y alubias, más propicio para la temporada invernal. Otros son el arroz al horno, que lleva tomate, garbanzos, pimentón, longanizas, morcillas, patatas y costillas de cerdo; o el arroz negro, elaborado con tinta de calamar y trozos de diversos mariscos. También es común la fideuá, similar a la paella con fideos y marisco). Postres También se elaboran dulces como las peladillas, pasteles de boniato o los mazapanes. Sus ingredientes principales son siempre la almendra, el azúcar y la miel. Estos dulces son de origen árabe y forman ya parte de la cultura gastronómica. Al igual que el turrón, del que existen diferentes modalidades, y cuyo máximo referente a nivel autonómico se encuentra en Jijona (Alicante).
Bebidas
Quizá la bebida autóctona más típica de Valencia sea la horchata. Dentro de los cócteles podemos destacar el agua de Valencia, por ser originaria de la ciudad. Está compuesta fundamentalmente por cava y zumo de naranjaCOCINA EXTREMEÑA
| De: |
![]() María Inés Chamorro Fernández ha abordado durante un largo tiempo el reto de aportar una serie de consideraciones sobre el recetario de la gastronomía extremeña, repleta de variedades y de riquezas en los cuatro puntos cardinales. Y lo ha hecho a través de un libro que ahora acaba de ver la luz, Tradiciones, Alimentos y Recetas de la Cocina Extremeña, en el que ha volcado una serie de investigaciones y de detenido estudio sobre los componentes, las recetas y los orígenes de unos platos que rezuman ese sentido conformado por los mayores y mejores atractivos. Un estudio novedoso y de interés para todos los amantes de la buena cocina, vinculada a la historia del pueblo extremeño, de sus gentes y de sus tradiciones. Y con ese mismo repaso a la historia culinaria, en medio de una serie de citas, aportaciones y descubrimientos de novedad, va sacando a luz datos como que el ajo y el aceite de oliva resultan aportaciones de los conquistadores romanos, que los árabes aportaron a la cocina extremeña plantas, especias, aromas y esencias, o que los judíos y la trashumancia, un peculiar rito histórico, genera, también, una serie de peculiaridades. Recetas que dejan constancia de los mejores manjares: Carnero verde, manecillas de cabrito,, asadurillas, escabeches, quesadillas de pan, y que, con el transcurso del paso del tiempo, van enriqueciéndose con nuevas aportaciones como el cilantro, el comino, el azafrán o los arropes. Las cocinas y los fogones de la región han ido creando la chacina de cerdo, los gazpachos, la chanfaina, la sopa de tomate, el gazpacho de espárragos, la carahamandanga, la cachuela, como desfila una larga variedad de los más suculentos postres, roscas de nuédago, flores enmeladas, rosquillas fritas. Inés Chamorro también hace referencia a la cocina conventual, con exquisitos manjares, citando como ejemplo significativo el de Guadalupe. Y también aprovecha la autora para llevar a cabo un repaso sobre los ricos caldos de la región, el pan, el queso, las legumbres las aceitunas, y, con una mención especial, claro es, para el cerdo. Un recetario que va desde la Tortilla de agua cartujana hasta el ajo blanco, el caldo patatero, la calabaza a la morisca, la anguila a la extremeña, las tencas, las criadillas o turmas de tierra, el guiso de bodas, el lagarto con salsa de almendras, bacalao monacal o pajaritos como la ortega, la agachadiza, la alondra o la oropéndola, las gachas dulces, el manjar imperial o el potaje de castañas. Un capítulo dedicado a la Medicina Popular y un cuidado diccionario para entender debidamente los términos dialectales completa un libro que deja un gran sabor a las mejores excelencias que emanan de la historia culinaria través de unas recetas que a buen seguro el lector tratará de ir siguiendo en la elaboración familiar. TRADICIONES, ALIMENTOS Y RECETAS DE LA COCINA EXTREMEÑA María Inés Chamorro Fernández Editorial TREA |
COCINA CATALANA

«La cocina más documentada de Europa es la catalana»
J. HERRANZ El historiador, critico de arte y asesor gastronómico catalán Jaume Fàbrega, autor de unos 50 libros, clausuró ayer el XXXIV Curs Eivissenc de Cultura hablando de Jaume I i els països de llengua catalana: la formació d’un cuina nacional. «Una cocina nacional siempre se refiere a un espacio concreto. En este caso define el espacio que los geógrafos marcan como mediterráneo catalán, que llega hasta Murcia y Balears, creando la dinastía de los reyes de la Corona de Catalunya-Aragón, que eran muy gourmets y se preocupaban mucho por la mesa», apuntó a este periódico. El historiador se refirió en su charla en obras como Tirant lo Blanc y al «Ferran Adrià del siglo XV, el cocinero de la corte real de Nápoles, que escribió el primer libro de cocina impreso y el más importante de la historia de la cocina europea», precisó Jaume Fàbrega, añadiendo: «La documentación de historia de la cocina más importante que existe en Europa es la catalana, porque es la primera que tiene textos. En español no se publica un libro de cocina hasta el siglo XVII, mientras que el primero en catalán es del siglo XIII. Así, la cocina catalana tiene hoy un gran prestigio internacional que es consecuencia de toda una historia como esta». Preguntado por cuáles eran los platos favoritos de Jaume I, señaló que eran los de su cultura materna de Montpellier, «descritos en la literatura de trovadores. Por ejemplo, la salsa pebrada, pues está muy documentado. La tradición popular le atribuye incluso la receta mallorquina del capó a la Rey en Jaume; como el origen de la horchata o el de una comida frugal a base de cebolla que existe en Mallorca».
GASTRONOMIA RIOJANA
DIRECTOR DE LA RIOJA ACADEMIA DE GASTRONOMÍA
ARROZ A LA ZAMORANA
DE PINGOS PARDOS - Arroz a la zamorana
FRANCISCO CANTALAPIEDRA – norteastilla.es
Estoy empezando a cogerle el gustillo a esto de vivir de pingos pardos y ganarme la vida haciendo cosas por las que la gente paga en lugar de cobrar. Al final, va a acabar teniendo razón mi señora cuando dice que soy un privilegiado. Entre otras cosas, porque puedo levantarme a mediodía y salir de casa duchadito y con los zapatos bien lustrados, como siempre imaginé que haría el Marqués de Chorrapelada, recorriendo a caballo el olivar y el majuelo, almorzando más tarde en la heredad (los ricos nunca comen, almuerzan), y tras la siestecita, al casino, a arreglar el mundo, que buena falta le hace. Algo parecido a lo que hizo un servidor ayer domingo, que se pasó la mañana en la Feria de Día buscando delicatessen para degustar y famosillos para enhebrar este artículo, aunque tengo que reconocer que no fue un día redondo porque unas y otros se hicieron de rogar.
En realidad, lo más original que descubrí en las casetas es la capacidad para convertir por unos días un bar pijo de esos que llaman 'fashion', donde la tapa más original que sirve durante todo el año son los cacahuetes, en otro donde se venden patatas con carne o arroz a la zamorana, ése que comes a mediodía y te quita el hambre hasta mañana. Aunque en fiestas vale todo, me sorprendió que franquicias de café vendan sardinas a la plancha, baretos de copas caras donde lo único sólido que tienen son las rajas de limón se atrevan con los garbanzos con callos, o ese disco-bar de nombre extranjero despache raciones de paella y caña, a razón de 2,50 euros.
Para abrir boca empecé con un boludito argentino, un bocadillo de carne que tenía ternillas, pero me callé prudentemente para no ganarme el primer reproche de mi acompañante habitual, que está siempre convencida de que no sé pedir. Luego siguieron media docena más de degustaciones porque el caso era no almorzar sentados en la casa solariega, con lo que acabamos cansados como perros y con alguna variz nueva de tanto estar de pie.
Ante la imposibilidad de encontrar nada original para comer me dediqué a la caza del famoso, como la atleta Mayte Martínez, ya muy recuperada de la lesión que la impidió estar en Pekín. Mayte, que es buena gente por naturaleza y estaba acompañada por su marido y entrenador Juan Carlos Granado, recordó a su colega Marta Domínguez, que no tocó pódium por un desmayo a pie de meta que nos dejó a todos con el alma encogida.
La frase de Mayte «es que menudo palo», refleja bien el sentimiento de muchos de nosotros, incluso los que solo somos expertos en levantamiento de vidrio en barra de caseta. Antes ya había tenido la suerte de toparme en plena calle con el famoso ratón Mickey Mouse vestido de sí mismo y vendiendo globos, y luego con el jefe de informativos de la Ser, Goyo Martínez, que pastoreaba a medio centenar de forasteros de una sociedad deportiva llegados para jugar al fútbol y zampar, actividades incompatibles pero necesarias, por lo menos la segunda.
Después de contarme que el alcalde de Cigales, que es su pueblo de adopción, les ha negado el campo de fútbol, me confesó que todos estaban encantados de la movida pucelana. Tanto, que uno de ellos me dijo que estas fiestas tienen «más calidad que las de Bilbao», lo cual dicho por un nativo de aquella tierra es muy de agradecer, incluso sin saber si era del mismo Bilbao. A cien metros de nosotros, un cuadro flamenco contratado por Paco 'Criollo' entonaba aquello de «te estoy amando locamenti pero no sé cómo te lo vi a decí...» Cuando Paco me dijo «la feria está floja, pero vamos aguantando», abandoné la zona para evitar que la crisis se convirtiera, otra vez, en la estrella de la jornada.
Mi señora y yo, por si acaso, en vez de postre, nos fuimos a comer una piruleta con palo para entrar a formar parte del libro más chorra del mundo: el Guinnes de los récords. Entramos, pero creo que me ha salido una caries.
EL GAZPACHO ANDALUZ
SEVILLA |
INGREDIENTES 1 pimiento 1 vaso de aceite 1 pepino 1 dientes de ajo 1 bollo o un pan mediano del día anterior sin corteza. 1 Kg. de tomates 3 cucharadas de vinagre Opcionalmente un huevo duro. | PREPARACIÓN En un almirez se machacan los dientes de ajo con dos cucharadas de sal y a continuación el pimiento y un trocito de pepino y por último el tomate cortado y sin piel. Bien machacado todo se agrega el aceite poco a poco y sin dejar de machacar. Se echa por último el vinagre, se aclara con medio litro de agua y, ya en la sopera, se le agrega el pan que previamente fue remojado en agua, removiendo todo hasta que que la mezcla sea homogénea. El resto del pepino y el huevo duro se le agrega muy picado, se conserva todo en el frigorífico o se le añaden unos cubitos de hielo y se sirve frío. También y por economía de tiempo se pueden poner todos los componentes en un recipiente de boca no muy ancha y se baten con la batidora hasta que todo esté bien molido. Esta otra forma de hacerlo se puede servir sin añadir el agua y entonces se llama salmorejo, si se sirve así se le puede añadir unos trocitos de jamón muy picado. |
GASTROGRAFÍA - ESPAÑA
La tradición, un gran valor en alza
LOS IBEROS
Gastrografía - España Por: Nuria Baguena - A Fuego Lento La alimentación de los iberos esta basada en la trilogía de trigo, aceite y vino, como otros pueblos mediterráneos. Vivieron principalmente en el levante y sur de la península, desde los primeros restos arqueológicos, al inicio del neolítico hacia el año 1000 a.C. hasta su romanización, crearon una gran cultura desconocida, en parte, porque no entendemos sus textos. Sabemos mucho sobre los cazos, jarras y otros enseres de cocina gracias a su arte cerámico, eran famosas sus manufacturas de donde salían piezas para vender e intercambiar con otros pueblos, estas piezas las podemos ver por ejemplo en el Museo de Prehistoria de Valencia. Son los primeros en la península a acuñar moneda, dominaban la metalurgia, se han hallado llaves, tenazas y muchas otras herramientas agrícolas, a destacar el invento de un arado de rastrillo, que aún hoy en día se fabrica igual. Pueblo agrícola y pescador, comían legumbres, que hervían en ollas, junto con grasa o carnes. Hacían guisados en cazuelas, las hay bajas y de paredes altas. Hay también unos morteros con unas pequeñas incrustaciones en el fondo que se cree que servían para rayar o picar mejor los alimentos. Cocían potajes tipo gachas de habas, de harina de trigo que comían en escudillas de cerámica. Sus animales predilectos eran el cerdo, la gallina, la oveja, la cabra, según el autor romano Estrabón los iberos del norte hacían jamones, también sabemos que elaboraban quesos y se supone que panificaban la harina. Las frutas tampoco faltaban en su mesa, peras, manzanas, higos, uvas y sobre todo almendras y avellanas completan su dieta. Estuvieron en contacto con los fenicios, etruscos, cartagineses, griegos y romanos, como demuestran la circulación de piezas de estas culturas y también porque los griegos y los romanos nos han dejado textos sobre esta singular cultura y su manera de negociar con las mercaderías, Herodoto en su libro de Historia, relata como lo hacían, los barcos al llegar a la costa dejaban las mercancías y se alejaban haciendo señas de humo, los iberos se acercaban y dejaban al lado sus mercancías y oro, para el intercambio, luego se alejaban y los forasteros volvían otra vez a tierra, para ver como habían sido valorados sus productos, si estaban de acuerdo, se llevaban lo expuesto, y se iban, si no regresaban a sus barcos y esperaban una mejor oferta. Este intercambio silencioso se practicó durante mucho tiempo y se cree que es el responsable de enriquecer a jerarcas iberos. |
MARMITAKO

GASTROGRAFÍA - ESPAÑA
Este plato tiene su origen en los barcos vascos de pesca. Su nombre proviene de la palabra marmita que es el recipiente donde se preparaba el marmitako a bordo de los barcos. Al ser una receta clásica, existen bastantes variantes. Lo importante es que el guiso resulte más picante y fuerte que soso y que el bonito siempre quede jugoso.
Ingredientes para 4 personas
>800 gr de bonito limpio de piel y de espinas y partido en cubos
>1 kg de patatas
>2 tomates pequeños pelados y escurridos de agua y semillas
>3 pimientos verdes cortados en juliana
>2 pimientos choriceros
>3 cebollas picadas
>5 dl de vino blanco seco
>1 litro de agua
>sal, pimienta, aceite de oliva
Tiempo de realización 50 minutos.
Preparación
1. Remojar en agua fresca los pimientos choriceros. Escaldarlos en agua hirviendo, retirarles la pulpa y reservarlos.
2. Rehogar las cebollas en un poco de aceite de oliva, hasta que empiecen a dorarse. Después añadir los pimientos verdes en juliana. Rehogar hasta que empiecen a dorarse. Añadir las patatas en trozos medianos, el vino blanco y un poco de agua templada hasta cubrir las patatas. Salpimentar. Reponemos agua, según se vaya evaporando y removemos de vez en cuando. Conviene usar patatas harinosas para trabar algo más la salsa. Si no es posible, puede compensarlo haciendo puré algún trozo de patata y añadiéndolo para trabar más la salsa.
3. Cuando ya estén casi cocidas las patatas, añadimos el tomate hecho puré y la pulpa del pimiento choricero. Dejar cocer unos minutos.
4. Añadir el bonito y dejar 5 minutos más hasta que esté hecho. Tenga en cuenta que el bonito se hace enseguida.
5. Servir tibio y si se desea, espolvorear con un poco de perejil picado.
QUESO IDIAZABAL - ESPAÑA

PERSONAJES DE LA GASTRONOMÍA ESPAÑOLA
Gastrografía España

Cocineros - En la actualidad la cocina española está "de moda", especialmente gracias a Ferran Adrià, que en el verano de 2003 tuvo una gran proyección internacional gracias a los elogios que le rindieron en el suplemento dominical del New York Times. En un largo reportaje, se le declaraba el mejor cocinero del mundo, y se postulaba la supremacía de la cocina española sobre la francesa.
Además de Adriá y su restaurante "El Bulli" (sito en la provincia de Gerona), hay otros cuatro cocineros españoles que ostentan tres estrellas de la prestigiosa Guía Michelin:
- Juan María Arzak ("Arzak" en San Sebastián, Guipúzcoa, desde 1989)
- Santiago Santamaría ("El Raco" de Can Fabes, Barcelona, desde 1994)
- Martín Berasategui ("Berasategui" en Lasarte, Guipúzcoa desde 2001)
- Carme Ruscalleda ("Sant Pau" en Sant Pol de Mar, Barcelona desde 2006)
- Pedro Subijana ("Akelarre" en San Sebastián, Guipúzcoa desde 2006)
Por su proyección mediática, cabe mencionar también a:
- Karlos Arguiñano, quien durante años ha presentado programas de cocina en distintas televisiones españolas, en los que despliega sus artes de comunicador, al tiempo que las culinarias.
- Jose Andrés cocinero técnico y capaz de combinar lo clásico con lo moderno en sus platos.
- Simoné Ortega, autora del libro de cocina más vendido en España: "1080 recetas".
- Sergi Arola, cocinero del restaurante "La Broché", discípulo de Adrià.
- Darío Barrio.
También destacan algunos nombres propios en la historia española, como:
- Ángel Muro: gastrónomo del siglo XIX, autor del libro "Practicón", referencia para la cocina del siglo XIX, equivalente al "Ma cuisine" de Escoffier.
- María Mestayer de Echagüe, "Marquesa de Parabere": autora de una enciclopedia de cocina en dos tomos (el segundo dedicado a la repostería) que aún sigue publicándose y que cuenta con un buen número de recetas, así como capítulos dedicados al protocolo en la mesa.
Gastrónomos españoles
- Gregorio Marañón: además de su dedicación en "cuerpo y alma" a la medicina, escribió sobre casi todo: historia, arte, la cocina, el vestido, las masas, etc. Hasta la década de los años sesenta, fue una de las plumas más destacadas de la gastronomía española.
- José Pla: a partir de la segunda mitad de los años 50 Pla continúa viajando e inicia la preparación de sus obras completas, tarea a la que se dedicará de lleno también durante la década siguiente. Es una etapa crucial en su trayectoria ya que supone una reescritura casi total de su obra y la construcción del programa estilístico planiano, con el que trascenderá el periodismo y consolidará su estilo, siendo en aquellos momentos uno de los periodistas de mayor consideración.
- Manuel Vázquez Montalbán: escritor que cuenta con algunos libros de gastronomía como "Contra los gourmets".
- Álvaro Cunqueiro: periodista y colaborador asiduo del diario Faro de Vigo, autor de la introducción en el libro "Cocina Gallega".
- Nestor Luján: periodista y gastrónomo catalán. Destaca la obra "El libro de la Cocina Española", escrita en colaboración con Juan Perucho.
- Luis Cepeda: periodista y gastrónomo madrileño. Destaca la obra "100 Platos Universales de la Cocina Vasca". Es director técnico de la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España y crítico gastronómico de ON Madrid (El País) y otras publicaciones.
- Juan B. Viñals Cebriá: investigador gastronómico valenciano, ex colaborador del periódico Levante, EMV, en "Gran Valencia", 1974-1987. Especializado en la cocina tradicional de la Comunidad Valenciana autor entre otras de la "recepta" (receta) de la Paella de la Parreta / Paella Valenciana. Fuente: Wikipedia.
COCINA TECNOEMOCIONAL

ROSA RIVAS – Madrid – El País
Si los franceses tienen su nouvelle cuisine, la cocina española no iba a ser menos en cuanto a etiquetas culinarias se refiere. Los expertos la han bautizado como tecnoemocional. La técnica aliada con la creatividad de los cocineros para suscitar emoción en los comensales. La vanguardia culinaria española ya tiene nombre y también está en el mapa de la historia gastronómica de Occidente en los siglos XX y XXI.
De Auguste Escoffier a 2008. Cien años en los que primero dominó la influencia francesa y luego la española. Ésta se alimenta del pasado, no renuncia al trabajo de los predecesores y está clara su influencia en chefs actuales.
Tras el debate iniciado el pasado año en los foros profesionales sobre el nombre que debería tener la revolución culinaria española -igual que los franceses bautizaron la suya como nouvelle cuisine-, llegó una propuesta de consenso en febrero pasado durante la cumbre Madrid Fusión. Allí, el periodista Pau Arenós mostró el "genoma de la cocina contemporánea", donde figura el "embrión tecnoemocional" y su consolidación. La inspiración son los diagramas que Alfred H. Barr, fundador del MOMA neoyorquino, hizo sobre el desarrollo del arte moderno.
Entre las ramas de un minimalista árbol genealógico, los cocineros españoles aparecen como herederos y precursores, como bebedores de fuentes y generadores de nuevos cauces. Diálogo con la ciencia y las artes, riesgo, humor y provocación son ingredientes de su trabajo.
La revista gastronómica Apicius (con ediciones en España, Francia e Italia) lo había anunciado. Y ahora lo ha reconocido la Academia Internacional de Gastronomía, que representa a 30 países. Apoya "por unanimidad", la definición tecnoemocional "para la cocina actual y su proyección futura".
COCINA EN EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL 2

Una presencia que los participantes pudieron sentir muy cercana, ya que además de la parte teórica, el curso incluyó la celebración de un banquete del Siglo de Oro, organizado por los cocineros José Carlos López Sosa y Santiago Lurueña. Un opulento convite que ofreció a los comensales platos tan llamativos como empanada inglesa de carne y turmas de tierra, guisado de albujávanas, lechuga rellena de ternera, torreznos lampreados, olla podrida, sábalo escabechado, arroz con leche de almendras o tortada de higos.
Precisamente, el conocido periodista y crítico gastronómico Javier Pérez de Andrés, destacó en la apertura del curso la importancia de que «la cocina histórica se reivindique ante la cocina vanguardista como una corriente igual de válida» y señaló que «igual que las ciudades Patrimonio cuidan su imagen, su urbanismo o su programación cultural, también es de vital importancia que conserven la gastronomía como un legado más».
Por su parte, Carmen Simón Palmer - Premio Nacional de Gastronomía en el año 2003-, abrió las ponencias teóricas con una disertación sobre «la cocina de Palacio». La historiadora afirmó que durante el Siglo de Oro «los cortesanos tenían una dieta basada casi exclusivamente en la carne pero no por culpa de los cocineros sino de los médicos, las verduras, la leche o el queso que hoy consideramos imprescindibles para una dieta sana, estaban contraindicados por los doctores».
Esta situación, según Carmen Simón, explica la presencia de la gota en las familias reales y en general, el hecho de que los monarcas vivieron menos que sus súbditos a pesar de las duras condiciones de la época.
De hecho, explicó que era habitual que los hijos ’naturales’, tenidos fuera del matrimonio, vivieran más que los legítimos. «El cuidado de los niños recién nacidos en la familia real se encargaba a las nodrizas, que se escogían entre el pueblo llano y con las que pasaban hasta los 3 años, al cumplir esa edad desde el primer día pasaban a los banquetes donde pasaban de golpe a comer asados, capón, gallina, huevos, y muchos no lo soportaban y morían», afirmó.
«Alimentar el espíritu»
Por otra parte, el estudio de los archivos reales pone de manifiesto otras curiosidades, como el hecho de que desde 1547, cuando se aprueba la cédula que afirma que «los reyes comen sólo para alimentar el espíritu», no haya ni una sola ilustración o grabado de los monarcas españoles comiendo.
Igualmente, Carmen Simón afirma que los reyes en el Siglo de Oro «tenían miles de personas a su servicio» y que la responsabilidad de organizar cada banquete recaía en un grupo de siete jefes que recibían el nombre de sumilleres, hoy destinado únicamente al experto en vino.
En los archivos, aseguró la historiadora, también quedan constancia de los «antojos reales» durante los embarazos y afirmó que «alguna reina en estado, después de haber cenado 60 platos tenía en plena noche el antojo de sardinas y había que salir a buscarlas por Madrid». nortecastilla.es
COCINA EN EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

La estudiosa de Cocina a lo largo de la historia y Premio Nacional de Gastronomía 2003, Carmen Simón, destacó hoy en Salamanca que los reyes españoles del Siglo de Oro 'comían fundamentalmente carnes, no comían ni legumbres, ni frutas, si verduras, por eso muchos morían de gota'. Asimismo, indicó que uno de los platos más demandados por los monarcas era el carnero asado 'bien rodeado de tocino, que también servía para distinguirse como cristianos'.
Según la académica, esta elección se debía 'no a los cocineros, sino a los médicos, que así lo recomendaban'. De ahí que 'el pueblo llano era el que hacía una alimentación saludable, por eso vivían más que los reyes', añadió.
También hizo hincapié en que en las distintas ceremonias, el rey del momento comía separado del resto de invitados, lo hacía en un estrado a mayor altura para que no le viesen alimentarse. Un ritual que se mantuvo hasta Isabel II, que fue la primera en compartir mesa y mantel con distintos ilustrados y amigos del momento.
Así lo aseguró Carmen Simón en la inauguración de las jornadas sobre 'Gastronomía en el Siglo de Oro', organizadas por el Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad, que comenzó hoy en el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca y que terminará el próximo sábado.
El curso, dirigido por la directora Académica de Formación Continúa de la Universidad de Salamanca, María Cruz Sánchez Gómez, contará con la participación de más de medio centenar de personas. Asimismo, el objetivo es conocer el legado de la gastronomía del Siglo de Oro en la cocina actual, se pondrán de manifiesto los usos y costumbres culinarios de personajes ilustres de la época y cómo quedaron reflejadas las mesas del Siglo de Oro en los lienzos de los pintores más célebres.
Este encuentro contará con la presencia de ponentes como Jaume Fábrega, autor de más de cincuenta libros de gastronomía, por los cuales ha obtenido hasta en seis ocasiones los Gourmand World Cookbook Awards.
Entre los ponentes, además de Jaume Fábrega, quien disertará sobre 'Fuentes ocultas de la cocina del siglo de oro: del Libro de Sent Soví y Ruperto de Nola al Tirant lo Blanc', también destaca la presencia del Premio Nacional de Gastronomía 2003 y autora de libros como 'La cocina de Palacio (1561-1932)', Carmen Simón Palmer; o del reciente Premio Nacional de Gastronomía 2007 al mejor libro de historia culinaria en España por 'Cocina y alimentación en los siglos XVI y XVII', Julio Vallés Rojo.
Completarán las intervenciones expertos como José Ramón Alonso Sarró, 'Del comer, el beber y el vivir de la imperial Emérita Augusta a la noble Norba Caesarina', la profesora de Historia del Arte Margarita Ruiz Maldonado, 'El bodegón español en el Siglo de Oro';, el comunicador Javier Pérez Andrés, 'El compromiso gastronómico de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad'; y el catedrático de Literatura Española Jacobo Sanz Hermida, 'Arte de bien yantar para vivir. Salud y gastronomía' y 'La mejor gastronomía de las ollas. Gastronomía en la literatura española del Siglo de Oro'; entre otros.
Tras 'paladear' la teoría también se degustará un 'Banquete del Siglo de Oro' que cerrará el curso y estará a cargo de los jefes de cocina José Carlos López Sosa y Santiago Lurueña, según el Ayuntamiento. El convite pondrá sobre la mesa empanada inglesa de carne y turmas de tierra, guisado de albujávanas, lechuga rellena de ternera, torreznos lampreados, olla podrida y sus ministerios, sábalo escabechado, gigote de perdiz, arroz con leche de almendras, frutas y tortada de higos; 'todo ello bajo la música y el espectáculo del Siglo de Oro en la calle y en la taberna', añadió la organización.
| Terra Actualidad - Europa Press |
LA COCINA MADRILEÑA
Por Carlos Azcoytia - Grupo Gastronautas - www.historiacocina.com
No tenemos constancia histórica de una cocina propiamente dicha hasta finales del siglo XV, quizá porque la alimentación era bastante deficiente por falta de infraestructuras en la época medieval, donde todo se reducía a productos de temporada y puntuales según el lugar, en una Europa sumida en las tinieblas.

El plato rey para la nobleza era el cocido, un tipo de puchero, favorito del rey Carlos I y de las clases sociales elitistas como el clero o los nobles. Hasta ya entrado el siglo XIX no estuvo este plato al alcance de las clases medias del país, hasta que casi se convirtió en el alimento básico de las clases obreras en épocas recientes.

Para el pueblo llano, en los principios de esta cocina, la alimentación era pobre, baste recordar el comienzo de la novela Don Quijote de la Mancha: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo vivía un hidalgo caballero... Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”.

Con la Casa de Austria se inicia un cambio en la cocina Madrileña y castellana, la influencia de Borgoña gana adeptos en la nobleza hasta que en el año 1.598 los nobles elevaron una súplica a Felipe II para “restituir el servicio de su casa al uso, oficios y nombres de la antigua Castilla”. La diferencia estribaba no sólo en la preparación, condimentación y cocción, sino en la misma presentación de los platos, como muy bien cuenta el coetáneo Don Ambrosio de Salazar, partidario de la mesa borgoñona: “Esto tienen los franceses por bueno, que son complicadísimos en sus mesas: al contrario, en España, que cuando ponen la mesa, traen cada plato aparte, y cuando han comido el uno traen el otro; y me parece que la orden de Francia es mejor, que ponen todos los platos de un golpe, y cada uno come lo que le da gusto, aunque dicen que es comer siempre fiambre, porque la comida se resfría en la mesa”.
Fuertes contrastes los del principio de esta cocina, como fuertes eran las diferencias sociales e injusticias que se cometían con el pueblo. Por una parte estaba la nobleza y los oligarcas que comían con lujuria y por otra la gran mayoría de los habitantes que luchaban cada día por sobrevivir. Tenemos constancia de los pantagruélicos banquetes que se servían como de las penurias que pasaba el pueblo contados por escritores o pintores y por notas que quedaron en las bibliotecas y archivos reales. Ejemplos de esta lujuria desenfrenada de las clases pudientes y base de este tipo de cocina que hoy es popular tenemos los siguientes:
Según Quijada, servidor de Carlos I, éste ya en su retiro de Yuste solía almorzar mucha fruta al comienzo de las comidas, cerezas y fresas con mucha nata, capón cocido con leche y especias, pasteles de anguila y melón entre otras. Hay una anotación del tal Quijada muy curiosa sobre la alimentación del emperador: “Las anchovas llegaron ayer sábado de mañana y fueron bien recibidas y mejor comidas. Su Majestad no comió otro pescado ayer; lo demás fue todo morcillas y cosas de sábado”.
Felipe II fue obsequiado en una ocasión por el Conde de Benavente con una merienda compuesta por más de quinientos platos de dulces y pescados, entre ellos una trucha de veintidós libras.
Para celebrar la jura de Felipe III, efectuada en Monzón, se sirvieron en la cena noventa y seis platos.
Podríamos estar escribiendo mucho sobre este abuso alimenticio por parte de los poderosos, hay mucha literatura y muchos datos históricos que lo avalan, pero lo dejamos para otro artículo dedicado a este menester, ahora nos centraremos en la historia de la cocina de esta región y ciudad española, la cual no sería comprendida sin estas anotaciones obligatorias.
Era tan importante el puesto de jefe de cocina que éste tenía, además de la paga, los siguientes beneficios cada día: Dos libras de pan, un cántaro de vino, diez libras de carne de ternera, seis libras de grasa en invierno y tres en verano; en los días de ayuno, cuatro libras de pescado, una docena de huevos y una libra de manteca; además le correspondía cada día la gallina con la que se preparaba el caldo de Su Majestad.

Por contra a todo lo narrado tenemos el hambre de la gente de la calle de esa época, en los inicios de la cocina madrileña y castellana. Los que mejor supieron retratar esas hambrunas fueron Murillo en sus cuadros y Cervantes en su obra “Rinconete y Cortadillo”. Pero no fueron los únicos, la literatura española está llena de obras y anotaciones. Entre ellos tenemos a Juan de Arguijo que nos cuenta: “Galarza dijo del marqués de Almansa, pobrísimo y devotísimo señor, que comulgaba de pura hambre a menudo, para comer algo...” o de Quevedo en el Buscón: “Comieron una comida eterna sin principio ni fin. Trajeron un caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer... Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo...” y por último y para no cansar este verso de Miguel Moreno: “Juan a comer convidó a Pedro que fue en ayunas, y poniéndole aceitunas al principio lo admiró. Y dijo: En mi tierra vi que éstas siempre postres fueron. Juan respondió: Y no mintieron, que también lo son aquí”.
Para hacernos una idea de lo que era el menú de una familia media citamos a Quiñones de Benavente en el Entremés del Mayordomo: “Los jueves y domingo manjar blanco, torreznos, jigoticos, alguna polla, plato de yerbas, reverenda olla, postres y bendición....
Los viernes, lentejitas con truchuela; los sábados que es día de cazuela, habrá brava bazofia, mojatoria, y asadura de vaca en pepitoria, y tal vez una panza con sus sesos, y un diluvio de palos y de huesos”.
La época dorada de la cocina madrileña llega a finales del siglo XIX, donde creemos que es cuando se populariza y toma carácter propio y universal; florecen buenos restaurantes como fueron el Café Suizo, El Mesón de Paredes, Fornos o Lahrdy y cocineros excepcionales como fueron Ángel Muro, Agustín Lhardy y el Tío Lucas entre otros. Sobre este último tenemos una receta tomada de puño y letra y recopilada por Ángel Muro, ya citado anteriormente, en la que se demuestra que la destreza en la cocina puede estar reñida con la destreza en el manejo de la lengua castellana. Por lo rara y pintoresca que nos parece no podemos resistimos a copiarla tal cual fue escrita: “Se mete en una oya de varro, una livra de tozino, mu partio, con Aceyte paque se reajogue bien y sechan cuatro livras daluvias con cevoyas, agos, perrejil, comino, laurel, sal, pimentón i arrima la oya al fogon qe cuescuatro oras”.
Hay que destacar como receta de la cocina madrileña, aparte del cocido, los callos, del cual tenemos constancia histórica desde el año 1.599 y que como todos sabemos son pedazos de estómago de vaca o de carnero que se comen guisados. Al que escribe este artículo le gustan en particular, aunque son bastante pesados de digerir y contienen un alto contenido en colesterol. La receta para hacer este riquísimo plato es la siguiente según Teodoro Bardají, que era el chef de cocinas de los duques del Infantado:
CALLOS A LA MADRILEÑA

(Para ocho personas)
1 Kg. de callos, una pata de cerdo, un morro, 200 grs. de chorizo, 150 grs. de jamón cortado en trocitos, 150 grs. de morcilla, ½ litro de vino blanco, 1 cebolla grande muy picada, 1 zanahoria mediana, puerro picado, 3 dientes de ajo, ½ kg. de tomates pelados y muy cortados, 10 granos de pimienta, un clavo, una cucharada sopera de pimentón picante, 1 dl. de aceite de oliva, una hoja de laurel y sazonar al gusto.
Volviendo a los restaurantes de finales del siglo XIX hemos de hacer especial incidencia en el de Lhardy, el mejor de todos, que abrió sucursal en Madrid en el año 1.839. La casa principal la tenía en París y su dirección estaba en la Carrera Jerónimo 9 y fue el centro gastronómico de Madrid hasta que pasó a Fornos que tenía abierto las 24 horas.
En la actualidad son muchos y muy buenos los restaurantes madrileños y muy larga la lista para enumerarlos, no en balde Madrid es la capital del reino, pero todavía quedan aquellos restaurantes con sabor típico y castizo, tanto en Madrid como en Alcalá de Henares, donde se pueden degustar la olla podrida, el cocido y los callos o las riquísimas elaboraciones de repostería de los conventos de clausura, como son las rosquilla y las almendras garrapiñadas.
ESPAÑA 2 - GASTROGRAFÍA
Gastronomía en cada región
- Andalucía con su pescaíto frito, su jamón serrano, su gazpacho, su salmorejo y flamenquín cordobés, su pringá, su rabo de toro , su jamón de Jabugo, sus aceitunas aliñás, su alboronía, su gurumelo (Setas). su poleá, el anís de Ojén, de Rute y de Cazalla y sus vinos generosos (vino de Málaga, vino de Jerez, fino, oloroso, Pedro Ximénez, vino manzanilla, Montilla, etc.) sin duda los de mayor proyección internacional (y desde luego los más exportados) entre los vinos españoles.
- Aragón con los asados de ternasco, las tradicionales migas de pastor, los jamones de Teruel, el embutido de Huesca, en especial la longaniza de Graus, el uso de borrajas y cardos, el melocotón de Calanda, la cebolla de Fuentes de Ebro, el aceite de Empeltre y de Arbequina, el vino de Cariñena, el de Calatayud, el del Somontano (Huesca) y el de Campo de Borja.
- Asturias con la fabada, las recientemente introducidas fabes con almejas, el pote asturiano, los frixuelos, los múltiples quesos, entre los que destaca el Cabrales, su arroz con leche y la sidra.
- Baleares con sus ensaimadas, su sobrasada, su queso de Mahón y su ginebra de Mahón. Arroz Brut (Mallorca).
- Canarias con sus papas arrugadas, sus mojos, como el mojo picón, su vino malvasía, el almogrote gomero, el frangollo, el conejo en salmorejo, el gofio,etc.
- Cantabria con el cocido montañés, el cocido lebaniego, la marmita, las anchoas en aceite y salazón de Santoña, los sobaos y quesada pasiegos, los quesos (quesucos de Liébana, queso Nata de Cantabria, picón Bejes-Tresviso, etc.), el arroz con leche , la leche frita y el orujo, tostadillo de Liébana y la sidra.
- Castilla-La Mancha con el pisto, el gazpacho manchego, el famoso queso manchego, el vino de la Mancha (tinto) y el de Valdepeñas (tinto).
- Castilla y León con los asados de cordero y cochinillo, la morcilla de Burgos, las judías de El Barco de Ávila, la simple y efectiva sopa de ajo, el cocido maragato (que se come en orden inverso), el botillo del Bierzo, el jamón de Guijuelo, el queso castellano de oveja, el recio vino de Toro, los tintos de la Ribera del Duero, los blancos de Rueda y los claretes de Cigales.
- Cataluña con los suquet, los platos mar i muntanya (increíbles maridajes de carne y pescado), la escudella, los calçots, el humilde pa amb tomàquet, el all i oli, el fuet de Vic y sus embutidos navideños, los aceites de Arbequina, y sus vinos de Priorat, Penedès, Costers del Segre, Alella, etc. y en general con una gastronomía variada e imaginativa.
- Extremadura con su olla podrida, sus excelentes embutidos de cerdo ibérico, sus quesos (imprescindible torta del casar , pariente cercano del queso da serra portugués, uno de los mejores del mundo), su vino de pitarra. Las migas extremeñas son famosas también.
- Galicia con mariscos, empanadas, el ubicuo pulpo à feira, el queso de tetilla, los vinos Ribeiro y Albariño y su aguardiente de orujo.
- Navarra con las menestras, los cogollos de Tudela, con anchoas, con salmón, o con una simple vinagreta, sus pimientos del piquillo base de los pimientos rellenos, el chorizo de Pamplona, el relleno y la chistorra, la trucha a la navarra, el queso de Roncal y el de Idiazábal, su cuajada de la Ultzama, el clarete y el pacharán.
- La Rioja sobre todo con sus Internacionales vinos, aunque también con sus menestras, sus pimientos y sus patatas a la riojana (que hicieron enmudecer al mismísimo Bocuse según cuenta la Historia).
- Murcia con los productos de su rica huerta, el zarangollo, el caldero, el vino de Jumilla, también tienen paellas muy ricas y los típicos paparajotes de la huerta
- Comunidad de Madrid con el cocido madrileño y los callos a la madrileña, las fresas de Aranjuez o los melones de Villaconejos, los vinos de Navalcarnero y el anís de Chinchón.
- Comunidad Valenciana Principalmente los productos del campo, pesca y animales de granja. Con los arroces en general y la paella sense mànec((paella sin mango)) en particular, sin olvidar la fideuà o el arroz a banda,((langostinos de Vinaroz)) o sus vinos de Utiel-Requena, Alicante y Valencia. Embutidos y dulces de Requena y Utiel. También es de destacar la gran repostería de la zona siendo de origen principalmente musulmán. Y las importantisimas fabricas de turrón y ((Chocolates))en Alicante,o el Arnadí, postre elaborado con calabaza y azucar.
- País Vasco con las carnes y pescados a la brasa, el marmitako, el bacalao al pil pil, las alubias de Tolosa, las guindillas de Lequeitio , los pintxos de San Sebastián, el queso de Idiazábal de oveja lacha, el vino (txakoli y Rioja Alavesa) y la sidra guipuzcoana.
ESPAÑA 1 - GASTROGRAFÍA
Pueden distinguirse dos dietas mayoritarias, muy distintas entre sí, en la península. Una, que se daba en la parte celta (tercio noroccidental), con más cantidad de grasas animales como corresponde a los pueblos del norte, y otra que podría considerarse precursora de la dieta mediterránea, que se daba en la parte íbera de la península. En comidas encontradas en las excavaciones, se han encontrado diversos tipos de legumbres, ajos y cebollas. El olivo fue introducido por los fenicios.
MAPAS DE ESPAÑA


EL DIA DE LOS GITANOS
Orguyo Gitano
El mejor sabor calé - El mercadillo emeritense acoge una degustación de tapas tradicionales gitanas y extremeñas para celebrar el Día Internacional del Pueblo Gitano
Por: M. ÁNGELES MORCILLO - HOY.ES
Llovía, y comerse un plato de migas calentitas era el mejor plan. El mercadillo de los martes, repleto de gente, ayer tenía un aliciente más. Aunque el tiempo no acompañó, la iniciativa sí que triunfó.
Para celebrar el Día Internacional del Pueblo Gitano, la Fundación Secretariado Gitano obsequió con unas 500 tapas a todos los que se acercaron a una carpa que se instaló a la entrada del recinto ferial. Las delicias fueron confeccionadas en un taller de cocina gitana y extremeña. Unas 18 personas, entre hombres y mujeres, en colaboración con La Taberna, restaurante de la calle John Lennon, se pusieron manos a la obra.
Para elaborar las tapas se documentaron en libros y recetarios de cocina gitana y se seleccionaron las más ricas y representativas.
Una de las organizadoras del acto, Raquel Saavedra, explicó que se eligieron tapas que se pudieran elaborar en la carpa. Ensalada de pimientos, ensalada gitana de tomate, picadillo de patatas con bacalao y migas calientes tuvieron mucha aceptación. Tanta, que no quedó ni un plato.
Cocina exquisita - Emilio Salazar también se pasó por la carpa y probó alguna de las tapas. Cómo no, le encantaron. Y él entiende de esto, ya que estas tapas le resultan familiares. Él es un gitano que ha nacido y se ha criado en la cocina calé. Su madre y sus hermanas son cocineras. Siempre ha mamado el amor por la cocina y ha estado rodeado de pucheros y fogones. A su juicio, es muy buena la iniciativa del taller de cocina, por lo que anima a que se haga más veces. Pero lo que más le gustaría es que se mostrara un buen restaurante con recetas del pueblo gitano, «pues hay comidas exquisitas».
Uno de los platos preferidos de los gitanos son las sopas de tomate. Es una comida muy nombrada en el pueblo calé, que siempre ha tenido mucho que ver con la unidad a través de las fiestas, las bodas y otras celebraciones. También les encanta el arroz con liebre.
El 8 de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de Pueblo Gitano. La fecha, que se institucionalizó junto a la bandera y el himno gitanos en el Primer Congreso Mundial, en Londres, en 1971, sirvió también para pedir a la Organización de las Naciones Unidas el reconocimiento de la comunidad gitana como pueblo, lo que se consiguió nueve años después, y para estandarizar el 'romanó' como lengua gitana.
Aunque el tiempo no acompañó, los actos se completaron con la Ceremonia del Río, que celebran los gitanos de todo el mundo. Varias personas arrojan flores y velas encendidas a los ríos en conmemoración a los gitanos muertos y al éxodo que ha sufrido esta etnia a lo largo de la historia.
LA COMIDA DE CUARESMA

NC - Norte de Castilla - España: Desde los comienzos de la Iglesia la fiesta más importante de la liturgia católica era la Pascua de Resurrección, a la que se llegaba después de una etapa de penitencia y de ayuno de cuarenta días a partir del concilio de Nicea que se celebró en el año 325. Se llamó Cuaresma por derivación del latín: «quadragesiman diem» y simbolizaba e imitaba el ejemplo de Jesucristo en el desierto. Durante este tiempo se ayunaba y se prohibía comer algunos alimentos, principalmente la carne, permitiéndose sólo el uso de sal, pan, agua y posteriormente legumbres y frutas, no podía comerse la carne, ni el pescado, los huevos, la leche, la manteca, el queso, el vino y el aceite. Este régimen llamado xerofagia se fue dulcificando paulatinamente, así se llegó a la única abstención de carne, grasas, huevos y derivados de la leche como natas y queso.
Aunque la abstinencia fue establecida como una mortificación corporal y nunca como el rechazo de alimentos impuros como en otras religiones, los cambios en su reglamentación fueron constantes a través de la historia al igual que los días destinados a guardar la misma; en un principio fueron días de prohibición los miércoles y viernes de todo el año, más los días de Cuaresma, en otras ocasiones se observaban también las vísperas de fiesta de la Iglesia y posteriormente se eliminaron los miércoles, pero se consideraban como de abstinencia los sábados por ser los vísperas de los domingos que eran fiestas religiosas. En todo caso en los siglos XVI y XVII eran más de ciento cincuenta días los que no se podía comer carne y algunas otras cosas derivadas de los animales como sus grasas, la leche y los huevos.
Algunos pontífices, mediante Bulas, concedieron diversos privilegios y dispensas sobre el ayuno y la abstinencia, generalmente en concepto de compensación por servicios a la Iglesia como ayudas en la guerra contra los infieles. Para España se estableció la Bula de la Santa Cruzada que contenía privilegios parecidos a los que se dieron a los Cruzados de Tierra Santa.
El contenido de las bulas fue muy cambiante en cuanto a los privilegios que a través de ellas se concedían. En cuanto al régimen alimenticio, las bulas concedían indultos de carnes, leche, queso y huevos ya que, como norma general de la Iglesia, se prohibían también los huevos y derivados de la leche durante toda la Cuaresma.
La Bula de la Santa Cruzada otorgaba a los españoles el privilegio de poder comer huevos, leche y queso en Cuaresma. En dichas bulas se daban a veces circunstancias particulares para el consumo de carnes en algunos días de este periodo, por razones de enfermedad fundamentalmente y, debido a la creencia de los médicos de que la carne era más sana y mejor que el pescado para los enfermos, la Iglesia permitía el consumo de carnes, caldos de carne y pistos para curar enfermedades o mejorar su recuperación.
En 1566 Pío V promulgó el Penitemini, por el que se suprimen todos los privilegios otorgados por bulas anteriores, estableciendo como días de abstinencia obligatorios para la Iglesia los viernes de todo el año, en los cuales se prohíbe el uso de carnes, pero se autoriza consumir pescado, huevos, lacticinios y a condimentar con grasa de animales. Se establecen también como de ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y el Viernes de Pasión. A partir de aquí se oficializa el consumo de pescado en los días de abstinencia, creándose así dos tipos de días: los días de carne y los días de pescado, como se dieron en llamar. No obstante los teólogos complicaron la situación con continuas discusiones sobre las «dispensas» y «obligaciones» que se debían observar con las carnes y los pescados, llamando «promiscuar» a comer carne y pescado los días de vigilia.
La propia Inquisición velaba con extraordinario celo para que los preceptos derivados de la abstinencia se guardasen. En la literatura también encontramos referencias al cumplimiento de la debida abstinencia, como en el menú que el Arcipreste Juan Ruiz, le impone a don Carnal, en el Libro del Buen Amor como vicario de la gula y de todos los placeres culinarios.
Los grandes cocineros elaboraban en los siglos XVI y XVII una serie de platos para poder cumplir con la abstinencia, así Martínez Motiño nos ofrece recetas de «calabaza para los días de carne» y «calabaza para los días de pescado», o una sopa de vaca a la portuguesa «contrahecha para día de pescado», y en muchos de los platos de carne ofrece variantes para hacerles con pescado o verduras para poder cumplir con la prohibición. También Nola tiene recetas que indistintamente, según indica, se pueden hacer con carne o pescado.
Este asunto era de una importancia capital para la época ya que obligaba a hacer gastos extraordinarios en alimentos más caros, o bien a pasar hambre si no se podían adquirir, porque los preceptos de la Iglesia en este sentido eran muy estrictos y apenas había excusas para dejar de cumplirlos.
EL GAZPACHO
Andalucía es una tierra que desde la reconquista a los árabes hasta casi nuestros días estuvo parcelada en latifundios, este estado económico y social hizo que en el campo existieran casi dos únicas clases sociales, una gran masa de trabajadores pobres y una pequeña porción de familias ricas que tras siglos de explotación de una mano de obra barata y de casamientos por intereses mercantiles mantuvieron, como congelada en la historia, un estatus de señores feudales.
Esta tierra, Andalucía, es extremadamente rica en recursos, tanto mineros, se habla en la Biblia de que el templo de Salomón fue revestido de cedro del Líbano y plata de Tarsis ( Región que en la antigüedad estaba situada en la zona de Huelva y Sevilla ), como agrícola, en la época de la dominación romana era llamada el granero de Roma. Efectivamente, el valle del río Guadalquivir, principal arteria fluvial de ésta región, es muy fértil por los limos depositados por las crecidas del río y también por un clima de inviernos de temperaturas suaves y veranos tórridos.
Tras ochocientos años de dominación árabe el andaluz está influenciado por una filosofía de vida y una forma de ser que choca con el resto de las comunidades que componen el país y hasta su alimento, como todo componente cultural, está inspirado por ésta forma de vida.
La dieta es puramente Mediterránea, aprovechando con mucha fantasía los recursos naturales, predominando en la base alimenticia las hortalizas, el aceite de oliva y el pescado. Al gazpacho, palabra que significa rebujo de cosas, se le puede encuadrar dentro de las sopas frías y es un alimento con un gran poder energético, muy sano y que durante mucho tiempo fue el alimento base de muchas familias. Hay tantas formas de hacer el gazpacho como provincias tiene esta región, aquí intentaremos poner algunas recetas para saborear uno de los alimentos más ricos y nutritivos que existen.
SEVILLA |
INGREDIENTES 1 pimiento 1 vaso de aceite 1 pepino 1 dientes de ajo 1 bollo o un pan mediano del día anterior sin corteza. 1 Kg. de tomates 3 cucharadas de vinagre Opcionalmente un huevo duro. | PREPARACIÓN En un almirez se machacan los dientes de ajo con dos cucharadas de sal y a continuación el pimiento y un trocito de pepino y por último el tomate cortado y sin piel. Bien machacado todo se agrega el aceite poco a poco y sin dejar de machacar. Se echa por último el vinagre, se aclara con medio litro de agua y, ya en la sopera, se le agrega el pan que previamente fue remojado en agua, removiendo todo hasta que que la mezcla sea homogénea. El resto del pepino y el huevo duro se le agrega muy picado, se conserva todo en el frigorífico o se le añaden unos cubitos de hielo y se sirve frío. También y por economía de tiempo se pueden poner todos los componentes en un recipiente de boca no muy ancha y se baten con la batidora hasta que todo esté bien molido. Esta otra forma de hacerlo se puede servir sin añadir el agua y entonces se llama salmorejo, si se sirve así se le puede añadir unos trocitos de jamón muy picado. |
COCINA EXÓTICA
Cuando en 1993, Josep M. Romero y Jordi Puig publicaron la Guia de restaurants exòtics de Barcelona (La Campana) tuvieron el mérito de reunir un centenar, que entonces equivalía casi a ser exhaustivos. Aquellos eran unos tiempos, poco después del glorioso año olímpico, en los que la inmigración todavía no se había disparado y en los que admirábamos a Nueva York y Londres por la multiculturalidad y el mestizaje, palabras tótem que ahora ya tenemos instaladas entre nosotros.
Quince años después de la publicación de esa guía, no hay semana que no me sorprenda el descubrimiento de un nuevo restaurante de cocina exótica. Proliferan como hongos y cada uno refuerza la apuesta por una diversidad que nos desborda. A los que no estén muy al corriente, les recomiendo Karakia, un programa de El 33 que, además de informar de las cocinas de fuera del país, tiene la habilidad de tirar del hilo de los fogones para mostrarnos cómo es la vida y la cultura de los inmigrantes que viven en Catalunya.
Karakia es modélico en este sentido y, tal como va el país, estoy seguro de que le quedan muchos años de vida. Lo único que me preocupa es que, al paso que vamos, llegue un día en que a los restaurantes de cocina catalana les ocurra como a ese chico de un colegio de Barcelona a quien llamaban el catalán porque era el único de la clase que tenía el catalán como lengua materna. El día en que salga una Guía de los restaurantes catalanes de Barcelona querrá decir que ya hemos hecho pleno. Será el momento de recordar al gran Josep Pla, que en Lo que hemos comido, en 1972, ya se lamentaba de que "la cocina tradicional ha pasado a la historia en este país".
TOCINO DEL CIELO
Por: Magnolia Triveño
Vivi muchos años en Arequipa, y siempre que comia fuera de casa, pedia de postre, TOCINO DEL CIELO, pensando que era originario de Arequipa, y un postre netamente peruano, pero encontre esto, tal vez les interese.
El tocino de cielo es un postre elaborado a base de yema de huevo caramelizada y azúcar, compacto y de color amarillo intenso. Típico de Andalucía, Asturias y algunas localidades de Castilla y León. En particular, los tocinillos de cielo de Grado tienen gran fama y más en concreto de la Confitería Tejeiro, quien los elabora desde hace más de cien años.
Las primeras noticias del convento del Espíritu Santo en Jerez de la Frontera, son del año 1324, siendo las monjas de este convento quienes originalmente crearon este delicioso postre. El origen de los tocinos de cielo de Jerez está ligado al vino de la zona y al empleo masivo de claras de huevo usadas para su clarificación. Los capataces de las bodegas regalaban a las monjas las yemas que gestarían, en los conventos, el tocino de cielo, uno de esos postres más emblemáticos de la repostería española. Además, en Castilla y León, encontramos los tocinillos de cielo de Villoldo.
LA HISTORIA DEL FIDEUÁ
Por: Alicia Cáceres Castagnola
La Fideuá es uno de los raros platos populares qué tiene una historia exacta y una fecha de nacimiento bastante exacta también.
Si leyeramos los diarios valencianos de los años 1975 a 1980 encontraríamos crónicas sobre la invención de la Fideuà. Son los años en los cuales la Fideuà se hizo poco a poco conocer por toda la Comunidad Valenciana. La fideuà o fideuá es un plato típico marinero de la Comunidad Valenciana (España) similar a la paella en cuanto a sus ingredientes y modo de elaboración, sustituyendo el arroz por la pasta o fideos y que sólo se hace de pescado y mariscos (hay paellas de carne y verduras, entre otras).
Al igual que la paella, se hace en el recipiente también llamado paella, es decir en sartén ancha y plana, aunque se citan otras variantes tradicionales hechas en cazuela. La zona de Gandía (Valencia) es la originaria del plato. La leyenda atribuye la fideuá a unos pescadores del Grao de Gandía (distrito costero de Gandía donde se encuentra el puerto) que, faenando en alta mar, querían hacer una paella, pero no disponían de arroz, y lo tuvieron que hacer con lo que tenían a mano, fideos y pescado.
Cuenta la historia que en los años 1970 en un gran Puerto de mar situado en la Comarca de la Safor, a unos 60 kilómetros al sur de Valencia, salio al Mar un barco de Pescadores. Al cabo de unos dos días de mar, los Marineros valencianos quisieron hacerse una buena paella para comer, pero se había acabado el arroz, faltaba el arroz para hacer Paëlla !!! y como tenían fideos tuvieron la gran idea. El marinero qué dijo: " Echemos Fideos en vez de Arroz invento la "Fideuà"
Elaboración: (Ingredientes para cuatro raciones) - 200 g fideos del número 3. - 8 gambas. - 8 cigalitas frescas. - 200 g de rape. - 1 cucharada de pimentón. - 1/2 cebolla. - 1 diente de ajo. - 200 g de tomate maduro. - 5 centilitros de aceite de oliva virgen extra y sal. - Unas hebras de azafrán y doble de caldo de pescado que de fideos.
Poner una paella (sartén) a fuego lento con el aceite y la media cebolla pelada y finamente picada, dejando hasta que empiece a tomar color. En ese momento se agregan los dientes de ajo, a su vez picados y, tres minutos después, el tomate pelado y finamente picado. Salar el conjunto y dejar hacer pausadamente veinte minutos. Transcurrido ese tiempo, se agregan los fideos, que rehogaremos un minuto. A continuación, subir a fuego vivo, verter el caldo de pescado hirviendo, el azafrán, el pimentón y la sal. A media cocción, que dependerá del tipo de pasta, incorporar las cigalas, las almejas y el rape en trozos, que no deben hervir todos ellos más de cuatro minutos. La fideua debe de quedar siempre húmeda, no mojada ni haciendo sopicaldo, puesto que estamos haciendo una paella pero de pasta y no un guiso o estofado, en todo caso debe quedar siempre el plato manchado por el aceite y salsa.
LA PAELLA
Por: Norman Montero Sevillano
La Paella surge en las zonas rurales de Valencia entre el siglo XV y XVI, por la necesidad de los campesinos y pastores de una comida fácil de preparar y con los ingredientes que tenían a mano en el campo. No es conocido si la Paella marinera nace al mismo tiempo que la Paella en el campo, pero junto al mar existen diferentes ingredientes que permitieron que desarrollara esta sabrosa alternativa. En sus orígenes los ingredientes de la Paella eran, las aves, el conejo de campo o liebre, las verduras frescas que se tuvieran al alcance, el arroz, azafrán y aceite de oliva que se mezclaban en la Paella con el agua y se cocinaban lentamente a fuego efectuado con leña de ramas de naranjos, que al mismo tiempo dan sabor y un olor característico. Paella es el nombre del perol de donde el sabroso plato toma su nombre.
La Paella o paellera es desarrollada de forma aplanada para facilitar su transporte a lomo de bestia. La principal fuente de riqueza de la comarca era la agricultura, las zonas de labranza estaban a menudo, a larga distancia de los núcleos urbanos y como el único medio de transporte era el carro y los animales de carga, prácticamente era imposible realizar los viajes de ida y vuelta en el día, los agricultores debían pasar todo el día en el campo, e incluso varias jornadas haciendo noche en modestas chozas o casas de labranza.
Durante el periodo de trabajo la alimentación era a base de embutidos, algo de caza y comida "de caliente" que ellos mismos cocinaban en un utensilio de cocina, tipo escudilla, muy parecido a la sartén pero sin mango para poder ser fácilmente transportado en un carro lleno de sacos. Los platos que solían cocinar eran de confección rápida y sencilla y de consistencia sólida: Paella, Migas, Mojete (con harina de almortas y bacalao) y Gazpacho. Eran a la vez primero y segundo plato.
La mentalidad de los habitantes de estos pueblos siempre ha ido unos años por delante de los de las poblaciones limítrofes, este hecho fue esencial porque los varones no tenían ningún reparo en ayudar a las mujeres de la casa en las tareas de la cocina haciendo que naciera la Paella.
En las fiestas y días señalados se degustaban tartas y dulces típicos cuya preparación requería una dedicación exclusiva por parte de las mujeres, las habituales cocineras. La base de la alimentación en la Valencia del siglo XIX era el arroz "caldoso" cocinado en un puchero de barro o metal.
Los hombres empezaron a echar una mano siendo ellos los que, mientras las mujeres preparaban los dulces, confeccionaban la comida principal a partir e arroz y conejo de monte que ellos mismos habían cazado. Pero los agricultores solo se sentían cómodos cocinando en el mismo utensilio que llevaban al campo y para ellos el punto idóneo de cocción del arroz era obtener un alimento de consistencia semiseca, como el mojete o las migas: había nacido el arroz en Paella (la palabra Paella define el utensilio de cocina similar a la sartén pero sin "rabo"), actualmente el conejo es casero y la aves han sido sustituidas por pollo o pato.
ANÉCDOTA - En el Levante Español, cuentan una historia que data de la Guerra de la Independencia acerca de un general francés, una paella y una mujer que la hacía. El general francés estaba tan impresionado por la mencionada paella que hicieron un trato: Por cada nuevo plato de arroz, el general liberaría a un prisionero español. Se comenta que después de liberar a 176 prisioneros, el general fué destituido y la mujer seguía haciendo nuevos platos. Esta historia, verdadera o falsa, da fe del arte de la cocina regional y la destreza de sus gentes para con una anárquica improvisación generar gran cantidad de recetas diferentes.
RECORD GUINNES - El día dos de octubre del 2001en Valencia se cocino la paella más grande del mundo, record que desde entonces queda registrado en el libro Guinnes de los Récords. Fue realizada por paella gigantes Galbi y por arroz La cigala, para 110 000 comensales.
Fuentes: http://tecnoticias.crispynews.com/, http://usuarios.lycos.es/
LA COCINA CRISTIANA DE OCCIDENTE

La cantidad de recetas, anécdotas, curiosidades, personajes, quimeras e invenciones que desfilan por los recovecos de de esta obra torrencial podrían llegar a apabullarnos si no fuese por la gracia de la palabra, el ángel del lenguaje y la capacidad de divertir que exhibe en cada párrafo el autor de "Fábulas y leyendas de la mar". En estas páginas se suceden sucesos insólitos, ágapes legendarios y descripciones asombrosas, como la muerte de un cortesano de Enrique IV que falleció por comer riñones de cordero con salsa de nieve, o los banquetes de los caballeros Teutónicos, "la más carnívora de las órdenes de caballería", o la bonita historia de la doncella que quedó preñada en Alsacia tras pisar en el campo "una yerba muy fuerte" y recorrió, confusa y aterrada, el camino de Santiago a cuya presencia llegó ya de varios meses, para que el Apóstol obrara el un milagro y la barriga se le quedara de nuevo plana a la damisela. Así ocurrió.
Menciona Cunqueiro en varias ocasiones los vinos de estas ínsulas y siempre lo hace elogiosamente. Los malvasías -no los chipriotas en los que los venecianos maceraban dientes de ajo y manzanas de Istria, sino los canarios- eran ingrediente fundamental en una receta bizantina que se refugió en Inglaterra: el salmonete a la moda de Hastings. Por ejemplo.
Uno de los capítulos de "La cocina cristiana de Occidente" está dedicado íntegramente a nuestros vinos: "Saludando el Canarias". En el final de este saludo, don Álvaro brinda con vino de Icod "por Shakespeare, por Falstaff, por los alegres bebedores de la Media Luna, por Samuel Pepys, por North, el traductor de Plutarco, y por las naves que volvían del Sur con vientos propicios, cargadas de barricas de roble de Northumberlandia, llenas del vino grave, seco, entero, algo duro, pero confortador, de las famosas Islas que acaso sean las cumbres al sol de la Atlántida perdida en un triste día y en una larga noche".
Una joyita imperecedera, de verdad. - josechela@mojopi.com
ANDALUCIA SABOR
El cocinero español Ferran Adriá puso su toque especial durante el primer día de celebración de la Feria Internacional de la Alimentación, Andalucía Sabor, asegurando que hace diez años dejó parte de su corazón en una conocida hacienda sevillana, célebre por sus celebraciones gastronómicas.
Adriá, que junto al consejero andaluz de Agricultura y Pesca, Isaías Pérez Saldaña, ofreció un anticipo de lo que será el Congreso de Alta Cocina 'Tres Culturas, dos mares', enfocado al legado de las culturas cristiana, judía y árabe en la cocina, y sobre todo esta última. El conocido cocinero, que refiriéndose a Andalucía Sabor, reconoció que ''montar una feria como esta es muy difícil'', por su complejidad, el número de stands y su oferta de contenidos y actividades paralelas, abogó por profundizar en la influencia que dejaron los árabes en la cocina a nivel nacional, aunque más visible en la andaluza. Según reconoció Adriá, ''el trabajo menos estudiado por los cocineros y la gastronomía es el legado árabe'', comparando este hecho, de más de ocho siglos de influencia, con estudios gastronómicos que se centran en cambio en la cocina italiana o asiática ''y muy poco en la árabe''.
Ferran Adriá, que reconoció que ''comenzó su historia como cocinero preparando gazpacho con bogavante y ajoblanco con cigalas'' en el año 1989, felicitó a la Junta de Andalucía en general, y a la Consejería de Agricultura y Pesca en particular, por la celebración de la citada muestra internacional, donde vaticinó que se darían muchas sorpresas gastronómicas, fusionando la cocina andaluza más tradicional (con el respaldo de las numerosas Denominaciones de Origen presentes en Andalucía Sabor) con las novedades gastronómicas más innovadoras.
El propio consejero andaluz, Isaías Pérez Saldaña, alabó las virtudes de un carpaccio de ibéricos que había tenido ocasión de degustar en el stand de una de las marcas españolas más importantes en este campo. Para Ferran Adriá, según afirmó, los derivados del cerdo ibérico, de gran tradición en la comunidad andaluza, ''es uno de los productos más maravillosos que existen, especialmente la grasa del jamón ibérico''. Pérez Saldaña completó esta afirmación señalando que visitantes japoneses acuden expresamente a Huelva para adquirir este derivado en concreto''.
Asimismo, tanto Pérez Saldaña como Ferran Adriá, por otro lado unidos por la amistad, reconocieron que para conocer Sevilla, ciudad que acoge Andalucía Sabor, es primordial ir de tapas, ''una forma de vida'', según el cocinero, y que es la mejor enseña para vender España en el mundo. Así, insistió en que el concepto de ''tapear'' es lo más reconocible del país y, por lo tanto, su mejor embajador. Fuente: eldiariodigitalagrario
TORTILLA DE HUEVO
Instituto de los Andes - Panel: España
Tortilla de huevo
Clásico sabor español
![]() Getty Images Puedes preparar una tradicional tortilla española con papas. |
Un muy viejo dicho español referido a las cosas que traen aparejadas inevitablemente otras señala que "para hacer una tortilla hay que romper los huevos"; hablamos, lógicamente, del significado español de la palabra 'tortilla', es decir, de una fritada de huevo con o sin más cosas, redonda o alargada, a la que muchos llaman, a la francesa, 'omelette'.
Huevos fritos - Huevos rotos y batidos, cuajados más o menos en la sartén con un poco de grasa: ésa sería la definición de una tortilla básica, a la que, por supuesto, se le pueden añadir después un montón de cosas; pero lo primero es romper los huevos.
Probablemente ése haya sido el origen, accidental o no, de la primera tortilla de la historia. Ignoramos cuándo ni dónde se hizo, ni con qué huevos; recordemos que la gallina es un ave originaria de la India, que en su viaje hacia Occidente fue haciendo las mismas escalas que casi todos los alimentos venidos de Oriente: llegó a Persia, de donde pasó a Grecia, parece ser que a principios del siglo IV a.C.; en tiempos de Aristóteles todavía se les llamaba 'aves de Persia'.
Más o menos un siglo después, las gallinas llegaron a Roma, donde, en principio, era tenidas por aves ornamentales o, como entre los propios griegos, de pelea (los gallos, claro está).
Los romanos aprendieron pronto a hacer tortillas. Así consta, al menos, en la obra de Marcus Gavius Apicius 'De Re Coquinaria'. En su Liber VII, titulado 'Politeles', que podemos interpretar, como Jacques André, como 'El cocinero suntuoso', y en su capítulo VIII, bajo el epígrafe 'Dvlcia domestica et melcae' (dulces hechos en casa y leche agria), figura, con el número ocho, la siguiente receta:
Tortilla de leche: bate juntos cuatro huevos, una hemina de leche y una onza de aceite hasta hacer una mezcla homogénea. Pon en una sartén fina un poco de aceite, que harás hervir, y vierte ahí tu preparación. Cuando esté cocida por un lado, pásala a un plato, rocíala con miel, espolvorea pimienta y sírvela.
Aclaremos que una hemina equivale a medio sextarius, lo que viene siendo, aproximadamente, un cuarto de litro; una onza romana era la doceava parte de una libra romana, y equivalía a 27,27 gramos actuales.
Tortillas, pues, desde bien acreditada antigüedad. Pero ¿qué tipo de tortillas? La de Apicius parece ser una tortilla plana, redonda, y no la oblonga y envuelta que hoy los españoles llamamos tortilla francesa, por contraposición a la anterior, que es la que conocemos como tortilla española que suele ser de papas.
La tortilla de papas es, lo hemos dicho alguna vez, el as de oros de la gastronomía española. Es, también, la reina del almuerzo de media mañana, de la pausa laboral; los madrileños, a eso de las once de la mañana, devoran tortillas de papas, con el -para mí- heterodoxo acompañamiento de café con leche.
En cambio, la tortilla francesa, el 'omelette' por excelencia, suele ser una cosa que el español toma cuando está desganado, lo que cena "por cenar algo". A mí me gusta hecha con dos huevos y con un buen queso dentro; esto, como comprenderán, es bastante más que una forma de salir del paso. Pero una cosa sigue siendo cierta: para hacer una tortilla, antes hay que romper los huevos.
LA COCINA ASTURIANA

Instituto de los Andes - Panel: España
Por: Pola de Laviana, L. M. D.
Si la base de la dieta mediterránea eran el trigo, el aceite de oliva y el vino, en Asturias la alimentación era bien distinta: el trío de productos más importantes era el formado por el maíz, la leche y les fabes. El clima, las difíciles comunicaciones con el resto del país y el reparto de las tierras en pequeñas parcelas hizo que la alimentación en Asturias -y en algunas otras regiones, como Galicia- siguiera un curso muy distinto al del resto de España. Además, algunos platos tradicionales, como la fabada y el arroz con leche, tienen menos de un siglo de vida. La historia de la alimentación en Asturias centró la conferencia ofrecida ayer en Laviana por el historiador Xuan Fernández Bas, una charla enmarcada dentro del curso «Alimentación y ciencias sociales» de la Universidad de Oviedo.
Antes del descubrimiento de América, la base de la alimentación de los asturianos era muy reducida: mijo y panizo, principalmente. En el siglo XVIII, con la introducción de plantas procedentes del Nuevo Mundo, la alimentación dio un giro. El mijo y el panizo fueron sustituidos por el maíz, un cereal de fácil plantación, alta productividad y que se puede panificar. También llegaron les fabes, parte fundamental del pote, que se comía casi todos los días. La leche completaba la base de la pirámide alimentaria, junto con frutos de temporada, como las castañas. Eso sí, leche desnatada, porque las familias utilizaban la nata para producir mantequilla, el único producto que existía para condimentar y freír los alimentos. Este régimen, «sobrio, pobre y monótono», tal y como señaló Fernández Bas, no varió hasta finales del XIX.
La mejora de los transportes sustituyó el maíz y la boroña (pan de maíz) por el trigo y el pan blanco; empezaron a comerse garbanzos y lentejas y la producción agrícola se mercantilizó, haciéndose más variada. Con la llegada de la industria se extendió el consumo de carne y pescado, necesarios para «rendir en el trabajo».
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