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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

EL MUNDO MÁGICO - CAP: 01

Los Dioses y La Gastronomía

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes

 

Con el inicio de los conceptos mágicos y religiosos nacen también las primeras opiniones sobre las leyes de la naturaleza. En toda la tierra fueron apareciendo infinidad de dioses, los buenos se unen a la vida, la salud y la alimentación, los malos a la enfermedad y  el hambre. También se comienza a relacionar sistemáticamente la vida y la muerte con los fenómenos naturales, por ejemplo el calor y el día son asociados a la salud y lo positivo, y el frío y la noche a la enfermedad y lo negativo.

Los dioses enviaban espíritus del mal para corroer los cuerpos de los designados por su mal comportamiento, según un juicio pasional, en casi  todos los casos.

Para contrarrestar este poder negativo existen dioses que protegen la naturaleza, alientan la evolución, alimentan y se encargan de curar el cuerpo humano.

 

Unos importantísimos personajes, muy influyentes, a través de la historia han sido los hechiceros, los brujos, los curanderos y los sacerdotes, con diferentes características, nombres y grados de erudición - Pero con un común denominador, muy especial - Eran los intermediarios entre lo divino y lo terrenal.

Representan el vehículo de comunicación entre la triste realidad del enfermo, del hambriento, del amor no correspondido y su esperanza de curación, de satisfacción, mediante los poderes supremos que podían transformarlo todo a simple voluntad.

Este esquema básico fue tomando gran importancia desde el punto de vista social, político y económico. Estas personalidades se encargaron - añadiéndole cada vez mayor dosis de misterio - de concentrar en una elite muy exclusiva todo el conocimiento y la práctica referente a las actividades dedicadas a la recuperación de la salud.

 

Las ceremonias y los ritos se fueron perfeccionando añadiendo simbolismo y protocolo, mezclando los sueños y la realidad con el firme propósito de  ocultar sistemáticamente las evidencias naturales encontradas como causas, para subrayar solo los aspectos mágicos y religiosos, transformándolos en instrumentos de gran poder. Siempre la actitud humana ha sido fundamental para enfrentar al problema de la enfermedad y la desesperanza.

Hasta hoy día, con toda la ciencia que disponemos, la actitud del médico influye decisivamente en la curación del enfermo, sus palabras, el afecto y la confianza tienen enorme valor terapéutico. Con el mismo concepto y realidad, en el mundo de la gastronomía, la actitud, personalidad, cultura y simpatía del chef influyen en la magia que rodea a una buena mesa, sin lugar a dudas el sabor, el aroma, la textura y el color son presentes de los eternos dioses del bien.

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