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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

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MACHU PICCHU 90 AÑOS DESPUÉS

 
 
Yale demoró 90 años en publicar estudio sobre piezas de Machu Picchu debido a que no les daba importancia
 
Lima, (ANDINA).- El historiador Teodoro Hampe Martínez refirió que la universidad de Yale se demoró más de 90 años en publicar el primer estudio científico sobre las piezas de Machu Picchu desde la época de Hiram Bingham, debido a que los académicos estadounidenses no daban importancia al patrimonio arqueológico en su poder.
 
El intelectual, quien participó en el Encuentro Científico Internacional 2008 de Invierno con la ponencia “Hiram Bingham, Yale y Machu Picchu: Una controversia sobre patrimonio cultural”, comentó que recién en 2003 salió de imprenta un trabajo relativo a los polémicos objetos arqueológicos.
 
Hampe contó que los trabajos de Hiram Bingham publicados en la primera mitad del siglo XX ya no tienen valor científico en la actualidad. Por ejemplo, mencionó que la hipótesis del estadounidense de que allí se refugió la estirpe imperial luego de la conquista española no tenía fundamento. Sin embargo, reconoció que el explorador norteamericano ha pasado a la historia de la arqueología por ser quien hiciera conocida a nivel internacional la ciudadela de Machu Picchu.
 
Otro dato que dio el académico es recordar que Bingham fue un hombre exitoso para el que el tema de las ruinas incaicas no fue lo más importante. Señaló que el norteamericano fue miembro del Partido Republicano de su país, llegando a ejercer cargos políticos como gobernador y senador.
 
Teodoro Hampe mencionó que Bingham tuvo la suerte de publicar en una revista de prestigio como National Geographic sus expediciones a Machu Picchu, por lo que se le considera el descubridor de la ciudadela. Sin embargo, hace notar que el lugar ya era conocido por los lugareños y que incluso Bingham llegó al sitio gracias a referencias de intelectuales peruanos.

MACHU PICCHU Y LOS OBJETOS EN YALE

La cara humilde de Machu Picchu vista en sus vasos, tostadores de maiz, etc. Machu Picchu, desde su trono de piedra, humilla al visitante que se acerca a sus pies por el valle del Urubamba y, sin embargo, las huellas materiales de su gente, que están en el centro de una disputa internacional, son objetos simples, casi humildes.

Hay vasos que recibieron chicha, tostadores de maíz de tres patas, morteros para el grano, platos con mangos labrados, y miles y miles de fragmentos de cerámica y hueso que ocultan secretos de las vidas de los hombres y mujeres que trabajaron en las laderas de la ciudadela inca.

Estos restos residen, desde 1912, en sótanos de la Universidad de Yale, en la localidad estadounidense de New Haven.

Allí han languidecido durante décadas después de que los trajera Hiram Birgham, un profesor que se topó con Machu Picchu, como suele ocurrir con los exploradores, cuando buscaba otra ciudad, Vilcabamba.

Allí han languidecido durante décadas después de que los trajera Hiram Birgham, un profesor que se topó con Machu Picchu, como suele ocurrir con los exploradores, cuando buscaba otra ciudad, Vilcabamba.

Nadie prestó atención a los objetos durante 70 años. En la década de los 60, un fuego ahumó las cerámicas y se mezclaron piezas de otros lugares incas con las de Machu Picchu, según reconoció Lucy Salazar, una arqueóloga peruana que trabaja en Yale.

’A partir de 1983 empezamos a ver qué había’, dijo Salazar.

Los arcones no contenían el oro y las joyas que atizaron la codicia de Francisco Pizarro siete décadas después de la construcción de Machu Picchu, en 1460.

Eran menaje de cocina y útiles diarios, similares a otros objetos hallados y robados de huacas y asentamientos en todo Perú.

Eran menaje de cocina y útiles diarios, similares a otros objetos hallados y robados de huacas y asentamientos en todo Perú.

Pero son especiales porque dan pistas de la vida en la ciudadela más emblemática del imperio inca, un lugar entre sierra y selva, tan bello que parece una quimera.

Gracias principalmente al trabajo de Salazar y su marido Richard Burger han salido del anonimato, como si los trabajadores a los que pertenecieron hubieran también abierto los ojos.

En 2003, 1,2 millones de personas acudieron a ver unas 360 piezas de la colección en una muestra itinerante por Estados Unidos organizada por Yale.

Al mismo tiempo, desde hace siete años, la universidad está enfrascada en una disputa con dos gobiernos sucesivos de Perú sobre el futuro de los objetos.

Al mismo tiempo, desde hace siete años, la universidad está enfrascada en una disputa con dos gobiernos sucesivos de Perú sobre el futuro de los objetos.

Nadie diría que Yale posee tal tesoro cultural al visitar su principal museo, el Peabody, que sólo tiene en exposición siete vitrinas con cerámicas y morteros de Machu Picchu.

Las piezas compiten en espacio con los 13 millones de objetos de arte que tiene en propiedad Yale, según Barbara Shailor, la encargada de todas las colecciones.

El resto de los objetos incas permanecen en los archivadores de metal de una sala amplia donde estudiantes de arqueología con batas blancas catalogan, examinan y fotografían un rompecabezas de fragmentos bajo la mirada de Salazar.

En cambio, análisis recientes han demostrado que había tantos hombres como mujeres.

La experta abrió el depósito un día lluvioso de abril para un grupo de periodistas, la mayoría de Lima, invitados por Yale para que vieran lo que tan sólo un puñado de peruanos ha visto.

Salazar empezó a contar la historia de Machu Picchu que relatan los objetos con los que quisieron irse a la otra vida 174 individuos cuyas tumbas Birgham excavó.

La primera hipótesis fue que se trataba de un centro de culto reservado para cientos de vírgenes consagradas al templo del sol. No hace falta adivinar que la arqueología era asunto de hombres en aquella época.

En cambio, análisis recientes han demostrado que había tantos hombres como mujeres.

La única pieza de metal noble hallada es un brazalete, desenterrado por arqueólogos peruanos y que se encuentra en el museo instalado en el propio Machu Picchu.

En su mayoría eran jóvenes de entre 16 y 18 años, traídos de todo el imperio para trabajos especializados, como moldear el oro excavado en las cercanas minas de Vilcabamba, según Salazar.

En Machu Picchu no se han hallado joyas porque era una residencia de recreo del inca, donde pasaba de mayo a agosto. ’Si se moría alguien de la realeza, alguien noble, tenía que ser llevado a Cuzco’, el centro del universo inca, según Salazar. Allí sería enterrado al calor del oro.

La única pieza de metal noble hallada es un brazalete, desenterrado por arqueólogos peruanos y que se encuentra en el museo instalado en el propio Machu Picchu.

Las cerámicas en poder de Yale también son testimonio del carácter multiétnico del imperio, pues siguen estilos diferentes.

La expresión máxima de ese poder quizá fue la propia Machu Picchu, que con sus objetos continúa, como en el siglo XV, encaramada entre la niebla.

Hay platos con un mango decorado con cabezas con tocados propios de algunos pueblos de la selva y las vasijas negras características de los chimú.

Por todos lados están, sin embargo, las cabezas de felino y las franjas en medio de dos bandas laterales que representan, de acuerdo con Salazar, el poder unificador del inca.

La expresión máxima de ese poder quizá fue la propia Machu Picchu, que con sus objetos continúa, como en el siglo XV, encaramada entre la niebla.

Fuente: Terra (EFE)

MACHU PICCHU Y YALE

Perú dice serían más de 40.000 piezas Machu Picchu en poder Yale

LIMA (Reuters) - El Gobierno del Perú dijo el domingo que serían más de 40.000, y no 4.000 como se estimaba previamente, las piezas arqueológicas extraídas de la ciudadela inca de Machu Picchu hace más de 90 años por científicos de la universidad estadounidense de Yale.

El nuevo cálculo es el resultado de un estudio efectuado por especialistas del estatal Instituto Nacional de Cultura (INC) y fue dado a conocer a la agencia estatal de noticias Andina por el comisionado designado por Perú para la repatriación de esta colección, Hernán Garrido Lecca.

El equipo del INC viajó a comienzos de marzo a Estados Unidos para verificar el inventario de piezas como parte de los acuerdos para su retorno al país andino. Machu Picchu, descubierta por el estadounidense Hiram Bingham en 1911, es una ciudadela inca conformada por un conjunto de viviendas, prisiones y centros ceremoniales hechos con rocas, ubicado en la región andina de Cusco, unos 1.100 kilómetros al sureste de Lima.

En septiembre, Yale reconoció al Gobierno peruano como dueño de la colección, que incluye piezas de cerámica, piedra y fragmentos oseos, y dijo que la devolvería tras haber permanecido en la universidad desde 1916 cuando fue llevada como préstamo por un plazo de 18 meses.

Museos alrededor del mundo enfrentan demandas de países como Perú, Grecia y Egipto que reclaman la devolución de sus tesoros ancestrales. Perú ha sufrido por años el saqueo de su patrimonio cultural, que incluye valiosas joyas en metales preciosos pertenecientes a sus culturas nativas, además de diversas obras de arte de los períodos colonial y republicano de su historia. (Por Jean Luis Arce, Editado por Mario Naranjo)