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UNA MIRADA CIENTÍFICA

Hasta hace uno poco más de 20 años la brecha entra ciencia y gastronomía era inmensa. La gastronomía tradicional, basada en conocimientos empíricos y heredera de recetas milenarias, no era atraída por la ciencia. Pero, si todo aquello que nos rodea es tema de estudio de alguna disciplina científica, ¿por qué la Gastronomía debía ser la excepción? En 1988 los científicos Nicholas Kurti y Hervé This se formularon la misma pregunta y dieron origen a la moderna Gastronomía Molecular.
Se conoce como Gastronomía Molecular a la ciencia que estudia los principios de las transformaciones culinarias con el propósito de investigar antiguos proverbios gastronómicos, explorar recetas, introducir nuevos ingredientes o técnicas, crear nuevos platos y, finalmente, lograr que el público general entienda cómo la gastronomía puede contribuir al bienestar de la sociedad.
Según Peter Barham, autor de “The Science of Cooking”, la gastronomía molecular es el tratado de la experiencia del comer como un todo, desde la adecuada selección de ingredientes y la preparación del plato hasta la satisfacción del comensal. Es, por lo tanto, una ciencia interdisciplinaria que involucra a la física, química, biología, bioquímica, fisiología y psicología.
¿Por qué el huevo se vuelve sólido al cocinarlo?, ¿por qué la fruta se torna oscura al cortarla? o ¿por qué el pan tostado es tan exquisito? El estudio de las transformaciones culinarias ha logrado el entendimiento de preguntas tan sencillas como importantes para la gastronomía.
La gastronomía molecular también ha permitido el empleo de algunas técnicas innovadoras como la cocina al vacío, el uso del nitrógeno líquido, las mezclas por ultrasonido para obtener emulsiones, el desarrollo de extractos aromáticos para modificar el aroma y el sabor de distintos platos, la obtención de nuevas texturas por el uso de gelificantes o de distintas enzimas para conseguir “pegar” trozos de diferentes alimentos entre sí o presentarlos sin su recubrimiento habitual.
De igual manera, se estudia la experiencia del comer para entender la sensación de placer del comensal. Un enfoque de cómo los cinco sabores básicos - dulce, salado, amargo, ácido y umami – así como el aroma, la temperatura de los alimentos y otros factores como el estado de ánimo y el ambiente pueden influir no sólo en la palatabilidad y aceptabilidad de las comidas sino en la elección de alimentos saludables.
En la actualidad un gran número de escuelas de alta cocina ofrecen cursos experimentales de gastronomía molecular que promueven el pensamiento crítico mediante la investigación de los por qué de la culinaria. Sin duda una disciplina que seguirá creciendo y dando resultados tangibles y beneficiosos para todos.
COCINA AL VACÍO
Cocer al vacío es colocar un alimento dentro de un envase (bolsa o bandeja) que sea estanco y termoresistente, extraer el aire de su interior, soldarlo herméticamente y someterlo a la acción de una fuente de calor, a la que previamente se habrá regulado la temperatura constante y el tiempo necesario para llegar a cocer el alimento. El interés por la cocción al vacío viene dado por un "más" gustativo y un lado práctico de la restauración diferida. La cocción se realiza a temperatura inferior a los 100 grados en un medio húmedo, e irá forzosamente seguida de una rápida bajada de temperatura en célula de enfriamiento.
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Cocción por concentración. Consiste en cocer el alimento envasado a baja temperatura y durante un periodo de tiempo superior al utilizado en la cocción tradicional. La acción del calor se ejerce sobre toda la superficie del alimento al mismo tiempo, va penetrando hacia su interior de manera uniforme, manteniendo la textura y concentrado sus aromas. Preserva mejor las cualidades dietéticas, higiénicas y organolépticas al conservar todas las substancias volátiles e hidrosolubles dentro del alimento, sobre todo los componentes aromáticos. Reduce las pérdidas de peso, al evitar la evaporación y la desecación. Prolonga el tiempo de conservación (de 6 a 21 dias). Simplifica y agiliza el servicio, tan solo hace falta calentar la porción, calentar el plato y servir. Racionaliza la planificación del trabajo. Preparación y cocción fuera del periodo de servicio, anticipación de la preparación de banquetes, mejora la utilización de los momentos de tranquilidad, etc. |
La ténica de cocción. Se realiza a temperaturas que oscilan entre los +65 y los +100 grados, según los productos, aunque la mayor parte se suelen cocinar entre +65 y +85 grados. Puede emplearse para ello el baño maría con termostato o el horno de vapor llamado de "baja presión o de vapor húmedo". El segundo sistema se revela como más eficaz por su mayor fiabilidad en cuanto a la regulación de la temperatura. La cocción a baja temperatura disuelve el colágeno (sustancia intercelular del tejido conjuntivo de las carnes animales) y la relación entre la temperatura y el tiempo empleado de cocción del colágeno intervienen directamente en la textura dura o tierna de las carnes. Al ser calentado en presencia de sal, el colágeno se disuelve, propiciando un reblandecimiento de las carnes. Hacia los +54 grados el colágeno se contracta por los efectos del calor, lo cual conlleva un endurecimiento de la carne. Hacia los +80/+85 grados, en un ambiente húmedo, el colágeno se reblandece de nuevo y permite la formación de gelatina. Hacia los +100 grados, y a temperaturas más elevadas, la turbulencia de la ebullición provoca la evaporación del colágeno y las carnes sa vuelven secas y astillosas. Otra característica de la cocción al vacío concierne la necesidad de un ambiente húmedo, bien sea interno, porque el agua forma parte del producto en cantidades considerables (por ejemplo las legumbres y hortalizas tiernas), o bien externo, es decir añadiendo agua en cantidades mínimas en la bolsa antes de soldarlas para la cocción (las legumbres secas habrá que remojarlas durante horas para poder cocerlas, en cambio una sola cucharada sopera de agua es suficiente para 1 kg. de patatas o zanahorias) A tener muy en cuenta: La temperatura no debe variar en parámetros superiores a +1 grado durante toda la cocción. La temperatura debe ser idéntica y no variar más o menos de +1 grado en todos los puntos de la cámara de cocción. La bajada rápida de temperatura debe efectuarse inmediatamente después de la cocción, para ello lo mejor es utilizar una célula de enfriamiento rápido. Herramienta indispensable para lograr una buena garantía de conservación. Ya funcionen con frío mecánico, criogénico o por inmersión, las células de enfriamiento deben ser capaces de asegurar el descenso de temperatura en el centro de todos los productos a menos de +10 grados y en menos de 2 horas. La recuperación de la temperatura de servicio se hará con la misma bolsa empleando los sistemas indicados para los precocinados, pero siempre por encima de +65 grados y en un tiempo inferior a 1 hora. Una vez recalentado el producto, si no se sirve, la vuelta a enfriar para una utilización posterior está totalmente prohibida. |
Realización. Conviene prestar una atención particular a los siguientes puntos: Los productos que servirán para elaborar los platos deben conservarse a las temperaturas adecuadas. Los productos, una vez elaborados, deberán ser cocinados inmediatamente despues de su envasado al vacío. La cocción deberá ser seguida de un enfriamiento rápido e inmediato. Casos particulares. Productos cocinados antes de su puesta al vacío. Algunas preparaciones culinarias ( estofados, civets, salsas, sopas. etc.). requieren ser cocinadas antes de su envasado. En este caso la cocción se realizará por el sistema tradicional requerido y se envasarán antes de llegar a la temperatura critica de los +65 grados. Inmediatamente se colocarán en la célula de enfriamiento, para proporcionarles un descenso de temperatura rápido y completo. Productos que requieran un "marcado previo". Los productos que, por razones culinarias o de presentación, deban ser "salteados o dorados", es decir, coloreados por la acción de caramelización al ser pasados por una grasa caliente, se envasarán inmediatamente después finalizada esta operación y seguidamente se cuecen al vacío. La mayor ventaja que ofrece este procedimiento es sin duda la reducción de peso. Efectivamente, si por ejemplo preparamos un redondo de ternera por el método tradicional de asado o braseado, debemos calcular que tendrá unas mermas de peso muy elevadas, alrededor del 45%. En cambio, si simplemente le damos color y luego lo envasamos y cocemos al vacío, estas mermas pasan a ser, aproximadamente, del 10%. Interesante no. |
| Tiempos de cocción al vacío según los productos El doble del tiempo normal: Ternera y Buey, Filetes, Solomillo, Roastbeef, Cordero, Gigot, Paletilla, Carré, Caza, Pichón, Perdiz, Ciervo, Jabalí. La mitad más del tiempo normal: Carnes blancas, Ternera, Ossobuco, Cerdo salteado, Aves de corral, Pollos, Poulardas, Codornices, Conejo. Una cuarta parte más del tiempo normal: Pescados al vapor, Marmitas y guisos de pescados, Pescados rellenos, Moluscos, Crustáceos sin su caparazón, Patés de pescados. El tiempo necesario normal en el sistema tradicional de cocción: Verduras, Hortalizas, Frutas al natural, Frutas en almíbar, Legumbres secas (previo remojo). Esta tabla es orientativa, el tiempo exacto para cada producto dependerá evidentemente del tamaño y grosor de las porciones.Temperaturas de cocción al vacío Verduras, Frutas, Hortalizas (100° C) Pescados, Mariscos, Patés. (90° C) Carnes blancas, Aves, Pescados. (80° C) Carnes rojas, Asados, Salteados. (70° C) Zonas de riesgo de desarrolo microbiano +120° C. ESTERILIZACIÓN Muerte de todos los microbios. +100° C. PASTEURIZACIÓN Muerte de algunos microbios patógenos. +65° C. ZONA DE MÁXIMO RIESGO. +15° C. ZONA DE RIESGO A TENER EN CUENTA. 0° C. MULTIPLICACIÓN RALENTIZADA DE LOS GÉRMENES. .-18° C. CONGELACIÓN LIOFILIZACIÓN. -30° C. ULTRACONGELACIÓN. Para de toda multiplicación microbiana. Inmediatamente como ya resaltábamos el el articulo anterior, el enfriamiento rápido. Conservación y etiquetado de los productos envasados Para evitar sorpresas a la hora de consumir el producto es imprescindible el etiquetado de las bolsas con: el tipo de producto envasado, la fecha de envasado y la caducidad, "consumir antes de..." Estos datos deben ser escritos previamente en una etiqueta que se pega al sobre ya sellado. No utilizar nunca un rotulador directamente sobre la bolsa. Una vez el producto cocinado, envasado al vacío, enfriado rápidamente y etiquetado, está listo para conservarlo en frigorífico a +2-+3 grados hasta el momento de su utilización. O bien congelado para conservarlo mucho más tiempo. Tiempo de caducidad en conservación y congelación. De 6 a 21 dias: + 2° C - vacío normal compensado. Hasta 12 meses: - 18° C - vacío + congelación. Métodos de recuperación de la temperatura de servicio Para volver a poner los alimentos a temperatura de servicio se debe hacer de forma instantánea al sacarlos del frigorífico y procurar que la operación no se alargue más de 1 hora. Los métodos a emplear son los siguientes: Baño maría - Horno de microondas - Horno de convención - Cocedor a vapor - Inmersión en agua caliente - Métodos tradicionales (sartén, cazuela,freidora, etc.)
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| Las ventajas de la congelación de productos envasados al vacío Las técnicas de congelación de los alimentos con los sistemas tradicionales de que normalmente se dispone conservan el producto, pero no así la calidad que éste tenia en el momento de su congelación. Empleando el envasado al vacío se protege a los alimentos, que conservan su calidad inicial.
Métodos de descongelación Para el consumo inmediato:
Ventajas económicas
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| Control higiénico Para tener éxito en el proceso es imprescindible observar unas normas de higiene durante toda la manipulación: En la pasteurización se destruyen una gran cantidad de gérmenes, pero no todos; si, por ejemplo, en el producto inicial en crudo hay un contenido en gérmenes de 100.000/gramo (proporción corriente), después de la cocción el contenido baja a 100/gramo. Aunque parezca un descenso astronómico, todavía quedan gérmenes que pueden reproducirse con asombrosa rapidez si no se mantiene el producto en la temperatura adecuada, y evidentemente el número de gérmenes/gramo aumenta proporcionalmente a como baja el nivel de frescor y calidad del producto inicial. La única manera de eliminar todos los gérmenes es la esterilización, que se logra a partir de +121 grados, lo cual es imposible con los medios normales de una cocina (la olla exprés, a pesar de la apariencia, no puede sobrepasar los +107 grados), por lo tanto, para esterilizar es imprescindible vapor a alta presión, es decir, un autoclave. Teniendo en cuenta que la cocción se produce en espacio cerrado al vacío, la concentración de sabores es mucho mayor, por lo cual el empleo de especias debe ser muy mesurado. Queridos amigos lo dejamos por hoy, podemos añadir algunas recetas como para iniciarse, cositas pequeñas pero de un resultado excelente, de todas formas sigo reclamando información, puesto que sé hay compañeros super preparados en el tema, yo francamente puedo aportar poco más, y bien que lo siento. Un abrazo. Fernando F. Hotel Calypso. |
LA HISTORIA DEL FRÍO

La historia del frío en la alimentación, las neveras y los frigoríficos
Por: Carlos Azcoytia Luque. - Gastronautas - www.historiacocina.com
La nieve: manipulación, uso y comercio.-
La primera constancia escrita que se tiene sobre almacenes de hielo data del siglo XI a.C. en China, desde entonces los seres humanos han utilizado el frío tanto para la conservación de los alimentos como para su ingestión, tanto sea en sorbetes, helados o introducido dentro de sus copas para mantener baja la temperatura de sus bebidas. Por Marco Polo sabemos que siglos antes de Cristo se elaboraban helados en China los cuales se vendían por las calles, pasando esta costumbre primero a la India para extenderse posteriormente a Persia y por último a Grecia y Roma.
Quinto Curcio, que escribió diez libros dedicados a la vida de Alejandro Magno (356-323 a.C.), cuenta como en el año 328 a.C. éste ordena "romper la nieve endurecida de las montañas y glaciares haciéndola transportar por relevos de campaña, donde la almacena en unas zanjas o cuevas especiales capaces para este fin".
Los griegos la trasportaban desde el Monte Olimpo para refrescar sus vinos. Séneca reprochaba a los romanos la costumbre de tomar helados hasta en invierno y Plutarco cuenta como los romanos "ponían alrededor del frasco de agua una gran cantidad de nieve". Refrescaban los romanos el vino especiado que tomaban en una copas en forma de botellita, que eran de oro, plata o cristal que se rellenaba de hielo picado.
El primer helado que tomó un occidental en la Edad Media fue el ofrecido por Saladino a Ricardo Corazón de León, el ambicioso rey que estuvo en las Cruzadas en el año 1190, y que tomó un sorbete enfriado con nieve del Líbano, pasando a Europa traído por los árabes entrando por España y Sicilia. Pero como siempre hay un listillo encontramos en una crónica florentina del siglo XV un inventor del sorbete diciendo lo siguiente: “Bernardo Bountalenti, hombre de sagaz inteligencia, conocido por sus numerosos inventos y maravillosas innovaciones, fabricó el primer sorbete”.
La conservación de la nieve se hacía en aljibes subterráneos en todo el mundo conocido, pero la primera referencia escrita que se tiene nos la da en 1364 un famoso fraile llamado Niccolo da Poggibonsi que tras su peregrinación a Tierra Santa escribió: “Damasco es una ciudad muy fría y la nieve dura en las montañas que la rodean hasta junio. En la primavera se transporta hasta la urbe en camellos y allí se vende. También la guardan en subterráneos y la consumen en sus bebidas”, la cual se transportaba desde los montes dentro de cajas forradas de plomo.
Fue en el siglo XVI cuando la industria del hielo se consolida al descubrirse el nitrato de etilo, producto que unido al hielo produce bajísimas temperaturas.
Encontré muchas referencias tanto a la venta de hielo, su consumo y legislación como esta de fecha 3 de septiembre de 1619 que dice: “Los vendedores de la dicha nieve guarden los puestos antiguos y en ellos vendan dicha nieve, y no la metan a vender en ningún portal de ninguna casa, si no que las vendan en las esquinas de las calles”.
En el Renacimiento en España el cronista de Carlos V, el sevillano Pedro Mexía, escribe sobre la mala costumbre de beber cosas frías lo siguiente: “No puedo dejar de reprender esta costumbre que ahora se usa, de buscar lo frío con tanto cuidado y competencia unos de otros. Según creo, algunos con vanidad y curiosidad porque lo hacen los señores que por buen gusto y otros porque eso les sabe bien”.
Tan extendido está el uso del hielo en Madrid que a mediados del siglo XVII se hacían inspecciones como la que sigue y que está fechada el 11 de diciembre de 1654: “En conformidad de lo mandado por los Srs. Alcaldes de la Casa y Corte de S.M., yo Juan de Monzón, su escribano, para ajustar si el administrador de la nieve de la obligación de esta Corte se cumple con la que tiene convenida en la Sala, fui a los puestos que abajo irán declarados.
El puesto de la Puerta Cerrada tenia a las nueve dadas de la mañana una será de hielos. En el puesto de la Carrera de San Jerónimo, hacia las cuatro calles, no había nieve ni hielos a la dicha hora. En la plazuela del Matute, a la dicha hora, no había nieve ni hielos, y al salir de puesto a hacer diligencia, llego el carro con hielos para el dicho puesto. Puesto de la Puerta del Sol, que esta a la entrada de la calle Carretas, a la dicha hora, no había nieve ni hielos; y para que ello conste lo puse por diligencia y de ello doy fe.-Juan de Monzón”.
Pese a la costumbre del consumo de hielo en la alimentación y los refrescos los galenos de la época eran detractores de tomar comidas frías porque producía: “pasmos, flaquezas de estómago y las hijadas, piedras y riñones y detenimiento de la orina y perlesías” o los entusiastas defensores de la nieve que decían: “beber frío es cosa sabrosa y natural porque la sed, como dice Aristóteles, es un apetito de húmedo y frío como el hambre lo es de lo seco y caliente y por esto naturalmente queremos la bebida fría”.
Se sabe, por ejemplo, que en París, en el año 1680, había doscientos fabricantes de helados que formaban un gremio.
Gran importancia tuvo en el Siglo de Oro el beber frío. Los cocineros Pedro Mejías o Francisco Franco comentan la nueva moda de las personas elegantes y enseñan la forma de enfriar: con agua, salitre, nieve, al aire o en sótanos y cuevas con vasijas de barro.
En el Alcázar la ración personal incluye una cantidad de nieve al llegar el calor. En el año 1598 cuesta tres reales el azumbre y se pagaba la tercera parte al contado por mesadas y lo demás en libranzas de alcabalas de Madrid, cobraderas al año siguiente.
Estando la corte de Felipe III en Valladolid el abastecedor por contrata de nieve, Juan Gil, escribe: "Por traerse la nieve de las sierras de Peñalara, que es mas de 23 leguas de esta Corte, y por no haber nevado, como es notorio, en esta tierra ni en toda la comarca y redondez, necesariamente se hacen muchos gastos, y muy mayores por la brevedad con qye es menester llegar con ella a esta Corte, para que esté bien abastecida. Conforme a lo cual, y que estando la Corte en la Villa de Madrid, la postura de la libra de nieve era a 16 maravedises, trayéndola de esta misma sierra que está más cerca de esta ciudad, pido y suplico a V.A. sea servido mandar se me haga nueva postura de la dicha nieve, aumentando el precio a que la tengo que vender, pues es imposible que lo pueda hacer a razón de ocho maravedíes la libra como está puesta".
En 1607 Pedro Xarquíes se obliga a vender nieve en Madrid a cambio de la exclusiva de su comercio, para lo cual construye en la hoy Glorieta de Bilbao unos depósitos subterráneos para almacenar la nieve que trae en recuas desde la sierra del Guadarrama, a este lugar los madrileños lo bautizan con el nombre de 'los pozos de nieve'. Una vez muerto este señor continúan con el negocio sus herederos.
Es lógico pensar que lo que es moda para el rey también lo sea para los nobles, por lo que se puso de moda la nieve en las comidas, de hecho existe un comentario de Casiano del Pozzo, criado del cardenal Barbieri, del año 1626 en el describe un banquete ofrecido por la Condesa de Olivares a dicho prelado en el cuenta: "... Para las frutas vinieron algunos vasos hechos en la forma de lata de leche congelada, diversas clases de frutas en almíbar, membrillo helado..."
En 1673 se distribuye en invierno en el Alcázar diecinueve azumbres de nieve cada día y en verano cuarenta y tres azumbres, llegando la nieve a Palacio a las seis de la mañana haciéndose la distribución en pequeñas cantidades a lo largo del día hasta las diez de la noche.
A esta moda se suman en 1684 también las monjas 'Señoras Descalzas Reales, que se quejan de que no le suministran la nieve a lo que la reina dispone que se les dé cuatro libras en verano "por los grandes calores".
El año 1696, Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos III, enferma por los remedios que le aplican para impedir un aborto inexistente. El médico Geleen, que se había opuesto, comunica: "Me ha rogado (la reina) que no permita le den otras medicinas sino las que acostumbra a tomar, para limpieza del estómago cargado de flemas y perturbado por el abuso de bebidas heladas: lora cum agaricum". Se refiere a unas píldoras hechas con extracto del hongo agárico, diluidas en lora, es decir, en aguapié o vino muy ligero, que se obtenía echando agua al orujo de la uva, después de soltar todo el mosto.
En el reinado de Felipe V, Manuel Domingo Lorente, administrador de la Casa Arbitrio de la Nieve solicita en 1754 que se le permita tomar libremente de toda la sierra la nieve que necesite "sin embargársela ni embarazarle nadie y sin pagar derechos de los ventisqueros de la Morquera, Vailadero y el Ratón. Si se acabara, iría a otros lugares de la sierra de Segovia. Si hay que sacarlo del Escorial, el monarca abonará a los monjes el arriendo de los pozos. El millón y sisa lo pagará del remanente de lo que vendiera después de suministrar a la Casa Real, que no paga ningún derecho".
Es en 1786 cuando se inicia la venta de un refresco que se considera muy español, del que soy muy aficionado, la horchata de chufa, y su primera licencia de venta en Madrid recogido en el libro de alcalde de casa y corte del Ayuntamiento de la Capital y que dice: “Doy licencia a Vicente Casanova y José Beyo para que en calidad de por ahora venda en su casa y portales de la provincia el cuartillo de horchata de chufas...”
Le sucede en el cargo Josef Tomás de Terzilla, el cual presenta en 1788 un nuevo pliego para continuar la provisión de nieve y que solicita cubrir los ventisqueros para conservar mejor la nieve en la sierra. Tiene derecho a disfrutar de carruaje en las jornadas, ración extraordinaria de mesilla, cinco reales, una mula de paso para el mozo y dos acémilas para la conducción de nieve, no pudiendo ser, las acémilas y los carruajes, detenidos ni embargados.
A finales del siglo XVII se habla de 'agua de nieve', que no es otra cosa que nieve derretida. Se hacen helados que por su solidificación se dividen en 'sorbetes', que no era otra cosa que helado sin cuajar, líquido aún, y la 'garrapiñada' que es helado ya sólido.
Los aparatos para fabricar hielo, las neveras y los frigoríficos.- Los primeros receptáculos para conservar el hielo, precursores de las neveras, eran sólo armarios de madera cerrados en los que se introducía el hielo, el cual se tenía que reponer una vez se derretía y que era suministrado por repartidores que los traían desde las fábricas en carros tirados por caballos y que en España, en concreto en Sevilla, estuvieron operativos hasta los primeros años de la década de los sesenta del siglo XX y que se vendían a razón de un real, el cuarto de barra de hielo.
Pero no debo adelantar acontecimientos porque en primer lugar he de contar la no tan apasionante historia del descubrimiento del frío en los laboratorios de Europa.
El primer experimento de laboratorio para conseguir frío se debe al escocés William Cullen que, en 1784, mediante evaporación de éter en un recipiente semivacío consigue hielo, lo que no pasa de ser un experimento de laboratorio sin objetivos comerciales. No fue hasta 1834, cuando un ingeniero estadounidense, llamado Jacob Perkins, patenta una máquina que conseguía hacer hielo y que era refrigerada con éter; ningún fabricante se interesó por el invento entonces. Diez años más tarde, en 1844, John Gorrie inventa una máquina que comprime y expande el aire y que enfría la superficie de contacto. En 1871, Kart von Linde, consigue un avance definitivo en la técnica de congelación al inventar una máquina que emplea éter metílico y amoniaco como refrigerante. Este invento tardaría en comercializarse, ya que no fue hasta el año 1918 cuando la marca estadounidense Kelvinator lanza al mercado el primer frigorífico, el cual se componía de un armario de madera con un compresor que enfriaba el agua por amoniaco. En Europa comercializó el invento la empresa Electrolux en el año 1.931 y, en España, no empezó a venderse hasta el año 1952, tardando en entrar en los hogares como consecuencia de la recesión económica en la que se vivía. En el año 1931 Thomas Midgley revolucionó el método de refrigeración al conseguir una molécula formada por un átomo de carbono al que añadió dos átomos de cloro y otros dos de carbono y que bautizó como gas freón, básico hasta hace poco para los frigoríficos y los aires acondicionados, hasta que se supo que dañaba la capa de ozono de la Tierra, en el año 1992, cambiándose por el llamado ‘frío verde’ compuesto de hidrocarbonos.
Desde su primera comercialización poco ha avanzado la técnica de congelación doméstica. Se añadió el congelador y se han anulado los gases fluocarbonados que son nocivos para la capa de ozono; el resto son pequeñas mejoras, como puede ser la circulación de aire en el interior del frigorífico, el llamado sistema Nofrost o el control de la temperatura.
Pero la gran revolución en la conservación de los alimentos y el comercio llegó con el descubrimiento del frío industrial que no se aplicó hasta el último cuarto del siglo XIX, cuando Charles Tellier en 1874 bota el primer barco frigorífico. Me siento obligado a hacer una reseña de este inventor, del que me río en mi libro ‘Historia de la Cocina Occidental’ por su poco sentido comercial en todos los sentidos, algo que le llevó a vivir casi en la miseria pese a ser reconocido y lleno de honores en medio mundo. Charles Tellier, ingeniero francés, nacido en 1828 en Amiens consagró toda su vida a los estudios mecánicos y desde 1868 se dedica al estudio del frío industrial, escribiendo un libro titulado ‘Coservation de la viande par le froid’. Como ya he dicho en 1874 bota un barco a vapor frigorífico al que llamó ‘Frigorifhique’, lo cual no fue un alarde de imaginación, me refiero al nombre, y que transportó desde El Havre a Buenos Aires un cargamento de carne fresca en una travesía que duró 105 días, algo que hubiera sido un gran triunfo comercial si lo hubiera hecho en otro puerto deficitario en estos alimentos ya que de todos es conocido que Argentina es la mayor exportadora de carnes del mundo. El cargamento estaba compuesto por 10 vacas, 12 ovejas y 2 terneros que fueron refrigerados por aire seco a cero grados. En 1913 moría en París este gran hombre que no fue inteligente en los negocios, y si me apuran, ni siquiera inteligente para poner nombre a sus inventos.
El invento de Tellier si fue aprovechado por los ingleses que tres años después transportaron desde Australia treinta toneladas de carne al Reino Unido, para pasar en 1891 a más de medio millón de toneladas de carne de cordero enviada desde Nueva Zelanda.
Los congelados llegan a los establecimientos de venta al público.- Cuando el neoyorquino, nacido en el barrio de Brooklyn en 1886, Clarence Birdseye se decidió a acompañar al misionero, a la vez que médico, W. Grenfell a la península de Labrador en 1912 no podía imaginar que sus dotes de observación y su sentido práctico harían cambiar la vida de la humanidad y de camino su cuenta bancaria. Allí observó como los nativos congelaban el pescado exponiéndolos rápidamente a los efectos del frío y el viento gélido de aquellas tierras para guardarlos y consumirlos meses más tarde sin que aparentemente hubieran cambiado de textura o de sabor. Con sus dotes de observación comprobó que dicha congelación debía de hacerse nada más pescado porque eso evitaba la formación de cristales de hielo que rompían las paredes de las células.
De regreso a Estados Unidos en 1917 comenzó con sus ensayos de refrigeración, lo que le llevó a patentar casi 300 inventos en los ocho años que tardó en perfeccionar el proceso antes de comercializar los productos.
No se puede decir que la primera inversión fuera exagerada, ya que sólo gastó 7 dólares en la compra de un ventilador eléctrico, los cubos de salmuera y las tortas de hielo.
En 1924 comenzó su empresa con la venta de guisantes congelados, pero ahí llegó su poder de persuasión para convencer a los comerciantes para que adquiriesen o le alquilasen los cajones para almacenar sus congelados, todo un triunfo de ventas y de cambio de mentalidad en el comercio de alimentos.
En 1929 Goldman-Sachs Trading Corporation y Postum Company le compraron las patentes y las marcas registradas de Clarence Birdseye por 22 millones de dólares, todo un gran negocio.
Los primeros vehículos frigoríficos con frutas, pescados o carnes fueron vendidos al público en el año 1930 bajo marca registrada probando cajas de exhibición en las tiendas y en 1934 el riesgo compartido con las empresas.
En 1944 la compañía de Birdseye comenzó el alquiler, con opción a compra, los furgones refrigerados para transportar los alimentos, lo cual hizo que la distribución se hiciera a nivel nacional con lo que se convirtió en un personaje casi de leyenda.
En los años sesenta del siglo XX son especiales para los congelados ya se comercializa el horno microondas y ocurre algo que hace que los consumidores compren los productos cuando los astronautas que van a la Luna comen alimentos congelados.
Clarence Birdseye muere en 1956 en Nueva York, el mundo de los congelados ya es imparable para entonces.
LA COCINA MOLECULAR Y EL LHC

GINEBRA [EFE]. Un buffet de ’gastronomía molecular’ de los chefs el español Ferran Adrià y el italiano Ettore Bocchia pondrán el broche de oro a la inauguración oficial del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), que tendrá lugar el 21 de octubre.
A la celebración asistirán representantes de varios gobiernos de países miembros del CERN y diversos observadores, anunció el organismo.
La inauguración oficial tendrá lugar a pesar de la avería que obligó a parar el LHC solo diez días después de su puesta en marcha el 10 de setiembre.
Ese día, los científicos del laboratorio lograron que el primer haz de protones circulara y diera una vuelta completa por el gigantesco túnel de 27 kilómetros de circunferencia que constituye el acelerador, situado bajo la frontera suizo-francesa, a las afueras de Ginebra. Y después lo hizo un segundo haz en sentido contrario.
Pero tras diez días de operación, una avería en uno de los ocho sectores que forman el acelerador obligó a parar el experimento, que no volverá a arrancar hasta abril de 2009.
"Para investigar la avería hay que calentar el sector desde los 271 grados bajo cero hasta la temperatura ambiente. Eso llevará varias semanas y luego hay que repararlo y volver a enfriarlo", explicó el director general del CERN, Robert Aymar.
"El personal del CERN y los colegas de todo el mundo han reaccionado a la actual situación con su proverbial profesionalidad y determinación", agregó el responsable del organismo.
La ceremonia de inauguración consistirá en diversos discursos, exhibiciones y un concierto audiovisual, "Orígenes", con música de de Philip Glass interpretada por la Orquesta de la Suiza Romanda.
COCINA DE LABORATORIO
El chef y propietario del restaurante El Bulli, ubicado en Gerona (Cataluña, España) y distinguido con tres estrellas Michelin, es considerado por los especialistas el mejor cocinero del mundo en la actualidad. Muchos lo han llamado ’el alquimista de la cocina’ y la revista "Time" lo incluyó en la lista de los 10 personajes más innovadores del mundo en el 2004.
Desde hace unos años, Adrià ha destacado además por incluir en su cocina nuevas técnicas, como la ’deconstrucción’ (aislar los insumos de un plato para luego reconstruirlo de manera inusual, de modo que el aspecto y la textura sean diferentes pero el sabor permanece igual), las espumas (con el uso de sifones), la ’esferificación’ (empleo de sustancias para formar bolas de contenido líquido), así como el empleo de nitrógeno líquido.
Ettore Bocchia, chef ejecutivo del restaurante del Grand Hotel Villa Serbelloni, en Bellagio (Lago Como), es reconocido por haber sido el creador, en el 2002, del primer menú italiano de cocina molecular. Sus habilidades culinarias y capacidad creativa le han valido para ganar una estrella de la guía Michelin.
QUE ES LA COCINA MOLECULAR
Georgina Arboleya - Agroinformación
El término "gastronomía molecular y física" fue creado en 1988 por el físico inglés Nicholas Kurti y el químico francés Hervé This. Ambos estudiaban desde hacía años los fenómenos que se producen en las transformaciones culinarias. ¿A qué temperatura cuece un huevo? ¿Para qué sirve el nitrógeno líquido en la cocina? Desde hace 20 años, los científicos estudian cuestiones como éstas, mientras que los cocineros, en busca de nuevos horizontes culinarios, invitan a la ciencia a sus fogones y crean la cocina molecular. |
20 AÑOS DE GASTRONOMÍA MOLECULAR
PARÍS [AFP]. ¿A qué temperatura cuece un huevo? ¿Para qué sirve el nitrógeno líquido en la cocina? Desde hace 20 años, los científicos estudian cuestiones como estas, mientras que los cocineros, en busca de nuevos horizontes culinarios, invitan a la ciencia a sus fogones y crean la cocina molecular.
Con sus 'frituras polares' en nitrógeno líquido, sus alimentos desestructurados, sus espumas y sus gelatinas, sus técnicas inéditas de 'esferificación', que permite fabricar bolitas cuyo sabor estalla en la boca, la cocina molecular innova, a menudo de forma espectacular, y divide a los gastrónomos.
El término 'gastronomía molecular y física' fue creado en 1988 por el físico inglés Nicholas Kurti y el químico francés Hervé This. Ambos estudiaban desde hacía años los fenómenos que se producen en las transformaciones culinarias. El vigésimo aniversario de esta especialidad fue tema de un seminario en París.
Las ideas de Hervé This sedujeron a varios chefs, que se lanzaron en busca de nuevos sabores, texturas y formas, incorporando a sus cocinas tecnologías y productos que hasta entonces formaban parte del universo de los laboratorios científicos, como el alginato de sodio, el cloruro de calcio o el nitrógeno a 196 grados bajo cero, que permite hacer helados instantáneos.
El español Ferrán Adriá es el más célebre representante de esta tendencia culinaria, aunque él rehúsa la denominación 'cocina molecular', y prefiere la de 'vanguardia creativa'.
En su restaurante El Bulli, que ostenta tres estrellas Michelin, Adriá propone una cocina cuyos pilares son "el gusto, los contrastes de temperaturas y de texturas" y, sobre todo, "el placer de los seis sentidos; el sexto es la emoción, la sensibilidad".
Otro chef de tres estrellas, el francés Pierre Gagnaire, que pone en su cocina cada mes una invención de Hervé This, insiste también en la primacía del gusto y de la emoción. Thierry Marx (dos estrellas) opina por su parte que la cocina molecular "no es en absoluto" las probetas ni las jeringas. La cocina molecular se "está convirtiendo quizá en la cocina tradicional de los años 2007 a 2012", aunque ahora sea tan criticada como lo fue en los años 70 la 'nouvelle cuisine'.
LA PASTEURIZACIÓN
Por: Jaime Ariansen Céspedes - Historia de los Procesos

Es uno de los procesos históricos más importantes, ha contribuido ha mejorar la vida del hombre. Mediante este proceso se eliminan las bacterias patógenas que existen principalmente en el agua y la leche, mediante el aumento de la temperatura, a más de 60 grados. Sin lugar a dudas es uno de los grandes inventos de la humanidad.
El microscopio contribuyo a descubrir a los minúsculos organismos causantes de una continua y terrible mortandad, también se constato que a una temperatura relativamente moderada se destruían estas criaturas indeseables.
En 1862, el famoso científico francés Louis Pasteur investigo el grave problema de las infecciones en los hospitales y se revelaba al comprobar como por simples y pequeñas heridas los paciente morían por infección. Al usar su método que lo ha inmortalizado, de hervir la ropa de los hospitales y limpiar las heridas con agua caliente y alcohol, en otras palabras la asepsia, destruyo los microorganismos dañinos y luego con el tiempo se aplico el método en productos comestibles.
En la actualidad, después de pasteurizar los comestibles, es decir calentarlos, especialmente en medio húmedo y luego sellarlos herméticamente con fines de seguridad. La Industria de los Alimentos le deben mucho a este famoso doctor Louis Pasteur (1822-1895) que con sus aportes mejoró la calidad de vida y permitió el desarrollo especialmente de la Industria Láctea.
Las más famosas aplicaciones de la pasterización moderna es el método UHT (Ultra High Temperature por sus siglas en inglés) o bien UAT (Ultra Alta Temperatura), mediante el cual la leche se calienta a muy alta temperatura por muy breve tiempo lo que la confiere inocuidad.
CONSERVACIÓN EN LA EDAD MEDIA

Métodos de Conservación de Alimentos en la Edad Media.
Es importante examinar los métodos de conservación de los alimentos adoptados desde la Edad Media, ya que no será hasta los siglos XVIII y XIX cuando se produzcan significativas innovaciones. Resumiendo mucho, podemos nombrar los cuatro "elementos" a los que se recurría para evitar el deterioro de los alimentos: HIELO - AIRE - SAL - HUMO
Obviamente a cada uno correspondía un método de conservación:
ENFRIAR/CONGELAR - CURAR - SAZONAR - AHUMAR
Ya en el Medioevo existían , sobre todo en el Norte de Europa, en especial en las regiones alpinas y prealpinas, depositos de nieve y hielo, y se conocían las propiedades conservadoras de la refrigeración . Se trataba de locales -llamados neveras o heleras- , muchas veces en piedra y aislados de las variaciones térmicas, con un bajo grado de humedad para evitar las formaciones de agua de condensación , donde el hielo y la nieve se acumulaban en las estaciones frías y de los que se podían extraer reservas hasta que se agotaban.
Sabemos que en el régimen alimenticio de todas las clases sociales , eran fundamentales los cereales y su conservación fue siempre un problema de supervivencia urgente. Podían ser almacenados en forma de granos enteros o ya molidos en harina, pero era necesario evitar, para el grano, la germinación intempestiva, y en cualquier caso que la presencia de microorganismos y moho comprometiera la comestibilidad : por ello estaba muy extendida su desecación al sol y al aire. Sabemos que se podían tostar y utilizar durante todo el año














