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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

MODALES EN LA EDAD MEDIA

EL REFINAMIENTO DE LOS MODALES EN LA MESA DURANTE LA EDAD MEDIA

 

Por: Christian Gamio Lora

Fuente: Encilopedia Aula

 

El placer de comer y beber no era desconocido en la Edad Media. Con el transcurso de los tiempos modernos, durante los siglos XVII y XVIII se transformó como consecuencia de una búsqueda de la afinidad de modales y gustos alimenticios.

 

Los manuales de urbanidad medievales condenaban la gula, la agitación, la suciedad y la falta de consideración para con los demás comensales en la mesa, normativa que se mantiene en los siglos XVII y XVIII. Poco a poco, a estas prescripciones se fueron añadiendo otras nuevas, que desarrollan la idea de limpieza, imponiendo la utilización de nuevos utensilios de mesa como platos, vasos, cuchillos, cucharas y tenedores individuales. Cada vez se proscribe con mayor dureza el comer con los dedos y el que los comensales de lleven diréctamente los alimentos a la boca, esto se entiende porque los habitantes del medioevo solían llevar todo de la mano al plato común. Tomaban la sopa dos o tres personas con la misma cuchara, comían la carne de un mismo plato, mojaban los labios en una misma copa que circulaba por toda la mesa y metían el pan o los trozos de carne en las salseras comunes. Durante los siglos XVII y XVIII, los comensales empiezan a utilizar su propio plato, vaso, cuchillo, cuchara, tenedor y servilleta, y a comer su propio pan.

 

Algunos de los nuevos modos de comportarse en la mesa incluirían, por ejemplo, no llevarse la comida a la boca con un cuchillo o pasar el queso a los comensales con la punta del cuchillo o en trozos. También se empieza a exigir el uso del tenedor para coger los alimentos, en lugar de las manos, por ejemplo, se debía coger las aceitunas con la cuchara y las nueces con los dedos; no había que anudar la servilleta alrededor del cuello, sino colgarla sobre el pecho, como sostienen Philippe Aries y Georges Duby en su libro Historia de la vida privada: del Renacimiento a la Ilustración.

 

Las maneras que debían observarse en la mesa estuvieron sometidas a modas: lo esencial era ajustarse a los usos de la buena sociedad, esas modas las implantaban los allegados al rey y a los señores de más alto rango social, pero no siempre se aceptaban sin resistencia, incluso algunas de ellas no se aceptaron núnca. Esto hizo que los nuevos modos de comportarse en la mesa abrieran aun más el abismo entre las élites sociales y las clases populares, esta ampliación del abismo entre los modales y los de las élites iba unida a una mayor segregación social de los comensales. Durante el siglo XVIII, los nobles ingleses fueron perdiendo cada vez más la costumbre de invitar a comer a los vecinos modestos y pobres a sus casas con motivo de algunas fiestas. En francia, en los banquetes, los grandes personajes y los criados comían ya en mesas distintas. Hasta principios del siglo XVII se sabe no todas las personas que se sentaban a la misma mesa comían los mismos alimentos, ni bebían las mismas bebidas. Finálmente, los gustos alimentarios también cambiaron en el transcurso de los siglos XVII y XVIII, al igual que los modales en la mesa, El buen gusto se convirtió, aun más que los buenos modales, en objeto de modas que creaban distinciones sociales y sociabilidades nuevas, el propio concepto de gusto adquirió, desde el siglo XVII, una importacia nueva, tanto en el terreno alimentario como en todos los demás. A diferencia de la transformación de los modales en la mesa, que agrandaron el abismo existente entre las élites sociales y las clases inferiores, éstos por el contrario lo redujeron en gran medida.

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1 comentario

barbara -

que puta mierda+
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