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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

ROSCA DE REYES - PERÚ

Por: Cecilia Portella Morote

El escenario es el mismo, pareciera ser que el mundo se detiene entre los vivos colores de un papel de regalo y las caricaturescas detonaciones de alguna bombarda vedada. Los saludos van acompañados de besos y apretones de mano más fuertes que los del resto del año; los abrazos cargan el clima de buenas vibraciones, y todo en nuestro quehacer adquiere –aunque sea solo por unas semanas- un delicioso sabor a fraternidad y compañerismo, que quisiéramos atrapar para que dure todo el año.

Y es en este mismo escenario que la fiesta continúa.  En nuestros pueblos las tradiciones engloban una serie de costumbres con características artísticas algunas, con situaciones peculiares otras tantas; con música, la mayoría de las ocasiones; pero siempre con alguna comida, dulce o platillo para compartir. Siendo la acción de donar en toda su extensión, lo que motiva la celebración.

En el Perú, estas costumbres se realizan con mayor arraigo en el ande: las roscas, los panecillos, todos hechos a base de quinua, trigo o maíz, siempre con sabores dulzones, que nos recuerdan que son los niños, quienes inspiran esta tradición.  Niños que encarnan al mismo niño Jesús que fue visitado por los Magos de Oriente, a quienes también la usanza llamó reyes.

Esta festividad es básicamente religioso-costumbrista, si se nos permite remontar en sus orígenes, llegaremos hasta el Evangelio según Mateo, donde se hace mención de la encomienda que hace Herodes a los magos… “Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella…”. Bien podría optar por copiarles lo que sigue, pero los invito a continuar con este relato en los siguientes versículos de Mateo, en el capítulo 2.  

La alegría de los magos al encontrarse con el niño, según relata la Biblia y la posterior entrega de regalos, todos con su respectivo simbolismo, es lo que se representa desde España hasta América cada 6 de enero, para ser más exactos.  También de España heredamos esta costumbre que inclusive han hecho suya todos los sudamericanos que ya se han asentado en otras ciudades alrededor del mundo.

Empiezo el Año 2010 y cierro un 2009, en líneas generales grato, con un artículo escrito por quien colaboró, aportó y me acompañó en muchas ocasiones con importantes investigaciones, datos e información, que a través de nuestra acostumbrada crónica semanal llegó a ustedes.  Rodolfo Tafur Zevallos, “Locrito” para los amigos, es autor de estas próximas líneas, que sobre la Rosca de Reyes, versa.

LA TRADICION MEXICANA

Y ya que de México hablamos, nuestro amigo Rodolfo prefiere empezar mencionando a Laura Esquivel, que en su novela “Como agua para chocolate” dice: “Cuando los invitados están llegando al rancho, se oye el galope de varios caballos. Tita va a la puerta y ve a una compañía de revolucionarios y al mando de la tropa cabalga su hermana Gertrudis, se abrazan y dice: He venido a partir La Rosca de Reyes”.

En muchos países, entre ellos México, los regalos a los niños se hacen el 6 de enero, dado que ese día fueron los tres reyes magos quienes llegaron ante el pesebre de Jesús a entregar sus regalos.  La preparación más importante es la famosa Rosca de Reyes. 

Normalmente se esconde un pequeño regalo u objeto valioso dentro de la rosca. La persona que lo encuentre tiene derecho a pedir un deseo, además de hacerse acreedor al buen deseo de tener un año fructífero. En compensación, el que encuentra el regalo deberá celebrar el día 2 ó 3 de febrero la fiesta a la Virgen de la Candelaria, ya que, se dice, la Virgen María ha pasado exitosamente la prueba de la cuarentena post parto.

El nacimiento de la Rosca de Reyes no tiene ninguna relación con los famosos Reyes del Oriente, como tampoco con el nacimiento y adoración del Hijo de Dios. Su origen está relacionado con los saturnales romanos.  Esta festividad está vinculada con el dios Saturno, que tenía como objeto que el pueblo romano festejase la llegada de los días más largos, luego del solsticio de invierno -21 de diciembre en Europa-.

En estas fiestas llamadas Saturnalias era común el desenfreno y mientras durase la fiesta se distribuía entre los pobres y ricos una especie de pan de forma circular y plana con dátiles, miel e higos, esta última infrutescencia era de presencia obligada porque simbolizaba lo femenino. Se acostumbraba a esconder un haba en dicha preparación y aquel que lo encontrase era nombrado rey por un día.  Si este hallazgo le correspondía a un esclavo, su libertad era asegurada por lo menos durante toda la fiesta.

En el siglo III d.C., la Iglesia oficializó la fiesta de los reyes magos y a partir de aquel momento se distribuyó un pan o torta también con un haba entre los pobres. En Francia se popularizó una torta llamada Roí de la Fève o Rey del haba. Si era un niño quien encontrara la famosa “haba”, recibía muchos regalos y atenciones especiales.

A España llegó de la mano de Carlos V, quien introdujo desde Francia la "Galette des rois". Esta tradición se trasladó desde la península Ibérica a América; se asentó preferentemente en México.  En el Perú, pese que fue el Virreinato más importante no tuvo la acogida que se esperaba pues la diferencia climática entre México y Perú en el mes de enero era notoria.

Posteriormente, los mexicanos del siglo XIX introducen una nueva práctica, en plena fiesta del 6 de enero en donde durante el reparto de la Rosca de Reyes colocaban dos sombreros y en uno de ellos ponían el nombre de los hombres solteros y en el otro, el nombre de las mujeres solteras; se sacaba papeles con estos nombres, dando así origen a nuevas parejas.  Era una buena forma de conseguirlas. A esta fiesta le llamaban “la Fiesta de los compadres”.  Como anécdota también se cuenta que era un deber de los comensales, dejar reservado un pedazo de roscón para el primer indigente que tocase a su puerta.

EN OTRAS LATITUDES

Queda demostrado que fue México quien adoptó mejor las costumbres hispanas en esta parte del continente. Y que un derroche de panes, bizcochos y roscas trenzadas abarroten mesas y se deshagan en las manos de sus oportunos comensales. En Chile, como en los demás países católicos, las fiestas navideñas terminan con la Epifanía del Señor, el 6 de enero. 

En el país sureño, la fiesta recibe el nombre de Pascua de los Negros, se dice en honor al rey Baltasar. Al otro lado del mundo, en Rusia, la particularidad es que se celebra la Navidad en fechas que el mundo occidental recuerda la Bajada de Reyes, en este país, se acostumbra comer pan, torta, miel y requesón, acompañando el banquete con vodka. 

La tradición en España es consumir el roscón de reyes, que contiene también una sorpresa en su interior, al igual que en México, esto además del haba, que en este caso no es premiado si no, obligado a pagar el roscón. También se acostumbra dejarle algo de comer como algún vino y dulces a los reyes magos y sus camellos. Los platos al día siguiente aparecen vacíos y en su lugar aparecen los regalos.

Regalos por aquí y por allá, regalos que se entregan y reciben en la noche buena, saludos y banquetes en Año Nuevo, y más regalos, roscas y vino, el 6 de enero.  Desde Puerto Rico hasta España, desde México a Uruguay, las celebraciones continúan. En estas se incluye a los niños al momento de compartir los dulces y también se les da tareas como cortar el pasto y dejarlo para alimentar, representativamente, a los camellos de los magos que llegarán a dejarles los obsequios respectivos.

En nuestro país habrá que tomar “rompope”, una especie de ponche batido con algarrobina, leche, huevo y aguardiente. Habrá que adentrarse en costumbres e interiorizar tradiciones para encontrarle un sentido vivo a esta celebración. Se dice que los niños reciben regalos, por el simple hecho de ser niños.  Se les insta a estudiar y a portarse bien, y aunque sencillos o muy humildes, los regalos casi siempre llegan a las manos traviesas de los pequeños.

Los mayores ya no esperamos regalos.  El gusto por compartir aunque sea estos 15 días del año, la última semana de un año y la primera del que llega, satisface nuestros afanes y a veces nos hace sentir mejores personas.

Equivocados o no, lo importante es dar, sin esperar recibir, “dar gratuitamente”, como bien decían las religiosas que dejaron marca en mi vida, pero sobretodo recordando que los mejores obsequios, los más importantes dones, somos nosotros mismos; con nuestras carencias y limitaciones; con nuestros afectos y sensibilidades.

Soy yo, despojada de posturas y caretas; eres tú, libre, sin prejuicios, ni complejos.  Somos todos, hijos de un país, de una cultura, de una tradición; producto de las costumbres, pero también de las raíces; descendientes de una raza o de una mezcla de ellas. 

Somos hijos, pero también hermanos, llamando del nombre que queramos a nuestros padres.  Hijos de la madre tierra, hijos de una nación, hijos de un Dios, hijos de nuestras propias soberbias; interesa poco la línea de donde provengamos, lo importante es que esta última semana del 2009 y esta primera del 2010 nos encuentre en comunión con nuestras costumbres, con nuestras creencias, con nosotros mismos… Y en lo que a mi respecta, seguiré celebrando la vida, total, mi año nuevo personal, recién esta por llegar…

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