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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

GASTRONOMIA INTELIGENTE - 19

NUTRICIÓN – DIETÉTICA – DIETOTERAPIA 

Por: Jaime Ariansen Céspedes

Centro de Investigación Nutricional – Instituto de los Andes

La Linaza y el Colesterol - Un reciente despacho de Reuters nos da cuenta los beneficios de la linaza integral en la lucha por reducir el colesterol, pero pone énfasis en señalar que el aceite de linaza no tiene las mismas propiedades.

La linaza es considerada un alimento saludable para el corazón porque contiene altos niveles de ácidos grasos omega 3, fibras, sustancias digestivas llamadas lignanos, y ácido alfalinoleico, que está asociado con la salud cardiaca.

Pero estudios individuales sobre el efecto de la linaza sobre los niveles de colesterol en sangre habían obtenido distintos resultados.

Eso hizo que el equipo de Xu Lin, de la Academia China de Ciencias, en Shanghái, reuniera los resultados de 28 estudios sobre más de 1.500 hombres y mujeres para explicar el efecto de la linaza integral y sus derivados sobre el colesterol.

La porción diaria promedio de linaza integral o de aceite de linaza fue una cucharada.

Los resultados, publicados en la revista American Journal of Clinical Nutrition, asocian el consumo de linaza integral con la disminución del colesterol total y del colesterol LDL o "malo".

 

Depende del género y la etnia. - El estudio sistemático sobre la actividad física en forma profesional o por afición es cada día más abundante y detallado, por supuesto nos proporcionada cada vez mayor información, por ejemplo recientemente se ha demostrado que cada tipo de ejercicio causa diferentes resultados según sea el deportista, hombre o mujer, su propio metabolismo y actividad y ahora se resalta que también hay diferencias según determinadas etnias.

Como resultado se concluye que para la elección del deporte o forma de ejercicio para ser mas eficaz hay que ser sumamente selectivo.

La investigación incluyó datos de más de 15.000 hombres y mujeres afroamericanos y caucásicos de mediana edad, que participaban desde fines de los 80 en el ensayo llamado Atherosclerosis Risk in Communities Study.

Según publica Journal of Lipid Research, las personas que hacían una hora de ejercicio leve por semana o media hora de actividad moderada tenían niveles más altos de colesterol HDL, saludable para el corazón.

En el estudio, el "ejercicio leve" incluyó actividades como caminar por placer, jugar a los bolos o levantar pesas. El "ejercicio moderado" fue una actividad más intensa, como el baloncesto, caminar por la montaña o hacer danza moderna.

El equipo, dirigido por Keri Monda, de la University of North Carolina, en Chapel Hill, halló también que hacer más ejercicio tendía a reducir significativamente los triglicéridos, pero sólo en los caucásicos.

Otros estudios habían identificado esos mismos efectos positivos del ejercicio sobre el colesterol HDL y los triglicéridos.

Pero el equipo descubrió que el aumento de la actividad física reducía en las mujeres, pero no en los hombres, el colesterol LDL, que obstruye las arterias. Los autores observaron también que el ejercicio agregado bajaba los niveles de colesterol total, pero sólo en las mujeres negras.

Esas variaciones en las respuestas fisiológicas "en su mayoría" son nuevas.

¿Qué hay detrás? El equipo no está seguro, pero opina que las diferencias hormonales entre hombres y mujeres, además de las diferencias genéticas entre etnias, explican por lo menos una parte de esos resultados.

El equipo admite también que algunos datos de los participantes se obtuvieron mediante un cuestionario y que, aunque es una técnica estandarizada para los estudios de largo plazo, no garantiza un 100 por ciento de precisión en la información.

De todos modos, señaló el equipo, el estudio aporta nueva evidencia del efecto positivo del ejercicio sobre el colesterol HDL y los triglicéridos.

"Los resultados destacan la importancia de la actividad física sobre el perfil de lípidos de la sangre", escribieron los autores.  - Journal of Lipid Research, agosto del 2009

Tengo Hambre.

(www.neomundo.com.ar / saludyciencias.com.ar) La falta de alimento en las mesas de 1020 millones de personas en todo el mundo cerca de 10 veces la población de un país como México y casi el doble de la de América Latina es provocada por la crisis económica, que ha causado a su vez una disminución en los ingresos de los más pobres y un alza en el desempleo.

El mayor número de personas que pasa hambre vive en Asia y zonas aledañas al Pacífico, con 642 millones, 63 % del total.

Pero en América Latina la situación se deteriora: hasta hace un año era la única región en que había habido señales de mejoría en los últimos años; a raíz de la crisis, el número de sus habitantes que padece hambre creció a 53 millones, un incremento anual de 12.8 % .

Así lo reveló recientemente un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) donde asegura que en el último año el número de habitantes del planeta que pasa hambre todos los días aumentó en 100 millones, hasta alcanzar el número de 1020 millones.

La actual recesión de la economía mundial, que siguió al disparo en el precio de los alimentos básicos y al alza en el costo de los combustibles entre 2007 y mediados de 2008 está en el centro del fuerte aumento del hambre en el mundo.

"Una sucesión de crisis es la que ha provocado que el número de víctimas del hambre sea hoy mayor que nunca", explicó la ingeniera Sandra Fernández, Presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA).

El aumento del número de personas subnutridas no es resultado de limitaciones en los suministros internacionales de alimentos. La producción mundial de cereales será elevada, aunque ligeramente inferior a la producción récord de 2008, que fue de 2.287 millones de toneladas.

Las consecuencias de la reducción de los ingresos como resultado de la crisis económica y los elevados precios de los alimentos han sido devastadoras para las poblaciones más vulnerables del mundo, Argentina no escapa a esa realidad decepcionante

El repunte de la inseguridad alimentaría que se ha producido en 2009 pone de relieve, la urgencia de encarar las causas profundas del hambre con rapidez y eficacia.

Para reducir el número de víctimas del hambre, los gobiernos, con el apoyo de la comunidad internacional, necesitan proteger las inversiones clave en la agricultura, de forma que los pequeños y medianos productores tengan acceso no sólo a semillas y fertilizantes, sino también a tecnologías adaptadas para cada segmento y región, infraestructuras, financiación rural y mercados. - www.neomundo.com.ar

Las Emociones y la Gastronomía

www.neomundo.com.ar / saludyciencias.com.ar) En una reciente tesis realizada en España se analizó el papel que desempeñan algunas variables emocionales, como la forma en que regulan las emociones negativas o la actitud ante la expresión emocional, como síntomas pasibles de predecir la posibilidad de sufrir trastornos alimentarios.

La autora de la tesis, Aitziber Pascual Jimeno, ha presentado su trabajo bajo el título "Las emociones y la regulación emocional en los trastornos alimentarios: papel predictor y perfiles emocionales". Aitziber Pascual es licenciada en Psicología y ha realizado su tesis bajo la dirección de Itziar Etxebarria Bilbao y María Soledad Cruz Sáez, del departamento de Procesos Psicológicos Básicos y su Desarrollo de la Facultad de Psicología de la UPV/EHU.

El trabajo se planteó dos objetivos: por un lado, conocer si determinadas variables emocionales desempeñan un papel importante en el desarrollo de trastornos alimentarios; y, por otro, conocer más detalladamente los perfiles emocionales tanto de las mujeres con riesgo de padecer un trastorno alimentario como de las que ya lo han desarrollado.

Para ello se tomaron las siguientes variables emocionales: la percepción negativa de las emociones, la actitud negativa hacia la expresión emocional, la alexitimia (es la incapacidad para identificar emociones propias y para expresarlas verbalmente), la forma de regular las emociones negativas y las variables relativas a la experiencia emocional (la frecuencia de emociones positivas y negativas, la ansiedad, la baja autoestima, y la influencia de la alimentación, el peso y la figura corporal en el estado de ánimo).

También se tuvo en cuenta otra variable: la necesidad de control. Esta variable no es estrictamente emocional, pero tiene un componente emocional claro, ya que las personas con una alta necesidad de control experimentan ansiedad y malestar si perciben falta de control.

EL ESTUDIO - En el estudio participaron 433 mujeres; 143 de ellas sufrían algún tipo de trastorno alimentario, y 145 corren el riesgo de padecerlo.

Los resultados del estudio demuestran que, en general, la mayoría de las variables planteadas se pueden utilizar como variables predictoras del riesgo de sufrir un trastorno alimentario.

Las variables que mejor alertaban sobre un mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimentario son las siguientes:

- que el estado de ánimo de la persona se vea excesivamente influido por la alimentación, el peso y la figura corporal;

- que su autoestima sea baja; y

- que, ante situaciones de ansiedad, no exprese sus emociones y tienda a actuar de manera impulsiva.

Para que sirve - Estos resultados tienen implicaciones importantes, sobre todo a la hora de diseñar programas de prevención de trastornos alimentarios. A partir de los datos obtenidos, se puede decir que muchas de las variables emocionales planteadas en el trabajo de Aitziber Pascual deberían ser tenidas en cuenta a la hora de pensar nuevos programas eficaces de prevención. - www.neomundo.com.ar

Tenemos que hacer dieta...

NUEVA YORK (Reuters Health) - Las personas a las que se les extirparon pólipos en el colon pueden reducir el riesgo de desarrollar nuevos crecimientos si cumplen estrictamente una dieta reducida en grasa y rica en fibras, frutas y verduras.

Así lo revela una revisión de datos de más de 1.000 adultos, que habían participado en el estudio llamado The Polyp Prevention Trial, que evaluó los efectos de una dieta reducida en grasa y rica en fibras sobre la recurrencia de pólipos de colon, que son crecimientos benignos que elevan el riesgo de una persona de desarrollar cáncer colorrectal.

Tras cuatro años de estudio, los investigadores no hallaron diferencias en la tasa de recurrencia de pólipos entre el grupo tratado con una intervención alimentaría y la cohorte de control.

Con todo, la cantidad de objetivos alimentarios que cumplió el grupo tratado mediante la alimentación varió enormemente, lo que explicaría la falta de efectos observados.

Para investigar esa teoría, el equipo de Leah B. Sansbury, del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, Maryland, revisó los datos y evaluó cuánto adherían los participantes a la dieta reducida en grasa y rica en fibras.

En American Journal of Epidemiology, el equipo indica que el 30 por ciento de los 821 participantes tratados con la dieta no la cumplieron adecuadamente, el 45 por ciento lo hizo relativamente y el 26 por ciento, estrictamente.

Este último grupo dijo que había cumplido o superado todos los objetivos alimentarios en los cuatro controles médicos anuales.

El equipo descubrió que ese grupo tuvo un 30 por ciento menos probabilidad de desarrollar un nuevo pólipo, a diferencia de la cohorte de control, y casi un 50 por ciento menos posibilidad de desarrollar más de un pólipo recurrente.

Los resultados respaldan la recomendación de elegir una alimentación reducida en grasa y rica en fibras para proteger la salud intestinal y general. - American Journal of Epidemiology,

Cinturita de Avispa o Obispo.

Por Michelle Rizzo - Nueva York (Reuters Health) - ¿Es de los que le atribuyen el sobrepeso a "tener huesos grandes"?

Si alguna vez pensó que el índice de masa corporal (IMC), que es la relación entre el peso y la altura que se usa como indicador de obesidad, no le dice la verdad sobre el peso y la salud, podría estar en lo cierto si es un adulto mayor.

Una pregunta fundamental es "si el IMC es o no una medida adecuada de obesidad en los adultos mayores", escribió en Annals of Epidemiology el equipo de Preethi Srikanthan, de la Escuela de Medicina David Geffen, de la University of California en Los Angeles.

En esas personas, escribió el equipo, "la modificación del tamaño y la composición corporal normal con el envejecimiento limitaría la utilidad del IMC" para determinar cuánta grasa tiene una persona en el cuerpo y su riesgo de morir en un período determinado.

Los autores analizaron datos de 1189 hombres y mujeres de entre 70 y 80 años durante más de una década, a partir de 1988. En el 2000, 492 habían muerto.

El equipo no halló una relación entre el riesgo de morir durante el estudio y el IMC o el tamaño de la cintura. De todos modos, el riesgo de morir en los 12 años del estudio estuvo asociado con la relación cintura-cadera.

En general, esa relación es menor que 1 porque la cintura es más pequeña que la cadera. A medida que ese valor se acercaba a 1, o lo superaba, el riesgo de morir durante el estudio aumentaba.

¿Por qué un valor fue mejor vaticinador de mortalidad que el otro?

"La relación entre la circunferencia de la cintura y de la cadera es distinta a la circunferencia de cintura porque (...) también tiene en cuenta al tamaño de la cadera", que incluye a los músculos en los muslos, explicó Srikanthan a Reuters Health.

Y una mayor masa muscular, a diferencia de la grasa, sugeriría una mejor calidad de la salud.

El nexo entre un valor más alto de relación cintura-cadera pareció más sólido en las mujeres que en los hombres.

Los resultados indicarían que "mejorar la masa muscular en las extremidades bajas sería importante para moderar el riesgo para la salud de la grasa abdominal en los adultos mayores".

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