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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

02 LA PASCUA

DE TAPEO EN SEVILLA - SEMANA SANTA

La costumbre de tapear ya se ha extendido por toda la geografía española, pero en Sevilla adquiere un carácter especial porque mezcla la calidad, variedad y la originalidad de los platos, con un ambiente relajado y festivo.

Según se cuenta, el rey Alfonso X el Sabio fue quien impuso a las tabernas acompañar los vasos de vino con algo de comida. Otra versión apunta a la propia iniciativa de los taberneros de tapar el vaso de vino con una rodaja de embutido para evitar que entraran moscas.

Con independencia de su origen, las tapas ya se han convertido en el sello de identidad de la cocina sevillana. En realidad son platos de comida en miniatura que se toman de bar en bar acompañando a una cerveza o un vino, una costumbre especialmente anclada en barrios como Triana, La Macarena y Los Remedios. En la actualidad son platos cada vez más elaborados para degustar cazuelitas de guisos de caza, frituras de pescaíto, pringá, tortilla, paella, gambas, calamares o salmorejo por citar sólo algunos, sin olvidarnos de sus excelentes embutidos y el jamón ibérico.

El ritmo acelerado de la sociedad moderna lleva, muchas veces, a sustituir el almuerzo relajado por la comida rápida. Pero los sevillanos no se han dejado arrastrar por esta moda, sino que han decidido reemplazarla por las tapas. A diario, las tapas se han convertido en la comida principal en lugar de ser un aperitivo. 

Dejando a un lado el tapeo, la gastronomía sevillana ofrece un amplio abanico de sugerencias como el gazpacho, el cocido con garbanzos y verduras, el menudo, el rabo de toro, los flamenquines, callos, langostinos en vinagreta, los caracoles o los huevos a la flamenca. Todo ello aderezado con especias como el cilantro, comino, hinojo o yerbabuena, herencia de la presencia musulmana en la provincia.

No podemos marcharnos de Sevilla sin probar sus pescados desde los boquerones en vinagre hasta las lubinas, cazón, pavías de bacalao o pescaíto frito. Otra de las citas ineludibles es la caza, la gastronomía sevillana posee un amplio recetario con platos como las perdices en escabeche, el pollo al limón, el conejo al vino fino o la carne al tomillo, receta de cazadores y gente del campo.

La repostería está tan arraigada en la cocina sevillana como la Semana Santa y su fervor religioso. Propios de esta época son las torrijas y las Yemas de San Leandro cuyo origen se remonta al siglo XV. Elaboradas con almíbar y yema de huevo, su preparación forma parte de una receta secreta de las monjas agustinas del convento de San Leandro.

Si hablamos de repostería sevillana no nos podemos olvidar de los borrachuelos, los alfajores, las tortas de aceite y los pestiños. Provecho.

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LA HISTORIA DE LOS HUEVOS DE PASCUA 2

 

La humanidad en sus raíces religiosas, históricas y costumbristas siempre se ha esforzador por hacer de los objetos algo simbólico, y el huevo de pascua, no tiene su excepción.

Es en la antigüedad del siglo XIII donde aparecen los huevos pintados para Europa cuya finalidad era celebrar el término de las privaciones del invierno. El simbolismo y la creencia alrededor de muchas culturas sobre el huevo tienen varias vertientes, se puede observar que en Ucrania el huevo simbolizaba la creación y que en otras culturas los huevos son utilizados como símbolo de fecundidad y se regalaban a principios de la primavera.

Pero, ¿dónde surge la historia de los huevos de pascua? La tradición oral que después de los algunos años se convirtió en una tradición escrita y repetida por muchos nos cuenta que para San Agustín el huevo representaba la resurrección de Cristo para él, partir un huevo de Pascua simbolizaba el momento en el que la enorme piedra que cubría el sepulcro se retiraba milagrosamente para que Jesucristo emergiera victorioso sobre la muerte.

En el siglo XVII el Papa Pablo V bendijo el humilde huevo en una plegaria a utilizarse en Inglaterra, Escocia e Irlanda:

"Bendice, Señor, te rogamos, esta Tu criatura de huevos, que se transformará en un sustento mayoritario de Tus fieles sirvientes, comido en agradecimiento a Ti, recordando la Resurrección de Nuestro Señor".

En la Edad Media por órdenes del papa Julio III en 1552 estaba prohibido consumir huevos durante la Cuaresma, pudiéndose hacerlo recién el Domingo de Pascua, tanto para los festejos ó como regalo para familiares, amigos y sirvientes. El intercambio o regalo del Huevo de Pascua representaba un regocijo, especialmente para los niños que podían salir al campo para buscarlos, entonado cantos de aleluya.

Por: María Velázquez Dorantes / mary_vd@hotmail.com

Así la historia del huevo de pascua se ha ido transmitiendo con diferentes cargas simbólicas, ha pasado de una fiesta pagana a una fiesta religiosa que en el continente de América se festeja en mayor grado en los Estados Unidos; al mismo tiempo que de un simple huevo de gallina decorado se ha convertido en huevo de cuarzo, mármol y hasta oro de acuerdo a las épocas de la historia. Ejemplo de ello es el Renacimiento.

La enciclopedia católica en su apartado sobre la naturaleza del ayuno nos describe que la utilización del huevo de pascua

"se ha perpetuado en la costumbre popular de bendecir o regalar huevos de Pascua…puesto que el uso de huevos estaba prohibido durante la Cuaresma, se sacaban a la mesa el día de pascua, coloreados de rojo para simbolizar la alegría de Pascua. Esta costumbre se encuentra no sólo en la Iglesia Latina sino también en las Orientales. El significado simbólico de una nueva creación de la humanidad por Jesús resucitado…los huevos de Pascua, se les dice a los niños, vienen de Roma con las campanas que el jueves van a Roma y vuelven el sábado por la mañana".

LA HISTORIA DE LOS HUEVOS DE PASCUA 1

 

- La introducción de celebraciones folklóricas en la liturgia cristiana, no dejan de asombrarnos. Sin duda, de todas las costumbres pascuales, la más popular es la de los huevos de Pascua.
- Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos.
- Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.
- En Francia, por ejemplo, los estudiantes organizaban la "Procesión de los Huevos". Se reunían en parques y plazas y de allí partían hasta la iglesia principal. Durante el trayecto, golpeaban las puertas de las casas, para que cada familia les regalara huevos, que a posteriori serian bendecidor por un Cura párroco.
- En esa época renacía el espíritu festivo. De las iglesias colgaban cientos de banderas y panderetas. Y cada joven llevaba colgado de su cuello, un cesto de mimbre lleno de huevos. Los más adinerados se hacían acompañar por jóvenes pajes, vestidos con telas multicolores de razo o de seda. La mayor parte de la colecta se destinaba para los hospitales de leprosos, o para los indigentes.
- El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y almacenarlos. Recién en la época del rey Luis XIV, se introdujo la idea de pintarlos, para después venderlos.
- Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.
- En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una retribución, así que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso. Ciertamente, esta costumbre estaba mucho mas asociada con los festejos de primavera que con el verdadero significado cristiano de la Pascua.
- En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.
- En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el germen primitivo, escondido en el agua.
- En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.
- En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora. Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.
- También en Persia, como en Grecia y Roma, era muy común pintar huevos y comerlos en las fiestas, en honor a la primavera.

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01 LA CUARESMA

La Pascua - Capitulo 1

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

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