Blogia
CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

01 HISTORIA - CINE

EL CHEF LA RECETA DE LA FELICIDAD

Película: El chef, la receta de la felicidad. Título original: Comme un chef.Dirección: Daniel Cohen. 

Países: Francia y EspañaAño: 2012. Duración:84 min. Género: 

ComediaInterpretación: Jean Reno (Alexander Lagarde),Michaël Youn (Jacky Bonnot), Raphaëlle Agogué (Beatrice), Julien Boisselier (Stanislas Matter), Santiago Segura (Juan), Salomé Stevenin (Amandine), Serge Lariviere (Titi), Issa Doumbia (Moussa), Bun Hay Mean (Chang), Pierre Vernier (Paul Matter). Guion: Daniel Cohen y Olivier Dazat. Producción: Sidonie Dumas. Música: Nicola Piovani. Fotografía: Robert Fraisse. Montaje: Géraldine Rétif, Héléna Retif, Magalie Thuillier, Magalie Magnan y Elodie Mittet. Diseño de producción:Hugues Tissandier. Vestuario: Emmanuelle Youchnowski. Distribuidora: A Contracorriente FilmsEstreno en Francia: 7 Marzo 2012. Estreno en España: 5 Diciembre 2012Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

ETERNAMENTE COMPROMETIDOS

SERIE: EL CINE Y LA GASTRONOMIA - LA HISTORIA DEL CHEF TOM

TÍTULO ORIGINALThe Five-Year Engagement
AÑO2012
DURACIÓN124 min.
PAÍS
DIRECTORNicholas Stoller
GUIÓNNicholas Stoller, Jason Segel
MÚSICAMichael Andrews
FOTOGRAFÍAJavier Aguirresarobe
REPARTOJason SegelEmily BluntChris PrattAlison BrieRhys IfansDavid PaymerJacki Weaver,Jim PiddockMindy KalingKevin Hart
PRODUCTORAApatow Productions
WEB OFICIALhttp://www.thefiveyearengagementmovie.com/
GÉNERORomanceComediaDrama | Comedia románticaDrama románticoBodas
SINOPSISJusto un año después de que Tom Solomon conociese a Violet Barnes, la sorprende con un anillo de compromiso. Tom y Violet están destinados a vivir felices para siempre, pero una cadena de sucesos inesperados, trabajos y viajes sigue retrasando la fecha en la que deben ir juntos al altar para casarse. (FILMAFFINITY)

LOS MEJORES RESTAURANTES DEL CINE

La Teta Enroscada (Cantina en la frontera EE.UU. con México)

La Taberna del Pony Pisador (Posada en la Tierra Media)

The Ten Bells (Pub en el Londres victoriano)

Cohan´s (Pub de Innisfree, donde se reúne la tranquila gente del pueblo)

The Key Club (Londres. Para visitarlo un Stormy morning)

Moulin Rouge (París Dorado y bohemio)

Café des Deux Moulines (París)

Kit Kat Club (Berlín de entreguerras)

Café de París (Roma de la Dolce Vita)

Viteli (Sicilia. Cerca de Corleone)

La taberna del turco (Posada medieval madrileña)

Café de Doña Rosa (Madrid de postguerra)

El Calentito (Madrid de la movida)

Kronen (Madrid pre-contemporáneo y Ante-Botellón)

Bar Rico (Galicia post reconversion industrial)

Bar Lolo (el bar de Tapas, el de toda la vida)

Last Chance (Nueva York negro)

Katz´s Delicatessen (Nueva York)

Old Town Bar (Nueva York histórico)

Benny’s (Donde el Chico de la Moto es el rey)

Blue Note (el templo del jazz)

Central Perk (donde se reúnen los Friends)

Cheers (Boston)

La Taberna de Moe (Springfield Amarillo)

Cotton Club (Nueva York segregacionista)

Bada Bing (Nueva Jersey mafiosa)

Jeremy´s (Blueberry Nights. El mejor pastel de arándanos)

Whistle Stop Café (rural. Tomates Verdes Fritos en la carta)

Bagdad Café (en mitad de ningún sitio. USA)

Honeydripper (Jazz & blues. Profundo Sur. Usa)

Tipitina’s (La Nueva Orleans más picante)

Babylon Club (Miami. Años 80)

Whiskey a GoGo (Costa Oeste. Los Ángeles)

Elaine’s (Nueva York woodyalleniano)

Slow Club (Mucho terciopelo azul, dentro)

Guero’s Taco Bar (Tex-Mex estilo Tarantino)

La Casa de las Hojas Azules (Tokio maníaco)

La Louisianne (Europa en guerra bastarda)

Kate Mantelini (Los Ángeles. Para hablar plano contraplano)

Little Bohemia (EE.UU. clásico y gangsteril)

Tropicana (Uno de los nuestros, en el Nueva York más sangriento)

Viena’s (Far West en clave guitarrera y femenina)

Big Whiskey (Saloon desde el que os mataré a todos)

The Big O’s (Neowestern tejano. Melting polt)

Bar Coyote (Nueva York. Ellas mandan)

Eve’s (Elígeme. USA)

Studio 54 (Nueva York. Lo más guapo, lo más salido)

El Farolito (México difunto)

Luna de Avellaneda (Argentina mítica)

Posada del Almirante Benbow (Para buscar tesoros)

La Bodeguita de Enmedio (La Habana. Cuba)

Rick’s (Casablanca. El mundo.)

Café Colón (Tánger)

Muthaiga Country Club (Nairobi. Para fardar)

Club Obi Wan (Shanghai antes de Mao)

New York Bar (Tokio. Para perderse en tránsito)

La taberna del irlandés (Mares del Sur)

Doble R Diner (Twin Peaks)

Brick (Alaska)

Bar de Nat (Nueva York desolado)

La Ostra Azul (¡A bailar el Bimbo!)

Fangtasia (Ojito con el cuello)

Dimitri’s (Ojito con replicar)

Bar Lácteo Korova (Ojito con los drugos y Ludwig Van)

Taberna de Moss Eisley (Ojito con… todo)

HISTORIA DE UNA COCINERA EN EL CINE

'Drei sterne'.- Producción: Alemania, Austria, Italia y Suiza, 2002.- Duración: 105 minutos.- Dirección y guión: Sandra Nettelbeck.- Fotografía: Michael Bertl.- Música: David Darling.- Montaje: Mona Braüer.- Intérpretes.- Martina Gedeck, Sergio Castellito, Maxime Foerste, August Zirner, Ulrich Thomsen, Sibylle Canonica, Katja Studt, Idil Üner, Oliver Broumis, Antonio Wannek, Diego Ribon

Esta es la segunda película del ciclo de Cine Contemporáneo que proyecta durante estos días Latitudes 2012. Conoció una segunda versión en 2007, titulada Sin reservas, protagonizada por Catherine Zeta Jones. La primera versión que hoy nos ocupa a medida que avanza su desarrollo narrativo va produciendo en el espectador una sensación de grata sorpresa en sus diversos aspectos, tanto argumentales como sensitivos. Esas sensaciones van ganando sitio en la sensibilidad del público tanto por el encanto de la protagonista como por las circunstancias de sus distintas vivencias personales.

Su directora, Sandra Nettelbeck, procedente de la televisión, donde logró éxitos notables, ha puesto, tanto en la creación del personaje protagonista como en el avance de la historia, la suficiente delicadeza y capacidad de acercamiento a los espectadores que logra establecer con estos una auténtica identificación.

Martha es una cocinera que vive para su profesión en una dedicación absoluta y delicada que cultiva en sus habituales preparaciones culinarias lo que hace las delicias de sus clientes del pequeño restaurante en Hamburgo cuya cocina dirige. Vive para su trabajo y se entrega intensamente a él, de manera que prácticamente no tiene vida social. Una trágica noticia cambia su vida cuando su hermana soltera, que vivía sola con su hija de ocho años, fallece en un accidente. Su sobrina, Lina, desolada por la muerte de su madre, es acogida en su casa por Martha. Un día el padre de Lina, a quien Martha había tratado de localizar, aparece y quiere llevarse a su hija a Italia. Martha ha de tomar una decisión y plantearse nuevos derroteros en su vida.

Sentimientos y gastronomía se unen en este relato desarrollado con evidente delicadeza que conjuga los tonos de comedia con esa sensibilidad femenina que emana del personaje protagonista, propia por otra parte del ánimo de la directora, Sandra Nettelbeck, que ha hecho un retrato bastante convincente a pesar de la peculiaridad de su personalidad. A ello contribuye decididamente el acierto de la actriz que la encarna, Martina Gedeck, con una magnífica actuación. Volveríamos así al encanto de Comer, beber, amar (1994), inolvidable película de Ang Lee, de manera que tal como se nos desgrana la narración logra cautivar al público con el donaire de una comedia romántica.

Salvo la excesiva e inoportuna caricaturización del psiquiatra y algunos lugares comunes, pero con otros elementos un tanto transgresores de cierto encanto, Deliciosa Marta, sigue las perspectivas de un cine europeo que en los últimos años ha registrado una evolución muy positiva. Aquí incluso las ilustraciones musicales forman parte de los considerables atractivos de la película.

RESTAURANTES DE PELICULA

La historia del cine no sería la misma sin el Rick's Café Americano de Casablanca. Durante la Segunda Guerra Mundial el local de Humphrey Bogart era paso obligado para quienes huían del nazismo y trataban de viajar a Lisboa para alcanzar la libertad. “Posiblemente se trata del bar más famoso de la historia del cine, pero hay muchos otros bares, cafés y clubes igualmente memorables en los que a los cinéfilos nos encantaría entrar a tomarnos una cerveza o un capuchino”, explica el escritor Jesús Lens (Granada, 1970), autor del libro Café-Bar Cinema, publicado por Almed.

A lo largo de sus más de 450 páginas, incluido un cuadernillo de fotografías, el libro va construyendo una ruta por todos esos lugares míticos. “He tratado de recorrer esos bares con un estilo informal, del mismo modo que se comenta una escena a la salida del cine”, recalca el autor, al que ha costado trabajo poner punto y final a la publicación, una obra minuciosa y divertida que demuestra un amplio conocimiento del mundo del cine.

En la lista de imprescindibles de Jesús Lens hay locales como La Teta Enroscada, donde recalan los protagonistas de Abierto hasta el amanecer. “Hay que ser un tipo duro para atreverse a acercarse a la barra y pedir un tequila”, reconoce convencido de que Quentin Tarantino es uno de los directores que “con más mimo y pasión” ha reflejado los bares en sus películas.

El libro va construyendo una ruta por todos esos lugares míticos

Otra cantina inolvidable, violencia incluida, es El farolito de Cuernavaca, en México, donde termina el protagonista de Bajo el volcán, de John Huston. Situada en lo alto de una cuesta, se asemeja al caldero en el que van a arder todos los pecadores del mundo. “Es uno de los antros más infectos de la historia del cine, tratado por Huston con maestría”, añade.

En busca de emociones más fuertes, el lector puede visitar el Bada Bing, donde Los Soprano planifican sus negocios. “Es un club de strip-tease con bailarinas de locales auténticos como el Wiggles, en el que se inspira el cuartel general de una de las bandas criminales más reconocidas de la televisión”.

También hay hueco en el libro para lugares entrañables, como el Café de los Dos Molinos, en el 15 de la calle Lepic de Montmartre. “Por él desfilan legiones de seguidores de Amelie y se ha convertido en un icono turístico”, explica Lens, que recuerda otro café convertido en mito, el Café de París donde el protagonista de La dolce vita, de Federico Fellini, iba a seducir a Anita Ekberg.

Lens dedica un capítulo a los famosos diners, los restaurantes que siempre aparecen en las películas norteamericanas llenos de hamburguesas y pasteles de manzana, y a cuyo encanto han sucumbido muchos artistas entre ellos el músico Tom Waits quien se retrató en un diner para la portada de uno de sus discos.

Pero si hay un bar por el que Jesús Lens siente predilección, como buen mitómano, ese es el Kate Mantilini Restaurant, en el famoso barrio de Beverly Hills de Los Ángeles. Allí se filmó la famosa secuencia de Heat en la que se encontraron por primera vez en sus carreras Robert de Niro y Al Pacino, interpretando respectivamente a un atracador y al policía que debía detenerlo. Lens se detiene en una de sus curiosidades. “Como el montaje final de la secuencia quedó en formato plano-contraplano, nunca se vio en la pantalla a los dos actores juntos, lo que ayudó a extender el rumor de que su relación era muy mala y que por ese motivo no rodaron ni una sola toma juntos”, concluye.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

RESTAURANTES DE PELICULA

Archivo:Casablanca, title.JPG

La historia del cine no sería la misma sin el Rick's Café Americano de Casablanca. Durante la Segunda Guerra Mundial el local de Humphrey Bogart era paso obligado para quienes huían del nazismo y trataban de viajar a Lisboa para alcanzar la libertad. “Posiblemente se trata del bar más famoso de la historia del cine, pero hay muchos otros bares, cafés y clubes igualmente memorables en los que a los cinéfilos nos encantaría entrar a tomarnos una cerveza o un capuchino”, explica el escritor Jesús Lens (Granada, 1970), autor del libro Café-Bar Cinema, publicado por Almed.

A lo largo de sus más de 450 páginas, incluido un cuadernillo de fotografías, el libro va construyendo una ruta por todos esos lugares míticos. “He tratado de recorrer esos bares con un estilo informal, del mismo modo que se comenta una escena a la salida del cine”, recalca el autor, al que ha costado trabajo poner punto y final a la publicación, una obra minuciosa y divertida que demuestra un amplio conocimiento del mundo del cine.

En la lista de imprescindibles de Jesús Lens hay locales como La Teta Enroscada, donde recalan los protagonistas de Abierto hasta el amanecer. “Hay que ser un tipo duro para atreverse a acercarse a la barra y pedir un tequila”, reconoce convencido de que Quentin Tarantino es uno de los directores que “con más mimo y pasión” ha reflejado los bares en sus películas.

El libro va construyendo una ruta por todos esos lugares míticos

Otra cantina inolvidable, violencia incluida, es El farolito de Cuernavaca, en México, donde termina el protagonista de Bajo el volcán, de John Huston. Situada en lo alto de una cuesta, se asemeja al caldero en el que van a arder todos los pecadores del mundo. “Es uno de los antros más infectos de la historia del cine, tratado por Huston con maestría”, añade.

En busca de emociones más fuertes, el lector puede visitar el Bada Bing, donde Los Soprano planifican sus negocios. “Es un club de strip-tease con bailarinas de locales auténticos como el Wiggles, en el que se inspira el cuartel general de una de las bandas criminales más reconocidas de la televisión”.

También hay hueco en el libro para lugares entrañables, como el Café de los Dos Molinos, en el 15 de la calle Lepic de Montmartre. “Por él desfilan legiones de seguidores de Amelie y se ha convertido en un icono turístico”, explica Lens, que recuerda otro café convertido en mito, el Café de París donde el protagonista de La dolce vita, de Federico Fellini, iba a seducir a Anita Ekberg.

Lens dedica un capítulo a los famosos diners, los restaurantes que siempre aparecen en las películas norteamericanas llenos de hamburguesas y pasteles de manzana, y a cuyo encanto han sucumbido muchos artistas entre ellos el músico Tom Waits quien se retrató en un diner para la portada de uno de sus discos.

Pero si hay un bar por el que Jesús Lens siente predilección, como buen mitómano, ese es el Kate Mantilini Restaurant, en el famoso barrio de Beverly Hills de Los Ángeles. Allí se filmó la famosa secuencia de Heat en la que se encontraron por primera vez en sus carreras Robert de Niro y Al Pacino, interpretando respectivamente a un atracador y al policía que debía detenerlo. Lens se detiene en una de sus curiosidades. “Como el montaje final de la secuencia quedó en formato plano-contraplano, nunca se vio en la pantalla a los dos actores juntos, lo que ayudó a extender el rumor de que su relación era muy mala y que por ese motivo no rodaron ni una sola toma juntos”, concluye. elpais.com.es (España)

CINE CON SABOR A CHOCOLATE

Madrid, España.- ¿Qué niño, o sin serlo tanto, no soñó alguna vez con recorrer la fábrica de chocolate de Willy Wonka? Aunque el cine no se pueda oler ni degustar, hay películas que activan todos los sentidos y hacen que el espectador se relama los labios. Y probablemente haya muy pocos capaces de resistirse a un paseo entre ríos de leche y cacao, acompañados de un excéntrico Johnny Depp y sus graciosos Oompa Loompas.

Tim Burton encontró en el cuento de Roal Dahl "Charlie y la fábrica de chocolate" el relato perfecto para dar rienda suelta a su fantasía y recrear un mundo tan imposible como exuberante y dulce. Junto a él, un estrambótico y genial Depp, con quien ya había demostrado su química en "Eduardo Manostijeras" o "Ed Wood", convierte esta cinta en una pequeña "delicatessen" para paladares exquisitos.

Sin embargo, Burton no fue el primero en llevar a la gran pantalla esta historia de un niño tan pobre como bueno que un día es tocado por la fortuna. Más de 30 años antes, en 1971, lo había hecho Mel Stuart en el clásico "Willy Wonka y la fábrica de chocolate", también conocido como "Un mundo de fantasía". En este musical, con unos efectos especiales mucho más artesanos -y menos impactantes- que en la versión timburtoniana de 2005, Gene Wilder da vida al entrañable dueño de la casa Wonka.

Y es que la relación entre el cine y el chocolate viene de lejos. Quizá la película más antigua que hace honor a este dulce en su título es "El soldado de chocolate" (1941), un drama bélico basado en una opereta de Oscar Straus, que a su vez se inspiró en una pieza teatral de Bernard Shaw. Pero si la palabra chocolate remite a un filme, ese es sin duda "Chocolat", donde Juliette Binoche se mete en la piel de una repostera que acaba ganándose el aprecio de sus peculiares vecinos mientras estos caen en la golosa tentación.

El chocolate ha dejado también frases para el recuerdo, como aquella memorable escena en la que Forrest Gump, sentado en un banco, cuenta su increíble historia a quienes quieren escucharla y acaba diciendo: "Life is like a box of chocolates...", "la vida es como una caja de bombones, uno nunca sabe lo que le va a tocar". A Tom Hanks, aquella película le valió su segundo Oscar como actor protagonista en 1995, un año después de haber conseguido el primero por "Philadelphia".

Aunque para escenas bañadas de chocolate, cómo olvidar al pequeño y gordinflón Bruce en "Matilda" (Danny DeVito, 1996), atiborrándose de pastel hasta casi vomitar. Otras veces, el dulce ha sido la mejor arma para vencer a temibles enemigos, como el gigantón Sloth de "Los Goonies": una barrita de chocolate bastaba para convertir al monstruo en una tierna criatura en este clásico de los 80 que dirigió Richard Donner con guión y producción de Steven Spielberg.

Francia, cuna junto a Bélgica y Suiza de aclamados maestros "chocolatiers", aporta a este repaso por el cine más goloso la intrigante "Merci pour le chocolat" (2001). El cineasta Claude Chabrol saca a relucir de nuevo el lado más oscuro de la burguesía en este thriller sobre la directora general de una empresa de chocolate, a quien da vida una magnífica Isabelle Huppert.

Y también el cine en español ha aportado títulos emblemáticos. Probablemente, el más recordado sea "Como agua para chocolate" (1992), en la que el mexicano Alfonso Aráu adaptó la deliciosa fábula homónima del realismo mágico firmada por Laura Esquivel, entonces esposa del cineasta. Con la gastronomía como nexo de unión y metáfora de los sentimientos, el filme presenta a la protagonista en constante ebullición, como debe estar el agua para hacer un buen chocolate.

Más desapercibida pasó "Un poco de chocolate" (Aiztol Aramaio 2008), en la que Héctor Alterio, Daniel Brühl, Julieta Serrano y Bárbara Goenaga componen un retrato de los puntos de unión entre dos generaciones que la crítica tildó de demasiado edulcorado. Todo lo contrario que en la aclamada "Fresa y chocolate", de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Un comunista convencido y un artista homosexual ahogado en la homofobia del régimen cubano traban una profunda amistad en esta cinta que estuvo nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa.

Aunque para combinaciones curiosas con el dulce de cacao, se lleva la palma "Atún y chocolate" (2004), ópera prima del actor y humorista español Pablo Carbonell enmarcada en la crisis pesquera en Cádiz. Y en cuanto a macabras, la terrorífica "Blood and Chocolate" (Katja von Garnier, 2007), donde una joven pasa sus días trabajando en la fábrica de chocolate familiar para luego, por la noche, convertirse en mujer lobo y merodear por los bosques de Bucarest.

Sin embargo, por muy goloso que uno sea hay quienes piensan que siempre hay algo "Mejor que el chocolate", como la historia de amor entre dos lesbianas que firmó la canadiense Anne Wheeler (1999), todo un clásico del cine de temática homosexual. Y es que el rey del dulce puede aportar aliciente a un filme, pero hay riesgo de que empalague. Ya lo decía el genial Billy Wilder: "los cineastas no son alquimistas" y, si no hay una buena historia detrás, "no se puede convertir excrementos de gallina en chocolate".

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

PEPE CARIOCA

Una Joya de la Filmoteca del Instituto de los Andes

Atendiendo a una solicitud del gobierno Americano, que buscaba  una política de aproximación con  Brasil, Walt Disney hizo este y otros cortos de antología.  - 

Era época del final de la Segunda Guerra Mundial y el Gobierno Americano temía que el Brasil se tornara un país comunista

Esta maravilla fue creada en Los años 50, enteramente a mano, sin computadoras, efectos digitales u otros recursos mágicos del cine de hoy

Da Cliq  abajo en el link de Youtube. Y disfruta un momento imborrable

http://www.youtube.com/watch_popup?v=_mQHr8bAojU&vq=small

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres