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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

14 PERÚ COCINAS

EL RANFAÑOTE

Un dulce pasado - Canela, clavo de olor y cáscara de naranja, ceden sabores e imprimen color a la miel de chancaca, que baña los pequeños trozos de pan tostado en la sartén... y dan vida al Ranfañote, del que hablaremos hoy. Gastronomía por: Cecilia Portella Morote - gener@accion  

Lima, ciudad que de manera justificada y por razones evidentes ha sido calificada como "dulcera", es sin duda cuna de muchos dulces y postres que todas las generaciones, desde la colonia, siguen disfrutando. Muchos nacieron en casas, producto de los entreveros y menjunjes, otros vieron la luz por la necesidad de paliar antojos; otros algo mas elaborados, salieron de manos religiosas, casi santas, en el seno de los conventos.

 

Sería casi imposible dejar de mencionar, que hubo dulces que tuvieron su origen, de las sobras y excesos de banquetes nobles, de limeños de alcurnia y de españoles colonos, salieron de sus mesas sin forma aparente y fueron transformados en la humildad de una olla, de un fogón o de un horno improvisado.  Manos negras, esclavas, serviles, fueron capaces de dar forma, belleza y sabor a dulces como el que hoy nos convoca...

 

Y antes de empezar con el relato, quede claro que un postre, un dulce o un sabor azucarado en nuestro paladar constituyen más que un gustito, un estimulante, necesario a veces, para los días de modorra, o para las tardes de desánimo. Y el ranfañote me trae el recuerdo de uno de esos episodios a los que no somos ajenos.  Obviando los detalles diré que fue la primera vez que probé un poco de ese peruanísimo postre: una invitación de mi amiga Paola Reynoso, que llegó oportuna hace casi 7 años... y gracias a ella comprobé como ejerce su poder de reanimar, el hecho de compartir un postre.

 

 

DULCES RECUERDOS

 

Los platos y postres que componen la gastronomía de cualquier país, sobreviven gracias a las personas y sus costumbres, sin embargo podrían también quedar en el tiempo y desaparecer. El Ranfañote es uno de esos postres que podría perderse en la historia, si es que no hubiera de esas personas que continúen divulgando su sabor y compartiendo su presencia que nos habla de la Lima de los Reyes.

 

Este trabajo nos permite conocer y alternar con hombres y mujeres valiosas, para más que estos fines de supervivencia, y es que al calor de sus conocimientos podemos cocinar también algún "dulce de olla", como bien lo menciona Carmen Villar, una apasionada de los postres del Perú.  Y no la buscamos solo por la calidad de los productos que ofrece en "La Pastelería" de Lince y ante los que hemos sucumbido más de una vez, sino que su compromiso de revalorar lo "que se está perdiendo en el tiempo, respecto a los postres", la convierte en ideal para nuestra conversación.

 

Carmen Villar, limeña, viene de familia con costumbres netamente hogareñas: reunirse juntos a la hora del almuerzo, tomar el te y esperar a las tías con las ansias de que pronto llegarán con un postre hecho en casa para disfrutar de la hora familiar... "han pasado un poco mas de 30 años de esos episodios tan queridos", me dice nostálgica; mientras se repone y empieza a contarme algo más sobre su historia... y la del ranfañote, también...

 

PALABRAS QUE DESTILAN MIEL

 

¿La cultura afro peruana tiene que ver en esta historia, verdad?  Así es –me responde inmediatamente- "los hombres y mujeres que trabajaban en casa de los señorones, recibían como parte de su pago, trozos de pan, que al principio, en ese estado de dureza podía ser comido; pasado el tiempo comenzaron a idear la manera de cambiarle el sabor, lo tostaron, le agregaron miel –justo en la época del auge de la caña de azúcar- y el bocado les supo mejor".  La miel de chancaca fue mejorada y saborizada –añadimos- "si, poco a poco, este postre que había sido concebido para calmar hambres y reponer energías, con los años fue transformándose..."

 

No faltó quien en algún momento le pusiera clavo de olor, canela y cáscara de naranja a la miel, "que es lo único que requiere ser cocido en este sencillo postre" –me explica Carmen, con la experiencia que le dan los años que lleva como  profesora en varias instituciones en las que impartió sus conocimientos. "Ahora estoy en el Instituto de los Andes y enseño los cursos de Postres Peruanos y Cocina Peruana".  Esto, además de darle la posibilidad de manejar también un negocio familiar, cumple con su propósito principal de hacer de su especialidad, un apostolado, pues le inquieta la idea de transmitir a sus alumnos, la importancia de preservar lo tradicional.

 

"Es importante que el pan quede muy crocante, no se debe dejar que la miel lo remoje, solo que los ingredientes se mezclen; luego se añaden pasas, pecanas o nueces y coco, todo en trocitos pequeños, finalmente el queso fresco, no muy salado" me explica con detalle, mientras hace memoria y me dice que "los postres en casa, eran como el pan de cada día, de ahí me viene la predilección".  Recuerda también que hasta el año 80, lo común era preparar el Ranfañote con el coquito pequeño cortado en trozos, "ahora hay escasez de este fruto y se le reemplaza con el coco tradicional".

 

REVALORANDO NUESTRAS COSTUMBRES...

Después de escucharla y sentir que con vehemencia Carmen me asegura que comenzará a preparar postres que "están pasando al olvido", le hago también la promesa que haremos una campaña, cada quien desde su trinchera, para preservar lo realmente valioso y delicioso... Luego se deshace en explicaciones y enumera postres que, muy probablemente, las nuevas generaciones no hayan escuchado hablar, y se entusiasma y me sigue explicando, y nos salimos del tema… y luego el cauce natural de la conversación, nos devuelve a el.  Eso solo corrobora la inmensidad de tesoros que hay que rescatar del olvido y de la historia.

 

Este popular postre que empezó a prepararse y difundirse en la sencillez de la servidumbre, comenzó a tener mayor importancia al sofisticarse con las frutas secas –no podríamos dejar de mencionar, que la influencia mora, algo tuvo que ver con estos elementos- pero el pan francés, el quesito y sobretodo la miel de chancaca provinieron del trabajo y la creación de manos y mentes peruanas. A mediados del siglo pasado, a las 5 de la tarde, era común acompañarlo con una tacita de te –mejor sin azúcar- alrededor de la dulzura de su sabor, las familias disfrutaban de este momento, pues todo se tenía a la mano... Así era la vida en la ciudad hace menos de un siglo, hoy varios de nuestros postres pasarán al olvido si no tenemos el compromiso de traerlos a la vida, a nuestra mesa... 

Rezagos quedan de muchos de ellos, otros han sobrevivido y se han seguido transformando, fusionando...  Nuevos elementos se han agregado a las recetas tradicionales. Frutos frescos y secos de otras latitudes han anidado en nuestra culinaria, nuestras tierras han seguido produciendo y enriqueciendo con su aporte, preparaciones convencionales. Algunos se extinguieron y dejaron su recuerdo en libros, recetarios y en la mente ya disipada de nuestros abuelos. Otros continúan luchando por su vida... El ranfañote, gracias a investigadores culinarios, chefs, maestros de la cocina y pastelería, nos seguirá hablando hasta que nuestro compromiso con revalorar nuestras costumbres, se lo permita... lo "que se está perdiendo en el tiempo, respecto a los postres", la convierte en ideal para nuestra conversación.

 

EL PUCHERO CHACHA

EL PUCHERO CHACHA: LA VENGANZA DE “BIKUT”, el HECHICERO

 

“Que venga una cholita hermosa con su cántaro de chicha

con ceviche, causa y cancha, comida nuestra por dicha

¡que bajen de las alturas!

cuy, gallina y aguardiente

y botemos las tristezas

derechito a la pendiente(1)

 

Lo preparan casi en todo el Perú, se prepara en Huaraz, Lima,  Ayacucho y hasta en Cerro de Pasco lo he comido, pero, el que hoy les voy a contar no estaba en mi curriculum gastronomico. Muchos amigos con quien comparto el placer de descubrir los comidas de mi amada patria me lo habían recomendado, hasta que lo conocí, su historia, la receta y lo probé, se los recomiendo, me refiero al “PUCHERO CHACHA”, o también llamado “Puchero Chachapoyano”

 

¡Y que venga de más adentro!,

de nuestra selva sagrada

el inguiri y carne asada

El masato y chuchuhuasi

para cantarle a mi raza,

¡El sentir de mi Perú,

sangre de cholo indomable

con ternura de guitarra.(1)

 

El “Puchero Chacha”, tiene como ingrediente especial una leyenda “aguaruna” :

Cuenta esta leyenda que un día el brujo llamado BIKUT llego a una hermosa casa en Huambo, Provincia de Rodríguez de Mendoza, donde vivía un español muy rico que tenia como apodo ”mono”, le pidió comida y hospedaje porque el frío, la noche y la lluvia le hacia imposible seguir su camino. El hacendado al verlo tan pobre lo expulsó de sus tierras y soltó sus perros para que abandonara sus dominios. BIKUT, siguió caminado en plena lluvia y luego de muchas horas de caminar encontró en una “Shisma” o  -tierra de las alturas-  una choza muy humilde donde habitaba un indio aguaruna con su familia, el brujo le pidió comida y techo, el indio le dijo, solo tengo phuspu mute y un poco de masato, comamos. Luego BIKUT, le pregunto, ¿cual es tu sueño, que deseas para tu familia? Solo quiero comida para mi familia. Me gustaría tener la olla del misti o hacendado. El hechicero, saco de su bolsa un poco de Toe -planta sagrada- y  pidió a TSUGKI, Dios del  agua que lloviese mas y  arrasara la casa del español. Al dia siguiente bajaron a ver los estragos de la lluvia y encontraron que la casa había desaparecido y en su lugar se encontraba un pantano llamado hoy “Mono Muerto”. Cuentan que el brujo  enseño a preparar al aguaruna  el puchero, solo le recomendó que lo hiciera con productos de la “Shisma”.

El “puchero chacha” tiene como ingredientes una gallina regional, si es negra mejor, cecina de monte, carne de Cebú (vacuno de la selva, punta de pecho se recomienda), en lugar de garbanzos aquí ingresa un frejol llamado “phuspu”, y como las peras no crecen en la selva, el plátano lo reemplaza  agradablemente, una porcion de la dulce mashua es imprescindible, así como pequeños camotes morados, no puede faltar la noble yuca, los varones piden que ingresa una ración generosa de mani tostado y molido (dicen que les refuerza su virilidad) y un trozo de zapallo rojo para darle color y sabor, cuando la olla empieza a borbotear, agréguele un trozo de col y huira huira (moverlo) hasta que se homogenice. No olvidarse el caranshito cashpadito (piel de la cara de cerdo sometido al fuego directamente), un trozo de ubre de vaca realzara el sabor. Para terminar adiciónale el aceite de achiote para el color final. Todo ello a fuego lento y por espacio de cinco horas

En otros lugares ingresa vino o algún tipo de bebida alcohólica, en Chachapoyas se emplea la chicha de higos, no como ingrediente sino como acompañante del cocinero y sus amigos. Rectifique la sazón y sírvalo en dos platos. Tener presente que en la mesa debe haber shinguel con cuajadita (ají molido burdamente con queso, rojito capuli, y hiervas de la “Shisma”). Es una delicia queridos amigos, cuando visiten la ciudadela de KUELAP, no olviden de comer un PUCHERO CHACHA y buen provecho.

 

Rodolfo TAFUR Zevallos

(1) Oyarce, Omero, Medico y trovador  chachapoyano:

NUEVA OPCION PROFESIONAL

INDUSTRIAS DE ALIMENTOS

 

El Instituto de los Andes es una entidad privada destinada a brindar educación superior. Tiene por principal objetivo Formar Empresarios, promoviendo entre los jóvenes la posibilidad de constituir una pequeña o mediana empresa como alternativa al ejercicio de carreras profesionales tradicionales.

 

Certificación Profesional. Nuestra moderna curricula de Industrias de Alimentos, es la mas completa del medio, forma y capacita a los jóvenes emprendedores de manera integral en solo un año, para que puedan diseñar, desarrollar y administrar un proyecto empresarial en el área de alimentos. También ofrecemos la modalidad de Capacitación a Distancia.

 

Guía Curricular

(01) ADMINISTRACION

(02) PRODUCCIÓN

(03) GESTION DE LA CALIDAD

(04) RECURSOS HUMANOS

(05) MARKETING DE ALIMENTOS

(06) LOGÍSTICA DE ALIMENTOS

(07) FINANZAS EMPRESARIALES

(08) INGENIERIA - PROYECTOS

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(09) HISTORIA DE LOS ALIMENTOS

(10) CLASIFICACION DE LOS ALIMENTOS

(11) PROCESOS DE LOS ALIMENTOS

(12) CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS

(13) INDUSTRIAS DE ALIMENTOS

(14) EQUIPAMIENTO INDUSTRIAL

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(15) NUTRICION

(16) HIGIENE DE LOS ALIMENTOS

(17) DIETÉTICA

(18) DIETOTERAPIA

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(19) TÉCNICAS - FUNDAMENTOS

(20) TÉCNICAS - CARNES

(21) TÉCNICAS - MASAS

(22) TÉCNICAS – SALSAS Y FONDOS

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(23) INDUSTRIAS CARNICAS

(24) INDUSTRIAS LACTEAS

(25) INDUSTRIAS DE CONSERVAS

(26) INDUSTRIAS DE BEBIDAS

(27) PANADERIA

(28) PASTELERIA

(29) CHOCOLATERÍA

(30) HELADERIA

 

Instituto de los Andes. Calle El Sauce 235 – Rinconada – La Molina

Teléfonos: 368-0441  - 368-0448

andes@institutodelosandes.com

EL CUY

(Ceci Portella Morote)

Lima, (PRESSPERU).- Es una de las pocas especies que ha sellado con el nombre "Perú", la denominación de una de sus diferentes razas. Su origen proviene de los andes sudamericanos. Conejo de Indias o cobaya, no importa como se le llame, razones sobran para considerársele uno de los alimentos con mayor cantidad de proteínas y menos grasa que las carnes que comúnmente consumimos. He aquí nuestro cuy andino, crocante y nutritivo...

No resulta fácil escribir una crónica, si el tema de nuestro relato aún tiene detractores… Y me contaba entre ellos, amigos lectores. Sin embargo y tengan la seguridad que esto es solo una invitación al atrevimiento, a la osadía a la que somos llamados desde nuestra voz interior, que proviene más del sentido del gusto, que de la conciencia misma.

…Y viví muchos años engañada, probablemente por razones que poco o nada tienen de convincentes. De repente el contacto primero con su inusual presentación, la manera de prepararlo, o porque fue sacrificado varios meses después de lo ideal y su pellejo estaba tan duro que había que jalarlo a viva fuerza para poder degustarlo.  O quizás, su consumo estaba tan poco difundido que no había más de dos recetas en el haber gastronómico de la culinaria peruana.

Han pasado los años, y se han creado nuevas formas de servirlo. Ha tenido que traspasar fronteras y ser considerado un alimento exótico en mesas de Estados Unidos y de la lejana China, y ser considerado uno de los platos más nutritivos, además de altamente cotizados… para que recién me sienta motivada a probarlo. Y aquí estoy ahora. Invitándolo a formar parte de este  sinnúmero de comensales que se siguen sumando gracias a sus delicias.

AQUÍ Y EN EL MUNDO
Uno de los detalles que más llamó mi atención sobre el cuy, es saber que actualmente está en constante investigación debido a las propiedades que posee.

Por ello surge el término "conejillo de indias", como expresión que trata de explicar investigaciones y experimentación en general.  Y cuando hablamos de beneficios obtenidos a través de él, no nos referimos solo a su carne, sino que tratamos de explicar su nexo con la medicina tradicional andina, práctica que se remonta a épocas anteriores al Incanato y que tiene relación con la cosmovisión andina.

Es una especie propia de nuestras serranías.  También se le conoce en Bolivia, en el Norte de Chile, Ecuador, Colombia y Venezuela.  Se sabe que fue criado y consumido desde tiempos inmemoriales, y que además ha sido hallado dentro de los entierros de momias Preincas e Incas, en donde se ha evidenciado que su crianza y consumo fue muy importante para la población del Perú Antiguo.  Estudios afirman que en el primer periodo de la Cultura Paracas, se encontraron pellejos y huesillos de cuy en tumbas humanas.

Se dice también que fue criado como mascota en algunas de nuestras tribus aborígenes.  Mitos y creencias… pero, también hay historia alrededor de este pequeño mamífero, como por ejemplo que fue llevado a Europa por los conquistadores.

Aquí, en nuestro Perú del siglo XXI, básicamente en nuestra serranía, siguen criándolos como en casa, con alfalfa, bagazo de chicha de jora, cáscaras limpias de zanahoria y papa, así como con pancas de choclo.  Mientras que, en Lima, hace ya varias décadas, se ha industrializado su alimentación y se le sustenta con comida balanceada.

RAZONES SUFICIENTES...
Entre las múltiples ventajas que podríamos mencionar sobre el cuy, es que su hábitat se puede desarrollar en lugares pequeños, por lo tanto, en casa siempre son bien recibidos.  En la sierra, su crianza es básicamente para el consumo familiar, y son parte de las tradiciones al formar también parte del trueque entre comunidades.

El cuy Perú, por sus características, tiene algo más de 20 por ciento de proteínas, contra 7% de grasa, reduciendo sus calorías en  comparación con el pollo o la carne de res.  La Universidad Nacional Agraria de La Molina, tiene importantes estudios sobre este tema y otros mas relacionados con el cuy, curi, cobaya, cuis o conejillo de india, como se le llama en parte de nuestra América del Sur.

Concentrándonos ahora en las razones de otro tipo, las que nos convencen y convocan: Hasta hace algunos años -décadas ya de esto- solo conocíamos en las cartas de algunos restaurantes regionales en Lima, además de los populares carteles enclavados en la carretera central de nuestra capital, un par de platos hechos a base de cuy: Picante de cuy y el Cuy chactado.

A ellos, se suman ahora, otros platos como el cuy relleno, a las brasas, chicharrón de cuy.  Así como, sopa de cuy, llamado en Ancash Aka cashqui, y hasta la versión china de la gallina chijaukay, llamado "chijaucuy".  Estos platos no solo han engrosado la lista culinaria de nuestro país, sino que están ahora invadiendo mesas más allá del Perú, con sonado éxito, pese a algunos prejuicios todavía existentes.

HABLAN LAS QUE SABEN
Para poder complementar esta crónica, quisimos hacer una entrevista que diera algunas luces más allá de lo histórico, y fuimos en busca de algún entendido, y a nuestro encuentro – y gracias a la Providencia- salieron tres o cuatro expertas, que entre cafés, entremeses y un delicioso picante de cuy,  terminaron de ilustrar mis incipientes conocimientos sobre el tema.

Todas ancashinas hablando de sus experiencias, reconocen que hay platos diversos, algunos con maní, otros con ají panca, muchos más escasos con ají amarillo, rellenos con hierbas y menudencias.  Fritos, con papas doradas y salsa criolla. Todos deliciosos, algunos ancashinos, pero también moqueguanos, cusqueños, arequipeños y huancaínos.

Amigas recientes, pero de jornadas intensas, mujeres que han vivido más de la mitad de sus vidas en provincias añoradas del departamento de Ancash. En este grupo, la que no es ancashina de nacimiento, lo es por adopción… Y sin mucho dudarlo, Domitila de Trujillo empieza diciendo que pagó 60 dólares por un plato de cuy en Atlanta, hace solo unos días… "Lejos del Perú, es un plato exótico y muy caro. Aquí, ni caso le hacemos", retruca con comprensible molestia.

También en la mesa una distinguida huaracina, muy querida ella, Pochita Aservi, me asegura que el cuy es un animalito muy limpio y delicado.  Si tuviera que darle una explicación a la textura de su carne, esta sería su mejor justificación: "De carne suave y delicada,  producto de la crianza que recibe".  Y entre risas nos cuenta que en las fiestas patronales se acostumbra a servir cuy y resulta más que suficiente para tener contentos no solo a los invitados sino también a los músicos, que suelen "servirse doble ración".

Meche Montoro, de la provincia de Carhuaz, se deleita hablando sobre las diversas formas de preparación… Y mientras lo hace, aumenta mis deseos de probarlo, me cuenta que se doran a las brasas, dejando un crujiente y dorado pellejo a la vista del primero que se anime a servirse, aunque al final todos reciban su dosis justa y su respectiva repetición.  Es que eso se acostumbra en nuestros pueblos, que nadie se quede insatisfecho en las fiestas patronales.

Finalmente, Doris León, propietaria de El Tarwi, un reconocido restaurante regional, pone la cuota técnica en la información y ante nuestras interrogantes, responde que los cuyes más deliciosos para servir todos los platos mencionados son los Cuyes Perú, raza adoptada y mejorada en nuestro suelo.

Dice que el peso ideal de sacrificio es entre 500 y 600 gramos, que alcanzan los cuyes jóvenes de cuatro meses de edad… Sigue la tertulia y las dejo pensando en que aún hay mucho por investigar y difundir… que los cuyes son solo una de las pequeñas muestras de nuestra gran biodiversidad, que dejando atrás prejuicios vanos y desconocimiento, hay que atreverse.  Los peruanos debemos ser artífices de la expansión y difusión de nuestra gastronomía, rica en sabor, importante en nutrición y sobretodo única y diferente por su historia.

SABOR: DESDE HOLA.COM - ESPAÑA

Un paseo por la sorprendente y exótica cocina peruana

Cebiche, causa, yuca, pico... te proponemos un recorrido por algunos de los platos e ingredientes más célebres de la gastronomía de Perú para comenzar el año con buen sabor de boca
 

La cocina de Perú es en realidad la fusión de muchas cocinas; de muchas influencias culturales; de una historia milenaria y de una diversidad biológica como pocos países conocen. El resultado de este interesante cóctel de ingredientes es una gastronomía poblada de originales platos donde lo sorprendente, lo exótico y lo tradicional se dan la mano. Recetas sólo posibles en un país que cuenta con dos tercios de los ecosistemas existentes en el mundo. Éste es un pequeño recorrido por algunos de esos platos e ingredientes más característicos de la cocina peruana:

CAUSA, EL MANJAR MÁS VERSÁTIL
La papa amarilla es el ingrediente principal de la causa, el plato más 'democrático' de la mesa peruana. Se reduce a puré y se sazona con ají amarillo, limón, aceite y sal. Los rellenos son múltiples: pueden ser de atún, de pollo, de verduras y hasta de cangrejo, por eso es tan versátil y popular.

CEBICHE, UN PLATO TAN EMBLEMÁTICO COMO SENCILLO
Con más de 500 años de antigüedad, la receta clásica tiene sólo cinco ingredientes: pescado crudo en trozos (lenguado, preferentemente), zumo de limón recién exprimido, ají, cebolla roja y sal. A partir de esta receta se han creado más de doscientas variaciones: de gambas, de vieiras, al estilo japonés…

YUCA, PARA ANTOJOS DULCES Y SALADOS
De origen amazónico, es una raíz ligeramente dulce y rica en almidón. Se encuentra en el continente americano desde hace tres o cuatro mil años, y se prepara asada, frita o hervida en preparaciones dulces y saladas.

ESCABECHE, LA RECOMPENSA DE LA COCINA ELABORADA
Requiere reposo y paciencia para macerar el pescado y esperar varias horas para que los jugos se amalgamen. Luego se fríe en aceite caliente y se cubre con cebolla gruesa, ají amarillo, puré de tomate, vinagre, hierbas y condimentos. Se sirve frío acompañado de huevos duros, aceitunas y queso fresco.

CHICHARRÓN, LA VERSIÓN MÁS SABROSA DEL CERDO
Trozos de carne de cerdo cocinados a fuego bajo en manteca dan como resultado unos estupendos chicharrones. Una vez listos se cortan en rodajas y se comen acompañados de rodajas de camote frito y salsa criolla. También se puede servir en trozos como entrada, siempre con camote y salsa criolla.

SALSA CRIOLLA, EL EXOTISMO DEL BUEN GUSTO
Es tan sencilla que parece fácil, pero es un arte. Uno de los secretos es preparla al momento: basta cortar en juliana delgada una cebolla, unirla con ají amarillo también en juliana y sazonarla con gotas de limón, una pizca de sal y algunas hojas de culantro (cilantro) picado.

EL PISCO, TODA UNA SEÑA DE IDENTIDAD PERUANA
Este aguardiente de uva forma parte de las señas de identidad de Perú en el mundo. Se obtiene de la destilación de mostos frescos y su graduación oscila entre los 38º y los 46º. Transparente, de fuerte sabor y una ligera fragancia, esta bebida ha pasado a ocupar puestos de honor en las mejores bodegas, merecedora del respecto y reconocimiento de los catadores más importantes a nivel internacional.

Una de sus variedades, el pisco sour, es una mezcla del pisco con zumo de limón, jarabe de azúcar y clara de huevo, que ha convertido a este cóctel en uno de los más deliciosos del mundo.

Y si quieres fascinar a tus invitados con una bebida tan sabrosa como fashion, prepara el piscopolitan, la versión peruana del cóctel que hizo popular Carrie Bradshaw en ‘Sexo en Nueva York’: el cosmopolitan. Sus ingredientes: pisco, zumo de arándanos, un toque de zumo de limón, jarabe de goma, un toque de cointreau y hielo. El toque mágico se lo da la coctelera, ya que hay que agitar bien los ingredientes. Imprescindible, presentarlo en una copa de Martini.

¿Conoces alguna receta peruana que quieras compartir con el resto de lectores?......

CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS - INCAS

La Conservación de los Alimentos

 

Por: Christian Gamio Lora

Fuente: Enciclopedia temática del Perú

 

Es evidente que el hombre prehispánico conoció diferentes técnicas para conservar sus productos, según las condiciones de los diferentes ecosistemas andinos. Si alguna de estas fallaban o si se reducía el número de alimentos, el peligro de la hambruna y la escacez podían poner en peligro las redes sociales y el mantenimiento de todo el sistema productivo de los estados, particularmente del Tahuantinsuyo, por las dimensiones que alcanzó.

Por tal motivo, la tecnología de la conservación de alimentos constituyó un tema central dentro de las preocupaciones de los gobernantes Incas. Los métodos de conservación que los antiguos andinos desarrollaron pueden clasificarse en : deshidratación, cocción, tostado y reducción a harinas; y obtención de líquidos estables (vinagres y chicha).

En la costa, el pescado se conservó de manera casi natural, secándolo al sol luego de salarlo, y también enterrándolo en la arena. El camarón se secaba de manera similar, además de otros productos del mar como las machas y diversos moluscos, que podían usarse en la preparación de chupes o sopas. El profesor Masuda investigó el empleo del cochayuyo o "yerba acuática" en la alimentación del Perú antiguo, siendo elaborada básicamente con algas marinas, frescas o desecadas, la más corriente de las cuales fue la Porphyra o columbiana.

A lo largo del territorio andino la carne (de llama o venado) se conservó dejándola secar al sol, previamente cortada en trozos delgados. Cuando aún estaba fresca, la salaban bien por ambos y la dejaban al sol por seis a ocho días, hasta que se ponía seca y dura. La carne seca, sin huesos, se conoce como charqui, y con huesos se llama chalona. Antes de utilizarla es necesario remojarla en agua y cocinarla. También se deshidrataban las carnes de aves como perdices y palomas, además de las ranas. Otros alimentos, como el ají, simplemente se secaron al aire, en los tendederos o terrazas angostas elaboradas para este propósito. También deshidrataron productos de manera artificial: tostaban los cereales al fuego para reducir su volumen y disminuir su peso. Así se procesaron los cereales y legumbres, reduciéndolos a harinas que podían conservarse mucho tiempo. En la sierra, lo más conocido es la preparación del chuño o papa deshidratada, producto que puede ser almacenado por períodos prolongados. Las condiciones más favorables para la elaboración del chuño corresponden al ambiente de puna, por las fuertes heladas que caracterizan a esta región. En la puna, durante los meses en que se cosecha la papa, las heladas se producen con regularidad casi todas las noches, y no exíste humedad.

 

JÓVENES CHEFS

¡A pedido del público!

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