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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

EL HORNAZO

 
El hornazo, un manjar con singular historia que no podrá faltar en cada mantel
La prohibición de comer huevos durante la Cuaresma hacía que se guardaran durante Semana Santa para después introducirlos en una especie de empanada junto con la ansiada carne


Proceso de elaboración del hornazo

El Lunes de Aguas se caracteriza en Salamanca no sólo por su peculiar tradición, sino por un singular manjar que no podrá faltar en cada mantel, ya sea sobre una mesa de campo o en la propia hierba: el hornazo, una especie de empanada, típica de muchas zonas de España, que con un toque especial en la capital del Tormes.

La gran mayoría coinciden en tener el huevo duro en su composición y se suelen comer en la misma época: en los días previos o posteriores a la Pascua. Ello se debe a que, en ciertas épocas, los huevos fueron considerados carne, por lo que no se podían comer durante la Cuaresma, aunque las gallinas, como es natural, seguían poniendo. Los huevos se conservaban cocidos y se consumían después de la Pascua. De ahí los hornazos y otras muchas costumbres, en torno a esta fecha, en las que se incluye el huevo duro (huevos pintados, cocas del Levante español, Monas de Pascua...)

En Salamanca lleva diferentes embutidos, como el lomo, además del huevo duro. Un plato exquisito en cualquier época del año, aunque la tradición es comerlo el lunes de Pascua en la provincia y el lunes siguiente, llamado Lunes de aguas, en la ciudad de Salamanca y alrededores. Es el escogido para representar a la provincia charra en cualquier evento gastronómico que se produzca y aglutina algunos de los productos típicos más representativos de la región, como el lomo de cerdo, el chorizo o el jamón y, naturalmente, el huevo duro.

Ingredientes

1 kilo de harina de trigo
1 vaso de aceite de oliva
1 vaso de vino blanco seco
1 vaso de agua
2 huevos
50 gramos de manteca de cerdo
1 pellizco de azúcar
Sal 300 gramos de lomo de cerdo en filetes
150 gramos de chorizo en rodajas
2 huevos cocidos

Elaboración

En un bol poner toda la harina, hacer un agujero en el centro y poner en él la manteca derretida, el aceite, el vino y el agua. Mezclarlo todo muy bien y añadir la sal, un pellizco de azúcar y dos huevos batidos. Amasar con las manos hasta conseguir una masa homogénea. El punto se consigue cuando, al amasar, se ve que la masa no se pega a las paredes del bol, pues cuando se pega es que falta harina. No obstante, poner atención, pues un exceso de harina hace la masa muy densa y es difícil extenderla. Dejar reposar unos 30 minutos, cubierta con un paño.

Poner al fuego una sartén con el aceite y echar los filetes de lomo, se les da unas vueltas y se echa el chorizo, cortado en rodajas. Se mueve todo para mezclar y se baja el fuego dejándolo hacerse todo durante unos 5 minutos, entonces se aparta y se reserva. Cocer dos huevos y cuando estén cocidos cortarlos en rodajas Dividir la masa en dos porciones.

Embadurnar de aceite el rodillo de amasar y estirar la masa, sobre la mesa o la encimera de la cocina que se habrá enharinado para que la masa no se pegue, hasta conseguir el tamaño adecuado. Espolvorear la bandeja del horno con harina y colocar en ella la masa estirada de forma que los bordes de la misma sobresalgan un poco de los de la bandeja. Repartir el relleno y tapar con la otra parte de la masa, que se habrá estirado de igual forma que la primera.

Con la punta de los dedos ir cerrando los bordes de la masa, doblando el borde de la base sobre la tapa, de forma que queden bien unidas y el relleno quede entre las dos hojas de masa. Si después de hacer las dos láminas nos hubiera quedado masa, se pueden hacer tiras y colocarlas como adorno encima de la tapa. Batir un huevo y extenderlo con un pincel por toda la tapa del hornazo, de esta forma quedará la superficie brillante, dándole un mejor aspecto. Es conveniente pinchar con un tenedor en varias zonas de la tapa, para evitar que se levante con el calor. Poner el horno a 180º y colocar la bandeja en la parte media del mismo. Dejar en el horno alrededor de 30 minutos.

Etiqueta de garantía

La Marca de Garantía Hornazo de Salamanca se caracteriza por una etiqueta numerada que garantiza el cumplimiento de la normativa vigente y la fecha de consumo, con un máximo de cinco días, aunque hay quienes incluso lo dejan endurecer porque lo prefieren así. Sólo estos hornazos han pasado
todos los controles y la certificación que garantizan su calidad.

Autor: Raúl Martín. SALAMANCA.24HORAS.COM

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