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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

LAS PROPIEDADES DEL ZAPALLO

Hace algunos años, un antiguo profesor mío me mostró un análisis de sangre, lo que vi, me impresionó.
 
Los cinco parámetros fundamentales de sangre, es decir, urea, colesterol, glucosa en sangre, lípidos y triglicéridos presentaron valores que excedían los niveles permitidos.
 
Comentó que la persona con esos índices ya debería estar muerto o, si estuviera vivo, esto sería sólo de milagro...

El profesor mostró entonces el nombre del paciente que hasta entonces había estado oculto por su mano. El paciente era él mismo!

Me quedé sin habla! Y yo le dije: "Pero, ¿cómo y qué hizo?".

Con una sonrisa otro análisis de hoja presentó, diciendo: "Ahora, mira esto, comparar los valores de los parámetros y ver las fechas."

Eso es lo que hice. Los valores de los parámetros fueron claramente dentro del rango recomendado, sin defectos, pero la sorpresa aumentó cuando miré las fechas, la diferencia era de sólo un mes (entre los dos análisis de la misma persona)!

Le pregunté: "¿Cómo podría ser, esto es literalmente un milagro?"

Con calma, respondió que el milagro se debía a su médico, quien le sugirió el tratamiento obtenido de otro amigo médico. Este tratamiento ha sido utilizado por mí mismo, en varias ocasiones, con resultados impresionantes.

Aproximadamente una vez al año, hacer un análisis de mi sangre, y si cualquiera de estos casos la tendencia a la ruptura, volver inmediatamente a repetir este proceso. Le sugiero que lo intente.

Aquí está el secreto: por semana durante 4 semanas, comprar en la feria o en el supermercado, los pedazos de calabaza...
 Diariamente, licuar 100 gramos de cáscara de calabaza en agua (sólo agua), y mezclar bien.

Tome esta vitamina en ayunas, 15-20 minutos antes del desayuno...
 Haga esto por un mes, cada vez que esté con los valores negativos de la sangre elevados...

No hay ninguna contra-indicación, ya que es sólo un vegetal natural y agua.

Durante la primera semana, la orina permitirá evacuar gran cantidad de LDL, lo que se traduce en limpieza de las arterias, incluyendo el cerebro, aumentando de este modo la memoria de la persona...

LA HISTORIA DEL DAIQUIRI 01-10

EL CICLON DEL CARIBE

01 LA HISTORIA DEL CICLON DEL CARIBE

01 LA HISTORIA DEL CICLON DEL CARIBE

02 - En la misma escalinata del avión, en mi primera visita a Cuba, pude sentir el encanto del Caribe. La brisa se mecía entre las diferentes tonalidades del intenso azul del cielo y el mar. Complementaba el cuadro una brillante luz de pleno sol, que lo alumbraba todo con dorado resplandor.

02 - En la misma escalinata del avión, en mi primera visita a Cuba, pude sentir el encanto del Caribe. La brisa se mecía entre las diferentes tonalidades del intenso azul del cielo y el mar. Complementaba el cuadro una brillante luz de pleno sol, que lo alumbraba todo con dorado resplandor.

03 - Creo que venía predispuesto para disfrutar del placer de la naturaleza, influenciado por el Almirante de la Mar Océano, don Cristóbal Colón, quien fue el primero en entusiasmarse con esta isla al calificarla como “el lugar más hermoso que ojos jamás hayan visto”.

03 - Creo que venía predispuesto para disfrutar del placer de la naturaleza, influenciado por el Almirante de la Mar Océano, don Cristóbal Colón, quien fue el primero en entusiasmarse con esta isla al calificarla como “el lugar más hermoso que ojos jamás hayan visto”.

04 - El primer capítulo de la historia del Daiquirí, sabroso y sensual cóctel, fue escrito en medio del mágico encuentro de dos mundos diferentes, en 1493, cuando los embajadores del placer intercambiaron la transparencia de las volutas del tabaco por el ardiente dulce de la caña de azúcar y por supuesto, su hijo predilecto, el ron, el verdadero ciclón del Caribe.

04 - El primer capítulo de la historia del Daiquirí, sabroso y sensual cóctel, fue escrito en medio del mágico encuentro de dos mundos diferentes, en 1493, cuando los embajadores del placer intercambiaron la transparencia de las volutas del tabaco por el ardiente dulce de la caña de azúcar y por supuesto, su hijo predilecto, el ron, el verdadero ciclón del Caribe.

05 - La gente de Cuba es entrañable, los buenos amigos se encargaron de que mi estadía, con fines académicos, fuera realmente inolvidable. Recorrimos literalmente de palma a palma “La Habana Vieja”

05 - La gente de Cuba es entrañable, los buenos amigos se encargaron de que mi estadía, con fines académicos, fuera realmente inolvidable. Recorrimos literalmente de palma a palma “La Habana Vieja”

06 -  A través de sabios relatos pude transportarme a finales del siglo XVIII, en pleno barrio de Monserrate, al lugar del más famoso bebedero de todo el Caribe: “La Piña de Plata”.

06 - A través de sabios relatos pude transportarme a finales del siglo XVIII, en pleno barrio de Monserrate, al lugar del más famoso bebedero de todo el Caribe: “La Piña de Plata”.

07 - Dos arcos de sillar nos señalaban uno la calle del Obispo y el otro a la calle O’Reilly, en medio una hermosa plaza donde se lucía con sus puertas abiertas, en clara señal de amistad, este famoso lugar, ofreciendo a los sedientos jugos, infusiones y un incomparable trago del ardiente ron.

07 - Dos arcos de sillar nos señalaban uno la calle del Obispo y el otro a la calle O’Reilly, en medio una hermosa plaza donde se lucía con sus puertas abiertas, en clara señal de amistad, este famoso lugar, ofreciendo a los sedientos jugos, infusiones y un incomparable trago del ardiente ron.

08 - Con el paso de los años, en 1771, vino la época del hielo. Don Francisco de Arango y Parreño presentó una solicitud para traer a esta bella ciudad la maravilla del frío, “para que los habaneros puedan gozar cabalmente del clamoroso estío”.

08 - Con el paso de los años, en 1771, vino la época del hielo. Don Francisco de Arango y Parreño presentó una solicitud para traer a esta bella ciudad la maravilla del frío, “para que los habaneros puedan gozar cabalmente del clamoroso estío”.

09 - El señor Gobernador, Marqués de Someruelos, aprobó la iniciativa. Primero se lo importó desde Veracruz y Boston, pero en 1805, el “rey del hielo”, el gringo Tudor, obtuvo el monopolio de su fabricación en Cuba.

09 - El señor Gobernador, Marqués de Someruelos, aprobó la iniciativa. Primero se lo importó desde Veracruz y Boston, pero en 1805, el “rey del hielo”, el gringo Tudor, obtuvo el monopolio de su fabricación en Cuba.

10 - Los alegres bebedores de ron comenzaron a probar las alternativas con el nuevo y frío elemento, compitiendo con sorbetes, nieve endulzada y helados. La Piña de Plata estaba en todo su esplendor.

10 - Los alegres bebedores de ron comenzaron a probar las alternativas con el nuevo y frío elemento, compitiendo con sorbetes, nieve endulzada y helados. La Piña de Plata estaba en todo su esplendor.

OKTOBERFEST 2013

El Oktoberfest es sin duda uno de los festivales más famosos y populares del planeta. Lo que no es tan conocido es que esta fiesta alemana del buen beber poco tenía que ver con la cerveza en sus inicios. A pocos días de abrir sus puertas en el tradicional Theresienwiese (Prado de Teresa), ubicado en Múnich, te contamos cómo se inició este alcohólico evento, el cual este año se celebrará entre el 22 de setiembre y el 7 de octubre.

En 1810, el príncipe Ludwig de Baviera decidió celebrar su unión con la princesa Teresa de Sajonia- Altenburgo con olor a multitud. Por esa razón, mandó organizar una carrera de caballos e invitó a toda la gente que vivía en Múnich.

Según los historiadores, unas 40.000 personas participaron del festejo real, cifra que resulta ínfima comparada a la que hoy registra el Oktoberfest: 6 millones en promedio. Al año siguiente la celebración volvió a realizarse, pero en aquella ocasión se unió al festival estatal de agricultores. Aunque con el tiempo se abandonó la costumbre de realizar una carrera de caballos y su inicio fue trasladado a setiembre (el primer sábado después del 15 de setiembre) para aprovechar de un mejor clima, siguió realizándose en el mismo lugar, el Theresienwiese, ubicado muy cerca de las murallas de Múnich.

En 1887 los denominados Wiesnwirte, es decir los propietarios de las cervecerías, llegaron a la feria para inaugurarla. A partir de entonces, la llegada de estos marca la apertura oficial del Oktoberfest. Actualmente, ellos, montados en vistosos carros jalados por caballos y que llevan sendos barriles de cerveza, integran un desfile de apertura, el cual es encabezado por el alcalde de la ciudad.

Según la tradición, después del desfile, el alcalde abre, a las 12 en punto, el primer barril de cerveza. El grito “O “zapft is!” (ya está abierto) marca el punto de inicio del jolgorio. Luego se disparan 12 balas de cañón, señal que indica a los cerveceros que ya pueden empezar a servir el etílico protagonista del festival.

En nuestro país también se organiza una versión del Oktoberfest, el cual este año se llevará a cabo entre el 11 al 14 de octubre en la Explanada Sur del Estadio Monumental y del 19 al 21 en el centro comercial Plaza Norte. Las entradas están a la venta en los módulos de Tu Entrada de Plaza Vea y ViVanda.

LA COMIDA Y LA EVOLUCION

La alimentación es un problema constante de la humanidad, el gran condicionante de su evolución. Lo que comemos y cómo ha moldeado nuestra naturaleza y cultura. En esa doble perspectiva, la biológica y la cultural, se mueven dos libros recientes. El primero de ellos, «La nueva ciencia del bienestar» (Crítica), del catedrático de Nutrición y Genética José María Ordovás, sirve de introducción a la nutrigenómica. A partir de los avances en el conocimiento del genoma humano, la especialidad de Ordovás se orienta a establecer vínculos entre genes y alimentación, a determinar por qué los mismos alimentos nos afectan de manera dispar, a perfilar, en definitiva, las bases genéticas sobre lo que construimos nuestra individualidad alimentaria.


En «Una historia comestible» (Trea), Jacinto García Gómez (Madrid, 1956), médico especialista en nutrición, traza nuestro recorrido como especie desde la perspectiva de lo que comemos y expone cómo la alimentación constituye un factor evolutivo crucial.


José María Ordovás Muñoz (Zaragoza, 1956) es un científico crecido a la sombra del asturiano Francisco Grande Covián, de quien se reconoce discípulo y con una presencia en su libro que comienza con la dedicatoria. Consejos ya clásicos del investigador colungués, como «de todo en plato de postre», una llamada a la variedad y la mesura en la mesa, están presentes en «La nueva ciencia del bienestar». Grande fue un maestro cercano, con «una humildad innata y cautivadora» que queda patente en una de las formas de aproximarse a su interlocutor. Utilizaba muy a menudo la frase «como usted sabe...». Era el preámbulo de algo que, «honestamente, el 99 por ciento de las veces no sabía», admite el discípulo, y el preámbulo «de un descubrimiento más en una capacidad de conocimiento renacentista».


En un ámbito de investigación en el que las novedades surgen de forma constante el conocimiento científico también muestra limitaciones. «En el campo nutricional, estamos todavía lejos de conocer exactamente los mecanismos involucrados en el proceso de asimilación de la mayor parte de los miles de componentes que consumimos diariamente como parte de nuestra alimentación», escribe el autor de «La nueva ciencia del bienestar». «Somos únicos y esto hace que como individuos respondamos de manera ligera o drásticamente diferente a un mismo estímulo externo». Por ello, «una de las vertientes de la nutrigenómica consiste en entender cómo cada uno de los productos químicos que consumimos, nutrientes o no nutrientes, activan o desactivan diferentes mecanismos en nuestro organismo».


El libro de Ordovás muestra lo que la ciencia nos enseña sobre cómo llevar una vida sana, pero no se trata de una de esas recopilaciones de consejos prácticos y dietas al uso que tanto éxito editorial suelen cosechar. Para el catedrático de Nutrición, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados, la educación «es la clave» para cerrar el paso a la «pandemia moderna» de la obesidad. «Últimamente se ha demostrado que incluso en sujetos genéticamente predispuestos a la obesidad tener un perfil universitario cancela totalmente el riesgo genético de añadir kilos en exceso», apunta Ordovás, para quien la «epidemia creciente de enfermedades relacionadas con la dieta» es «un fracaso educativo y no un fallo médico».


Pero en la obesidad actúa también un factor evolutivo, una adquisición biológica de nuestra especie en tiempos de escasez que se ha vuelto en su contra cuando ya no hay restricciones alimentarias. «Nuestros antepasados lejanos experimentaron frecuentes períodos de carencia de alimentos que pusieron en peligro su supervivencia. Es en la adaptación a estos períodos de hambruna donde podría encontrarse la base metabólica de nuestra obesidad actual», apunta José María Ordovás. Durante «miles de años nuestros genes más triunfadores fueron aquellos que favorecían la absorción y almacenamientos de calorías y nutrientes», lo que se llama «genes ahorradores». Y es que, como señala Jacinto García, «nuestros genes no están diseñado para la opulencia sino para la escasez». En «Una historia comestible» este especialista en nutrición, autor de varios estudios históricos sobre la cocina, detalla las conexiones entre dieta y evolución. En ese largo proceso, «el paso de lo crudo a lo cocido es el hecho cardinal de la alimentación humana». A partir de ese momento, «la despensa como la paleta de sabores se ensancha extraordinariamente» y «la comida dejó de ser un hecho exclusivamente biológico para transformarse en un gesto cultural: los alimentos al ser cocinados pierden su estado natural asilvestrado y adquieren una apariencia humanizada». Es más, el fuego aplicado a los alimentos precede a la agricultura, cuyos productos sirven de poco a la especie sin el proceso de elaboración.


El biólogo Faustino Cordón resumía la trascendencia de ese tratamiento de los alimentos en nuestro devenir como especie en el expresivo título de su libro «Cocinar hizo al hombre». Para Cordón, «la palabra se originó de la actividad culinaria porque ésta la necesita para su desarrollo» y «la cocina fue la primera actividad del homínido que le permitía y le exigía elaborar proyectos». Felipe Fernández-Armesto en su provechosa e inagotable «Historia de la comida» considera que «la cultura comienza cuando los alimentos crudos se cocinan» y que «la revolución de la cocina fue la primera revolución científica».


Para quien se enfrentaba a ellos, los nuevos sabores surgidos de la acción del calor sobre los alimentos provocarían una inicial sensación repulsiva. Así, «por encima de las bondades gastronómicas, fue simplemente el hambre lo que llevó a nuestros antepasados a superar el asco inicial hacia la comida cocinada», afirma el autor de «Una historia comestible». Tras ese paso crucial que supone la elaboración de los alimentos hay otro avance cualitativo: la utilización de la cerámica, que puso fin a «un período larguísimo» en el que la cocina «se mantuvo limitada a los asados». «Comparado con la conmoción culinaria que produjo la aparición de la cerámica, cualquier método anterior no deja de ser algo elemental y primario. La invención de la cerámica inauguró el camino de la cocina moderna», escribe Jacinto García.

HISTORIA DE LA COCINA ITALIANA

Cuando miramos el surtido de especias, hierbas aromáticas y sus mezclas, sea en el supermercado o en un mercado de venta a granel, nos encontramos con una gran variedad de preparados, es decir, de mezclas de especias y/o hierbas aromáticas creadas, en principio, para algunas recetas en particular. En muchos casos también encontramos mezclas con el nombre de la cocina de algún país, esto no significa que en dicho país sea un elemento fundamental en su cocina, pero parece que la idea es ofrecer los sabores de su cultura culinaria. Es un ejemplo de lo que sucede con el condimento italiano.

En la cocina italiana, como en la mayoría de cocinas mediterráneas, se hace uso de las hierbas aromáticas en buena parte de sus platos, quizá nosotros relacionemos más con esta cocina a la albahaca y al orégano, por el pesto y por la pasta y las pizzas, pero lo cierto es que utilizan muchas más (recordemos las Hierbas Toscanas). La forma en que la industria o el pequeño productor quiere llevar el sabor de Italia a otros países es combinando algunas de estas hierbas aromáticas comercializándolas como sazonador italiano o condimento italiano.
 
Si conocemos un poco la gastronomía italiana, comprobaremos que pocos platos son condimentados con las cinco o seis hierbas aromáticas de este sazonador, no obstante, a quienes nos gustan los aromas y sabores de estas plantas culinarias no nos importa, las incorporaremos en nuestros guisos o marinadas, en salsas de tomate, soffrittos, pizzas… aunque hay que valorar también que en algunos casos será mucho mejor utilizar las hierbas aromáticas frescas en lugar de secas.

Los preparados de condimento italiano suelen llevar albahaca, tomillo, romero, mejorana y orégano. A estas hierbas aromáticas se suma muy habitualmente la salvia y con menos asiduidad la ajedrea.

Algunas preparaciones del sazonador italiano, tanto del comercial como el que podamos elaborar en casa, incluye ajo en polvo, aunque personalmente nos parece lo menos acertado si es para un plato que se va a cocinar, no hay nada mejor para dar sabor a la pasta, a la carne, a las verduras… que utilizando ajo fresco.

La proporción en que se combinan las hierbas aromáticas en esta mezcla ‘italiana’ va a gustos, puede ser a partes iguales o reducir la cantidad de las que puedan enmascarar el aroma y sabor de las otras por ser más intensas. De todas formas, hay que valorar qué hierbas aromáticas vamos a utilizar, si partimos de hierbas frescas que hemos secado nosotros serán más ‘frescas’ que las comerciales y con más intensidad de aroma y sabor.

Cuando compramos las hierbas aromáticas secas no sabemos cuánto tiempo llevan preparadas y cuánto poder aromático habrán perdido. También hay diferencias entre las distintas marcas de hierbas aromáticas, y las variedades de las mismas, hay tomillo silvestre y de cultivo, igual que del resto de hierbas, y su sabor y aroma varía considerablemente.

Hacer el condimento italiano es muy fácil, simplemente se trata de combinar las hierbas en las proporciones deseadas (todas deben estar picadas o molidas, también a nuestro gusto, pero no se recomienda que se muelan en exceso) en un tarro, taparlo y agitarlo para que se mezcle bien. También puede hacerse en un cuenco y mezclar con un cubierto.

El uso de estas hierbas aromáticas ya sabéis, a vuestro gusto, como utilizáis las hierbas provenzales o las finas hierbashabitualmente, os recordamos que también se utilizan para frotar los alimentos y marinarlos, o incluso añadiendo el ajo rallado o picado y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, obtenemos en un delicioso aderezo para una tostada, unos crudités o unas verduras a la parrilla, entre otras cosas.

Recordad guardar las hierbas aromáticas en un tarro con tapa hermética, etiquetarlo con su contenido e indicar la fecha, y si es posible, que esté en un armario o lugar preservado de la luz, así se mantendrá más tiempo su aroma y sabor.

HISTORIA DE LA COCINA MEXICANA

Tuvieron que pasar más 100 años para que los platillos de origen indígena fueran aceptados por la elite del siglo XIX y así se forjara la gastronomía nacional, subraya José Luis Juárez López, en su libro “Engranaje culinario. La cocina mexicana en el siglo XIX”.

En un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia el investigador del INAH, refiere que la cocina mexicana no se convirtió en motivo de orgullo inmediatamente después de la Independencia. Tuvo que transcurrir el siglo XIX para que esos platillos indígenas fueran aceptados.

Esta obra del especialista del Museo Nacional de las Intervenciones, rescata el papel de esta tradición popular hacia finales del periodo decimonónico, y la forma como fue aceptada a través de la comida casera, hasta convertirse en la cocina de todos los mexicanos.

En el libro “Engranaje culinario. La cocina mexicana en el siglo XIX”, de reciente publicación destaca Juárez que tuvieron que pasar más de 100 años para que se consolidara la cocina mexicana; las mujeres que alcanzaron estudios comenzaron a consignar en libros los usos y costumbres culinarias, cuyos compendios se convirtieron en instrumentos de difusión de preparaciones caseras y tradicionales que se desbordaron en una gastronomía aceptada.

El México Independiente nació sin una cocina característica, la relación entre la comida autóctona y la criolla se reflejó en la variedad de productos que ofrecía el país y las distintas formas de preparar los alimentos entre los grupos que conformaban la sociedad, como criollos, mestizos, indígenas, negros y castas, añade Juárez López.

Los criollos comían de acuerdo con una tradición apegada a Occidente, donde eran comunes las carnes, caldos, sopas, estofados, en contraposición a una de tipo autóctono donde había tamales, frijoles, tlacoyos, moles y pulque que eran consumidos en mercados o fondas de baja categoría.

La culinaria mexicana estuvo marcada por estas divisiones raciales y clasistas que no se diluyeron por el hecho de ser México un país independiente. Más allá de pensarse que el periodo de Independencia supondría una autonomía cultural, el autor deduce que las aficiones de la sociedad de aquella época, sobre todo de las elites, tenían una preferencia por las modas europeas, en especial, por la francesa.

En este sentido, el concepto de cocina mexicana no se concretizó sino hasta el último tercio del siglo XIX. “Tres elementos ayudaron a identificar este proceso: los manuales de cocina, los diarios de viaje de extranjeros y la práctica de la escritura entre las mujeres”.

Los manuales plantearon un reordenamiento de las prácticas culinarias en cuanto a las formas de guisar y combinar productos, ante un tipo de cocina que se mostraba como una mezcla de tradiciones. Eran libros dedicados a rescatar recetas de cierta antigüedad que había que recoger antes de que se perdieran irremediablemente.

En tanto, los diarios de viajes de extranjeros fue una documentación importante que ayudó a descubrir cuáles eran los platillos que se consideraban típicos y de mayor tradición entre los mexicanos.

A su vez, la relevante labor del ama de casa como autora de libros de cocina, mostró las contradicciones del viejo sistema en el campo de la alimentación y por primera vez integraba las preparaciones de sustrato colonial, es decir, aquellas representadas por un mestizaje culinario de significados prehispánicos y europeos. De esta manera, se incorporó un mayor número de recetas mexicanas que con el tiempo fue en aumento, lo que las convirtió en precursoras de valores nacionales en la alimentación.

“Engranaje Culinario. La cocina mexicana en el siglo XIX”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, es el tercer libro de una colección formada por “La lenta emergencia de la comida mexicana. Ambigüedades criollas, 1750-1800” y “Nacionalismo culinario. La cocina mexicana en el siglo XX”.

BUFFETS 01-10

Un bufé o bufet (del francés, buffet) es una comida servida y dispuesta generalmente sobre una mesa, junto con su cubertería, que consiste principalmente en que los comensales se sirven a discreción de los alimentos.

01 BUFFETS - Un bufé o bufet (del francés, buffet) es una comida servida y dispuesta generalmente sobre una mesa, junto con su cubertería, que consiste principalmente en que los comensales se sirven a discreción de los alimentos.

01 BUFFETS - Un bufé o bufet (del francés, buffet) es una comida servida y dispuesta generalmente sobre una mesa, junto con su cubertería, que consiste principalmente en que los comensales se sirven a discreción de los alimentos.

02 BUFFETS - Se trata de un método muy general para servir a un gran número de personas, proporcionando al comensal elegir libremente la cantidad y el detalle de los alimentos.

02 BUFFETS - Se trata de un método muy general para servir a un gran número de personas, proporcionando al comensal elegir libremente la cantidad y el detalle de los alimentos.

03 BUFFETS

03 BUFFETS

04 BUFFETS

04 BUFFETS

05 BUFFETS

05 BUFFETS

06 BUFFETS

06 BUFFETS

07 BUFFETS

07 BUFFETS

08 BUFFETS

08 BUFFETS

09 BUFFETS

09 BUFFETS

10 BUFFETS

10 BUFFETS

RECETARIOS DE CONVENTO

El recetario novohispano, fuente de investigación y herramienta de la cocina actual: experta

Los recetarios novohispanos, señaló la investigadora de la Universidad del Claustro de sor Juana, Mariana Correa López, no sólo sirven como fuente de investigación primaria para el historiador, sino que se presentan como herramientas del desarrollo de la cocina contemporánea, “ya que mirar hacia atrás puede traernos una carga de novedad”.

La experta, quien se mueve entre los ámbitos de la historia y la gastronomía, participó del Segundo Encuentro de Cocina Conventual que organizó el Museo de Arte Religioso Santa Mónica, que esta vez fue dedicado al huevo, un producto básico de la cocina conventual que derivó, por lo menos en Puebla, en ejemplos como el chile en nogada o la variedad de dulces y bebidas como el rompope que fue creado por las hermanas clarisas.

La gastronomía, consideró Correa López, debe ser vista en su concepción, complejidad e implicación cultural, y la cocina a su vez como una “evocación de aromas que han sido guardados en la memoria colectiva, en la que se conjuntan el espacio, el tiempo y la historia”.

“Más allá del acto de comer o de su valor nutrimental, la cocina novohispana forma parte de un proceso biohistórico que refleja las formas de alimentación y representan discursos vivos de construcción e intercambio”, dijo la historiadora de la UNAM.

En las cocinas conventuales, continuó, se incluían granos, verduras y carnes, leche y huevos; productos que al estar en estos espacios creativos pasaban por un proceso tenaz, memorioso y de razonamiento, en donde las monjas eran cocineras que inventaban posibilidades.

“El huevo en particular derivó en un mundo de platillos, dulces y salados, y trascendió además por ser considerado un elemento simbólico entre las mujeres, ya que significaba el origen, la fertilidad y el nacimiento”, mencionó Mariana Correa.

Como historiadora consideró que la cocina es una creación cultural, y por ende los libros de concina no sólo tienen la misión de fijar las recetas, sino ser una fuente documental de primera mano en la que se escuchan voces poco atendidas.

Agregó que son escasos los recetarios novohispanos que se conservan, por lo que su huella puede encontrarse en libros españoles contemporáneos como el Libro de Coch, escrito aproximadamente en 1520 por Ruperto de Nola.

En el caso de México, Correa destacó el libro de cocina que dejó sor Juana Inés de la Cruz durante su estancia en el convento de San Jerónimo, con recetas que tienen al huevo como un elemento vital de la gastronomía novohispana; como ejemplo, el ate de mamey que incluye 14 yemas, los buñuelos con la base de nueve huevos, la jericalla hecha con cuatro yemas bien batidas, o la torta de arroz que en su interior lleva huevo cocido.

“Sor Juana encontró en la cocina un espacio de ciencia, pues como apuntó Alfonso Reyes, fue una cocinera que vio en los huevos fritos una geometría plana de la cocina”, apuntó la gastrónoma formada en la Universidad del Claustro de sor Juana.

Agregó que en la cocina colonial el uso del huevo era cotidiano, además de que seguía siendo parte del tributo que los criollos daban a los españoles. En el caso de la vida monacal, mencionó que como apunta el cronista Juan de Viera, los días de ayuno eran de gran solemnidad, y en ellos se incluían “tres huevos, caldo y postres”.

En el caso de los postres, Correa López consideró que el huevo fue un producto indispensable como lo definieron sor Dolores y sor Matilde, quienes hicieron marquesotes, mazapanes, yemitas, merengues de “titánico trabajo”, entre otros, que componen la “dulcería barroca mexicana”.

Por último, la investigadora citó que el escritor Octavio Paz, ya había notado que en la cocina se notó la sensibilidad criolla que entre otros productos, hizo que el huevo encontrara su lugar perfecto para explorar su presencia.