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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

LA COCINA NIKKEI

De: Alias de T1MSNJAIMEANDES  (Mensaje original)

Discusión enviada por: Liliana Valencia Ishisaki

La cocina nikkei

En el peru el termino nikkei posee diversos significados por un lado, se emplea para designar a los inmigrantes de origen japones y a sus descendientes que actualmente alcanza los 80mil en nuestro país.

Pero nikkei no solamente alude a los ciudadanos japoneses, sino tambien incluye a las personas de descendencia racial mixta.asimismo los japoneses suelen emplear el término nikkei para referirse a los inmigrantes y a sus descendientes que emprenden el regreso a su tierra natal.
Hoy en dia el término nikkei se halla muy relacionado con un estilo gastronomico muy particular y unico en el mundo; la cocina preparada tanto por los primeros inmigrantes japoneses como por sus descendientes.

La cocina nikkei se trata de una cocina criollo-japonesa y en la que se combinan sus ingredientes y sabores orientales y peruanos y en la que se emplean técnicas y métodosde cocción propios de la cocina japonesa.

Segun se sabe,esta cocina surgio en los hogares de los inmigrantes issei que arribaron a nuestras costas y luego fueron reclutados para el trabajo en las haciendas,ahi fue donde compartieron con otras culturas como la china; utilizando sus productos y tecnicas.

Cuando llegaron a las ciudades se familiarizaron con los insumos del lugar que encontraban en los mercados.

Los japones y los chinos compartian varios hábitos alimenticios y muchos de sus productos como el arroz y la salsa de soya,esto ayudo al proceso de adaptacion que vivieron.

Las preparaciones nikkei surgieron a partir del encuentro entre los productos peruanos y la sazon japonesa, buscaron ingredientes alternativos para aquellos productos que no encontraban como la papa japonesa que era reemplazada por la peruana,la mostaza nipona por el nabo e incluyeron el uso del ají y el pisco.

Todos estos cambios fueron aceptados por los issei y los peruanos haciendo la cocina nikkei una de las mas populares del momento.
 
fuente:las cocinas del peru

EL EROTISMO EN LA MESA 1


EL EROTISMO EN LA MESA

Por: Ángel Rivas – Vida y Estilo.

Ciertos alimentos tienen una composición química que contribuye a la pasión... al menos según la tradición.

Entre los placeres que más satisfacen a muchas personas están cocinar y amar. Además, existe un vínculo estrecho entre ambas: los ingredientes afrodisíacos que, supuestamente, tienen el poder de intensificar el amor y la pasión.

Al ser una mezcla de diferentes sustancias y elementos naturales, los alimentos reaccionan en el organismo, aunque el efecto varía en cada persona.

"Mientras que a ciertos individuos el efecto (de los alimentos) puede resultar como vasodilatador o desinhibidor, para otros puede ser depresivo o tóxico.

"Obviamente, hay que tener en cuenta de que no existe algún alimento que por sí solo sea un detonante sexual, sino que simplemente contribuyen", asegura el ingeniero químico Juan Antonio Rodríguez.

Por la boca entra el amor

A lo largo de la historia y casi desde la concepción del primer ser humano ha existido la concepción de alimentos que guardan virtudes amorosas o sexuales para quienes la consumen.

El primer ejemplo es la manzana, el fruto relacionado con Adán y Eva, y que hasta la actualidad es para el mundo occidental un alimento que guarda propiedades sexuales.

Según el libro Afrodisia, Una Enciclopedia de Sabiduría Erótica, si se corta una manzana de arriba a abajo se tendrá la revelación de la tentación que Eva ofreció a Adán.

También durante ese periodo histórico se creía que los alimentos de los ricos, como las carnes, tenían un mayor poder afrodisíaco que lo que ingerían los pobres.

Cada cultura y civilización ha tenido sus propios ingredientes afrodisíacos, entre ellos: miel, berenjena, almendras o berros, e incluso, para los mexicas, el jitomate y el aguacate

Ciertos alimentos tienen una composición química que contribuye a la pasión... al menos según la tradición.

Entre los placeres que más satisfacen a muchas personas están cocinar y amar. Además, existe un vínculo estrecho entre ambas: los ingredientes afrodisiacos que, supuestamente, tienen el poder de intensificar el amor y la pasión.

Al ser una mezcla de diferentes sustancias y elementos naturales, los alimentos reaccionan en el organismo, aunque el efecto varía en cada persona.

"Mientras que a ciertos individuos el efecto (de los alimentos) puede resultar como vasodilatador o desinhibidor, para otros puede ser depresivo o tóxico.

"Obviamente, hay que tener en cuenta de que no existe algún alimento que por sí solo sea un detonante sexual, sino que simplemente contribuyen", asegura el ingeniero químico Juan Antonio Rodríguez.

Por la boca entra el amor

A lo largo de la historia y casi desde la concepción del primer ser humano ha existido la concepción de alimentos que guardan virtudes amorosas o sexuales para quienes la consumen.

El primer ejemplo es la manzana, el fruto relacionado con Adán y Eva, y que hasta la actualidad es para el mundo occidental un alimento que guarda propiedades sexuales.

Según el libro Afrodisia, Una Enciclopedia de Sabiduría Erótica, si se corta una manzana de arriba a abajo se tendrá la revelación de la tentación que Eva ofreció a Adán.

También durante ese periodo histórico se creía que los alimentos de los ricos, como las carnes, tenían un mayor poder afrodisiaco que lo que ingerían los pobres.

Cada cultura y civilización ha tenido sus propios ingredientes afrodisiacos, entre ellos: miel, berenjena, almendras o berros, e incluso, para los mexicas, el jitomate y el aguacate.

Las almendras eran en la Edad Media un símbolo de placer, mientras que para la cultura de la India y algunas orientales la mezcla de mariscos en estofados o arroz resultaba en un potenciador sexual efectivo.

En el mundo árabe, el texto El Jardín Perfumado, atribuido al Jeque Nefzawi, revela preparaciones afrodisiacas, como la mezcla de almendras con piñones en miel espesa, sugerida en tomas nocturnas durante tres días.

Ese mismo texto alude al guiso conocido actualmente en Turquía como Iman Bayaldi (Imán Desmayado), donde el ingrediente principal es la berenjena cocida en aceite de oliva.

Su curioso nombre es producto de una leyenda: se dice que este platillo se le ofreció por primera vez a un imán (persona encargada de dirigir la oración en el Islam), quien cayó desmayado al probarlo por el placer que le provocó.

Georgina Estrada, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Sommeliers, cuenta que, en cuestión de bebidas, la absinta o licor de ajenjo se consideró en Europa como afrodisiaco, aunque también se le relacionaba con la locura. Esta bebida era consumida por artistas europeos del siglo 19, como Vincent Van Gogh o Tolousse Lautrec.

La sommelier también señala entre las bebidas consideradas como afrodisiacas al licor de damiana, proveniente de Baja California, y al licor italiano de hierbas, Strega.

Pero no sólo se trata de ingredientes y sustancias: el libro Afrodisia también señala que las formas que tienen ciertos ingredientes contribuyen a la excitación de quien los come.

Tal es el caso de Madame de Pompadour, amante del rey Luis XV de Francia, quien solía servir en la corte espárragos con mayonesa, mantequilla, salsa holandesa, aceite o vinagre

VALENCIA - ESPAÑA

valencia

La ciudad luminosa....

Discusión enviada por Rebeca Reategui - Valencia, la tierra de flores y fallas , es una de las ciudades más grandes de España, y una de las más vivas. Al estar situada a la orilla del mar Mediterráneo, uno se encuentra las playas en el mismo corazón de la ciudad. No sorprende que, sobre todo durante el verano, la visiten gran cantidad de turistas. Pues si uno quiere vacaciones en la playa con fantásticas posibilidades para practicar cualquier deporte (golf, submarinismo, ciclismo, tenis, etc, todos ellos muy populares aquí) y disfrutar de una vida nocturna rutilante, junto con una amplísima oferta cultural, entonces Valencia es el sitio para ello.

Importantes Ferias Internacionales confirman que Valencia es una de las más dinámicas ciudades de España. Pasearse por sus calles y participar en la abundantes posibilidades que la capital ofrece es algo para lo que las horas pueden correr sin darnos cuenta. Si después de ello, uno tiene que sentir hambre, entonces es el momento para probar el plato más famoso de España exactamente donde nació, la Paella Valenciana.

Además Valencia es por supuesto la ciudad donde el Cid, el héroe nacional, luchó contra los moros en tiempos de Reconquista. Muchas fiestas populares en la ciudad y pueblos de los alrededores recuerdan aún eventos de esta época. Pero en este capítulo no podremos olvidar sobre todo las fallas, fiestas impresionantes de luz y fuego que impresionarán al que por aquí pase coincidiendo con estas fechas.
 
 

Gastronomía

 
El sol con sus jugosas naranjas, la huerta, con las mejores hortalizas, y el mar con sus frescos, variados y sabrosos pescados y mariscos hacen a esta cocina insuperable. Y todo ello regado con un buen vino de Utiel-Requena y de Valencia. Que más quiere un paladar exigente?. El arroz gran protagonista de sus más notables creaciones, ha escrito una gran página en la historia gastronómica española, y es por ello que; quien no conoce la Paella Valenciana?.

Pero quizás no todos tengamos una idea tan clara de qué es la paella realmente, pues la más extendida internacionalmente ha sido la de mariscos y la mixta que adiciona a los sabrosos productos del mar y la huerta el pollo. Pero lo que quizás no se sepa es que la más "valenciana" es la que añade al arroz pollo, caracoles y verdura. Llamandose "marinera" a la de mariscos.

Y es que para hacer una buena paella, no sólo hay que contar con los mejores ingredientes de arroz, azafrán, carnes, pescados y verduras, sino que el hacerla es todo un arte pues es muy difícil conseguir el arroz en su perfecto punto, es un espectáculo con su sartén plana, su colorido y el decorado de su presentación, y es una provocación al apetito (razón por la que me cuesta trabajo seguir escribiendo estas páginas).

Otra variante de la paella es la Fideuá que sustituye el arroz por fideos, tan deliciosa como el Arroz negre, o arroz negro, que adquiere este color gracias a la tinta de la sepia.

Otra genial creación valenciana lo constituye un refresco muy peculiar, la Horchata. Esta deliciosa bebida dulce, de color marfil y consistencia parecida a la leche se elabora a base de chufas, planta parecida al arroz, que sólo se produce en Alboraya, pueblo vecino a Valencia. Se sirve muy fría, por ello se consume especialmente en época estival, acompañada de unos Fartons, unos bollos de tamaño alargado y delgado que son el complemento indispensable para disfrutar de esta bebida tan típica.
 
En la gastronomía tradicional de la ciudad, (la famosa dieta mediterránea), rica en arroces y verdura fresca, topamos con el reflejo de la cultura y el entorno de la tierra; Donde predominan los productos hortícolas y los dulces.
En la cocina predomina el uso del arroz, así como las verduras. También existen diversos guisos provenientes de la pesca autóctona.
Arroces La paella es el plato valenciano más internacional. Recibe el nombre del propio recipiente, y tiene como base el arroz. Se complementa con los productos de la zona, que pueden ser estos carne de animales de corral y legumbres frescas. Otros platos elaborados con arroz son el arroz a banda con base de pescado, el "arròs amb fesols i naps" que es un arroz caldoso con nabos y alubias, más propicio para la temporada invernal. Otros son el arroz al horno, que lleva tomate, garbanzos, pimentón, longanizas, morcillas, patatas y costillas de cerdo; o el arroz negro, elaborado con tinta de calamar y trozos de diversos mariscos. También es común la fideuá, similar a la paella con fideos y marisco). Postres También se elaboran dulces como las peladillas, pasteles de boniato o los mazapanes. Sus ingredientes principales son siempre la almendra, el azúcar y la miel. Estos dulces son de origen árabe y forman ya parte de la cultura gastronómica. Al igual que el turrón, del que existen diferentes modalidades, y cuyo máximo referente a nivel autonómico se encuentra en Jijona (Alicante).

Bebidas

Quizá la bebida autóctona más típica de Valencia sea la horchata. Dentro de los cócteles podemos destacar el agua de Valencia, por ser originaria de la ciudad. Está compuesta fundamentalmente por cava y zumo de naranja

LA DELICIA DE LUCUMA

La delicia de Lúcuma y el Manchay Puito: Una historia de dulce y prohibido amor

por Jaime Ariansen Céspedes

cpintura01.jpgEsta es una historia de dulce amor, sin lugar a dudas. Me la contó mi abuela con nostalgia y lágrimas en sus ojos de miel, es una historia de su tierra y de su familia en el Cuzco. Me emocioné al oírla, hablaba casi sin pausa, con seguridad, como si ella estuviera viviendo los sucesos.

Quedó una profunda huella en mi interés y curiosidad, debía escuchar esa melodía prohibida. Solo pude hacerlo diez años después y fue la experiencia más alucinante que ustedes se puedan imaginar, el sonido de esa quena de hueso fue tan claro, triste y melancólico que hicieron vibrar hasta la última partícula de mi ser y cada vez que me acuerdo de ese momento reviven en mí la figura y la bondad de mi abuela Mercedes y hasta puedo oler y saborear el dulce de lúcuma que degusté mientras escuchaba aquella historia.

Se inicia en el puerto del Callao, en el Pacífico, la tarde del 15 de agosto de 1798. El puerto estaba cubierto de neblina y saturado de una fina garúa; casi no se distinguía el suave desliz, llegando a puerto, del bergantín "Elise" de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales. El pequeño barco marrón y ocre tenía dos palos como mástiles especiales, con velas cangrejas y foque, y adicionalmente le habían añadido una vela cuadrada, como seguridad para un largo recorrido, que le daba una muy singular apariencia.

El "Elise" había partido de Ámsterdam con el propósito de comercializar entre los principales puertos del mundo. Su periplo completo duraría un año y desde el Callao, el distante y codiciado puerto del Virreinato del Perú, se dirigiría a Tahití y de allí iniciaría el retorno a casa, en el noroeste de Europa.

Sólo algunos funcionarios lo aguardaban, pero no sabían de fechas. Ya se había atrasado varias semanas en su itinerario, por eso fue absolutamente normal que nadie fuera a recibirlo, sólo algunos pescadores y los siempre curiosos habitantes del puerto siguieron con la mirada su silenciosa y lenta entrada en la bahía.

Llegó en el bergantín un personaje muy especial, un sacerdote español, también músico y doctor, don Gaspar de Angulo y Valdivieso. Tenía el encargo de ocupar la parroquia de San Blas, en el Cuzco.

No hemos podido encontrar indicios que indiquen en qué lugar abordó el padre Angulo al "Elise", y estábamos intrigados porque este Bergantín no pasó por España. Pero, en cambio hallamos testimonio de su amistad durante el viaje con el famoso artista Guillermo Van Den Velde, a quien el padre Angulo le dedica varias frases muy amables en su diario y del que exhibiría siempre como un preciado regalo una pintura marinera. Durante muchos años y ya en el siglo XX, este valioso cuadro engalanó la pared principal, sobre la chimenea, del gran salón del Hotel de Turistas del Cuzco.

cpintura02.jpgLo que sí es evidente, porque también se encuentra perfectamente documentado, es que don Gaspar disfrutaba de una respetable fama de hombre de ciencia y lucía en sus treinta y tres años una fresca figura de hombre noble y una profunda mirada de muy especial intelecto.

También hemos encontrado cartas que indican que estuvo en Lima más o menos seis meses, antes de emprender el viaje a su piadoso destino en la parroquia de San Blas, precioso lugar en el barrio de los artistas y artesanos del Cuzco.

Durante su estadía en Lima, el padre Angulo se alojó en la casa del doctor Gustavo Campodónico, en la cuarta cuadra de la calle de Los Escribanos. Tampoco existen indicios de por qué no fue al convento de su orden. Pero sí, de otra amistad con la familia de Ivo Claeyssen, importador y fabricante de muebles finos que moraba en la tercera cuadra de la calle Plumereros.

Las dos actividades más importantes de don Gaspar en Lima fueron reseñadas por los diarios El Espectador y La Gaceta de Lima. La primera, fue un concierto que ofreció en el Palacio Arzobispal donde interpretó magistralmente a Vivaldi y la segunda, una conferencia que dictó en la Escuela de Medicina de San Fernando, comentando un reciente descubrimiento del sabio inglés Edward Jenner sobre un nuevo concepto para evitar las enfermedades, la vacunación.

Después, don Gaspar por años sostuvo una sustanciosa correspondencia con las familias Campodónico y Claeyssen y de esa documentación se conocen algunos pormenores de su vida en la parroquia de San Blas, en el Cuzco.

Existe una carta fechada el 12 de Marzo de 1799 que retrata sus impresiones sobre su barrio y su iglesia:

«Es el lugar más pintoresco de la Tierra, sus calles son torcidas y estrechas, todas muy empinadas, trepando el cerro, las casas blancas y las tejas rojas, el ambiente huele a malva y clavelina. Y es un espacio muy musical, cuando lo inunda el canto de unos encantadores pajarillos que aparecen cuando madura el maíz, a los que llaman Choqllopokochi.

Conozco muchas iglesias en Europa y estoy seguro ninguna tiene un púlpito tan maravilloso, fue tallado en una sola pieza por un artesano indio, Juan Tomás Tuyrutupa, de un gigantesco cedro. Casi no se le puede describir, es necesario verlo, el que lo admira queda subyugado. Todo en él es majestuoso y divino. Un inspirado Santo Tomás está rodeado de nueve doctores de la iglesia. En el centro está grabado el escudo del Obispo Manuel Mollinedo y Angulo (que a lo mejor fue pariente mío). En la taza del púlpito están los cuatro Evangelistas, y lo principal, ¡La más hermosa de las vírgenes!, la señora María del Buen Suceso, que Juan Tomás hizo rezando, besando la madera que tallaba y llorando cada vez que recordaba que ella le había hecho desaparecer sus lepras.»

 

Rápidamente, con su actitud sabia y bondadosa, el padre Angulo ganó el multitudinario cariño y popularidad del devoto del pueblo cuzqueño, que no sólo concurría a la parroquia de San Blas para curar el alma, sino también el cuerpo, ya que don Gaspar era tan diestro con las medicinas como con los evangelios y de yapa brindaba en cada ocasión que podía delicados conciertos que cautivaban por su maestría.

Existen en el Cuzco y en Lima reseñas sobre la música del padre Angulo, que coinciden en alabar la pericia con que estudió la gran variedad de flautas, quenas y antaras de las serranías americanas.

La difusión con maestría y bondad de las ciencias, la fe y el arte producen siempre buenos dividendos, porque estos ingredientes son insuperables. No podemos decir si el matiz obtenido por don Gaspar era más bien de héroe o de santo, o una mezcla de ambos, pero lo cierto es que la devoción hacia su persona creció como la espuma. A la vez, el obispado y el cabildo no desperdiciaban ocasión para consultarlo en casos difíciles y su dictamen era siempre aceptado como sabio y justo.

Durante seis años, don Gaspar Angulo y Valdivieso dio singular ejemplo en el cumplimiento de los sagrados deberes de su ministerio. Hasta que un día, el 24 de Agosto de 1805, onomástico de San Bartolomé (¡que es el único día del año en que el diablo tiene licencia para transitar por el mundo en forma de tentación!), le ocurrió al padre Angulo algo muy especial que transformaría su vida para siempre.

cpintura04.jpgEsa tarde conoció a una bella y dulce joven de veinte años llamada Anita Sielles, de la que hemos encontrado una deliciosa descripción, escrita muchos años después, en 1882, por el célebre tradicionalista don Ricardo Palma, quien retrata a la joven de esta manera muy especial: "Anita Sielles era una linda muchacha de veinte pascuas muy floridas, con una boquita como un azucarillo, y unos ojos como el lucero del alba, y una sonrisita de gloria in excelsis deo, y una cintura cenceña y un piececito como el de la emperatriz de la gran China y un todo más revolucionario que el Congreso".

Con semejante descripción, no dudamos un segundo, del impacto celestial que causó la señorita Sielles en el santo don Gaspar.

Anita comenzó rezando el rosario en la parroquia de San Blas, luego, preparando un especial incienso de rosas y limón, mientras registraba con su delicada letra los matrimonios, bautizos y defunciones en el libro parroquial y, sobre todo en las tardes, preparaba los dulces que se vendían en la sacristía para aliviar la economía de la Parroquia. Había uno especial, no se vendía, Anita lo preparaba sólo para el padre Gaspar. El nombre él mismo se lo puso: "Delicia de Lúcuma".

cpintura05.jpgDespués, ayudaba a preparar las infusiones curativas y poco a poco mil cosas más, que le ocupaban tanto tiempo en la parroquia, que el pueblo vio con absoluta naturalidad la decisión de que "por comodidad y sus muy numerosas tareas debería vivir en la parroquia". Todo era tan perfecto y bueno, que ninguna maledicencia llegó ni siquiera a acercarse a los muros de tan piadoso edificio. Hubiera sido un pecado capital, pensar siquiera por un momento, que la tentación de la carne pudiera llegar a un santo varón y tan virginal dama.

Pero las cosas eran como usted querido lector está pensando... tiene toda la razón. En la parroquia se desató la más encendida pasión que se puedan imaginar: Romeo y Julieta, Abelardo y Eloisa, Marco Antonio y Cleopatra y cualquier otro par de famosos amantes serían fríos, principiantes, inexpertos, comparados con Anita y Gaspar.

En San Blas, las campanas sonaban solas, musicales y multicolores lo inundaban todo de alegría. Los cirios se encendían espontáneamente y el órgano funcionaba todo el día, una veces tierna y dulcemente, otras febril y apasionadamente, pero nunca dejaba de interpretar; una tras otra, miles de melodías que se sucedían, siempre inventando una nueva armonía, jamás ensayada antes, con infinita creatividad, produciendo figuras inéditas que sólo puede generar un amor sin límites, que en un ardoroso crisol fundía en indisoluble amalgama, miradas y pasión, promesas y pasión, caricias y pasión, suspiros y pasión, pasión y más pasión.

Los próximos seis meses fueron todos de un mismo color: rosa esperanza; de un mismo sabor: fresa tentación; de un mismo olor romántico de madreselva y sándalo. El aroma del amor y la pasión lo envolvía todo, del amor infinito, del amor sin límites, del amor prohibido de Anita y Gaspar.

Una mañana de junio, fría y diáfana, llegó un emisario a la parroquia con una urgente misiva. El obispo de Arequipa don Gustavo Mendoza y Barrionuevo, requería del sabio consejo de don Gaspar, por lo que le pedía que fuera a esa ciudad "en el término de la distancia".

En la siguiente semana, don Gaspar acudió al llamado, con la firme promesa de no demorar ni un minuto más de lo estrictamente necesario. La despedida de su amada fue muy tierna, las miradas se entrelazaron infinidad de veces, hasta que las figuras se diluyeron, empequeñecidas por la distancia. El padre don Gaspar Angulo y Valdivieso estaba rumbo a Arequipa.

El viaje, las entrevistas, los consejos, las compras de regalos para Anita, más consejos, más entrevistas y más regalos para Anita, las realizó tan rápido que en menos de lo que canta un gallo y que alguien se diera cuenta de que existen otras dimensiones, como la nostalgia o la necesidad imperiosa, vital, del encuentro con la amada... antes de que nadie se percatara, don Gaspar fabricó una cortina de simpatía y admiración, tras la cual desapareció.

El padre Angulo había dado por terminada su misión en Arequipa y estaba nuevamente en el polvoriento y florido camino, esta vez de regreso a su devota y pintoresca parroquia. Añoraba más que nunca la piel tibia y tierna de la razón de su vida.

En la quebrada de las Tres Cruces, a unos 30 kilómetros del Cuzco, le dio el alcance Sebastián, su fiel sacristán, que pálido tembloroso y sin aliento le entregó una misiva que decía:

«Mi amor, regresa lo más pronto posible. Una rara fiebre se ha apoderado de mí, desfallezco, ya no tengo fuerzas para moverme. Sólo un beso tuyo podrá transportarme nuevamente a nuestro paraíso. ¡Te necesito tanto!, Tuya por siempre... Anita.»

Los ojos inundados de lágrimas, los cabellos al viento, mil latidos del corazón, espuelas clavadas como garfios en el brioso corcel. El camino parecía infinito, nunca los kilómetros fueron tan largos, nunca los metros fueron tan interminables, nunca el tiempo fue tan lento, hasta divisar la estrecha cuesta empedrada en cuyo final estaba la plaza y la parroquia de San Blas.

Anita, había fallecido hacía dos días y la enterraron piadosamente en el jardín posterior de la iglesia. Don Gaspar, desesperado y con febril éxtasis, no reconoció a ninguna de las muchas personalidades que lo esperaban para compartir un infinito dolor que inundaba el ambiente; parecía ausente de todo, sólo su cuerpo estaba allí, su esencia estaba lejos, muy lejos, donde se reúne la gente buena, en la eternidad.

Respetando su dolor sin límites, todos guardaron silencio, el silencio más profundo que pueda existir, nadie respiraba, ni siquiera los corazones latían, la gente que los amaba, mucha gente, de toda condición, de todo lugar, aguardaban inmóviles, como figuras de piedra, a distancia cuidando que nadie interrumpiera el duelo de la casa parroquial.

Don Gaspar les pidió salir a los que quedaban en la iglesia y cerró tras él la pesada puerta principal. Durante las siguientes tres horas, nadie se movió en la plaza, ni siquiera pestañó, cuando de repente un estremecimiento general se apoderó de todos. De la iglesia comenzó a brotar un torrente cristalino, una melodía que hacía vibrar todo el ambiente, de infinita tristeza, que llegaba a todos los rincones, produciendo un tierno temblor, sin ningún rasgo de violencia, pero con una fuerza muy poderosa, la más importante de todas, el poder del amor.

La música procedía de una quena colocada dentro de un raro cántaro de boca ancha y con agua hasta la mitad de su volumen; era el "Manchay Puito", que producía la melodía de la vida y de la muerte, era la fuerza musical, la que podía traer del más allá a la persona amada.

Cada vez la melodía era más intensa, cada hora las notas eran más tristes, más profundas, suplicantes, todos lo que estaban en la plaza San Blas se quedaron sin lágrimas, sin suspiros y sin fuerzas. Durante tres días y tres noches la quena no dejó de sonar ni un solo instante.

A las cinco de la tarde del 2 de julio de 1804, llegó el final de esta ceremonia de amor, de este sublime ruego musical. Un remolino multicolor con todo el triste sonido se elevó como un rayo rumbo al cielo, mientras comenzaba a caer una fina garúa con un suave olor a musgo.

La expectativa fue absoluta, durante los siguientes minutos nadie se atrevió a tomar la iniciativa, hasta que el Alcalde del Cuzco don Jerónimo Peñafiel, se acercó lentamente a la puerta de la iglesia. Le siguieron algunas autoridades eclesiásticas y civiles, la empujaron suavemente y se encontraron ante un triste cuadro, bello y misterioso.

Anita se encontraba sentada en un sillón con un traje de raso verde esmeralda, tenía en la frente una corona de azahares, lucía diáfana y hermosa como sumida en un profundo sueño. Definitivamente no estaba muerta. Frente a ella y compartiendo su infinito sueño, don Gaspar de Angulo y Valdivieso estaba engalanado y en su mano brillaba la quena del Manchay Puito, con que había tratado de revivir a su amada.

Junto a ellos, en el muro de la iglesia, habían aparecido reflejados de la imagen del púlpito, los rasgos de la noble señora, de la madre amantísima, de la bendita Señora del Buen Suceso.

La virgen tenía una dulce expresión y un rosario de perlas en las manos, que se convertían, mediante una celestial metamorfosis, en miles de pétalos de rosas que brotaban de la pared y cubrían todo el espacio hasta donde estaba sentada Anita Sielles. Constituían un cuadro de paz, un cuadro de amor eterno, del más puro de los amores.

En las siguientes semanas, la historia de Anita y Gaspar recorrió toda América y llegó como un exótico tema hasta la corte de Carlos IV y como un documento muy serio hasta el Vaticano, a la Comisión Papal que analizaba casos de milagros, como minuciosos "abogados del diablo".

Los feligreses del Cuzco y en especial los de San Blas, comenzaron a llevar flores diariamente y poner velas encendidas alrededor de la imagen aparecida en la pared, de la hermosa Señora del Buen Suceso. Este hecho continúa hasta nuestros días, con la fundamental fuerza de 200 años del más puro amor.

Rápidamente se fueron acumulando en la tradición popular una larga lista de testimonios de los "milagros". Todos tenían un mismo rasgo, habían logrado solucionar problemas del amor difícil, del amor lejano, del amor no correspondido, del amor traidor. Pronto también el rito del Manchay Puito fue muy popular, usado siempre que existía nostalgias de amor.

Pero, esta aparente inofensiva ceremonia fue tomando un matiz trágico ya que terminaba en muchos casos con el suicidio de los amantes, de los amantes impacientes, de los amantes sin fe, de los amantes sin tiempo. Fue tan rápida la multiplicación de esta epidemia de amor amargo, que con carácter de "muy estricto" se publicó un edicto real confirmado por el virrey Rafael de Sobremonte que "prohibía terminantemente la práctica del Manchay Puito en todos los territorios del virreinato". Esta orden fue reforzada con la no menos importante bula de excomunión, dictada por el Papa Pío VII, para los que celebraran en la América esa ceremonia "diabólica".

En la erradicación de la costumbre y la extirpación de esa idolatría se emplearon diez años de esforzado trabajo de las autoridades civiles y eclesiásticas. Para 1815 ya no existían en los territorios de España en América instrumentos para realizar la ceremonia del Manchay Puito, cántaros y quenas habían sido destruidas, sólo quedaban miles de historias.

Y por supuesto la receta de la bella Anita, que la pudimos copiar de su cuaderno original:

Delicia de Lúcuma - Ingredientes: 1 litro de leche fresca, unas gotas de esencia de rosas, una taza de azúcar, 5 huevos, dos tazas de lúcuma (la exquisita fruta peruana), vainilla al gusto. Se hace hervir la leche con el azúcar, se la hace espesar como dulce de leche, se le añade la esencia de rosas, entonces se quita del fuego y se hace enfriar, se le pone las cinco yemas batidas y la fruta bien molida, luego se pasa por un tamiz y se le agregan las claras batidas a punto de nieve, se pone todo en un molde bien untado de mantequilla y luego al fuego en baño de María. Se vacía en una fuente y cuando esté en su punto se baña con una crema de vainilla y lúcuma.

 

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Cuadros de Isabel Francés Gómez-Jordana

PAGA LO QUE QUIERAS

LONDRES - Un restaurante londinense cree haber encontrado la respuesta a la caída de la frecuentación que provoca la crisis económica: ya no presenta la cuenta, sino que deja a sus clientes al cuidado de pagar lo que consideren que es el precio justo.

"Es enteramente a la voluntad del cliente. Pueden darme 100 libras o un penique. Todo lo que pido es que me paguen lo que consideren que es el valor de la comida y del servicio", declaró Peter Ilic, propietario del restaurante, citado en un comunicado difundido el martes.

El Little Bay, situado en Farringdon, en el norte de Londres, no presentará ninguna cuenta a sus clientes durante el mes de febrero. Sólo se exigirá un precio fijo para las bebidas. "Pero se servirán jarras de agua", asegura el restaurante.

"Me parece una cosa buena para hacer cuando todo el mundo se siente golpeado por la crisis... Hemos visto a muchos más empleados de la City (barrio de negocios de Londres) a la búsqueda de almuerzos más baratos", añade el restaurador, que lleva en el sector 26 años.

"Incluso si la gente no paga nada, he dicho a mi personal que la trate de la misma manera que si desembolsaran 50 ó 60 libras", prometió en entrevistas con la prensa inglesa.

Antes de esta insólita oferta, los entrantes (terrinas de foie gras, tartaletas de cangrejo o mejillones a la marinera) costaban tres o cuatro libras (de 3,3 a 4,4 euros) y los platos principales (pollo con lentejas, pulpeta de salmón o pato al puerro) menos de diez libras (11 euros) en este restaurante.

EN BUSCA DEL ARROZ IDEAL

lasprovincias.es - Si uno pide un arroz en Alicante, lo normal es que el camarero le enseñe la paella, se aleje y vuelva, unos minutos después, con el arroz ya servido en un plato. El restaurante L'Escaleta (Cocentaina) huye de esa tradición, pero no rechaza la forma de cocer el arroz en un capa muy fina. "Decidimos presentar nuestros arroces en unas pequeñas láminas de ración. Así evitamos el típico ritual en el que el camarero presenta la paella y la sirve. Nosotros le damos al cliente una paella rectangular", dice Kiko Moya, chef del restaurante L'Escaleta. Por lo que de nuevo vence la tradición modernizada, algo muy diferente de la actual y de moda cocina moderna.

L'Escaleta es uno de los pocos restaurantes con estrella Michelín de la provincia. Es un lugar en el que se aprecia claramente la combinación entre lo tradicional y lo moderno. Aspecto que también se aprecia en su cocina aunque Kiko se empeñe en decir que no sabe cómo definirla. "Me cuesta describir lo que hacemos en L'Escaleta. Es como cuando a uno le dicen que se defina y él prefiere que eso lo hagan sus amigos", dice el cocinero. Lo cierto es que en la carta de L'Escaleta se presentan platos con productos autóctonos, recreando sabores tradicionales, pero buscando nuevas sensaciones.

Kiko Moya acaba de aterrizar de Madrid Fusión, en donde ha presentado su peculiar Arroz con Bull. "Se trata de un arroz con la parte de la vejiga del atún que nosotros hemos decidido bautizar como los callos del atún. Es un salazón con un fuerte sabor. Lo que hemos hecho es atenuar esa potencia de la sal cambiándole el agua al atún cada 8 horas durante 24", explica Kiko. Quien, además, asegura que es uno de esos platos o amados u odiados.

En L'Escaleta se ha procurado acentuar el gusto por la cocina mediterránea, tanto en sus platos, como en el ambiente del restaurante, "aunque no es algo que nos limite a la hora de seleccionar producto y crear nuevos platos", dice Kiko. Es el caso de la butifarra de calamar con infusión de coco y jengibre. "Combinamos el mar, con el calamar y su tinta, y la tierra con la grasa del cerdo. El resultado ha sido exitoso siendo un plato que ha funcionado muy bien", comenta el cocinero.

Kiko Moya lo tiene muy claro. Para él lo más importante es buscar combinaciones armoniosas de sabores. Y utilizar las nuevas técnicas con sentido y coherencia. "Los nuevos productos que nos permiten texturizar alimentos, o gelificarlos, hacer espumas y demás, pueden ser tan beneficiosos como perjudiciales, puesto que muchas veces se olvida la esencia de un plato, que es el producto principal, por introducir en él las más novedosas técnicas", dice el cocinero. Y añade "que lo que hacemos en L'Escaleta es un trabajo continuado, en el que detrás hay unas 20 personas y del que procuramos analizarlo todo. Esto no es un hoy me levanto y decido ponerle kikos a un plato".

Transmitir sensaciones
Dice Kiko que la creatividad en un plato nace de la adaptación de una idea o de la transmisión de sensaciones. "Por ejemplo, ahora están empezando a florecer los almendros. Si quiero transmitirlo en un plato necesito ser lo suficientemente sensible como para captar el contraste que el propio almendro trasmite: la luminosidad de la flor y la calidez del tronco", dice Kiko. Estos son los pequeños detalles que ponen en funcionamiento el trabajo de investigación para crear un plato.

Para este cocinero, el que una comida sea inolvidable depende tanto de la sala como de la cocina. Pero a la hora de centrarse en los sabores, Kiko aconseja a los comensales que se dejen aconsejar por los profesionales y, aunque algo no les guste, que se dejen llevar y se abran a nuevas experiencias. "El resultado será un sabor, un aroma, una imagen que se podrá recordar al cabo del tiempo. Para nosotros, que un cliente llegue a recordar 2 o tres platos de un menú degustación ya es un éxito rotundo", apunta el cocinero.

RAFAEL CASIN EN EL CUSCO

Los restaurantes cinco tenedores amplían su oferta culinaria en el Cusco

Los objetivos son atraer también al turista nacional y al público de toda la Ciudad Imperial

Captar al turista nacional parece ser la nueva meta de los restaurantes de las cadenas hoteleras más grandes de Cusco y la estrategia fijada será conquistarlos por el estómago. Por ello, usted podrá disfrutar de la gran muestra gastronómica internacional hecha con productos andinos de los hoteles Monasterio y Libertador Palacio del Inka, los cuales ofrecen sus delicias al alcance de todos los bolsillos.

A partir de mañana y durante todo el año, cada primer domingo del mes la carta del restaurante del hotel Monasterio, ubicado en la plazoleta Nazarenas, cambiará sus precios de dólares a soles con el fin de recibir a cusqueños y peruanos en sus instalaciones de estilo renacentista colonial.

“Un solterito al estilo andino o un filete de cuy glaseado no es todo lo que disfrutará en este lugar. Además podrá recorrer la capilla construida en el siglo XVI y observar las pinturas de la Escuela Cusqueña”, comentó el gerente de alimentos y bebidas del hotel, Álvaro Portilla.

OTRA OFERTA
Otra opción es la del restaurante Inti Raymi y el Kero Café, del hotel Libertador, que se encuentra en la plazoleta Santo Domingo, donde los peruanos obtienen 10% de descuento en alimentos y bebidas si toman un paquete turístico especial que estará vigente hasta el 31 de marzo a un costo de US$154,80.

Este paquete incluye una noche de alojamiento, desayuno bufet y otros servicios.

Según explicó su chef ejecutivo, Rafael Casin, formado en el Instituto de los Andes, dice, ellos apuntan a ser los mejores en Latinoamérica y por eso trabajan mucho en la gastronomía, ofreciendo una cocina con influencia peruana. “En nuestros platos usamos los mejores productos de la zona, como quinua, trucha y papas nativas que adquirimos de la comunidad de Lamay, en la provincia de Calca”, manifestó.

CAPITAL GASTRONÓMICA
Desde hace tres años el Perú despegó como capital gastronómica de América y en Cusco se está implementando y mejorando la oferta culinaria.

“Los productos altoandinos como la quinua, la maca, el yacón y sobre todo las papas nativas —que no se servían en las mesas limeñas— ahora son parte de lo que ofrecen los restaurantes de la capital y la Ciudad Imperial”, señaló el chef miembro de la Sociedad Peruana de Gastronomía, Gonzalo Angosto.

MÁS DATOS – El hotel Monasterio, que fue construido en lo que fue el claustro católico del sexto obispo del Cusco, monseñor Antonio de la Raya, está considerado como monumento histórico por el Instituto Nacional de Cultura.

- El local del Libertador Palacio del Inka estuvo habitado por el hermano de Francisco Pizarro, allá por el año 1533. Luego fue adquirido por el marqués de Salas de Valdez. Recién en el año 1976 empezó a funcionar como un hotel de lujo.


SAN VALENTÍN

A lo largo de la historia, hombres y mujeres han echado mano de la naturaleza para preparar filtros de amor, con los que cautivar al sexo opuesto. Pócimas amatorias, ungüentos de amor, filtros para provocar pasión en el ser amado. Se acerca San Valentín, día en el que los enamorados acostumbran a cenar juntos, en un ambiente romántico, y se suele prestar más atención a los afrodisíacos.

El término afrodisíaco, viene de la diosa griega Afrodita, diosa de la belleza y el amor por excelencia. A infinidad de alimentos se les otorga el poder de exaltar la libido, incitar al amor y se les denomina afrodisíacos.

Algunos de estos alimentos se les cataloga de afrodisíacos por sus sugerentes formas, plagio en la naturaleza de la anatomía humana. Otros, son alimentos que, por sus cualidades nutricionales, otorgan vitalidad al que los consume. Frutas y frutos, verduras verdes, raíces, mariscos, aves exóticas, dulces.

El aguacate, los mariscos, la miel, las almendras, el apio, el chocolate, las berenjenas, la rúcula, la cebolla, las granadas, las espinacas…

Si nos fijamos todos ellos son alientos ricos en vitaminas y minerales, alimentos vigorizantes por naturaleza, alimentos que, ciertamente, nos hacen sentir bien. Si a ello añadimos un toque de deseo, de pasión, pueden llegar a ser realmente afrodisíacos sin la menor duda.

También es cierto, y por la misma regla de tres, que por mucho afrodisíaco que tomemos, si nuestra actitud no es la correcta, nuestra libido permanecerá ausente y nuestro amante quedará decepcionado.

Existen también alimentos que por su composición, tienen en el cuerpo un efecto anafrodisíaco, como son el pepino y la lechuga, alimentos de los que debemos prescindir en una cena de San Valentín.