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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

19 NUTRICIÓN

DIETOTERAPIA

Nutriterapia para la vitalidad
Nutrición y energía al instante


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Alimentos como el chocolate pueden darte más vitalidad de la que crees.

Daniel Galilea, EFE

Los alimentos no sólo entregan nutrientes al organismo, también le ayudan a repararse del desgaste que sufre y aportándole energía, calor y materia. Además de ser el combustible fundamental, junto con el agua y el aire, para que el cuerpo funcione bien, pueden ayudar a vivir más y mejor si se eligen adecuadamente.

Somos lo que comemos

"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento", afirmaba hace alrededor de 25 siglos el sabio griego Hipócrates de Kos, considerado por los libros de historia como el padre de la medicina moderna en el mundo occidental.

Su concepto se sigue aplicando actualmente, sobre todo en la vertiente más naturista de la medicina, que ha hecho de la 'terapia de la nutrición' uno de sus pilares fundamentales.

La investigación científica aporta continuamente nuevas herramientas y evidencias a esta rama médica, como el reciente Estudio Erasmus, de la Universidad de Rotterdam, en Holanda, que recomienda una serie de alimentos que deben estar presentes en la dieta para fortalecer el organismo y mantener la salud.

Según la médica nutricionista Esther de la Paz, "mantener una dieta de la que formen parte el vino, el pescado, el chocolate negro, frutas, verduras, almendras y ajo, ha aumentado la esperanza de vida una media de 6.6 años en los hombres, y en las mujeres unos cinco años".

"Estas comidas no sólo aumentan las defensas inmunológicas, sino que además revitalizan todo el cuerpo porque la sangre lleva el oxígeno, así como las vitaminas, minerales y nutrientes a los tejidos, además de transportar los desechos y toxinas que recoge nuestro sistema linfático", explicó la doctora De la Paz.

Estos son los alimentos que no deben faltar en tu mesa semanal si quieres cumplir muchos años y con la máxima vitalidad:

  • Vino: bueno, con moderación. Permite prevenir algunas enfermedades cardiovasculares y determinados cánceres, gracias a la acción antioxidante de sus polifenoles y del resveratrol. El más saludable es el tinto, pues son sus colorantes naturales los que le confieren sus cualidades saludables.
  • Chocolate negro, un sano placer. Un tercio de su grasa es ácido oleico, el cual disminuye el colesterol en la sangre. Además es muy rico en flavonoides con un efecto cardioprotector y preventivo de la arterioscleosis.
  • Almendras, una 'bomba nutritiva'. Son el fruto seco con mayor densidad de nutrientes, al ofrecer magnesio, proteínas, cobre, riboflavina, fibras, calcio y grasa monoinsaturada. Son una excelente fuente de vitamina E, un antioxidante que ayuda a retrasar el envejecimiento y a prevenir enfermedades cardíacas.
  • Ajo, mucho más que una especia. Ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias y virus, aumenta las secreciones bronquiales, estimula las mucosas gastrointestinales, es diurético y antiinflamatorio. Su consumo frecuente ayuda a que la sangre fluya con mayor facilidad y que disminuya la presión sanguínea.
  • Frutas a diario. Fuente de fibra vegetal y vitaminas, sus vivos colores se deben a su riqueza en pigmentos antioxidantes, que pueden ayudar a protegernos de las dolencias como el cáncer, así como los infartos y la hipertensión. Es preferible tomarlas frescas y de la temporada.
  • Pescado. Casi todos son ricos en vitamina B12, vital para el sistema nervioso, y en yodo, esencial para la glándula tiroides. Sus proteínas se asimilan muy bien, pero conviene tomarlo sin piel, donde se acumulan los residuos tóxicos del mar, y congelarlo tres días antes de comerlo, para eliminar sus parásitos.
  • Verduras. No sólo aportan fibras, vitamina y minerales. Sus compuestos protegen las membranas celulares de los daños que originan las principales dolencias y el envejecimiento precoz. Hay que ingerir al menos 5 raciones diarias de frutas o verduras (en total unos 400 gramos), lo más variadas posible, cada ración del tamaño de una pelota de tenis, de alimento compacto y listo para comer.

LOS CARBOHIDRATOS Y EL COLESTEROL

Dieta baja en carbohidratos mejora los niveles de colesterol

NUEVA YORK (Reuters Health) - Adherir a una alimentación en base a vegetales baja en carbohidratos es efectivo para promover la pérdida de peso y resulta mejor que la dieta estándar baja en grasa para reducir los niveles de colesterol, según un informe publicado en Archives of Internal Medicine.

Aunque las dietas bajas en hidratos de carbono basadas en proteínas animales pueden promover la pérdida de peso, suelen fallar a la hora de disminuir el colesterol LDL "malo", señaló el equipo del doctor David J. A. Jenkins, del Hospital St. Michael, en Toronto.

En tanto, no se había estudiado si sustituir las fuentes animales por vegetal sería útil.

Para investigarlo, los expertos evaluaron la pérdida de peso y los cambios en el colesterol en 47 personas con colesterol elevado que fueron asignadas al azar para realizar durante cuatro semana una dieta baja en carbohidratos en base a vegetales o una alimentación elevada en hidratos de carbono.

La dieta de intervención, también denominada "Eco-Atkins", consistió en un 26 por ciento de carbohidratos, un 31 por ciento de proteína vegetal y un 43 por ciento de aceite vegetal.

La alimentación de comparación presentaba un 58 por ciento de hidratos de carbono, un 16 por ciento de proteína y un 25 por ciento de grasa. Ambas dietas eran reducidas en calorías.

Los participantes de cada grupo perdieron cantidades similares de peso, pero la dieta Eco-Atkins fue mejor que la de comparación para reducir los niveles de colesterol LDL.

La dieta baja en carbohidratos también se relacionó con mayores disminuciones en la presión sanguínea que la alimentación de control, indicó el informe.

Si bien los nuevos resultados son alentadores, "es prematuro recomendar la dieta ’Eco-Atkins’ como una dieta de elección para bajar de peso sin la confirmación de su eficacia en estudios más amplios, sobre individuos más diversos y en mayor riesgo", señalaron editorialistas.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 8 de junio del 2009

LA DIETA DEFINITIVA

Por el Dr. Mark Liponis, Revista Parade

10 consejos para perder peso de una vez por todas

Reglas simples para una vida comiendo sanamente

Olvida todos los planes complicados o las dietas universales. Estas simples reglas son la clave para una vida comiendo sanamente:

1. Conoce cuántas calorías necesitas cada día.

2. Come 5 ó 6 pequeñas comidas a lo largo del día. El estar muy hambriento causa una baja en el nivel de azúcar en sangre que puede llevarte a un estado de ebriedad.

3. Consume 5 ó 6 porciones de frutas y vegetales cada día. No hay reemplazo para estas potenciadoras energéticas, llenas de fibras, vitaminas y antioxidantes. (los vegetales y las frutas de coloración oscura son mejores).

4. Conviértete en un lector de etiquetas. Elimina de tu dieta las grasas saturadas y trans. Apunta a una dieta de un 40% de carbohidratos (granos enteros y frutas), 30% de proteínas flacas (pechugas de pollo y pavo) y un 30% de grasas sanas como el aceite de oliva.

5. Elige carbohidratos sanos. Cambia a granos enteros –pan de trigo, arroz integral, frutas y vegetales por ejemplo. Elimina carbohidratos refinados como el azúcar y la harina blanca. Limita el consumo de alcohol, que es alto en calorías.

6. Practica un control de porciones. Una porción de proteínas debería ser del tamaño de la palma de tu mano y una de carbohidratos, no mas grande que un puño.

7. Elimina tragos dulces y jugos de frutas. Cambia a bebidas de bajas calorías y agua. Ponte la meta de 8 vasos de agua por día.

Reglas simples para una vida comiendo sanamente

8. Come pescado 3 veces por semana. Los peces de aguas profundas contienen omega-3s que protegerá tu corazón de enfermedades. Busca salmón silvestre, caballa y sardinas. También puedes obtener omega-3 de los huevos fortificados.

9. Lleva tentempiés sanos contigo. Llena pequeñas bolsas con almendras y nueces, o ten a mano un yogurt bajo en grasas para alejarte de la tentación por golosinas y galletas. Otras buenas opciones: rebanadas de manzana con una cucharada de mantequilla de cacahuate o rebanadas de queso bajo en grasas.

10. Permítete una excepción. Es natural un derroche aquí y allá, simplemente no lo uses como excusa para recaer.

Equipo de ejercicio - No es necesario comprar equipamiento caro o unirse a un gimnasio elegante.

Simplemente empieza con…

Un podómetro: registra la cantidad de pasos que das por día. Menos de 4.000 es sedentario. El objetivo óptimo: 10.000. Proponte incrementos de 500 pasos, objetivo alcanzable fácilmente si estacionas tu auto un poco más lejos o si usas las escaleras.

Un par de zapatillas: Busca unas con agarre firme en el talón, acolchadas para que absorban los impactos y suficiente espacio para mover tus dedos.

Ropa cómoda: Si ejercitas al aire libre, usa ropa abrigada, incluyendo sombreros y guantes; en interiores, emplea indumentaria que absorba humedad.

Pesas livianas de mano: Mujeres, prueben con 2 graduaciones: 1,5 y 3 Kg.; para hombres, 2,5 y 4 Kg.

Reglas simples para una vida comiendo sanamente

¡Inspírate!  - Aquí hay algunos consejos de tres atletas de nuestro panel de expertos. - “Un buen ejercicio puede ser relajante –y todos necesitamos transpirar cada tanto” dice la súper-estrella Lebron James de los Cleveland Cavaliers, el jugador mas joven en ganar el premio de la NBA al novato del año.

“El ejercicio debe ser una parte central en tu vida” dice Misty May-Treanor, medalla de oro en volley de playa en los juegos Olímpicos del 2004. “Comer y llevar un estilo de vida sano ayuda a crear una base de éxito”.

“Ganas confianza en ti mismo y te ayuda a encarar cambios en tu vida cuando eliges estar activo” dice Kerry Walsh, también ganador de la medalla de oro en volley de playa en los juegos Olímpicos de 2004.

EL MANÍ Y LAS ALERGIAS

NUEVA YORK (Reuters Health) - A diferencia de lo que recomiendan las guías disponibles, el consumo de maní en la infancia estaría asociado con una baja prevalencia de alergia, sugirió un nuevo estudio.

"Los resultados cuestionan si incluir en lugar de evitar el consumo de maní en la infancia es la mejor estrategia para prevenir la alergia al maní", escribieron los autores en Journal of Allergy and Clinical Immunology.

En Gran Bretaña, Australia y, recientemente, en Estados Unidos, las guías sugieren evitar consumir maní durante el embarazo y la lactancia y no incluirlo en la dieta del bebé en la infancia, indicó el equipo del doctor George Du Toit, del King’s College de Londres.

El equipo analizó la prevalencia de la alergia al maní y los antecedentes alimentarios en 5.171 niños judíos del Reino Unido y en 5.615 niños en Israel.

Los autores hallaron que la prevalencia de alergia entre los niños británicos era 10 veces mayor que en los chicos de Israel (un 1,85 frente a un 0,17 por ciento).

"Esa diferencia no se debe a la atopía", escribió el equipo. La atopía es la tendencia heredada a desarrollar alergias, como eccema, rinitis alérgica o asma.

Los autores no hallaron diferencias entre ambos grupos en cuanto a la exposición a causas ambientales de la alergia, como los ácaros del polvo o el polen, la clase social o la genética.

"La diferencia más obvia en la dieta de los bebés de ambas poblaciones está en el momento de introducción del maní", señalaron. El 69 por ciento de los bebés en Israel consumían maní a los 9 meses, comparado con el 10 por ciento en el Reino Unido.

Las madres en Israel consumían mucho más maní durante el embarazo que las embarazadas británicas, destacó el equipo.

Los investigadores sugirieron que las recomendaciones para evitar el consumo de maní en la primera infancia estarían detrás del aumento de la alergia al maní en Gran Bretaña, Australia y Estados Unidos.

La doctora Jacqueline A. Pongracic, vicepresidenta de la comisión sobre Reacciones Adversas a los Alimentos de la Academia de Alergia, Asma e Inmunología de Estados Unidos (AAAAI), advirtió que aunque estos resultados "son optimistas en cuanto a la prevención a futuro de la alergia al maní, se necesitan estudios controlados y aleatorios para confirmar la efectividad de la introducción temprana del maní en la dieta".

El estudio Learning Early about Peanut Allergy (LEAP) en el Reino Unido está analizando los efectos de la exposición temprana al consumo de maní.

FUENTE: Journal of Allergy and Clinical Immunology, noviembre del 2008

DESCENSO DE PESO SALUDABLE

Por la Lic. Claudia A. Aronno para Alimentación Sana

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy; si bien es un viejo refrán puede ser útil para aplicarlo al descenso de peso saludable.

No cometas nuevamente el error de querer bajar de peso cuando empieza la primavera y llegan los primeros calores. De esta manera nos apremia el tiempo y recurrimos entonces a dietas mágicas carentes de muchos nutrientes, ayunos y a ejercicio físico extenuante, para lograr la tan querida delgadez.

¿Pero es así como vamos a mejorar nuestra salud y calidad de vida?

Aquí van algunos consejos practicos para reducir el peso y no recuperarlo:

• Establecernos objetivos a corto plazo sobre lo que queremos lograr con el seguimiento de la dieta, por ejemplo bajar 3 kilos en un mes, alcanzar determinada talla de vestido, etc. Tengamos en cuenta que hicimos en el pasado, identificando que factores afectaron el cumplimiento de nuestras metas y aprovechemos de esos errores para no volver a cometerlos. Es importante armarse de paciencia ya que toda modificación de hábitos es un largo camino que requiere voluntad y compromiso. Piensa que no llegaste al estado actual de un momento a otro! Pero ante todo siempre ten una actitud positiva y no claudiques frente a las dificultades.

• No reduzcas las calorías drásticamente. Esto genera una perdida de tejido muscular, que es el primer determinante del metabolismo, es decir de las calorías que quema el cuerpo. La perdida de peso saludable debe realizarse a expensas del tejido graso y esto se logra con una dieta variada mantenido a lo largo del tiempo.

• Cumple con las cuatro comidas del día y sumar de 1 a 2 colaciones. Esto permite estimular al organismo para consumir esas calorías ingeridas, nos permite tener energia para todas las actividades del día y también evita que caigamos en las tan famosas comilonas.

Es importante comenzar el día con un desayuno adecuado, que aporte las calorías necesarias para arrancar el día con energía. Para que sea completo se puede armar con cereales, frutas, y lácteos

• Toma mucho líquido. Se trata de consumir de 2 a 3 litros de agua por día, para favorecer las funciones corporales, además de generar saciedad. Es aconsejable el consumo de agua segura, pero también podemos consumir caldos y sopas, jugos de bajas calorías, infusiones, gelatinas dietéticas y en último lugar gaseosas Light, de las que no es conveniente abusar por su contenido de conservantes.

• Come más despacio y masticar bien los alimentos, esto prepara mejor los alimentos para su posterior digestión además de provocar saciedad. Se debe tener en cuenta que el estómago envía señales de saciedad hacia el cerebro al cabo de 20 minutos de comenzar a alimentarnos. De esta manera si comemos más lento, finalmente comeremos menos cantidad.

• Reduce el tamaño de las porciones. No es necesario excluir todos los alimentos calóricos que tanto nos gustan, si no de saber permitirnos esos alimentos en pequeñas cantidades y de forma esporádica.

• Realiza las comidas siempre sentado a la mesa, esta es una mejor manera de controlar y estar conciente de lo que estamos consumiendo. También es útil llevar un registro de los alimentos que ingerimos, es decir anotar todas las comidas que llevamos a cabo en el día.

• Realizar una actividad física que sea lo suficientemente placentera como para realizarla frecuentemente, por ejemplo bailar, andar en bicicleta, nadar, etc. Se aconseja una rutina de al menos 3 a 4 veces por semana de 45 minutos a una hora. Afortunadamente no es necesario realizar toda la actividad física junto, si no que puede dividirse en intervalos a lo largo del día.

Entonces ya sabes, cualquier momento es bueno para empezar a alimentarse mejor; plantéate metas realistas y próximas; ten como aliado a la paciencia; no te culpes frente a un desarreglo alimentario, sino úsalo para aprender de esa experiencia; y piensa en este último concepto: si somos lo que comemos, nos podemos proponer ser un poco mejor??

www.la-gerencia.com

UNA DIETA EXITOSA

La dieta Okinawa una de la razones está en su alimentación
/ Nuevoleonenlinea.com

Un grupo de científicos –entre ellos, los médicos Makoto Suzuki, Craig Wilcox y Bradley Wilcox a partir de una investigación que durante 25 años se realizó en la isla de Okinawa, Japón, encontró las claves de por qué esa población era la más longeva, delgada y sana del mundo. Una de la razones está en su alimentación. Este hallazgo se convirtió en un libro –The Okinawa Diet Plan (Random House Inc.), hoy best seller– donde enseñan a bajar de peso poniendo énfasis en el objetivo de mejorar la salud y alcanzar la longevidad, comiendo la misma cantidad de siempre pero con los carbohidratos, las grasas y las proteínas correctas.

 

“La investigación comenzó con el doctor Suzuki en 1976. En ese entonces, la Escuela Médica de la Prefectura de Okinawa estaba impresionada por la cantidad de ancianos saludables que existían y comenzaron un estudio para descifrar los secretos de su envejecimiento”, explican a Para Ti los doctores Craig y Bradley Wilcox. “En 1994 nos sumamos nosotros, que por ese entonces llevábamos adelante un proyecto de salud sobre gente mayor en la Universidad de Toronto. Uno de nuestros pacientes era un muy saludable okinawense-canadiense de 105 años que había pasado mucho tiempo viviendo ‘a la manera de Okinawa’, y así surgió la idea de que alguien podría vivir a la manera de Okinawa aún sin estar allí”.

 

Los autores explican las claves: “Se trata de una dieta nutritiva, baja en calorías, alta en vitaminas, minerales y micronutrientes. Cuenta con una alta carga de antioxidantes y funciones antiinflamatorias y es la dieta perfecta para envejecer de manera saludable –algunos hasta dirían para no envejecer– y ha sido probada en ensayos clínicos para disminuir los riesgos de varias dolencias asociadas al envejecimiento como la hipertensión o enfermedades cardiovasculares”.

 

¿Sus bases? “Comer todo tipo de vegetales, incluidos algas, tofu (rico en proteínas), Omega 3 (que ayuda a la salud cardiovascular), pescados, frutas tropicales y pequeñas cantidades de cerdo”. La licenciada en nutrición Pilar Llanos explica: “La alimentación ha cambiado mucho en el transcurso de los años y no siempre fue para mejor. Y si bien es cierto que la tecnología nos sigue maravillando con sus descubrimientos, también es verdad que las sociedades evolucionadas han exagerado no sólo los consumos de origen animal, sino los consumos de alimentos refinados en detrimento de granos y vegetales que consumían en abundancia las sociedades primitivas”.

 

La pirámide que grafica la Dieta Okinawa de por sí es muy distinta de la tradicional: “La diferencia básica es el énfasis que ponemos en vegetales ricos en antioxidantes, granos enteros que controlan el azúcar en la sangre y comidas ricas en Omega 3, como los que se encuentran en el pescado, el aceite de canola y frutos secos –explica el doctor Craig Wilcox–. Al hacer foco en estos grupos de comidas, mantendremos bajas las calorías y altos los nutrientes, la combinación perfecta para envejecer saludablemente”.

 

La idea también es disminuir el consumo de calorías (obteniendo las necesarias para sentirnos bien durante el día) y aumentar el desgaste de energía (con un programa de gimnasia que combine fortalecimiento de músculos y ejercicios aeróbicos). “Ejercitarnos es tan importante como lo que comemos. Los okinawenses más ancianos han sido extremadamente activos toda su vida. Por consiguiente, la mayoría se ha mantenido delgada y sana, y muy activa hasta el final de sus días”, aseguran los autores. Los nutrientes que necesitamos serán provistos por una ingesta diaria de 1.300 calorías, el cuerpo se mantiene en forma y se puede llegar a bajar hasta 1 kg por semana.“Hay dietas cortas y que no son saludables –asegura el doctor Craig Wilcox–. Lo que la gente necesita son soluciones a largo plazo y éstas sólo llegan a través de cambios globales saludables en nuestro estilo de vida. Es una dieta fácil que sigue un patrón que se va dando naturalmente en lugar de uno restrictivo y diseñado artificialmente”.

 

El abecé

“Comida saludable, reducción de calorías –no de alimentos– y una disminución de grasas animales que lleva a una vida activa, a mejorar el peso corporal y la salud en general”, resume la licenciada Llanos, quien adecuó el sistema para hacerlo viable en nuestro país. La pirámide alimenticia (en la web: www.okinawa-diet.com) propone basar nuestra alimentación en alimentos con alta densidad nutricional. Para llevar adelante este plan alimentario, recordá:

 

1. La mejor energía proviene de legumbres, cereales integrales, pastas integrales y productos elaborados con ellos (panificados de grano entero) y no de sus harinas refinadas. El arroz integral y yamaní, trigo entero, trigo burgol, legumbres (lentejas, garbanzos, porotos y soja), maíz, avena arrollada, cebada y tubérculos son aconsejados, pero se debe recordar que todos ellos tienen también alta densidad calórica y, por lo tanto, sus porciones deben ser pequeñas.

 

2. La mejor complementación de nutrientes (fibras, vitaminas, minerales y fitonutrientes) proviene de los vegetales y las frutas. Debe haber variedad de colores y de origen, y deben tener el mejor tratamiento en la cocina para no perder sus aportes. Las algas son productos vegetales del mundo marino y, como tales, enriquecen la dieta con minerales como el yodo y vitaminas del grupo B. Los brotes son productos vegetales de cereales y legumbres, y son una excelente fuente de proteínas vegetales y minerales. La densidad calórica de los vegetales es baja frente a su alta densidad nutricional, te sacian sin agregarte peso y te protegen contra el cáncer y enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, las porciones pueden ser más abundantes. Los mejores azúcares son los que provienen de las frutas (porque están acompañados de minerales, vitaminas, fibras y fitonutrientes) y por esa razón se indican de 2 a 3 porciones por día.

 

3. Deben participar diariamente los alimentos con flavonoides (fitonutrientes que protegen a nuestros tejidos de la degeneración y del daño oxidativo, como algunos cánceres y enfermedades cardiovasculares). Entre esos alimentos están las cebollas, los cítricos, las manzanas, las uvas o productos de soja como los bebibles o el tofu (que también nos dan proteínas completas).

 

4. También deben estar presentes a diario alimentos que provean calcio (que asegura la salud de los huesos, previene la osteoporosis y tiene participación indiscutida en el logro de reducir el peso corporal) productos lácteos muy magros (queso, yogur y leches descremadas), calcio vegetal (brócoli y berro) y alimentos de origen animal que lo refuerzan (sardinas, cornalitos y pescados envasados).

 

5. Tenés que sumar alimentos con Omega 3 –tanto los ácidos grasos EPA como DHA– que nos proveen los pescados grasos de mar y los moluscos (atún, caballa, arenque, sardinas, calamares), así como también el ácido alfa-linolénico (vegetales de hoja verde, frutas secas y semillas).

 

6. Hay que sumar aceites vegetales (oliva, canola, soja, girasol) y mayonesas elaboradas a base de esos aceites. Para reforzar el sabor usá hierbas, especias y productos de bajo sodio. Todo manejado con moderación (una cucharada sopera en cada comida).

 

En el extremo superior de la pirámide están indicados aquellos alimentos que en esta dieta no debemos incluir a diario sino espaciarlos a una vez por semana: carnes rojas, huevos, aves, dulces y repostería. A diario se recomienda como bebida el té verde, rico en antioxidantes y en un tipo de flavonoides: las catequinas, sustancias que se consideran quimiopreventivas, ya que ayudan a prevenir el cáncer y los problemas cardíacos.

DIEZ MITOS DE LA NUTRICIÓN

Por: Marisol Guisasola - hoymujer.com

Hay muchas ideas equivocadas sobre las propiedades de distintos alimentos, conceptos que te pueden hacer tomar malas decisiones que repercuten en tu salud y en tu peso. Descubre las verdades de la leche y los lácteos, de las frutas y verduras, la carne, el vino, etc.

1. La leche y los lácteos son lo mejor para prevenir la osteoporosis
Realidad: aunque ricos en calcio, puede que no sean los alimentos más adecuados.

“Siempre nos ha chocado una aparente paradoja: los países que menos lácteos consumen son los que tienen menor incidencia de osteoporosis”, señalan expertos de la Escuela de Nutrición de Harvard (EE. UU.). Ahora, una revisión de 58 estudios publicada en la revista Pediatrics indica que “no hay evidencias que indiquen que una mayor ingesta de lácteos favorezca la mineralización ósea en la infancia y juventud”. Otro estudio de Harvard realizado en adultos tampoco ha relacionado más lácteos con menos osteoporosis, pero sí ha establecido claramente la relación entre mayor densidad ósea y dietas ricas en frutas, verduras y legumbres. Los nutrientes que se asocian hoy a la conservación de la masa ósea son la vitamina D (que producimos al exponernos al sol), el potasio, el magnesio y la vitamina K (presentes en frutas, verduras y legumbres). Según los expertos, una dieta rica en calcio pero carente de estos elementos acabará provocando pérdida de calcio. Otro tema a debate son las proteínas. Siempre se ha dicho que una dieta rica en ellas facilita la osteoporosis porque aumenta la excreción urinaria del calcio. Por alguna razón, no es así. Un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition y realizado entre mujeres posmenopáusicas (el grupo con mayor riesgo de osteoporosis) ha mostrado que las que consumían más proteínas tenían huesos más fuertes y menor riesgo de fracturas de cadera.

2. Los plátanos y los aguacates engordan
Realidad: no, si se toman en las cantidades adecuadas.

Pregunta: ¿cuántas calorías crees que tiene un plátano de Canarias? Respuesta: unas 80, las mismas que un huevo cocido. Sin embargo, muchas dietas los desaconsejan... y, al hacerlo, nos privan de una fruta que parece diseñada para las mujeres. Riquísima en potasio (bueno para prevenir la osteoporosis), ácido fólico (esencial para las embarazadas) y vitamina B6 (necesaria si tomas anticonceptivos), contiene además vitaminas A y C, que combaten las arrugas. Una cualidad más del plátano: por su contenido en fibra, tiene un alto poder saciante. Y, ¿qué hay de los aguacates? Aquí, las calorías sí cuentan: un aguacate tiene más de 300 (como una chocolatina). Pero, ¿cuántas veces te comes uno entero? Prueba a añadir un aguacate cortado en láminas a la ensalada familiar. De esta manera, dividirás las calorías por el número de comensales y no te privarás de sus grasas monoinsaturadas –las mismas que las del aceite de oliva–, ni del potasio, magnesio, folato y vitamina E que contiene. Si aún dudas, quizá te anime saber que un aguacate a la semana puede ayudar a prevenir diferentes tipos de cáncer.

3. El estrés no engorda; engorda lo que comes
Realidad: el estrés engorda... sobre todo si eres adicto a la comida rápida.

Científicos de la Universidad de California acaban de descubrir un “interruptor” biológico que hace que ratones sometidos a estrés prolongado acumulen mucha grasa si siguen una dieta rica en harinas refinadas y azúcares, similar a nuestra comida rápida. “La unión de esos dos factores podría explicar la epidemia de obesidad actual –señala la doctora Mary F. Dallman, autora del trabajo–. Lo peor es que los ratones estresados del estudio no sólo acumularon el doble de grasa que los no estresados y alimentados de la misma manera, sino que la acumularon en el abdomen, convirtiéndose así en el tipo de grasa más peligrosa para la salud”.

4. El vino blanco no tiene las buenas propiedades del tinto
Realidad: tomado con moderación, el color influye poco.

Investigadores de la Universidad de Barcelona acaban de publicar un estudio que demuestra que tanto el vino blanco como el tinto reducen el riesgo cardiovascular en las mujeres. Las voluntarias, con una edad media de 38 años, debían tomar dos vasos diarios de vino (blanco o tinto, según el grupo) durante periodos de cuatro semanas, interrumpidos por otras cuatro sin beberlo. Tras el estudio, ambos grupos vieron aumentados los niveles de colesterol HDL (el “bueno”). Además, los marcadores de inflamación crónica, asociados a riesgo de ataques cardiacos, descendieron significativamente tanto con el blanco como con el tinto. Otros marcadores de salud cardiovascular mejoraron un poco más con el tinto, pero sin diferencias significativas. La conclusión: una copa de vino, tinto o blanco, con la comida y otra con la cena son buenas para el corazón.

5. El aceite de coco es nefasto para el corazón
Realidad: se ha demostrado que no es cierto.

“Su mala fama –señala la doctora Mary G. Enig, miembro del American College of Nutrition y gran experta en aceite de coco– proviene de que los primeros estudios se hicieron con animales alimentados con aceite de coco hidrogenado (convertido en grasa trans) cuando aún no se sabía lo perjudiciales que eran estas grasas. El aumento de las tasas de colesterol se atribuyó al aceite de coco, no al proceso de hidrogenación”. Hoy, estudios rigurosos realizados con aceite de coco virgen indican que su consumo aumenta los niveles de colesterol “bueno” y tiene efectos antinflamatorios. Más propiedades de esta grasa: su capacidad antimicrobiana, derivada del ácido láurico que contiene, ha hecho que se emplee con personas inmunodeprimidas y pacientes con sida.

6. Si quieres estar sana y delgada, elimina las grasas de tu dieta
Realidad: importa menos la cantidad que el tipo de grasa que pones en el plato.

Varios estudios muestran que la dieta mediterránea tradicional –rica en aceite de oliva y ácidos grasos omega 3– conlleva menor riesgo de obesidad y mayor esperanza de vida que otros sistemas con menos calorías procedentes de la grasa, pero que utilizan aceites de otros tipos. “Hay que vigilar el total de calorías y evitar las grasas animales, y, sobre todo, los aceites vegetales hidrogenados –señala el doctor Walter Willett, profesor de Harvard–. Este proceso, que los convierte en margarinas sólidas, más fáciles de manipular, los transforma en grasas trans, perjudiciales para la salud”. Una aclaración: las margarinas que se venden hoy están libres de estas grasas. Hay que buscarlas, más bien, en la pastelería y en los rebozados industriales.

7. Las frutas secas tienen menos propiedades que las frescas
Realidad: fresca o seca, te conviene tomar fruta.

Todas las frutas poseen nutrientes que nuestro cuerpo necesita. No es posible renunciar a ellas o dar a unas la etiqueta de buenas y saludables y a otras, las de innecesarias. Y para los que no son unos grandes fans de comerlas en su versión fresca, hay buenas noticias: se pueden consumir secas solas o acompañando nuestras recetas favoritas. Para que te hagas una idea de sus virtudes, la lista de las frutas más ricas en antioxidantes que te ofrecemos a continuación ha sido elaborada por un equipo de investigadores de la Universidad de Tufts (EE. UU.) que se fijó en su capacidad individual para absorber los radicales libres y no hace distinción entre frescas o secas. La lista quedó así: ciruelas pasas, uvas pasas, arándanos, moras, fresas, frambuesas, ciruelas, naranjas, uvas y cerezas. Si deseas completar esta lista no te olvides de incluir los higos secos. El estudio de Tufts no los incluyó, pero según otro informe publicado en Journal of American Nutrition, estas frutas en su versión seca desbancaron a las ciruelas en el primer puesto.

8. Las verduras frescas son más nutritivas que las congeladas
Realidad: sólo si acaban de recolectarse.

Pocos de nosotros disfrutamos de un huerto en casa. Los pocos afortunados necesitan saber que sólo para ellos este mito es una certeza. El resto de los mortales podemos comer verduras congeladas con toda tranquilidad. Los niveles de nutrientes de las verduras caen durante el transporte y el almacenamiento y se reducen aún más en las estanterías y el frigorífico. Las congeladas se recogen maduras y se congelan, con lo que retienen la mayoría de los nutrientes.

9. El cerdo engorda
Realidad: depende de la pieza de carne.

Ya sabemos que del cerdo se aprovechan hasta los andares, y alguno de los productos que salen de este animal engordan más que otros. Por ejemplo, sus costillas, el tocino, las salchichas... tienen mucha cantidad de grasa. Pero es tan ligero como cualquier otra carne si tomamos sólo las partes magras. De hecho, los filetes, el lomo o el solomillo de cerdo tienen las mismas calorías que la pechuga de pollo sin piel.

10. Para conseguir hidratos es mejor comer patatas o arroz que tomar azúcar
Realidad: hay que comerlos todos.

Tus niveles de azúcar en sangre aumentarán más brusca y rápidamente después de comer una patata asada o arroz blanco que tras ingerir azúcar. ¿Quiere eso decir que para evitar esos picos de azúcar (relacionados con una posterior hipoglucemia y ataques de hambre) debemos prescindir de estos alimentos? En absoluto. Para reducirlos podemos añadir fibra a esos hidratos de carbono complejos. La fibra es difícil de procesar y ralentiza la digestión. Por eso conviene tomar el arroz, el pan y los productos elaborados con harina en su versión integral (con el salvado o la cáscara del grano, muy rico en fibra) y combinar las patatas con verduras.

DIETA HIPOALÉRGICA

Por: Dr. Alfonso Puiggros Planas 

 

Una reacción alérgica se produce cuando el organismo no reconoce una sustancia extraña (llamada el alergeno) que por alguna vía, ingresa a éste y entonces libera otro compuesto químico (llamado Histamina), para bloquear la acción del alergeno. Esto produce una reacción, que puede ser localizada, como un enrojecimiento de la piel, o generalizada, con compromiso de las vías respiratorias (edema de la glotis, que es por donde entra aire a los pulmones) y puede llegar a ocasionar la  muerte. Entonces, cuando se produce una de estas reacciones, además del tratamiento médico indicado, con antihistamínicos, corticoides u otros, debe necesariamente indicarse una dieta hipoalérgica

 

            En la dieta hipoalérgica, debe prohibirse cualquier tipo de alimento del cual se tenga conocimiento que en algún momento haya producido una reacción alérgica, sea   reacción de piel, con enrojecimiento, pápulas eritematosas (manchas rojas ) con escozor o del tipo que produce espasmo o edema de la glotis, que es una reacción alérgica de alto riesgo, por la posibilidad de asfixia, o espasmo bronquial (asma) con los problemas que se derivan de la misma, o en otras ocasiones diarreas de causa desconocida. En realidad cualquier alimento puede ocasionar una reacción alérgica de las descritas, pues la alergia es un mecanismo de defensa mediante el cual, el organismo o no reconoce la sustancia que ha entrado en su sistema, o la reconoce como una amenaza, y entonces libera una sustancia llamada Histamina, para bloquearla, que es la responsable de los signos y síntomas de la alergia. Es también posible que al reaccionar el organismo contra una sustancia extraña, al tratarse de una reacción de defensa, se ponga en alerta y pueda reaccionar contra alimentos o nutrientes o cualquier elemento externo (como a los rayos solares o medicamentos, por ejemplo) a los cuales normalmente no se es alérgico, pues funciona igual a que si uno recibe un golpe en forma inesperada, se prepare para recibir otro y reaccione ante cualquier movimiento brusco, así sea de afecto, y que una vez terminada la reacción alérgica, y cuando el organismo ya no esté alerta contra nuevas agresiones, ya no reaccionará ante estos alimentos, nutrientes u otros, a los que nunca fue  alérgico

            Por otro lado, tenemos que considerar que hay alimentos que se considera, por la experiencia, que son capaces de ocasionar reacciones alérgicas con mas frecuencia que los demás, y es por eso que cuando se indica una dieta hipoalérgica, debe evitarse o prohibirse su consumo, así no exista una historia anterior de alergia a ellos. Estos alimentos son:

 

1. Pescado y mariscos - 2. Carne de cerdo, embutidos - 3. Cítricos (todas las frutas ácidas:  Limón, lima, mandarina, naranja, toronja, tangelo, maracuyá, fresas, piña, tomate) - 4. Productos enlatados o envasados o en los que hubiera usado preservantes artificiales - 5. Productos hechos con sustancias artificiales, como colorantes, saborizantes, substitutos artificiales de azúcar, etc. (como golosinas, gaseosas) - 6. Frituras, condimentos, picantes, ajo, cebollas - 7. Clara de huevo - 8. Alcohol - 9. Nueces, pecanas, almendras, etc. - 10. Avena

 

La eliminación de estos alimentos, ayudará a los medicamentos indicados para hacer su trabajo y terminará con la reacción alérgica producida, ya que si alguno de ellos podría no ser responsable de esta reacción, tan molesta como peligrosa, sí son capaces de prolongar estos estados de alergia.

 

Dr. Alfonso Puiggrós Planas  

Medicina General . Nutrición

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