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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

02 PERSONAJES

PIENSO LUEGO COMO

 Instituto de los Andes - Panel: Personajes

El inglés Heston Blumenthal, que, según dicen, es el mejor cocinero del mundo después de FerranAdrià, oficia en Bray, a cincuenta kilómetros de Londres. Su plato estrella en The Fat Duck es el «Sonido del mar», una espuma de ostras, almejas y algas sobre un lecho de arena playera que el camarero lleva a la mesa en compañía de un iPod encajado en una caracola para que el panoli de turno lo pueda comer -perdón, degustar, como suelen decir los cursis- escuchando el sonido de las olas y de las gaviotas. Su compatriota, el escritor Julian Barnes, ha escrito que si a Blumenthal le diesen un cerebro humano, sería capaz de escalfarlo ligeramente en una reducción de Cornas de 1978 y cubrirlo con un esparavel de regaliz, pero quizá, añade, «no comprendiese todo lo que había bullido dentro antes de echarlo a la olla».

Me pregunto, no obstante, y aun teniendo en cuenta la insaciable curiosidad gourmet, si habría alguien dispuesto a comer un cerebro humano escalfado en el vino más potente del Ródano.
Barnes explica que a él no le importaría cocinar algo que propusiese el revolucionario Blumenthal, pero se pregunta quién se ocupará de las patatas fritas y del puré de guisantes cuando el famoso cocinero aconseja lanzar un filete al aire cada quince segundos, hasta un total de treinta y dos volteretas en los ocho minutos que tarda en hacerse, sabiendo, además, que cuatro filetes saltarían 128 veces sobre la sartén. Esta cocina de laboratorio con visiones futuristas tiene una docena de gurús gastrotecnólogos consagrados al placer y al pijerío.

Pero lo peor es ponerse en manos de los cientos de aprendices de brujos de la gastrotecnología que andan sueltos y dispuestos a experimentar con cualquiera que se deje. Cocinar, como escribe Felipe Fernández-Armesto en «Historia de la comida», es una de las pocas prácticas extrañas que son típicamente humanas. Los grandes revolucionarios de la cocina intentan ahora, de la manera más extravagante posible, que el comensal evoque los viejos sabores por medio de humo, el sonido del mar o un corcho. He escuchado como Adrià trataba de convencer al asombrado Anthony Bourdain, patrón de «Les Halles», de Nueva York, y Bukowski de los fogones, de cómo una pera no tenía que ser inferior, en cuanto a materia prima, a una lubina.

De una pera podemos conseguir esto y lo otro. Sí, pero una pera no es una lubina. Ni una lubina, una trufa. Ni una trufa, un huevo de gallina. Aunque seguramente habría resultado imposible arrastrarlo hasta allí, me hubiera gustado ver a Josep Pla, que defendía una cocina sin taquicardias, frente a la espuma de zanahoria de El Bulli o, aún peor, el iPod de Blumenthal con las olas. A grandes cocineros, grandes técnicas. La gran cocina se sustenta sobre la innovación de las materias primas y de los materiales, pero nunca como hasta ahora se había vendido tanto humo en las mesas. Innovador fue el genial Carême, que un día le dijo a Talleyrand aquello de «cuanto más corta la vida, más larga la fama», después de que el diplomático le advirtiese del peligro de las cocinas de carbón. Innovadores quienes prepararon por primera vez los calamares en su propia tinta o las cabidelas de conejo. Pero que a uno le ahúmen en la mesa, le «nitrogenicen» o le traigan el sonido de mar enlatado en un iPod mientras intenta comer una espuma de ostra pasa de castaño oscuro. Si, además, la factura es de casi 400 euros, como en el caso del restaurante de Blumenthal, uno tiene el derecho a preguntar por qué no le han servido, en vez de la dichosa espuma, dos docenitas de Colchester o de Gillardeu para ir abriéndolas sobre la marcha, sin necesidad del oleaje.  

Comí hace años en El Bulli, de cala Montjoi, cuando los «polvos mágicos» todavía no se habían esparcido y se podía reservar mesa de un día para otro, incluso en el mismo día. Veníamos de la «nouvelle cuisine» y caminábamos hacia el tercer milenio sin saber lo que nos esperaba. Adrià ya andaba con esto del sifón, los bombones, las texturas y la biblia en verso, pero faltaban los humos y todo lo demás.   La cocina de los «polvos mágicos», o mucho me equivoco, o va a resultar como los modelos de alta costura, que todos celebran en las pasarelas pero que pocos están dispuestos a vestir. Tanto por el precio como por su escasa funcionalidad. El peligro del laboratorio no son los grandes químicos, sino que a cualquiera le dé por ponerse a experimentar. «El arte del cocinero» -escribió Jean-François Revel- «consiste precisamente en saber qué es lo que se puede rescatar de las viejas tradiciones sin traicionarlas». Pero no está entre las tradiciones culinarias el iPod marinero y mucho menos que le sulfaten a uno en la mesa donde come, acompañado o no.  

Julio Camba, fantástico escritor y «gourmand» de horizontes abiertos, no sé si se habría sorprendido por «el sonido del mar». «¿Saben bien las chuletas de misionero?», se preguntaba. «¿Qué gusto tiene una excelente sesada de sabio, de esas preparadas por treinta años de numismática o arqueología?». Eran dudas razonables, porque en el fondo Camba creía que comerse a un señor era un error. Y más, escalfado en una reducción de Cornas. Fuente: lne.es

LOS PRIMEROS COCINEROS

Núria Bàguena / afuegolento.com

Instituto de los andes - Panel:Personajes

Desde las primeras civilizaciones y en las distintas culturas que existieron, en Sumeria, Babilonia, Egipto, Persia y Asiría, tenemos constancia de su cocina, sobre todo la de sus reyes o faraones. Hace más de 5000 años los banquetes del rey Zimri-Lin eran famosos por su abundancia y variedad, los manjares eran preparados con gran refinamiento, conocían ya muchos métodos de cocción, cocían al vapor, al horno, cocían a la brasa, hervían y hacían guisados con salsas condimentadas. La preparación de estos banquetes exigía la presencia de personal especializado, los cocineros se llamaban nuhatimmun y son los primeros datos que tenemos sobre los primeros cocineros profesionales de la historia. En Egipto existían muchos oficios relacionados con la alimentación, en los templos y palacios había personal especializado, encargados de cocer las cocas, otros de cocer los pasteles, otros para los panes y muchos cocineros, también había catadores de vinos, de cervezas y el bodeguero, todo ello era controlado por la figura de un director que vigilaba que todo funcionara a la perfección y que cerraba con llave la despensa. En la antigua Grecia el arte culinario tiene siete cocineros legendarios, ellos fueron los que enseñaron su arte a todos los demás, cada uno tenía su especialidad:

  • Egis, de Rodes: enseño a cocer el pescado
  • Nereo, de Chios: inventó la sopa de congrio
  • Chariades, de Atenas: dominaba todas las técnicas culinarias
  • Lampria: inventó la salsa negra hecha a base de sangre
  • Apctonete: inventó los embutidos
  • Euthyno: enseño a cocinar las lentejas

      • Ariston: inventó la cocina al vapor y muchos guisados

Tenemos referencia de muchos libros de cocina griegos, pero por desgracia no han perdurado. Ateneo de Naucratis, un autor del s. III, describió las costumbres culinarias de la antigua Grecia en su obra El Banquete de los Eruditos, nos nombra muchas de estas obras, por ejemplo el poema Gastronomía de Arquestrato del siglo IV a.C.

También cita un tratado culinario y un libro de cocina dedicado al pescado, otro dedicado al arte de la panadería y otro a la cocina de los vegetales. En la antigua Roma existían escuelas de cocina, los cocineros estudiaban a parte de la cocina, otras materias como son la medicina y la astrología. El libro de cocina más antiguo que ha llegado hasta nuestros días es romano. Se trata del libro De Re Coquinaria de Apicio. A partir de éste libro de cocina, se puede hacer una valoración importante de lo que representó la cocina para aquella cultura, los ingredientes que se utilizaban, la manera de condimentar los alimentos y la forma de cocinarlos. El libro de cocina romana De Re Coquinaria no se sabe muy bien quien lo escribió, existiendo varias teorías sobre ello. Lo más probable es que se trate de una recopilación de recetas de varias procedencias agrupadas bajo el nombre de Apicio. El libro de Apicio contiene recetas sencillas como por ejemplo unas acelgas aliñadas con aceite, vinagre y mostaza y también recetas con muchos productos, como por ejemplo la cazuela de leche, que lleva 24 ingredientes, entre ellos erizos, salchichas, flores y queso. Encontramos algunas recetas destinadas a enfermos, consejos culinarios, y listas de especias y otros productos que hace falta guardar en la despensa. En general las recetas no son demasiado explícitas. En muchas de ellas se detalla sólo la salsa que acompaña el plato. El libro de Apicio se divide en diez tratados, cada uno con un título y dedicado a un tema diferente. Al final hay un extracto que parece ser una recopilación hecha un tiempo después.

A partir de la época medieval encontramos muchos recetarios de cocina, más de 100, la mayoría son anónimos, pero 11 cocineros nos han dejado sus recetas escritas:

  • Le Viandier de Taillevent (1380)

  • Du fait de cuisine del Maestro Chiquart (1420)
  • Registrum coquine de Jean Bockenheim (1430)
  • Le livre de cuisine de Meister Eberhards, s.XV
  • Libro de arte coquinaria de Maestro Martino (1450)
  • Libre del Coch de Maestro Robert (1477)
  • Recettes du cuisinier de Antonio Camuria (1524)
  • Banchetti de Cristoforo da Messisbugo (1549)
  • Opera de Bartolomeo Scappi (1570)
  • Ein new Kochbuch de Marx Rumpolt (1581)
  • Ouverture de cuisine de Lancelot de Casteau (1585)

Podemos encontrar extractos de todos estos recetarios y también algunas recetas como muestra, en la página web: www.oldcook.com/gastronomie_medievale.htm#cui.

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ARQUESTRATO

INSTITUTO DE LOS ANDES - HISTORIA DE LA GASTRONOMIA UNIVERSAL

CAPITULO - LOS PERSONAJES

POR: ING. JAIME ARIANSEN CÉSPEDES

ARQUESTRATO. ((?) - Muere el 318 a. C.)

Nuestro personaje Arquestrato, al parecer natural de Gela, lugar situado en Sicilia. Aunque hemos encontrado alguna referencia que da por origen de su nacimiento a Siracusa. Arquestrato es uno de los notables griegos del entorno de Perícles, él celebre estadista con quien llega al máximo esplendor la civilización griega.

Arquestrato fue un famoso general, su profesión de militar lo obliga a viajar por todos los territorios bajo influencia griega y cosa curiosa y poco compatible con su ruda profesión, escribe poesía, canta en sus versos mágicas descripciones de los lugares que visita ya que también fue un gran poeta.

Su cultura se puede atribuir a la influencia directa de connotados maestros como Zenón, Anaxágoras y Protágoras, quienes con su talento cultivaron y  pulieron su cultura.

Arquestrato, Tiene un lugar en nuestro capitulo de personajes de la gastronomía, por su interés en las comidas regionales, tenemos entendido que fue uno de los primeros en describir los recursos naturales y las principales comidas de cada región de la influencia griega y como era un entendido, no solo realizo una detallada descripción sino hace una acertada critica y evaluación.

Publica uno de los primeros libros importantes del ramo, lo titula "Gastronomía de Arquestrato" libro que también podemos denominar con otro nombre mas sugestivo y que nosotros, los Gastronautas, queremos acuñar y difundir, que es el de "Gastrografía". Este libro ha llegado hasta nuestros días solo por referencias y algunos párrafos sueltos que certifican su calidad.

Los poemas en mención, tienen una mezcla de humor y de información didáctica, su nombre en griego es el de Hedypatheia, que traducido literalmente es "el buen convite", es conocido también como el tratado de los placeres. En el que describe una gira gastronomíca alrededor del mundo entonces conocido, especialmente los dominios griegos, hace alusiones jocosas a Homero en particular y a los filósofos dogmáticos en general, en lo que conocemos de su obra muestra talento e ingenio.

Arquestrato fue un gran gourmet, sus conocimientos fueron consolidados a través de una practica diaria de la buena y abundante cocina regional griega, sin embargo, nunca engordo, más aun se le conocía por el sobrenombre de "flaco"

A partir de la época clásica, la cocina griega se va desarrollando y constituye el preludio de la gran cocina barroca romana. Siete cocineros griegos sientan las bases de toda la cocina de Occidente:

1. EGIS, de Rodas,  el único que supo cocer perfectamente el pescado.

2. NEREO, de Chios, que inventó el caldo de congrio, "digno de ser ofrecido a los dioses".

3. CHARIADES, de Atenas, nadie lo superó en ciencia culinaria.

4. LAMPRIA, que inventó el caldo negro a base de sangre.

5. APCTONETE, que inventó el embutido.

6. EUTHYNO, cocinero de lentejas, la legumbre base de la alimentación griega.

7. ARISTON, el maestro por excelencia, que inventó infinidad de guisados y la cocina de evaporación.

Atenas atribuye a Arquestrato la difusión de los principios de la gran cocina griega, desde el elogio del pan, hasta las formas de servir la mesa y cómo deben presentarse a ella los invitados.

Algunos exegetas lo identifican con la "torta blanca" de "sabor divino" que se describe en las Mil y una noches. Antes de que se popularizara el azúcar, los griegos del período clásico hacían tortas de almendra con miel, y, si creemos en las palabras de Arquestrato, eran tan deliciosas que el austero Platón las consideraba poco recomendables para el pueblo.

Ateneo nos cuenta años después de este personaje: "El poeta Arquestrato era amigo de uno de los hijos de Perícles. Había atravesado países y mares para conocer por propia experiencia sus más ricos productos, visitaba las cocinas de los lugares donde nacieron los placeres de la mesa Su poesía, del "bien comer" es una fuente de conocimientos y no contiene un solo verso que no sea una descripción y consejo culinario. Muchos cocineros han adquirido en ella los fundamentos de un arte que les ha llevado a la inmortalidad."

LA COCINA ES CULTURA

Primer chef invitado a la feria de arte contemporáneo Documenta 12, en Alemania

Busco crear recetas a partir de líneas filosóficas: Ferrán Adrià

Junto con Arzak somos la vanguardia mundial por lograr que la cocina sea cultura, arte, dice

EVA USI ESPECIAL - LA JORNADA

Kassel, Alemania, 20 de junio. Por primera vez la exposición de arte contemporáneo Documenta 12, que se realiza cada lustro en la ciudad alemana de Kassel, tiene como invitado a un chef y no es cualquiera, se trata del considerado mejor del mundo: Ferrán Adrià, quien llegó a este lugar acompañado de su esposa; de su gran amigo y colega, el patriarca de la cocina vasca, Juan Mari Arzak, y de las hijas de éste, Elena, también cocinera, y Marta, historiadora del arte. quien trabaja en el Guggenheim de Bilbao y ayudó a Adrià a investigar sobre la historia de las disciplinas artísticas, desde la antigüedad hasta hoy. "Fue un honor trabajar para él", afirmó. "Se trataba de contextualizar porqué hoy la cocina como género artístico, de situar la participación de Ferrán en la muestra."

Ferrán Adrià y Juan Mari Arzak hablaron, en conversación con La Jornada, sobre la participación del primero en Documenta 12, algo que se mantuvo en absoluto secreto desde que el chef recibió la invitación a principios de 2006.

"Nos costó un año formular nuestra intervención, pues no era fácil de explicar. Hay una cosa que rompe esquemas, que es la DE montar el pabellón en una exposición como Documenta. El Bulli, de Cala Montjoi (Girona), un lugar inhóspito en la Costa Brava se convierte en el pabellón G de Documenta", explica Adrià, que habla tan rápido que a veces se atropellan sus palabras.

"Estamos emocionados"

-¿Cómo impacta su manera de trabajar, su cocina, el hecho de haber sido invitado a Documenta 12?

-¿No ve como estamos? ¿No nos ve la cara? Estamos emocionados. Quizá la fuerza que hemos tenido, Juan Mari y yo, es nuestro trabajo, lo que hacemos cada día. Ya hemos vivido momentos históricos. En nuestro país, hace unos 15, 20 años, pues no éramos una nación muy importante en materia de cocina en el mundo. Hemos conseguido, entre dos, ser la vanguardia mundial. Así que un momento como éste, ya lo hemos vivido, no se nos van a subir ahora los humos, pero también valoramos que estamos en un momento histórico. Sobre todo -Juan Mari lleva años, yo también- hemos logrado que la cocina sea cultura, simplemente. Y el lugar más maravilloso del mundo para decidir que la cocina es alta cultura es Documenta. No hay otro escenario más maravilloso.

-He leído por ahí que El Bulli no tiene beneficios....

-Nunca ha tenido beneficios. También queríamos transmitir esta filosofía, El Bulli no es un negocio, no es lo típico que conocemos en un restaurante.

-¿Es amor al arte?

-Amor a la cocina. Lo que pasa es que tengo la suerte de tener otros negocios que me permiten mantener esta pureza. Se nos pueden criticar muchas cosas, pero no la pureza de lo que hacemos desde hace 20 años en El Bulli. Ha sido algo muy duro, Juan Mari lo ha vivido: en 1997 no teníamos para pagarle al personal a finales de mes. Estuvimos 14 años queriendo realizar este proyecto.

-¿Y cuando hay críticas, cuando le dicen que es usted un científico extravagante interesado sólo en sus experimentos, es envidia o incomprensión?

-(Adrià se ríe) Toda mi vida ha sido una polémica. Me parece como una paranoia de la historia. Por un lado están los que me dicen que estoy loco, que hago cosas muy de vanguardia, y otros, del lado del arte, que me dicen que lo que hago no es suficiente vanguardia. Al revés, creo que somos gente muy lógica. Pero estos calificativos son el estereotipo clásico. La verdad es que la cocina desde mediados de los años 90 experimenta un nuevo orden, el que no lo entiendan significa, en buena medida, que es arte. En todo caso creo que el debate es muy interesante, aunque tampoco hay que dramatizar.

-¿Cuál es el perfil de un cocinero? Recibe constantemente solicitudes de jóvenes que quieren trabajar con usted.

-Yo no los escojo. A mí lo que me interesa en la vida es levantarme por la mañana, mirarme al espejo y decir: voy a ser feliz. Ya sé que parece tonto y simple. ¿Cómo lo hago? Por medio de la pasión. Yo tengo la suerte de dedicarme a algo que, como te das cuenta, nos apasiona. Después de no sé cuantos años de oficio, de miles de premios que tengo, aún me apasiona. Entonces es lo que quiero. La gente de la que quiero estar rodeado es lo mismo: que tenga pasión. El Bulli es lo que es gracias al equipo, a que tengo alrededor dos o tres de los grandes creativos que hay en el mundo. Uno es mi hermano, Albert Adrià, otro es Oriol Castro Foms, son tipos que podrían ser número uno en el mundo si quisieran. ¿Por qué no lo hacen? Porque ellos decidieron que El Bulli era un proyecto irrepetible. Yo tampoco he sido capaz de hacer más Bullis fuera. Pero sobre todo lo que cuenta es tener pasión, pasión y pasión.

-¿Hay algún ingrediente que no introduciría en su cocina, por ejemplo, insectos?

-Es una cuestión cultural, eso es natural. La cocina es un hecho cultural histórico. Adán y Eva se comieron una manzana, había cosas que si te comías, te morías. Entonces la historia a través de la comida es indisoluble. Yo no comería una rata. Y, sin embargo, me como un conejo. A nivel cultural, no te comes una araña y sí una cigala. ¿Qué es un camarón? Es una araña. La memoria que tenemos desde pequeños nos condiciona, también en el mundo del arte.

Revolución culinaria

-¿Cuántas recetas ha inventado a lo largo de su carrera?

-Igual que los cuadros, pueden ser miles y no aportan nada. El último movimiento de la cocina fue la nouvelle cuisine a mediados de los años 60, que revolucionó la historia de la cocina, de la alta cocina. Después a mediados de los años 90 nos juntamos una generación, con Juan Mari, conmigo, nos juntamos todos en España y hacemos una revolución que es la que hay ahora. ¿Cuál es la diferencia? Que en la nouvelle cuisine buscaban crear platos. Nosotros buscamos crear técnicas, conceptos o líneas filosóficas para crear platos. Nuestro sueño era el cubismo, ahora lo es crear lo que en la pintura fue la llegada de la acuarela, del óleo, que revolucionaron la historia de la pintura. A veces nos quedamos un poquito más pequeños. ¿Por qué es revolucionario? Porque en los pasados 20 años se han creado más técnicas y conceptos que en todo el siglo XX. Un ejemplo. Hasta 1998 existía la gelatina, a partir de ese año existe la gelatina fría y la gelatina caliente. Nos dimos cuenta que la gelatina podía ser caliente. Todos los platos de la historia que se hacían con la gelatina fría, se podían hacer con la gelatina caliente. Es algo que en nuestro mundo era una revolución.

-¿Se puede imaginar lo que vendrá después?

-Veo un mundo nuevo; que nosotros exploremos y que encontremos una relación al límite del performance, es uno de los motivos por lo que no hicimos nada aquí. En 2004, 2005 llegué a los límites de lo que podíamos hacer. Pero después de nuestra participación en Kassel creo que hay un camino fantástico para crear algo nuevo, que es hacer performance o instalaciones en los que la comida sea el vehículo por medio del cual gente del performance participe, no al revés. Hay un campo ahí que podría rebasar el espacio de un restaurante, eso podría verse en museos.

-¿Conoce usted la influencia indígena en la cocina mexicana?

-Una de las cosas que procuro tener es respeto. Y hablar frívolamente de algo tan serio como la cocina mexicana sería frívolo de mi parte, algo que no voy a hacer. Puedo decirle que el restaurante El Bajío, en el Distrito Federal, es uno de los restaurantes de cocina tradicional más increíbles que he vivido en toda mi vida. Fue toda una vivencia. Hay cosas en México que son asunto de vanguardia para nosostros. Cosas tradicionales que hace mil años que se hacen. La cocina mexicana es tan intensa y tan fuerte a escala cultural que hay que estudiarla. Juan Mari la conoce mejor que yo.

Juan Mari Arzak intervino: "Es una cocina totalmente artística, cuya influencia viene desde los mayas, de los zapotecas en Oaxaca, tiene tanta diversidad, pero es desconocida para nosotros, porque son nuevos mundos. Voy a México una vez al año desde hace 14, y siempre se me abre un mundo sobre el que luego tengo que reflexionar. Pero creo que es una de las cocinas más importantes del mundo. Para mí, lo más importante es la de los moles. El mundo del mole es tan diverso, es tan extenso, que te comes un mole que te sugiere cosas que no se te habían ocurrido nunca".

Adrià relató una anécdota: "Tengo un chico mexicano en el Bulli ahora, y cada mañana nos hace tres platos mexicanos para que comamos. Aquello es fantástico. Me está dando un curso de cocina mexicana maravilloso. Te lo mandé yo, ¿eh? Dice Juan Mari Arzak.

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OPINION SOBRE KASSEL Y FERRAN ADRIA

Instituto de los Andes - Panel: Personajes 

Fuente: El Periódico de Aragón - España: Desde 1955, la ciudad alemana de Kassel trata de condensar todo el arte de vanguardia en Documenta, la gran olimpiada artística en la que se consagraron Chagall y Kokoschka, entre otros. Kassel había quedado barrida por los bombardeos de la II Guerra Mundial y un artista maldito para los nazis, el arquitecto Arnold Bode, se inventó la feria para recuperar la ciudad, rehabilitarse a sí mismo y sacar a la luz las obras de arte que fueron proscritas por Hitler: 670 vieron la luz en la primera edición, las del degenerado Kandinsky entre otras.

Todas las propuestas artísticas de la Documenta llevan pegado el sello de la heterodoxia, que es precisamente lo que buscan los cientos de miles visitantes, gentes que no se dejan influir fácilmente por las modas como bien demostraron en el 68 cuando fueron en masa a respaldar el pop-art, tan despreciado por la crítica. Aquel año se registró el primer superávit financiero.

A este magno escenario ha sido invitado este año Ferrán Adriá para que explicara la materia y los conceptos de su disciplina artística, en la que está considerado el mejor del mundo. La elección de Adriá fue sido muy celebrada --"es lo mejor que le ha pasado a la historia de la cocina", dijo Arzak--, pero a última hora debió sufrir miedo escénico y no fue; dijo que lo suyo no es museable, y remitió a los interesados a su restaurante de Rosas. ¡Vaya morro!

A quien crea que esferificar huevos o gasear gambas puede ser considerado expresionismo abstracto habrá que remitirle al informalismo, que fue la réplica a este movimiento siempre presente en Kassel.

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FERNADO GALLARDO

ENTREVISTA A FERNANDO GALLARDO

PERIODISTA EN TRES MINUTOS  

«Los hoteles se han convertido en destinos turísticos»

Por: VIRGINIA REDONDO/PALENCIA - EL NORTE DE CASTILLA 

Es tan temido como deseado por los hoteleros más prestigiosos de todo el mundo. Vuelca su implacable y apreciada valoración de los más de 26.000 hoteles que ha visitado en las páginas 'El Viajero', que publica el diario El País desde hace más de dos décadas.

Se define como palentino de adopción, y por eso ha decidido construir una pequeña casa en Porquera de los Infantes, a la que acudirá para disfrutar «del encanto de esta bella tierra que tanto me gusta».

Gallardo participó en el seminario 'La arquitectura de los sentidos', organizada por la Uned. 

-¿Por qué esa insistencia en que los hoteles tienen que seducir al turista y provocarle nuevas sensaciones?  

-¿Y por qué siempre se tiene que recibir de la misma manera en los hoteles, con un mostrador de recepción? ¿No se puede hacer en la propia habitación o en el coche sin la incomodidad de tener que bajar las maletas? ¿Por qué los comedores de los hoteles siempre tienen que ser iguales? ¿No se puede combinar el restaurante con un rincón de lectura, una sala de Internet o una zona de copas?

Todas estas preguntas responden a una nueva concepción de los hoteles, se trata de sentirlos.   - ¿Cómo responden los hoteleros a estas propuestas?  - El sector es más profesional que antes, se han descubierto los hoteles con encanto y se han convertido en destinos turísticos en sí mismos.

Ahora muchos buscan el hotel, ya no es solo el lugar para ir a dormir, a él se va ahora para gozar de la estancia.  

- ¿Qué es en lo primero que se fija cuando va a un hotel?   - En la recepcionista (entre risas). El aterrizaje en el hotel es muy importante.  

- ¿Se fija mucho en su entorno?   -Muchísimo, recomiendo a los inversores que compren paisaje, un buen hotel debe tener un gran entorno.  

- ¿Tiene algo de negativo su trabajo?   - La verdad es que no. Trabajo mientras conozco hoteles y lugares maravillosos.  

- ¿Va a todas partes con su cuaderno de 'bitácora'?   - No, lo recuerdo con la mente porque al escribirlo se depura demasiado.  

- ¿Y cómo tener familia con tanto viaje?   - Es inviable. De momento, voy yo solo. Quizá algún día dejo que alguien venga en mi maleta.  

 - ¿Cuando va de vacaciones también va de hotel?  - Hubo unos años que intenté irme a navegar para evitarlo, pero no puedo. Tengo una tendencia enfermiza a estar en un hotel.

 - ¿Qué hotel recomendaría para unas vacaciones inolvidables?   - ¿Uf! Es difícil elegir uno. Quizá el más impactante sea uno que hay en Girona. Es un hotel que no se entiende, el turista se vuelve un niño que se tiene que reeducar para poder utilizarlo porque por ejemplo, no hay un grifo y un lavabo para las manos. Son piezas escultóricas

ADRIÁ Y LA HISTORIA DE UN ARTE

Adrià y la historia de un arte

afuegolento.com. No hablemos hoy de modas. El mundo de la cocina evoluciona, y no sólo progresa en la mejora de sus técnicas, herramientas, métodos, diseños..., sino que está llamado a implicarse y convivir de un modo más activo en otras esferas de nuestra vida social.

Un pequeño impulso más en la carrera sin fondo que vivimos se produjo cuando Ferran Adrià fue invitado a trasladar su obra culinaria como octava disciplina artística a Documenta, el gran encuentro de las últimas tendencias de arte, que se celebra en Kassel (Alemania) cada cinco años.

Era un hecho más por el que el nombre del catalán volvía a hacer historia.

¿La cocina tiene un espacio entre el arte?... Entre esas cabilaciones andábamos hace unos meses cuando Adrià consideraba: "Hace 20 años que no cocino fuera de El Bulli, porque no concibo otra experiencia". "La cocina no es museable". Esta reflexión le llevó a dar la vuelta de campana a las grandes ferias de arte y a tomar una iniciativa con la que, una vez más, vuelve a hacer historia: No irá a Alemania. Su restaurante, El Bulli, será, en sí mismo, un pabellón más de la feria.

Lo dicen ellos

Querríamos contar tantas y tantas cosas de Ferran Adrià que no tenemos definido por dónde comenzar ni en qué punto terminar. No sólo es uno de los maestros y pionero de la cocina moderna sino que demuestra humildad allá donde pisa. (Veáse el detalle de llevar consigo a su compañero Juan Mari Arzak, con quien ha forjado este novedoso concepto artístico). Y es que su triunfo es el triunfo de la cocina, el de todos.

Tampoco queremos olvidarnos lo que hay detrás de este gran amigo de A Fuego Lento. Detrás están un equipo y dos personas importantísimas: su hermano, Albert, y el amigo incondicional que le ha permitido el sosiego, Juli Soler.

Podríamos contaros, deciros, hablar de lo que ha sido, es y sigue demostrando día a día Ferrán. Pero esta vez A Fuego Lento no tiene más hechos que justificar sino agradecer el espacio que le han dedicado los compañeros de El Mundo, El País ... etc. A la vista queda, y sabemos que por mucho tiempo más.

A continuación os mostramos lo que dijo la prensa el pasado 14 de junio y una entrevista en exclusiva realizada al chef por Inés Calle, coordinadora de Mallorca a la Carta.

ENTREVISTA A FERRAN ADRIÀ: "Me veo acabando una etapa. ¿El rumbo de la que se abre? No lo sé"

ABC, jueves 14 de junio de 2007


La Vanguardia, 14 de junio de 2007


El País, jueves 14 de junio de 2007


El País, jueves 14 de junio de 2007


El Mundo, jueves 14 de junio de 2007