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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

07 RESTAURANTES

LOS MEJORES RESTAURANTES

MADRID (Reuters) - El restaurante El Bulli de Ferran Adrià fue nombrado el lunes, por tercer año consecutivo, mejor restaurante del mundo en la lista de la revista Restaurant, que incluye en total a siete españoles entre los 50 mejores lugares para comer del mundo.

"Es el triunfo de todos, si fuera yo sólo sería una isla en el océano y no, para nada, somos siete españoles entre los 50 primeros y tres entre los ocho primeros. Esto es un triunfo increíble", dijo en Radio Nacional Adrià, que hizo subir a sus paisanos al escenario para recibir el premio en el Freemasons Temple, en el Covent Garden de Londres.

El británico "The Fat Duck" y el francés "Pierre Gagnaire" repitieron en segundo y tercer puesto, seguidos por el español "Mugaritz", el restaurante que Andoni Luis Edúriz tiene en la localidad guipuzcoana de Rentería, y que ha logrado adelantar al estadounidense "The French laundry", ahora en quinto lugar.

El siguiente de los nombres españoles es "Arzak", dirigido por el cocinero Juan Mari Arzak y que se coloca en octava posición. "El Celler de Can Roca", de los hermanos Joan y Josep Roca, permanece en la lista, aunque desciende hasta el número 26, y el restaurante de Martín Berasategui, que lleva el nombre de su fundador, se sitúa en el puesto vigésimo noveno.

En el número 31 aparece "Can Fabes", de Santi Santamaría, junto al recién incorporado en la lista "Asador Etxebarri", de Víctor Arginzoniz.

La cocina de Adrià, considerada parte de la escuela de la "gastronomía molecular", que adopta un enfoque experimental en la cocina, ha recibido así por tercera vez consecutiva el reconocimiento de la Lista S. Pellegrino de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo y de los más de 700 escritores y críticos gastronómicos que la elaboran.

Adriá, cuyo restaurante está en la localidad gerundense de Rosas, cuenta con un buen número de reconocimientos en su haber, incluyendo la Medalla de Oro de las Bellas Artes y un doctorado honoris causa por la universidad de Barcelona, además de tres de las prestigiosas estrellas Michelín.

EL BULLI Y FERRÁN ADRIÁ

Hay bastante consenso en situar al El Bulli como el mejor restaurante del mundo. De hecho este consenso crece aun más si se trata de designar el mejor cocinero del mundo actualmente: Ferrán Adrià. Según las voces más especializadas, estamos ante el primero de la historia: "el mayor genio de todos los tiempos".

Por tanto, hablar de El Bulli es referirse a muchas cosas. Ferrán Adriá y el Bulli representan una revolución gastronómica de primer orden en todo el mundo. La capacidad de crear y reinventar la cocina, ni más ni menos. Y lo del Bulli y Ferrán no es coyuntural. Cada año revalida su liderazgo y va creando una escuela nacional e internacional de excelencia gastronómica con nuevos desarrollos e ideas, a partir de cambios relevantes en las técnicas y en los principios. Cada año el artista se supera a sí mismo.

Ferrán y el Bulli han fulminado los principios inamovibles de la cocina y le ha proporcionado nuevas dimensiones, nuevos sentidos con los que impactar la sensualidad humana. Gusto, olfato, vista, tacto, incluso oído participan en cada creación que se convierten en un homenaje al propio comensal. Una ardua labor de investigación y ensayo que casi se aproxima al método científico. La máxima de Maximin "Creatividad es no copiar" que influyó tanto en Adriá, le ha permitido ir más allá de crear una identidad propia, ha consolidado la capacidad de cambio permanente sin renunciar a la excelencia.

Sin provocación, excentricidad y radicalidad, la cocina de Ferrán Adriá ha entrado de lleno en la madurez de los sabores puros, los alardes geniales y las elaboraciones imposibles.

Hay ya un acervo acumulado de conocimientos y saberes gastronómicos impresionantes desde 1993, con aquellos incipientes sorbetes salados, para continuar con las espumas al año siguiente, las gelatinas calientes después... Pero la suma de técnicas novedosas y sofisticadas se acrecientan en un abanico de posibilidades inmensas para cocina moderna dentro del movimiento de Ferrán Adriá (incluida su escuela): técnica del humo, técnica del destilado (Joan Roca), técnica de nitrógeno líquido (Dani García), técnica de esterificación, encapsulación, liofilización...

En el Bulli, no hay que entrar en detalles sobre su oferta o servicio. Todo tiende a la mayor excelencia, innovación y liderazgo.

El equipo actual del Bulli, aparte de por Ferrán Adriá y Albert Rourich, está formado por: Juli Soler, Lluis García y Lluís Biosca (sala); Lucas Paya y Ferrán Certelles (sumiller).

La Escuela del Bulli se extiende de forma directa e indirecta por todo el mundo. Es el caso directo de Hacienda Benazuza, en Sevilla. Pero también indirectamente, por ejemplo en Madrid, a través de La Broche (Sergi Arola), La Terraza del Casino (Paco Roncero), etc.

ESPAÑA, RESTAURANTES CENTENARIOS

Avilés, M. MANCISIDOR

Cocinan a fuego lento, ofrecen en sus menús potajes de la abuela y comparten el deseo de mantener con llama una cocina tradicional que se encendió hace más de cien años. Así trabajan los 113 propietarios de establecimientos hosteleros que pertenecen al círculo de restaurantes centenarios de España, diez de ellos en Asturias, y que ayer se dieron cita en Avilés. En total, suman más de 11.000 años entre fogones los restaurantes, llagares, tascas y casas de comida que forman este mapa gastronómico nacional. La reunión del círculo de restaurantes centenarios congregó a decenas de personas llegadas desde casi todos los rincones de España.

No faltaron los abrazos de reencuentro y las enhorabuenas: unos no se veían desde 1999, cuando se celebró el último encuentro en Santiago de Compostela, y otros se presentaban como caras nuevas que en los últimos tiempos han cogido el relevo en los fogones. Es el caso de Zoilo Grana, del restaurante Casa Zoilo de Muros de Nalón, un joven empresario que recientemente ha tomado las riendas de un negocio familiar que se fundó en 1837. «Somos de los más viejos de Asturias», afirmó.

Además del restaurante murense, el Principado cuenta con nueve establecimientos de gran solera: Casa Edelmiro (Las Regueras), La Pondala (Gijón), Llagar de Entralgo (Laviana), Al Son del Indiano (Malleza), La Caleyina (Oviedo), Casa Gerardo (Prendes), Venta del Jamón (Pruvia), Cafetín de Lastres (Lastres) y Casa Tataguyo (Avilés).

Tras las presentaciones, los empresarios tuvieron tiempo para charlas acerca del presente y el futuro de la cocina tradicional. La mayoría de los asistentes a la reunión del círculo afirmaba que su intención es conservar los platos de antes ante el avance de la nueva cocina. «Éste fue el deseo de Dionisio Duque, el fundador del círculo, patrón de un restaurante de Segovia, y es el deseo que mantenemos», explicaron ayer representantes de «Pipiripao», creadores de un círculo que aún cocina a fuego lento.

EL RESTAURANTE PISCO DE MIAMI

Emilio J.López

Miami, 12 mar -- La modernidad en asuntos de cocina, que ha llevado a muchos a creer que existe una superioridad del menú de autor sabiondo sobre el de anónimo cocinero, está de capa caída en Miami, donde hay una vuelta a la riqueza tradicional y el hallazgo antiguo.

Y es que las modas que encumbran la cocina aparatosa y de diseño sobre, digamos, la cocina de "sota, caballo y rey", es decir, aquella en la que priman los platos del terruño, a la postre terminan por eclipsarse.

Hay establecimientos que recuperan para el comensal los sabores familiares y reconfortantes, de hechuras tradicionales, como Pisco (3310 Mary Street, Coconut Grove, Miami), una nueva adquisición de alta cocina que viene a reforzar en esta ciudad la oferta de gastronomía tradicional peruana.

El nuevo restaurante, abierto hace escasas semanas, tiene además la virtud de contar con una brigada en el comedor que persigue "afirmar el buen servicio en Miami y dar buena atención a la clientela que conoce la cocina clásica peruana", explica a Efe Lissette Chagui, copropietaria del establecimiento.

Las propuestas de Pisco apelan, sobre todo, a los mariscos y pescados, ahondan en un recetario de impronta tradicional antes que en los referentes de cocina fusión e innovadora, tan frecuentes en esta ciudad.

"Hemos traído a nuestros chefs de Perú", apunta orgulloso Carlos Chica, otro de los socios propietarios del local, quien insiste en destacar que la "filosofía del restaurante se basa en la cocina gourmet peruana con buena presentación y sabores auténticos".

La gastronomía peruana, en la que se manifiesta de forma exquisita esa influencia benefactora de las culturas europea y asiática, ha devenido en Estados Unidos, sin duda, casi en motivo de culto. Bien merecido lo tiene.

Pues bien, Pisco pretende preservar la tradición culinaria peruana, prestigiada con platos como el chupe de camarones, el lomo saltado, el chaufa de marisco o el tacu-tacu de camarones, todos ellos protagonistas del menú de este establecimiento.

Como preámbulo para llegar a los excelentes pescados y frutos de mar, nada mejor que atacar cuchara en mano alguna de las sustanciosas sopas: la parihuela de mariscos con verduras o el tradicional chupe de camarones.

También se puede degustar una amplia variedad de ceviches, desde el elaborado con camarones o langosta y rocoto hasta el tiradito de pescado la estilo pisco, entre otros.

O la riquísima papa a la huacaína, esmaltada con una salsa hecha a base de queso, cebolla, ají (chile) y crema de leche.

Además, pescados (corvina a la macho, mahi-mahi empanado, mero en salsa de camarones), marisco y carnes ( cordero estofado, pato confitado, churrasco a la parrilla o el clásico lomo saltado).

Pisco tiene un interés doble por ser un restaurante donde se puede disfrutar de la tentadora cocina peruana y, al mismo tiempo, saborear una coctelería que rinde culto al pisco, bebida estrella destilada de la uva blanca quebranta.

Entre los numerosos cócteles confeccionados en el bar con pisco, aguardiente considerado patrimonio cultural de Perú, destaca el denominado Blue-Callao (a base de pisco acholado, jugo de piña, coco y curacao azul), el Costa Verde, el famoso pisco-sour y el martini-pisco.

El agradable bar, abierto todos los días hasta altas horas de la noche, permite a los "piscoadictos" saborear este aguardiente de uva en cualquiera de sus diferentes tipos: puro, acholado, mosto verde y aromático, preparados en sugestivas combinaciones. EFE

LAS ESTRELLAS MICHELIN

 

PARÍS [AGENCIAS]. Las nuevas generaciones de cocineros franceses están en ascenso, según comprobaron los inspectores gastronómicos franceses de la "Guide Michelin", publicación que después de repartir y quitar estrellas a los más célebres restaurantes de Francia saldrá a la venta mañana.

En la edición de este año destaca una ola de jóvenes chefs que, con sus platos, expresan su propia personalidad.

 

La "Guide Michelin", considerada la más influyente del mundo, distinguió este año por primera vez con tres estrellas a un restaurante en la ciudad portuaria de Marsella: Le Petit Nice, que recibió la máxima distinción culinaria gracias a su cocina mediterránea, comunicó la editorial Michelin.

Le Petit Nice, emplazado a orillas del Mediterráneo y que se especializa en frutos del mar, fue fundado en 1917 por el abuelo del actual chef: Gerald Passedat.

Passedat dijo a la televisión LCI que sentía gran emoción, respeto y honor para su familia, clientes y equipo. En su menú figura una moderna interpretación de la 'bouillabaisse', la típica sopa marsellesa, con siete tipos diferentes de pescado y mariscos, de acuerdo con la captura del día.

 

UN CLÁSICO DEGRADADO - La guía quitó la tercera estrella al famoso restaurante Le Grand Vefour de París. Sobre los motivos exactos de la pérdida de la categoría del restaurante que tiene 188 años de antigüedad --fue el único de la lista en ser degradado--, la editorial no quiso hacer comentarios. Los inspectores no encontraron en los platos del restaurante los elementos de tres estrellas del año pasado, se limitó a decir Jean-Luc Naret, director de la guía .

"No se otorgan estrellas por una cuestión de amabilidad", dijo Naret a la radio France-Info. "En el caso de Guy Martin, eso no significa que su talento haya sido mancillado. Simplemente, ha desaparecido la coherencia". Martin, cuyo nuevo proyecto es el restaurante Sensing de Boston, no hizo comentarios. Entre los platos clásicos de Martin figuran ravioles de paté de foie con salsa de trufas a la crema.

Situado cerca de los jardines del Palacio Real, Le Grand Vefour fue fundado en 1820 y de inmediato se creó una reputación como uno de los mejores de París. A lo largo de los siglos, se convirtió en un punto de encuentro favorito de muchas conocidas personalidades de Francia, desde Napoleón Bonaparte hasta Simone de Beauvoir, pasando por Víctor Hugo . En 1983 fue designado monumento histórico. Le Grand Vefour recibió por primera vez la categoría de tres estrellas en 1953, con el chef Raymond Oliver al frente, y la mantuvo durante 30 años. Martin se convirtió en su chef en 1991 y recibió la tercera estrella en el 2000.

La guía constató además un renacimiento del restaurante Buerehiesel de Estrasburgo, que antes tenía tres estrellas, pero las tuvo que entregar el año pasado. Según la editorial, la tendencia apunta a "pequeños restaurantes en el ámbito rural, alejados de las rutas conocidas, en los que se practica una cocina regional".

RESTAURANTES INGLESES Y EL CURRY

 

LONDRES, 13 (ANSA)- El Servicio de Consejo para el Inmigrante (IAS) pidió al Ministerio del Interior que reduzca las restricciones en los trabajadores extranjeros que provienen de Bangladesh, para evitar una crisis en la industria de los restaurantes de curry.

Según el organismo, miles de esos establecimientos encuentran cada vez más difícil emplear a cocineros y expertos en los platos de curry.   Durante años, muchos de los 9.000 restaurantes especializados en comidas con curry y otras especies del sudeste asiático, empleaban a expertos de Bangladesh o India. JFC

LAS CALORÍAS DE LOS MENÚS

ESTRATEGIA CONTRA LA OBESIDAD - Los restaurantes de Nueva York exponen las calorías de sus menús   - Las cadenas con más de 15 locales deberán mostrar el aporte calórico de los menús - La nueva legislación afectará al 10% de los 23.000 establecimientos de la ciudad  

Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, en un restaurante. (Foto: Gerald Herbert | AP)

Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, en un restaurante. (Foto: Gerald Herbert | AP)

ELMUNDO.ES - MADRID.- Las autoridades sanitarias de la ciudad de Nueva York obligarán a todas las cadenas de restaurantes con más de 15 establecimientos a que especifiquen claramente las calorías que tienen sus menús a partir del próximo 31 de marzo. Esta medida pretende combatir la epidemia de obesidad que asola a la ciudad de los rascacielos, donde un 54% de los adultos tiene sobrepeso o está obeso.  

Aunque actualmente algunos restaurantes ya tienen disponible la información calórica de sus menús, la medida obligará a mostrarla claramente tanto en las cartas como en los paneles exteriores y en las etiquetas. Esencialmente allí donde los consumidores suelan pararse a mirar para elegir su comida, junto con la información sobre los precios.  

La medida se produce después de meses de enfrentamientos entre el Departamento de Salud y la Asociación de Restaurantes de Nueva York, que alega que esta obligación podría violar el derecho a la libertad de sus asociados. De hecho, un portavoz de esta asociación, Chuck Hunt, ha declarado que están estudiando algunas opciones para oponerse a la medida, incluso que no descartan llevarla a los tribunales.   Hunt recuerda que el reglamento federal que obligaba a las cadenas de supermercados a ofrecer esta misma información en los alimentos no ha logrado frenar el aumento de la obesidad en el país, por lo que augura que en el caso del negocio de la restauración "tampoco va a funcionar". Algunos representantes de grandes cadenas de comida rápida optan por poner pegas más 'prácticas' y alegan que será difícil ofrecer a sus clientes una sola cifra, un número exacto de calorías, debido a las muchas posibilidades y variaciones que ofrece su carta.  

Un tercio de las comidas fuera de casa - La nueva normativa afecta a las cadenas que tengan más de 15 restaurantes en todo el país, lo que supone aproximadamente el 10% de los 23.000 locales que hay en la ciudad de Nueva York. Los responsables de la salud de los neoyorquinos consideran que mostrar el número de calorías de cada plato ayudará a los ciudadanos a tomar decisiones más sanas a la hora de elegir lo que comen. De hecho, los establecimientos que se verán afectados por la normativa sirven alrededor de un tercio de las comidas que se toman anualmente fuera de casa.   "Como resultado, sus habitantes podrán vivir más, una vida más sana", ha apuntado Thomas Frieden, comisario de sanidad de la ciudad.

A su juicio, la mayoría de ciudadanos infravalora el contenido calórico de lo que come, aunque cuando pueden disponer de información tienden a hacer elecciones más 'ligeras'.   De hecho, Frieden considera que después del 31 de marzo algunos establecimientos eliminarán algunos de sus platos o aperitivos por exceso de calorías. "La cuestión es si la industria va a formar parte de la solución o va a seguir ocultando a sus clientes información sobre lo que les sirve. Si su modelo de negocio depende de este ocultamiento, entonces tenemos un problema", concluye.

ESTRELLAS MICHELIN

 

Expertos creen que la guía favorece a la cocina clásica francesa y desprecia la innovación

Michelin sigue siendo la biblia culinaria, pero necesita renovarse

Asocio la publicación con recetas caras y de vieja escuela, servida en lugares aburridos y silenciosos, opina el crítico Terry Durack

Ante la competencia, la agenda gastronómica ya presenta en su reciente edición restaurantes que ofrecen "buena comida a precios moderados"

Martin Hickman (The Independent)

¿Cómo concede Michelin sus estrellas, y qué tan importantes son en realidad? Lo son, al menos para los chefs.

Marco Pierre White dedicó los primeros años de su carrera a obtener tres. En 1995, ya que las tuvo en la bolsa, a los 33 años de edad (el británico que obtuvo tal honor a la edad más joven), perdió interés en seguir cocinando 18 horas al día. "Sentí que había terminado la carrera", escribió en su autobiografía. "Los boxeadores ganan el campeonato del mundo y pierden el apetito, por así decirlo. ¿Por qué los chefs tendríamos que ser distintos?"

Algunos chefs invierten mucho tiempo tratando de ganar una, dos o tres estrellas, así como tantos políticos se la pasan ideando estrategias para llegar a gobernantes o legisladores. Una estrella es la marca internacional de calidad de un restaurante, aun cuando muchos chefs y críticos que atacan a Michelin por favorecer un estilo exageradamente formal de cocina. El día M, a mediados de enero, cuando se entregan las estrellas, está cargado de nerviosismo en los restaurantes europeos.

¿Cómo se conceden las estrellas? Los inspectores de Michelin visitan cada lugar cada 18 meses, a menos que esté desplazándose hacia arriba o abajo en la escala. Un candidato a una estrella recibirá cuatro visitas; un restaurante de dos estrellas recibe 10 antes de llegar a tres. Los inspectores proceden de toda Europa, para garantizar consistencia. Las visitas son anónimas y Michelin paga la cuenta. Los inspectores pasan de viaje tres de cada cuatro semanas, se alojan en un hotel diferente cada noche y toman el almuerzo y la cena en un restaurante diferente cada día. Escriben un informe de cada comida. En un lado de la hoja califican servicio, decoración y ubicación, y en el otro trazan una gráfica sobre la calidad de la comida. Una estrella significa muy buena cocina en su categoría; dos, cocina excelente que justifica desviarse del camino, y tres indican cocina excepcional, que "merece el viaje".

Buena mesa, ¿buena panza? - ¿Los inspectores no engordan demasiado? En realidad no, según Derek Bulmer, de 57 años de edad, afable editor de la sección británica. La buena mesa no le ha dado una panza. Los accidentes de camino son un peligro mayor: durante un año promedio, un inspector trabaja -si ésa es la palabra- de 7 de la mañana a 11 de la noche, comiendo en 240 restaurantes y durmiendo en 150 hoteles, y recorre casi 30 mil kilómetros.

Los inspectores se someten a exámenes médicos regulares y a un conteo de colesterol cada seis meses. Se les recluta en el negocio de la alimentación y algunos han sido chefs. Si su identidad es conocida, reservan una mesa bajo un alias o piden a un colega que haga la inspección. Luego, permanecen lejos de esa región durante los siguientes 10 años. Un inspector anónimo señala: "Aun si sucede lo peor y el chef descubre quién soy, en realidad no hay gran cambio. Ni él ni su comida van a mejorar sólo porque yo coma en el restaurante. Lo único que podría hacer es añadir algunos ingredientes a mi platillo, lo cual es riesgoso, porque cada receta se hace con proporciones muy precisas".

Llantas y comida - ¿Cómo se fundó la guía? André Michelin, el industrial francés que en 1888 fundó la compañía llantera que produce las guías, era un activo gourmet. En una época en que viajar era una novedad, resolvió que los conductores de los nuevos autos de motor necesitaban saber cuáles eran los mejores sitios para pernoctar y comer. Al principio las guías se distribuían gratis a los choferes y se vendían al público en general.

Entre las naciones que cubre Michelin, Gran Bretaña tiene el peor desempeño por población. Dos de los restaurantes de tres estrellas del país están en una sola ciudad, Bray, en Berkshire, donde se ubican The Waterside Inn y The Fat Duck. Londres tiene el otro, Gordon Ramsay, en Chelsea. En comparación, París tiene 13 lugares de tres estrellas y Tokio 25, la cifra más alta. Fuera de las siete estrellas de la república de Irlanda, el total de 115 de Gran Bretaña es el quinto de los nueve países cubiertos, detrás de Francia, Italia, Alemania, España y Portugal, tomando en cuenta su población, es el último. Suiza tiene el mayor número de estrellas en relación con la población: una por cada 89 mil 389, seguida por Bélgica y Luxemburgo (109 mil 552), Francia (117 mil 629), Austria (159 mil 932), Holanda (215 mil 827), Alemania (395 mil 240), y España y Portugal (420 mil 794). Gran Bretaña tiene una estrella Michelin por cada 532 mil 183 personas.

¿Y las guías rivales? Existen varias, que atraen diversa atención de los medios. Para muchos lectores son más accesibles que la densa guía Michelin, de 2 mil 700 hoteles y mil 800 restaurantes, densa y recargada de símbolos. Sin embargo, Michelin es la biblia oficial de la industria, aunque un número sustancial de inconformes y descreídos se niega a aceptar su omnisciencia y aun su estilo.

Algunos acusan a Michelin de haberse quedado en el pasado, de favorecer la cocina formal europea y, en particular, la cocina clásica francesa, y desdeñar la emoción y la innovación.

Terry Durack, crítico gastronómico de The Independent on Sunday, señala que Michelin es interesante, pero ya no importante. "La asocio con comida cara y de vieja escuela, servida en comedores silenciosos y aburridos. Muchos restauranteros ajustan sus negocios a los gustos de los inspectores de Michelin y no a los de sus comensales, lo cual significa lujosos interiores, finos manteles y loza, personal elegantemente vestido y comida tan elaborada que ha perdido lo que le quedaba de vida."

Michelin dice que en su edición más reciente hay más restaurantes indios o italianos que franceses. El viejo lobo de la alta cocina ha notado la tendencia hacia una cocina más informal y ahora presenta restaurantes que ofrecen "buena comida a precios moderados". © The Independent  - Traducción: Jorge Anaya