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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

07 RESTAURANTES

INAMO - RESTAURANTE INTERACTIVO

Con el click del dedo en un extremo sensible de la mesa se abren a un lado las opciones. Se selecciona un plato y una fotografía de éste se proyecta delante del comensal, con su precio. El pulsor pasa sobre los iconos del menú y las bebidas. Las elecciones van sumando la lista del pedido, a la que al final se da el «OK». Al poco, llega el camarero con la comida solicitada.
Inamo, en el Soho de Londres (134-136 Wardour Street), es el primer restaurante interactivo del mundo. Un proyector situado sobre la mesa convierte a ésta en una especie de pantalla: se puede cambiar el «mantel» cuantas veces se quiera, optando por diversas formas y colores,además de permitir fisgonear lo que hacen los cocineros en cada momento a través de una cámara instalada en la cocina, consultar el plano del metro de Londres, pedir un taxi o jugar a los barcos mientras se espera. Con el ratón también se puede llamar al camarero cuando sea necesario, comprobar cuánto se lleva gastado, personalmente o en grupo, y pedir la cuenta.
La idea es de dos británicos, Danny Potter y Noel Hunwick, producto de su enojo ante la dificultad en ocasiones de reclamar la atención de los camareros en los restaurantes. Después de tres años dedicados a perfeccionar el concepto y reunir la inversión, Inamo abrió a finales del año pasado y su éxito hace prever que el sistema se extienda a otros países.
Según Potter y Hunwick, el secreto de la buena aceptación del restaurante radica en que Inamo no sólo aporta la novedad tecnológica, sino que va acompañado de una cuidada cocina, pues de lo contrario la gente no repetiría tras una primera experiencia. El menú es asiático y está realizado por un chef que ha pasado por los principales restaurantes orientales de Londres. Los precios son asequibles (entrante de rollo de jabalí con champiñones y espárragos por 7 euros; segundo de bacalao marinado con salsa picante por 13 euros, en precios compartidos por el resto de una carta reducida), pero las raciones escasas.
La reducción del trato con el servicio podría hacer el lugar algo impersonal y frío, pero la experiencia es que tramitar las órdenes de comida y bebida por ordenador no evita el contacto humano con el personal del restaurante, aunque sólo sea porque la tecnología a veces no alcanza todas nuestras expectativas.

EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS

Jaime G. Treceño | Madrid

En 1839 Madrid aún no había conseguido sacarse el estigma de ser considerado un poblacho manchego. Nacía la Caja de Ahorros de Madrid, la Gran Vía no existía, la zarzuela comenzaba a dar su primeros requiebros y comenzaban a publicarse las primeras revistas ilustradas en España. Ese mismo año nacía Lhardy, uno de los restaurantes con más solera y antiguos de Madrid.

Reyes, reinas, diputados, intelectuales, prostitutas, proxenetas, curas, estudiantes... El veterano restaurante es testigo mudo de la sociedad española de los últimos 170 años.

Situado en el número 8 de la Carrera de San Jerónimo, a escasos metros de la Puerta del Sol y del Congreso de los Diputados, ha formado parte de los acontecimientos de la historia de este país. Y cómo no, ha desmenuzado lo sucedido en este patio de corrala que es Madrid. Hay una frase que se le atribuye al malogrado alcalde de Madrid Agustín Rodríguez Sahagún (1989-1991, CDS), que decía al entrar a la ahora gerente, Milagros Novo: "¿Qué?, seguimos sin licencia". Pues bien, después de haber pedido la autorización de funcionamiento al Ayuntamiento el 12 de enero de 1993, por fin la consiguió el 11 de noviembre del pasado año.

'Era muy difícil de legalizar'

Su caso no es el único. En el Pleno celebrado el pasado enero, el delegado de Hacienda, Juan Bravo, aseguraba que en el Ayuntamiento de Madrid había 12.934 expedientes no resueltos desde la entrada en vigor de la nueva normativa de 2005.

El responsable de solventar, de una vez por todas, el expediente del Lhardy ha sido el concejal de Centro, Enrique Núñez. "Es uno de los restaurantes históricos de Madrid y está protegido. Ha tenido licencia durante largo tiempo. La cuestión es que el establecimiento ha sufrido diferentes modificaciones", asegura el concejal. En un momento determinado, el establecimiento realizó diferentes obras que excedían la autorización que tenía. A esos trabajos se sumaron otros, lo que hizo luego difícil legalizarlos. De ahí que se haya tardado tanto tiempo en darle el visto bueno. "El Lhardy era muy difícil de legalizar", asegura.

La cuadratura del círculo del expediente, consistía grosso modo, como dice Núñez, "en hacer una puerta de emergencia ignífuga. Desde 1993 los propietarios han realizado una salida de evacuación y una serie de cuestiones menores para poder darles la licencia", precisa.

Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el 3 de noviembre de 1989 la Gerencia Municipal de Urbanismo concedió una licencia de obras y actividades, "de acondicionamiento parcial", se precisa. La petición se realizó el 6 de abril de ese mismo año. "Desde entonces han estado funcionando con ella sin que les diese cobertura", asegura Núñez.

La situación del Lhardy es muy similar a la del Hipódromo de la Zarzuela, que carece de licencia de funcionamiento, como ha informado este periódico.

Tras una breve conversación con la Gerencia del establecimiento, ésta declinó que apareciese su versión en esta información. Según las informaciones que tiene este periódico, a mediados de los años 40 el establecimiento disponía de licencia de actividad. El 14 de diciembre de 1968, la Gerencia de Urbanismo le concedió una licencia de obras y actividades para realizar obras.

A medida que fue pasando el tiempo, el local había crecido. Se añadieron las estancias anejas y se realizaron diferentes obras de ampliación y mejora. El 3 de noviembre de 1989 la Junta Municipal del Distrito Centro le concedió una licencia de obras y actividades.

El 16 de agosto de 1990 había otra solicitud de licencias cuya situación, a mediados del pasado año, era indeterminada. Ahora, con todo en regla, al Lhardy le quedan por delante, al menos, otros 170 cumpleaños y miles de anécdotas de esta ciudad de la que se ha empapado.

NUEVO RESTAURANTE PERUANO EN BUENOS AIRES

El mar, otra expresión peruana

Con 24 años vigente en el puerto del Callao, Lima, una familia italiana creó una fusión natural de ingredientes mediterráneos y productos marinos.

A fines de 2008 apareció esta propuesta en Buenos Aires, en una esquina de destino gastronómico. Hoy representa una de las fusiones o influencias de las distintas inmigraciones que influyeron en el repertorio peruano: la italiana del mar, mediterránea, que adoptó con éxito los ajíes, atenuados en su picante, a gusto de los porteños, pero sin que falte.

El cocinero Julio Wu es un peruano descendiente de japoneses -la cabeza del staff es toda peruana-; Paola, muy buena mesera, y Richard, de Arequipa; los demás, argentinos, colombianos... aprendiendo el oficio. La carta es casi absolutamente de pescados y mariscos; aun los lunes la cocina cuenta con piezas frescas, indispensable condición para los cebiches, tiraditos y tartares. El lomo salteado ($ 51), y el huancaíno sobre risotto (56) son los únicos platos cárnicos, y el pollo al cognac agridulce (43).

Tres pastas rellenas también llevan pescado o marisco. Lo más típico para empezar lo primero, un pisco sour, el tiradito de lenguado (40) y el bicolor con salsa de ají amarillo y de rocoto (45), o cebiche -tradicional, mixto, chalaco o tropical (40 a 45), algunos con salsas "de la casa". La causa clásica es imperdible en todo restó peruano (40), de papa amarilla la original. El morrón arequipeño relleno y las conchas a la parmesana, no menos clásicos, y qué decir del chupe de camarones (49), el tacu-tacu.

Los postres se están poniendo a punto. Hay vinos buenos por copa (16 a 35), una amplia lista de malbec y otros tintos, y una corta de blancos... El lugar sigue espectacular como siempre, con su vidriera en ochava y la doble altura con sector balconeando, más una linda zona lounge, para disfrutar los piscos peruanos y el pisco sour que, seco, acompaña muy bien la comida (26).

LA NACION

THE FAT DUCK

Uno de los mejores restaurantes del mundo cierra por posible intoxicación

El restaurante, ubicado al oeste de Londres y que tiene tres estrellas Michelín, fue cerrado por precaución después de que algunos clientes se sintieran enfermos.

Entre 30 y 40 personas se han quejado de indisposiciones en las últimas dos o tres semanas.

The Fat Duck fue nombrado el mejor restaurante del mundo en 2005 y para comer en él hay que reservar mesa con meses de antelación. El precio del menú de degustación es de 130 libras esterlinas (147 euros).

Las pruebas realizadas hasta ahora no ofrecieron datos concluyentes. "Es muy extraño. No hemos encontrado nada. Pero no puedo correr el riesgo de permanecer abierto hasta que se hayan agotado todas las posibilidades", dijo Blumenthal al diario The Times.

"Incluso hemos estudiado a los miembros del personal que sirven las mesas para ver si existe una relación", añadió.

COMER A CIEGAS

En Europa crece la moda de los restaurantes a oscuras

En Londres cobra notoriedad las casas de comidas donde atienden empleados ciegos, quienes son los que guían y conducen a los comensales al interior del recinto. Además intentan que los clientes desarrollen los sentidos diferentes de la vista.

Un fenómeno nuevo en el negocio culinario crece día a día en Europa, con la moda de los restaurantes donde se come en la completa oscuridad.

Por un lado la idea es que los comensales puedan desarrollar sus sentidos ajenos a la visualidad, y descubrir nuevos sabores y gustos en las comidas que se les ofrecen.

Los clientes pueden elegir entre cuatro menús: verde (vegetariano), rojo (carne), azul (pescado) o blanco (sorpresa).

El gerente del restaurante londinense Dans Le Noir (en la oscuridad), Dominique Raclin, relató que uno de los objetivos es demostrar que no hace falta crear puestos de trabajo específicos para discapacitados.

Muy por el contrario, anotó, esta iniciativa aprovecha sus capacidades en lugar de enfatizar sus limitaciones.

Raclin afirmó que este enfoque invierte la relación entre videntes y ciegos: "En "Dans Le Noir?" son los ciegos quienes guían a los videntes, y son los videntes los que dependen de sus prójimos ciegos".

Aunque el proyecto no es de beneficencia y se trata de un negocio con fines de lucro, el restaurante dona el 10% de sus beneficios a organizaciones benéficas para ciegos.

PAGA LO QUE QUIERAS

LONDRES - Un restaurante londinense cree haber encontrado la respuesta a la caída de la frecuentación que provoca la crisis económica: ya no presenta la cuenta, sino que deja a sus clientes al cuidado de pagar lo que consideren que es el precio justo.

"Es enteramente a la voluntad del cliente. Pueden darme 100 libras o un penique. Todo lo que pido es que me paguen lo que consideren que es el valor de la comida y del servicio", declaró Peter Ilic, propietario del restaurante, citado en un comunicado difundido el martes.

El Little Bay, situado en Farringdon, en el norte de Londres, no presentará ninguna cuenta a sus clientes durante el mes de febrero. Sólo se exigirá un precio fijo para las bebidas. "Pero se servirán jarras de agua", asegura el restaurante.

"Me parece una cosa buena para hacer cuando todo el mundo se siente golpeado por la crisis... Hemos visto a muchos más empleados de la City (barrio de negocios de Londres) a la búsqueda de almuerzos más baratos", añade el restaurador, que lleva en el sector 26 años.

"Incluso si la gente no paga nada, he dicho a mi personal que la trate de la misma manera que si desembolsaran 50 ó 60 libras", prometió en entrevistas con la prensa inglesa.

Antes de esta insólita oferta, los entrantes (terrinas de foie gras, tartaletas de cangrejo o mejillones a la marinera) costaban tres o cuatro libras (de 3,3 a 4,4 euros) y los platos principales (pollo con lentejas, pulpeta de salmón o pato al puerro) menos de diez libras (11 euros) en este restaurante.

RESTAURANTE NOBU

Por Christine Kearney - NUEVA YORK (Reuters) - La cadena de restaurantes Nobu, propiedad del actor Robert De Niro, acordó solucionar una demanda sobre las propinas de los meseros y el personal en tres de sus establecimientos de Nueva York por 2,5 millones de dólares, según revelaron el viernes documentos judiciales.

El arreglo llega luego de que dos meseros presentaran en el 2007 una demanda en nombre de cientos de trabajadores de tres restaurantes de la exclusiva cadena de comida japonesa. Los empleados argumentaron que fueron obligados a8 compartir las propinas con la gerencia y que no se cumplió con el pago de horas extras.

La cadena Nobu, propiedad conjunta de De Niro y el chef Nobu Matsuhisa (Perú) y otros socios minoritarios, debutó en la zona de Tribeca en Nueva York en 1994. Desde entonces se ha expandido a 16 lugares alrededor de todo el mundo.

Los empleados actuales y aquellos que fueron empleados en los tres restaurantes de Nueva York entre agosto del 2001 y agosto del 2008 recibirán en promedio 3.300 dólares cada uno, según los papeles de la corte.

El portavoz de De Niro no estuvo disponible para realizar comentarios.

Carolyn Richmond, abogada de Nobu, dijo que la cadena tiene una reputación de buen trato hacia sus empleados y que superar el litigio y dejarlo como un asunto del pasado.

Durante los últimos dos años diversas demandas han recaído sobre restaurantes neoyorquinos, incluidos varios propiedad de celebridades, por violaciones salariales y prácticas laborales injustas.

Entre los locales demandados se encuentra el Southern Hospitality BBQ, de la estrella pop Justin Timberlake; el 40/40 Club, del rapero Jay Z; y "Jean Georges", del chef francés Jean-Georges Vongerichten. 

RESTAURANTE LAS TRES RANAS

Leonardo y Botticelli, socios en el restaurante Las tres ranas

Poco se sabe, a nivel popular, de esta curiosa faceta de uno de los personajes más influyentes en la historia de la humanidad, pero la realidad es que Leonardo da Vinci -sí, sí, el gran Leonardo- fue, durante toda su vida, no sólo un gran cocinero, sino que incluso resultó ser en cierto modo un precursor de la cocina actual, tanto por su concepto de cocina como por la propia presentación de los platos (el “emplatado”, que llamamos hoy).

Los primeros pasos

Sus primeros escarceos en el oficio los realiza como camarero en una taberna llamada "Los Tres Caracoles" sirviendo comidas, donde en poco tiempo llega a ser responsable de la cocina, abandonando el taller del maestro Verrocchio donde prestaba sus servicios como especialista en “figura humana”.

En esta nueva aventura intentó revolucionar la cocina tradicional creando platos primorosamente presentados con pequeñas porciones de comida sobre, por ejemplo, pedacitos tallados de polenta, cosa a la que no estaban acostumbrados sus conciudadanos, que gustaban comer hasta atiborrarse, lo cual provocó tal escándalo que tuvo abandonar el local para volver a dedicarse a la pintura.

Al cabo de un tiempo, vuelve de nuevo a las andadas gastronómicas, pero esta vez abriendo con su amigo Botticelli, el gran pintor, su propio local, al que llaman “La Enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo”, adornado en la fachada con dos magníficos lienzos pintados por cada uno de ellos.

Pero nadie entraba en la taberna, porque nadie quería pagar por una anchoa y una rodaja de zanahoria perdidas en una fuente, por más ingeniosamente que estuvieran dispuestas y, como es lógico, se vieron obligados a cerrar.

Menú degustación

Para hacernos una idea, este es una especie de “menú degustación”, una propuesta realizada por el propio Leonardo da Vinci para una celebración en la villa de Ludovico el Moro, que naturalmente jamás fue aceptado, sino sustituido por otro que, al gusto de la época, contenía mucha más cantidad de carne, embutidos y marisco:

- Una anchoa enrollada descansando sobre una rebanada de nabo tallada a 
  semejanza de una rana.
- Otra anchoa enroscada alrededor de un brote de col.
- Una zanahoria, bellamente tallada.
- El corazón de una alcachofa.
- Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga.
- La pechuga de una curruca.
- El huevo de un avefría.
- Los testículos de un cordero con crema fría.
- La pata de una rana sobre una hoja de diente de león.
- La pezuña de una oveja hervida, deshuesada.

El dichoso menú…¿podría o no estar firmado por el mismísimo Ferrán Adriá?