Blogia

CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

LA HISTORIA DE LA CAFETERA

CAFETERA  (1800, Francia) - Los granos de café fueron masticados durante 400 años, a partir del momento en que un pastor de cabras etíope, llamado Kaldi, descubrió las propiedades de la planta en el año 850 d.C. Sin embargo, el comercio no ofreció un modelo de cafetera para la infusión del café en polvo hasta la introducción de la cafetera francesa en el año 1800. Durante los siglos anteriores, en los muchos países que consumían ya enormes cantidades de café, éste se preparaba hirviendo los granos en agua y pasando la mezcla a través de un filtro diseñado al efecto.

La cafetera francesa, Creada por el farmacéutico Descroisilles, consistía en dos esbeltos recipientes metálicos, que podían ser de estaño, cobre o peltre, separados por una placa agujereada que hacía de filtro. Alrededor del año 1850, los fabricantes franceses presentaron la primera cafetera esmaltada.

La primera adaptación norteamericana de esta cafetera fue patentada en el año 1873. El cilindro, de una sola cámara, contenía un filtro que se hacía avanzar presionándolo a través de la mezcla de granos de café y agua caliente, obligando con ello a los granos a depositarse en el fondo. Por desgracia, el diámetro de los filtros no siempre se ajustaba al del recipiente, y muchas veces el resultado era una bebida mal colada. Este problema exasperó a una mujer hasta el punto de impulsarla a inventar una cafetera que diera mejores resultados.

En el año 1907, la alemana Melitta Bentz empezó a experimentar con diferentes materiales aplicables entre las dos cámaras de una cafetera. Un disco de tela de algodón, colocado sobre el filtro del recipiente, funcionaba durante algún tiempo, pero la tela no tardaba en estropearse.

En el año 1908 descubrió un papel poroso, casi perfecto, al recortar un disco en una hoja de papel secante, y con ello el sistema de filtro Melitta inició su camino hacia la comercialización.

La búsqueda de la taza perfecta de café prosiguió incansable, y en el año 1940 nació la cafetera Chemex, fruto del ingenio de un químico alemán, el doctor Peter Schiumbohm, que emigró a los Estados Unidos en el año 1939, adaptó un material de propiedades bien ensayadas en los laboratorios científicos: el Pyrex, resistente al calor. Construyó un recipiente al que se limitó a añadir una parte superior cónica invertida que contenía el papel de filtro, y una medida de granos de café finamente molidos.

La Corning Grass, empresa distribuidora del Pyrex, accedió a producir la cafetera Chemex, pero en aquellos momentos se desarrollaba la segunda guerra mundial, y la compañía comunicó a Schiumbohm que no podían fabricar legalmente un nuevo producto sin previa autorización del Departamento de Producción de Guerra.

El inventor, sin desanimarse, escribió directamente al presidente Roosevelt, encabezando su carta con las palabras "Un rey no se preocupa por los detalles. Pero un presidente se preocupa incluso por los detalles". Roosevelt, amante del buen café, permitió que se iniciara la producción de la cafetera Chemex.

El doctor Schiumbohm, aunque presentó unas doscientas patentes para dispositivos tecnológicos durante su vida, ninguna conseguiría el éxito del más simple de sus inventos: la cafetera Chemex. Por: José Alfonso Magill - Del libro "Las cosas nuestras de cada dís" de Charles Panati.

LA COCINA CRISTIANA DE OCCIDENTE

La Buena Uva - Por: José H. Chela He aquí un libro con el que me reencuentro por pura casualidad, revolviendo estanterías y gavetas en busca de otra cosa, que me pongo a releer con el mismo placer que en anteriores ocasiones (¿será ésta la quinta o la sexta relectura?) y que no dudo en recomendar al lector. Fue escrito por la pluma brillante, poética, imaginativa y erudita de un escritor gallego del que les he hablado aquí, en más de una ocasión, cuando me he ocupado de cocineros históricos, de platos imposibles y hasta de sirenas inquietantes, Álvaro Cunqueiro, a cuya literatura, sapiencia y humor habrá que hacer justicia algún día, si es que en este país algún día llega a hacerse justicia literaria. El libro se titula "La cocina cristiana de Occidente" y para los amantes de la amena lectura y de la gastronomía es todo un clásico. Está -o estaba- en Editorial Tusquets, en su colección Los 5 sentidos, por si al columnófilo le interesa.

La cantidad de recetas, anécdotas, curiosidades, personajes, quimeras e invenciones que desfilan por los recovecos de de esta obra torrencial podrían llegar a apabullarnos si no fuese por la gracia de la palabra, el ángel del lenguaje y la capacidad de divertir que exhibe en cada párrafo el autor de "Fábulas y leyendas de la mar". En estas páginas se suceden sucesos insólitos, ágapes legendarios y descripciones asombrosas, como la muerte de un cortesano de Enrique IV que falleció por comer riñones de cordero con salsa de nieve, o los banquetes de los caballeros Teutónicos, "la más carnívora de las órdenes de caballería", o la bonita historia de la doncella que quedó preñada en Alsacia tras pisar en el campo "una yerba muy fuerte" y recorrió, confusa y aterrada, el camino de Santiago a cuya presencia llegó ya de varios meses, para que el Apóstol obrara el un milagro y la barriga se le quedara de nuevo plana a la damisela. Así ocurrió.

Menciona Cunqueiro en varias ocasiones los vinos de estas ínsulas y siempre lo hace elogiosamente. Los malvasías -no los chipriotas en los que los venecianos maceraban dientes de ajo y manzanas de Istria, sino los canarios- eran ingrediente fundamental en una receta bizantina que se refugió en Inglaterra: el salmonete a la moda de Hastings. Por ejemplo.

Uno de los capítulos de "La cocina cristiana de Occidente" está dedicado íntegramente a nuestros vinos: "Saludando el Canarias". En el final de este saludo, don Álvaro brinda con vino de Icod "por Shakespeare, por Falstaff, por los alegres bebedores de la Media Luna, por Samuel Pepys, por North, el traductor de Plutarco, y por las naves que volvían del Sur con vientos propicios, cargadas de barricas de roble de Northumberlandia, llenas del vino grave, seco, entero, algo duro, pero confortador, de las famosas Islas que acaso sean las cumbres al sol de la Atlántida perdida en un triste día y en una larga noche".

Una joyita imperecedera, de verdad. - josechela@mojopi.com

LA SALSA BECHAMEL 2

Por: Carlos Azcoytia Luque, Sevilla, España.

Hurgando en entre recetas de cocina e indagando el origen de estas me llevó, de forma colateral, a investigar el origen de la salsa bechamel, llegando a la conclusión que, como casi todo lo bueno, todos quieren arrogarse el mérito de su invención. Hasta cuatro paternidades he llegado a descubrir, las cuales expongo para que el lector discierna cual de ellas tiene algo más de verosimilitud con respecto a las otras, aunque yo ya tenga mi favorita.

 

La versión italiana dice que los cocineros florentinos de Catalina de Medici (1519-1589), que la acompañaron a Francia cuando se casó con Enrique II de Orleáns en 1533, fueron los inventores de esta exquisita salsa, claro está que nadie da mas pistas, lo dejan ahí, aprovechando que gracias a esta reina comenzó la revolución de la cocina en el país galo, como muy bien decía Antonin Carème en 1822: "Los cocineros de la segunda mitad de siglo XVII supieron del gusto de la cocina italiana gracias a Catalina de Medici que la introdujo en la corte francesa".

Vista la falta de consistencia de la hipótesis anteriormente expuesta encontré otra teoría que se debe de creer como un acto de fe porque no está documentada, como la anterior, que arroga el invento al político protestante duque Philippe de Mornay (1549-1623), gobernador de Saumur y señor de Plessis al cual también se le adosan los inventos de las salsas Mornay, la salsa Chasseur, la Lyonnaise y la Oporto, como vemos un hombre salsero pese a su agitada vida como político, prisionero y gobernador.

Ahora vienen las otras dos hipótesis que podrían ir entrelazadas y que se cuentan de forma separadas, pero que juntas tienen la verosimilitud suficiente como para darlas por ciertas y ahora podrá ver el por qué: La primera dice que el descubridor de la salsa bechamel es del marqués Louis de Bechamel (1603-1703), financiero de las campañas bacaladeras de Terranova y administrador en la corte de Luis XIV, del cual cuentan que la inventó para acompañar al bacalao seco, pero lo cierto es que no hay constancia histórica que indique que este hombre tuviera aficiones culinarias más allá de las lógicas de un noble, la de comer simplemente.

La otra es la autoría de la salsa al cocinero Francois Pierre de la Varenne (1615-1678) cocinero de Luis XIV, como vemos contemporáneo de Bechamel, fundador de la cocina clásica francesa, el cual escribió el libro Le Cuisinier Francois en 1651 y donde por primera vez se tiene constancia escrita de esta receta, la cual llevaría el nombre como un halago al marqués Louis de Bechamel, algo normal hasta no hace mucho, me refiero a poner el nombre de una persona importante a un plato determinado, alcanzado su auge cuando se dividió el imperio napoleónico en Viena, aunque todavía se pueden apreciar cosas así, baste ver el ejemplo de los bombones y pasteles que llevan el nombre la hija del Príncipe de Asturias, la infanta Leonor.

No sólo existe una paternidad discutida para la salsa de bechamel, o besamel según otros, ya que la historia está llena de cuestiones semejantes y como ejemplo tenemos el de la ternera a la Strogonoff, la invención de foiegras, los espaguetis, etc.

La elaboración de esta salsa se hace a base de harina, que dependiendo del lugar puede ser de trigo o de maíz, sofrita en una grasa que dependiendo igualmente del país es mantequilla o aceite, a la cual se le añade leche entera removiendo sin descanso para que no se formen grumos y aderezándola con nuez moscada. http://www.historiacocina.com/

HISTORIA DE LAS OLLAS

Instituto de los Andes - Panel: Instrumentos

OLLAS Y CACEROLAS DE PORCELANA  (Alemania, 1788) - El primer utensilio de cocina fabricado en América fue una olla de hierro forjado que data del año 1642, la hoy famosa Saugus Pot, producida en los talleres Saugus Iron Works, en la vieja ciudad de Lynn, en el estado norteamericano de Massachusetts.

Esta olla, de tosca silueta, provista de tres patas, con una tapadera y una capacidad de poco más de un litro, marcó el comienzo de la industria de utensilios culinarios en Norteamérica, puesto que antes de esa fecha todos los artículos metálicos en la cocina de un colono eran de importación británica.

Al tiempo que las fundiciones norteamericanas empezaban a producir ollas de hierro negro y con áspera superficie exterior, la industria alemana se orientaba hacia algo totalmente nuevo y, al parecer, muy poco práctico para las cocinas: la porcelana.

En el año 1750, el inventor Johann Heinrich Gottiob von Justy sugirió recubrir el tosco exterior de las ollas y cacerolas de hierro, con los lisos y lustrosos esmaltes utilizados desde hacía largo tiempo en joyería. Sus críticos arguyeron que la delicadeza del esmalte de porcelana no podría resistir el uso en la cocina, pero Von Justy contraatacó con el hecho indiscutible de que cientos de antiguos artefactos de porcelana, habían conservado su brillo y su dureza durante siglos, y que ciertos ornamentos egipcios databan del año 1400 a.C

En el año 1788 la fundición Konigsbronn, en Württemberg, produjo los primeros cacharros de cocina provistos de un resplandeciente acabado de esmalte blanco. Este descubrimiento inició una nueva era en los utensilios culinarios, procurando a las amas de casa una amplia variedad de utensilios que podían limpiar con mayor facilidad que todo lo conocido hasta entonces. La porcelana fue el teflón del siglo XVIII.

Sin embargo, estos innovadores de la porcelana no habían previsto la reacción del público. Aquellas ollas, cazuelas y cacerolas relucientes eran demasiado atractivas para utilizarlas solamente en la cocina, y así, durante largos años, las amas de casa alemanas exhibieron con orgullo estos recipientes como objetos de adorno, en las repisas de las chimeneas, sobre los pianos y en los antepechos de las ventanas para que los admirasen los transeúntes.

En cambio, los británicos adoptaron esta artística creación alemana y le dieron una aplicación práctica, aunque muy vulgar. Produjeron los primeros orinales de porcelana, de paredes altas o bajas, destinados a hospitales y hogares. Una vez más, la superficie lavable y antiadherente del nuevo material contribuyó a su rápida aceptación. Por: José Alfonso Magill - Fuente: "Las cosas nuestras de cada dís" de Charles Panati

LA HISTORIA DE LA OLLA A PRESIÓN

OLLA DE PRESIÓN  (1679, Inglaterra) - La noche del 12 de abril del año 1682, los augustos miembros de la Royal Society de Londres, se sentaron para despachar una cena elaborada de una forma totalmente desconocida para ellos y para cualquiera. La había cocinado el inventor francés Denis Papin, de 35 años de edad, uno de los pioneros de la energía del vapor. Papin había sido invitado para que hiciera una demostración de la más reciente maravilla creada por él: el "digestivo de vapor".

Papin, ayudante del célebre físico irlandés Robert Boyle, formulador de las leyes por las que se rigen los gases, había ideado su "digestivo de vapor" en el año 1679. Se trataba de un recipiente metálico con una válvula de seguridad y una tapadera muy ajustada, que incrementaba la precisión interna del vapor, elevando el punto de ebullición del líquido de cocción.

Después de esta cena histórica, Christopher Wren escribió que, gracias al digestivo de vapor, la vaca o el buey más viejos y más duros pueden resultar ahora tan tiernos y sabrosos como la carne más joven y selecta.

La primera olla de presión de la historia fue un rotundo fracaso. No sólo los londinenses, en su gran mayoría, reaccionaron desfavorablemente ante la idea de pichones y pescados cocidos al vapor, sino que además, quienes adquirieron uno de estos aparatos "digeridores", y probaron sus recetas, acabaron a menudo con la cena proyectada contra la pared de la cocina.

Las variables temperaturas de los fuegos de la época aún planteaban menos problemas que la imperfecta válvula de seguridad de Papin, que ocasionaron varios accidentes graves. Excepto para aplicaciones científicas, como en los autoclaves, las ollas de presión quedaron olvidadas durante unos 150 años. El emperador Napoleón Bonaparte fue el responsable de su reaparición.

En 1810. Napoleón, que proclamaba que un ejército marcha sobre su estómago, trataba desesperadamente de encontrar un medio para suministrar alimentos en conserva a sus tropas, y el gobierno ofreció un premio sustancioso a quien encontrara la solución a este problema. Introduciendo una modificación en la olla de Papin, el cocinero francés Nicholas Appert creó el primer método práctico para cocer, esterilizar y embotellar alimentos. Por haber desarrollado esta técnica de conservación, Appert ganó el premio de 12.000 francos, y sus métodos reavivaron el interés por la cocción a presión. Por: José Alfonso Magill - Fuente: Las Cosas Nuestras de Cada Día de Charles Panati. 

LOS HOTELES SUBMARINOS

Los hoteles en primera línea de playa ya se han pasado de moda. Ahora, la última tendencia para los amantes del agua, es dormir bajo el océano, y así lo demuestra el gran éxito que están teniendo los complejos hoteleros submarinos.

Los promotores están construyendo hoteles sumergidos en algunos de los puntos costeros más paradisiacos del mundo. El precio por noche, ronda los 600 dólares, y se trata de habitaciones fabricadas como si fuesen barcos, en las que cuando se mire por la ventana, sólo se verán las profundidades del mar. Un ejemplo sería el Hotel Submarino de Jules, en el Callo Largo del sur de Florida, donde los clientes deben bucear más de seis metros bajo la superficie del mar para entrar a sus habitaciones.

En hoteles como éste, las habitaciones están equipadas al detalle, como por ejemplo con un sistema de sonido Dolby Sorround, un dispositivo que permite conectar la música del iPod al hilo musical, o incluso una cafetera. Para los claustrofóbicos en el hotel también disponen de habitaciones que en lugar de estar inmersas, están sobre el nivel del mar, y tienen suelos transparentes para ofrecer la sensación de estar suspendido sobre el agua. Diariosigno.com

TRIMALCIÓN EL EXPLENDIDO

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes

 

Alfredo La Torre, mi profesor de Historia de la Civilización, entró al aula del Colegio Claretiano como de costumbre, a la hora exacta, nos miro de reojo a los del tercero de media, ensayo un rápido saludo, luego ceremonialmente nos dijo: "Pido toda su atención y mucho respeto" mientras nos enseñaba su delgada y vieja libreta de notas, "Hoy les voy a leer y comentar algunos párrafos del  Satiricón de Petronio...   tienen que poner en juego toda su imaginación para viajar por el  tiempo y el espacio...  pueden acomodarse al lado de mis amigos Escolpio y Ascilto, invitados principales, al más fantástico banquete de la historia romana".

Es una noche de verano del año 21... ¿Ya están todos en su sitio?... Entonces podemos comenzar a servir los entremeses, muy opíparos y variados, para cada manjar tendremos fuentes de oro con el nombre grabado de nuestro anfitrión...  Trimalción el Espléndido.

En ese banquete, sirvieron como entrada principal, mejillones condimentados con miel y semillas de adormidera. En el centro del recinto, en una enorme parrilla de plata humeaban diversos tipos de carnes, en los costados habían colocado racimos de ciruelas y granadas, como decoración, arregladas de modo que parecieran llamas que brotaban del carbón.

Los invitados estaban degustando esos suculentos potajes, cuando de pronto sonaron las trompetas y una marcial guardia ingresó portando a Trimalción, recostado en una litera mullida con pilas de minúsculos cojines de colores, su cabeza estaba pelada al rape, había  sido maquillado  con sombras azules alrededor de los ojos y lucia una impresionante túnica escarlata de fuego. Como otro detalle de última moda, se limpiaba la dentadura con un mondadientes de plata, mirando al infinito con   aire distraído, mientras los invitados lo recibían con aplausos.

Inmediatamente después fue traída una mesa con ruedas, en realidad era un carro alegórico, encima en espectacular fuente, una enorme ave de madera batía rítmicamente sus alas abiertas, forradas de plumas multicolores, parecía estar empollando. Los esclavos se acercaron, y al dar la orquesta unos sonoros acordes, revolvieron entre la paja y sacaron huevos pintados de pava real, los cuales distribuyeron entre los comensales.

Trimalción, que seguía la escena muy atento, dijo: "Amigos, había ordenado que pusieran huevos frescos, pero temo que hayan empollado" y luego pidió que con las cucharas de plata, que habían sido distribuidas y que pesaban por lo menos media libra, rompieran las cáscaras, comprobando que unos contenían sabrosas pastas y otros exóticas flores bien sazonadas con especias.

La orquesta volvió a sonar y la vajilla fue retirada de las mesas por hermosas esclavas. En la confusión una pequeña fuente de plata cayó al suelo; inmediatamente llegó pisando suavemente un servidor provisto de una escoba, con la cual barrió la valiosa fuente y la arrojó en una esquina junto con los demás desechos, mientras los invitados ovacionaban entusiasmados el gesto de derroche.

El acto siguiente fue un sensacional show de magia. Ingreso lentamente al salón por la puerta de tramoya, un enorme globo, color naranja, transparente y luminoso, suspendido en el aire y girando lentamente. Los invitados quedaron estupefactos, sin explicarse como habían logrado ese mecanismo. Alrededor del globo, como un marco protector, había un rectángulo brillante, con blancas esculturas de  los doce signos del Zodíaco. Delante  de cada figura, que estaba  adornada  con una joya sensacional, un cocinero hacía volar por los aires cuchillos y tridentes de oro. En la mesa habían colocado manjares alusivos a cada un de los signos:

Aries: Una alegoría de fuego, adornada con una joya de rubí, presentaba una humeante sopera de garbanzos.

Tauro: Diversos tipos de espadas, con esmeraldas en las empuñaduras, clavadas en un escudo traspasaban trozos de carne asada.

Géminis:  Los mellizos Cástor y Pólux, lucían escudos tachonados con topacios, y a sus pies fuentes con criadillas, riñones y carne picada.

Cáncer: De una olla nacarada y adornada con perlas, brotaban volutas de una sopa de cangrejos.

Leo: Una hermosa cabeza metálica de un felino con ojos de diamantes, las   fuentes contenían, corazón de león africano, trozado y macerado en vino tinto y ajos, dorado a la parrilla.

Virgo: Una estatua de una virgen, con una espiga en la mano y vestida con una túnica de coral, adornada con jade, azurita y turquesas. Las fuentes contenían vulvas de marrana de leche adornadas con flores y manzanas.

Libra: Una balanza giratoria, que lucia al centro un enorme zafiro, tenia en uno de los platillos porciones de pastel y en el otro frasquitos de miel.

Escorpio: Una enorme langosta roja de berilio, se movía al ritmo de un exótico compás. En las fuentes pasteles de mariscos de diferentes colores.

Sagitario: Un centauro, con incrustaciones de turquesa, calamita y turmalina verde. Las bandejas lucían doradas liebres bañadas con una salsa de caracoles.

Capricornio: Una cabra montesa de ámbar, en  las fuentes trozos de costillar, bañados con salsa de miel y especias.

Acuario: Un cántaro de oro suspendido, dejaba caer un chorro de aguamarinas, simulando el liquido elemento, en las fuentes multicolores ensaladas.

Piscis: Dos impresionantes peces de plata, atados por la cola, con una cuerda de amatistas, al parecer nadando en sentidos opuestos. En las fuentes infinidad de frutos del mar.

Mientras los finos vinos corrían a raudales, especialmente el Falerno Opimiano, llegaron unos criados que pusieron en los divanes fundas bordadas con escenas de caza. Los invitados se preguntaban que significaría eso, cuando de pronto entraron dando saltos unos enormes mastines espartanos, seguidos por guerreros con uniformes camuflados con ramas frescas, algunos cargaban en una especie de litera, una jabalina parada realmente inmensa, parecía viva.

De sus colmillos colgaban dos cestas de palma llena de dátiles, y prendidos de sus tetas había lechoncillos simulados de pasta de almendra. Se aproximó, para trinchar la jabalina, un mulato gigantesco de gran barba, con rústica capa de cuero echada a los hombros, el cual sacó su cuchillo y lo clavó de un bárbaro golpe en el flanco de la jabalina. La carne se abrió, estalló la herida y, con un zumbido salieron volando docenas de estorninos vivos!. Varios cazadores de pájaros acechaban, provistos de unas especiales redes, muy pronto los atraparon a todos y desaparecieron tras una cortina musical.

Después, unas sensuales danzarinas limpiaron el recinto, con una especial coreografía y el respectivo acompañamiento musical. Siguiendo la función, los auxiliares trajeron tres marranos vivos, con bozales y cascabeles, Trimalción preguntó: ¿Cuál eligen para comerlo?...y sin aguardar el resultado de la votación, dio orden de que se sacrificase el de mayor edad, los camareros regresaron enseguida con un enorme cerdo asado, casi tan grande como la mesa principal, los invitados se quedaron atónitos ante la celeridad del cocinero, pero Trimalción rugió: .....¡Cómo!... ¿Qué es esto?... ¡Por los dioses, este cerdo no ha sido destripado! ¡Traedme inmediatamente al cocinero!.

Un joven cocinero se acercó arrastrando los pies, con cara muy compungida, y confesó que se había olvidado de limpiar al cerdo. ¿Qué te olvidaste? - Tronó Trimalción - ¿Qué te has olvidado de destripar el cerdo?, ¡Quitad a este hombre sus túnicas!... y en un instante el cocinero quedó allí desnudo y desesperado... entre dos enormes guardias, amenazantes y con la espada en alto.

Los invitados, después de un breve y expectante silencio, intercedieron por él, pero Trimalción dijo: "Pues, ya que tu memoria es tan mala, puedes destripar el cerdo ahora mismo, aquí delante de todos, para comprobar tu destreza y con ella te va la vida"...  el desnudo cocinero tomó un cuchillo con mano temblorosa y dio un tajo en el vientre del animal... de pronto brotaron, no las tripas, sino ¡abundantes ristras de salchichas y morcillas! Que fueron servidos por un armonioso tropel de mozos y mozas completamente desnudos, mientras los asistentes aplaudían complacidos.

En un momento, el artesonado del techo empezó a retumbar como un terremoto y la sala entera vibró, varios saltaron aterrorizados, súbitamente los paneles se abrieron y por las brechas comenzó a descender pequeños aros, de los que pendían collares de oro y frasquitos de perfume, todo según se dijo, eran obsequios para los invitados a esta cena memorable...

El  aula del Colegio Claretiano quedo en silencio, mis jóvenes condiscípulos, estaban todavía con la boca abierta por el impacto del relato, hasta que un comentario fuera de lugar, rompió el hechizo romano. Fue el mío,  que alzando mi mano izquierda, y con el signo de la "v" de la victoria, que en este caso significaba "permiso para hablar", le dije: "Profesor... El tal Petronio es un exagerado, su historia es increíble" y Alfredo La torre, me respondió... "Jaime, eres de verdad un atrevido, tratas de enmendarle la plana a uno de los grandes de la historia,... seguramente serás ingeniero, no te importara la historia y te perderás la principal sustancia de la vida, el encanto del pasado que debería guiarte el futuro. la historia no hay que creerla solamente, hay que sentirla, pobre de ti si no la haces"... sentencio, mientras  yo me sentaba y bajaba mi mano izquierda algo desconcertado.

Algunas décadas después de esta inolvidable lección, yo acostumbro a preparar mi conferencia sobre "Historia de las Cenas Memorables", recordando a mi querido maestro Alfredo La Torre, leyendo su apreciado cuaderno de apuntes, escrito a mano, con letras grandes y perfectas, que me dejó como preciada herencia. Después he leído muchas versiones sobre este episodio de la historia, las tengo archivadas todas, pero por supuesto, ningún interprete tiene la pasión y minuciosidad de Alfredo La Torre.

Comienzo mi curso de Historia de la Gastronomía, comentando a mis alumnos sobre la existencia a través del tiempo de cientos de fantásticos personajes, protagonistas de maravillosas historias, pidiéndoles su respeto absoluto... y en este caso en particular, por ese extraño personaje que fue Trimalción el Espléndido.

HISTORIA GASTRONOMIA - 03

750,000 años(aC). Habita el Pitecántropo (hombre-mono), mide ya 1.65 centímetros y su volumen cerebral es de 950 centímetros cúbicos.  En las cuevas prehistóricas se han encontrado gran cantidad de restos de estas épocas de sus formidables adversarios, rinocerontes, tigres, caballos y aves de gran tamaño.  El hombre de Java y el hombre de Pekín son sus representantes más famosos.  Este Homo Erectus se dirige de Asia o África hacia Europa y demora unos 200 mil años en llegar a Grecia o Alemania. En estas remotas épocas se produce la segunda gran revolución de la Gastronomía, el descubrimiento del fuego y el asado de los alimentos en China y  Europa.

600,000 años(aC). El período paleolítico o la edad de piedra antigua, los primitivos hombres de la época utilizaban instrumentos y herramientas. Han sido llamados Pitecántropus. Los restos más conocidos son los hombres de Java y Pekín que vagaban sin rumbo en busca de agua y alimento. Eran recolectores y cazadores primarios; conocían y utilizaban el Fuego a discreción. Tenían una capacidad intelectual de acuerdo al tamaño de cerebro, que era mucho mayor que la de sus probables antepasados, los Australopithecus, se les denomina también "Homo Erectus".  El clima era muy frío y húmedo. En la fauna existen grandes mamíferos como el Mamut, Reno y Bisonte.

Probablemente el Homo Erectus, inició su vida en el África, pero se han encontrado restos de estos primitivos antepasados en lugares muy alijados de sus inicios como China y Java. Sobrevivieron hasta bien entrada la época glaciar. A esta época, también se le denomina la Edad de Hielo, por el profundo descenso de la temperatura en la tierra. Grandes glaciares empujan a los bosques y sus habitantes más al sur. Mientras que la tundra y la estepa se extienden entre los glaciares y el bosque. Se modifican las costumbres alimenticias según las nuevas condiciones climáticas de cada región.

500,000 años(aC). Mediante la observación, el Pitecántropus -hombre primitivo- aprende rápidamente. En Alemania e Inglaterra utilizaban herramientas de madera afilada, sin punta de piedra. Diferencian los venenos contenidos en numerosos alimentos y se protegen de ellos. Utilizan habitualmente en su dieta los tuétanos y mejoran notablemente su constitución física. Encuentran su primera adicción gastronómica, esta dependencia fue adquirida al habituarse a la Sal que se encontraba en la carne que consumían, después vino la búsqueda de nuevas fuentes de sal, hábito que no abandonaron jamás. Estos hombres descubrieron que el pedernal o sílex era una materia prima muy apropiada para confeccionar herramientas. El sílex es abundante, ofrece bordes con filo muy agudo y permite obtener por percusión una gran variedad de dimensiones y formas. El Homo Erectus de esta época, en Europa, caza elefantes poniéndole trampas. La caza mayor se ha generalizado en el mundo. La cocción de los alimentos permite aprovechar mejor los carbohidratos y los aminoácidos, se alargan los músculos del cuerpo y aumenta notablemente su intelecto.

500,000 años(aC). En Alemania e Inglaterra se utilizan herramientas de madera afilada, sin punta de piedra.

430,000 años(aC). El Homo Sapiens, conocido como el Hombre de Tautavel en Europa, se alimenta casi exclusivamente de carne.

360,000 años(aC). De esta fecha proceden los restos encontrados en la cueva de Chukutien, cerca de Beijing en la China. Son Homos Erectus que utilizan diariamente el fuego, una espesa capa de ceniza indica su prolongado uso, dejan como testigos pellas de carbón vegetal y huesos quemados de animales que han sido matados y luego comidos asados en las brasas.

250,000 años(aC). En Europa, Asia y África se utilizaban herramientas de piedra labrada. En Egipto se utilizaban hachas de piedra que se adaptan perfectamente a las dimensiones de las manos.

110,000 años(aC). Habita en la tierra, el evolucionado hombre de Neandertal. Se le llama así por los restos encontrados en Neander, Alemania. Ya producía el fuego a voluntad y preparaba trampas para capturar animales. Existe un rudimentario orden de trabajo, mediante la división de las tareas. Entierran a sus muertos y por lo tanto nacen los primeros conceptos de vida espiritual. Los hombres de Neandertal, fueron los primeros que usaron vestidos de piel de animales de modo permanente para protegerse del frío.

100,000 años(aC). Los antropólogos señalan que los seres primitivos de esta época ya preparan bebidas obtenidas del jugo de frutas, que luego de algún tiempo se fermentaba por acción natural, sin lugar a dudas estos zumos son los antepasados directos del vino.

100,000 años(aC). Habita en la tierra, el evolucionado hombre de Neandertal. Se le llama así por los restos encontrados en Neander, Alemania. Ya producía el fuego a voluntad y preparaba trampas para capturar animales. Existe un rudimentario orden de trabajo, mediante la división de las tareas. Entierran a sus muertos y, por lo tanto, nacen los primeros conceptos de vida espiritual.

50,000 años(aC). En Europa Occidental y Mesopotamia, se conocen lámparas de piedra labrada, que utilizaban como combustible grasa de animales.

40,000 años(aC). En la tierra del Paleolítico superior, están en apogeo las culturas cazadoras y recolectoras. Es la era del Homo Sapiens. Los restos más conocidos son los hombres de Cro-magnon, Grimaldi y Chancelade. Son los primeros en desarrollar la fabricación de instrumentos de piedras muy precisos: Puntas de lanza, cuchillos, picos, hachas, etc. Los hombres cazaban, mientras las mujeres y los niños recolectaban alimentos, plantas, huevos, frutos. Existen una cierta discrepancia sobre las tareas de la Pesca con la mano, al parecer todos realizan esta labor. El hombre llega a Australia, los restos humanos más antiguos encontrados datan de esta fecha, arriban en balsas procedentes del sudeste de Asia. El nivel del mar era entonces inferior al de hoy en más de 50 metros, de modo que la tierra firme se hallaba sólo a unos 65 kilómetros. jaimeariansen@hotmail.com