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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

TUTANKAMÓN

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La historia de la dinastía XVIII egipcia puede dar un vuelco con un nuevo descubrimiento, realizado por un equipo español, que prueba que Amenhotep III y su hijo Amenhotep IV (Akenatón) compartieron reinado durante 10 años, lo que arroja nuevos datos sobre la paternidad siempre dudosa de Tutankamón.

Según pruebas de ADN realizadas en 2010, el padre de Tutankamón, que reinó entre 1361 y 1352 a.C, fue Akenatón, lo que le haría nieto de Amenhotep III. Unos datos que parecía que por fin cerraban las dudas y la falta de información sobre la paternidad de Tutankamón.

Pero recientes hallazgos realizados por el equipo dirigido por Francisco Martín Valentín demuestran, "de forma incuestionable", según el arqueólogo español, la corregencia durante al menos 10 años de Amenhotep III y Akenatón.

De esta forma, diez años de cada reinado pasarían a ser un único periodo, por lo que desaparecerían diez años de la línea de tiempo de la dinastía. Eso posibilitaría que Tutankamón fuera hijo de Amenhotep III y, por tanto, hermano y no hijo de Akenatón.

En la excavación de la tumba del visir (gobernador) Amen-Hotep Huy, en Asasif (Luxor occidental), se han hallado cuatro columnas, dos de las cuales muestran como rey a Amenhotep III y otras dos a Akenatón, y datadas ambas en el mismo periodo.

Según las inscripciones, Akenatón comenzó a reinar junto a su padre a partir del año 28 del reinado de Amenhotep III, lo que demuestra que la corregencia duró al menos diez años.

La existencia de la corregencia es algo que divide a los egiptólogos desde los años 20, y, según explica a Efe Martín, el hallazgo de las columnas en la tumba del visir demuestra de forma indudable que Amenhotep III y Akenatón compartieron el reinado.

"Es la prueba definitiva", afirma convencido Martín, que ha viajado a España para presentar el resultado de una excavación que comenzó en 2009 y que encontró el primer trozo de una de esas columnas el 4 de noviembre de 2013.

La misma fecha, ésta de 1922, en la que Howard Carter encontró el primer escalón que le conduciría a la tumba del rey niño, Tutankamón, la mejor conservada de las encontradas hasta ahora.

"Creo que Howard Carter me ha prestado las alas para realizar este descubrimiento", asegura Martín, que considera este hallazgo como el más importante de una carrera de 35 años dedicados a la exploración del antiguo Egipcio.

"Se han escrito libros sobre las corregencias egipcias", y una de las más polémicas era la de estos dos reyes de la dinastía XVIII, por lo que este hallazgo es el "tesoro" de Martín, que tras presentarlo ante el Ministerio de egipcio de Antigüedades, que lo dio por bueno, dará todos los detalles en un artículo que prepara para una revista especializada.

Además de con charlas en Madrid y en Melilla, sede de la Fundación Gaselec, que financia su proyecto.

Porque la existencia de esta corregencia afectaría a la paternidad de Tutankamón, pero también al hecho de que Amenhotep III apoyara e impulsara la revolución que llevó a la instauración del monoteísmo y al traslado de la capital de Tebas a Amarna, algo que hasta ahora solo se había atribuido a Akenatón.

"Para mí es incuestionable, pero sé que algunos dirán que no es así", asegura el arqueólogo español, que considera sin embargo que es "muy difícil" que se presenten pruebas que puedan poner en duda su teoría, sustentada en los hallazgos en la tumba del visir.

Unos descubrimientos localizados en la capilla de la tumba del visir. Ahora empezarán a excavar en el patio y no descarta la posibilidad de encontrar la cámara funeraria.

Un trabajo que podría llevar cuatro años si se dispusiera de financiación suficiente para poder desarrollar campañas anuales de seis meses, pero que probablemente se prolongará durante unos diez años, ya que el dinero solo llega para campañas de tres meses.

Mil metros cuadrados de superficie y entre 5 y 6 metros de altura en los que hasta ahora se han hallado restos de 30 columnas o 7.000 fragmentos de relieves.

Una ardua tarea de excavación, limpieza y clasificación que no se ha interrumpido en ningún momento por la situación política en Egipto. "Puedo decir que hasta ahora no nos ha influido nada. Hemos podido mantener la excavación perfectamente y no ha habido problemas por la revolución".

Sin ignorar que sí ha habido situaciones concretas complicadas, como el saqueo del Museo de Malaui (en la provincia de Minia), Martín considera que no hay peligro para la labor arqueológica ni para las visitas del turismo, un elemento vital para poder mantener la riqueza cultural egipcia.

LA HISTORIA DEL CAFÉ - COLOMBIA

Daniel M. Salazar Castellanos

Bogotá, 16 mar 2014.- Los cafés del centro de Bogotá, que fueron lugar de encuentro de artistas, intelectuales y personalidades de la elite política y económica del siglo XX, resurgen después de décadas de decadencia, gracias un programa de revitalización.

La Pastelería Florida es uno de esos establecimientos, y su copropietaria, Elsa Martínez, cuenta que por sus "mesas de oro" pasaron personajes como el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el poeta León de Greiff y su hermano, el sabio Otto, o el también poeta Raúl Gómez Jattin.

A principios del siglo XX en Bogotá existían cerca de noventa cafés que gozaban de prestigio y reconocimiento; eran tiempos en los que las mentes brillantes del país se reunían para "arreglar el mundo en una noche" con discusiones, versos y argumentos, pero esa tradición se silenció con la explosión violenta de "El Bogotazo".

Esa revuelta popular del 9 de abril de 1948, que siguió al asesinato de Gaitán, y la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) mermaron la asistencia de la intelectualidad a los cafés, que con el paso de los años y la modernización de la ciudad entraron en decadencia y la mayoría cerró las puertas.

Los recuerdos de las épocas en que Bogotá era conocida como "LaAtenas suramericana" hicieron que el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural emprendiera una cruzada para recuperar el centro histórico de la ciudad y revivir la cultura de los cafés.

Con el programa "Bogotá en un café", lanzado en 2013, la entidad que depende de la Alcaldía seleccionó los establecimientos más antiguos aún en funcionamiento para ayudarles a recuperar su esplendor.

El plan de revitalización incluye el Café Pasaje y La Pastelería Florida, ambos fundados en 1936; El Café Saint Moritz (1937), la Pastelería Belalcázar (1942), el Salón La Fontana (1955), y el Café Restaurante La Romana (1964), con una inversión cercana a los 400 millones de pesos (unos 200.000 dólares) en actividades culturales para atraer nuevos clientes.

El Instituto también busca incentivar a terceros para que financien reformas físicas en algunos de cafés que necesitan remodelación.

"El programa de cafés es inteligente porque es un proyecto barato, de bajo costo, de mucho impacto y de mucha alegría para quien lo vive", dijo a Efe la directora de Patrimonio Cultural, María Eugenia Martínez.

Según la funcionaria, en una segunda fase del proyecto se espera vincular a los cafés modernos. "Las estrategias van a ser abiertas, muy variadas, por lo que no va a haber ningún choque; al contrario, tenemos una lista de los cafés que quieren participar en este proyecto", manifestó.

La idea ha sido un éxito y los cafés bogotanos con actividades culturales han empezado a recuperar su prestigio con afluencia masiva de público.

Durante la primera etapa del programa, que consistió en ocho encuentros culturales, acudió un promedio de 585 personas por sesión.

Para este año están programadas quince "Tardes de Café", como se denomina a los encuentros con personalidades de la cultura como la escritora Carolina Sanín, el cineasta Lisandro Duque o la arquitecta argentina María Nieves Arias, quien estuvo a cargo del programa "Cafés Notables de Buenos Aires", que sirvió de inspiración a Bogotá.

La estrategia consiste en recuperar las tertulias y la esencia de estos lugares pues, como dice la coordinadora del programa, Laura Pinzón, "no se trata de revivirlos" porque nunca han muerto.

"Es un plan que busca alimentar el imaginario colectivo" en torno a la magia de estos rincones que en su mayoría conservan esa decoración sobria y elegante propia de una "belle époque" bogotana.

Esta medida es considerada sencillamente "oportuna" por un experimentado conocedor del negocio como César Iannini, propietario del Café La Romana, quien cree que devolverá la vida al centro capitalino.

Los jóvenes son el público objetivo de los cafés pues "les gusta reunirse para charlar" comenta Iannini, quien ve en esta generación una oportunidad para que estos establecimientos se posicionen nuevamente como los centros de debate e ideas que fueron en el pasado alrededor de una taza humeante de la bebida colombiana.

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COCINA GALLEGA

El (¿ex?) cocinero laureado, cinco años elegido el mejor del mundo, Adrià, decía que por ser autodidacta, y nunca haber pisado una escuela de cocina, pudo “cuestionar todo de una manera descarada”. Tiene lógica. En su restaurante, el desaparecido Bulli, a la hora de crear no había trabas ni conceptos inalterables, porque la “transición democrática” (según el periodista Jesús Rodríguez, de ‘El País’) había llegado a los rígidos códigos de la alta cocina, durante siglos impuestos de manera casi dictatorial desde Francia, o, mejor dicho, desde París, que en la campiña se guisaban otros platillos. De este lado de los Pirineos, allí, en una perdida cala de Girona, el ahora gurú Adrià, iba a romper los moldes, literalmente, con sus deconstrucciones, espumas, nitrógeno líquido, y muchas asociaciones libres y audaces. No hubiera sido posible, tal vez, en el 1700, en la época en que Antonio Catalán, francés de origen a pesar del apellido, llega a la Corte española para ejercer como cocinero de Carlos III. Estaba de moda la llamada “nueva cocina” (término que se repite hasta el cansancio en la historia de la gastronomía mundial), basada en salsas complejas y productos exóticos. En las casas de la burguesía, la máxima aspiración de todo aquel que quisiera aparentar o quedar bien con la sociedad, era tener un cocinero francés. Nos cuenta Carlos Azcoytia, de quien tomamos estos datos históricos, que a tanto llega esta ansiedad por tener un francés en la cocina, que tal capricho queda reflejado en un sainete de Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla, titulado ‘El Cocinero’ donde su protagonista, ‘Monsieur Andoville’, dice: “El amo tiene gran gusto/ le robe cuanto quiero, / en poniéndole a la mesa / dos guisados extranjeros”. Aquí mismo, en esta orilla del Río de la Plata, las damas de sociedad mandaban a sus esclavos a aprender las artes culinarias en la casa de un cocinero francés, ‘monsieur Ramón’, que también solía enviar viandas sofisticadas a domicilio. Azcoytia apunta que, a diferencia de la costumbre actual de rotar por diversas cocinas los cocineros, Antonio Catalán prestó servicio treinta y cinco años en la Casa Real. Y nos da a conocer, como curiosidad, un documento que describe la llegada a la Corte, en setiembre de 1759, desde Nueva España, de un cargamento compuesto por cincuenta turrones de cacao Soconusco, cuatro cajones de chocolate en pasta, dos cajones de polvo de piñol y doce mil vainillas, las cuales desembarcan en La Coruña, ciudad que aspiraba a Casa de Contratación (recordemos que los puertos gallegos fueron relegados, desde el principio de la llamada Conquista de América, de los lucrativos negocios de Indias). El cargamento se le encomienda a un arriero maragato, vecino de Andinuela, el cual cobra trece reales por cada arroba transportada a Madrid. Para tener una idea de los tiempos para ascender en un oficio en aquellos tiempos, digamos que Don Antonio, que había llegado a la Corte en 1753, junto a su compatriota Juan Tremouillet, recién veinte años más tarde jura ante el Marqués de Montealegre, mayordomo Mayor de la Corte, como Veedor de Viandas, pudiendo a partir de entonces usar sombrero y portar espada, acompañar las viandas y presentarse con ellas en la Real Mesa. De poco sirvieron a nuestro cocinero tales honores, en su vejez (69 años) sufre penurias económicas, tiene úlceras en las piernas que lo obligan a “tomar aguas” en Francia, y tiene un accidente de perlesía que le ha dejado un abrazo inutilizado. Consigue, sin embargo, jubilarse con 7.200 reales anuales, equivalentes a la mitad de su sueldo en activo, y se retira a su país de origen, donde muere en Montpellier a los pocos meses. No es el caso de Adrià, que con poco más de 50 años, es un joven y activo empresario que puede cobrar arriba de 80.000 euros por una conferencia, convirtió su restaurante en elBullifundation, expone sus bocetos en las más afamadas galerías de arte, y consigue fascinar no a comensales, sino a dirigentes y emprendedores de todo el mundo relatándoles su personal método creativo. Pero, aun con varios doctorados honoris causaotorgados por prestigiosas universidadesmuchos se preguntan si Adrià es un genio, un loco, un gurú, o un charlatán. El tiempo, como siempre, desvelará el misterio. Nadie recuerda que arriero maragato, en un cruce de caminos, en una ignota feria del interior gallego, hirvió uno de los pulpos secos al sol o salados, adquiridos en las rías galaicas, lo troceo sobre una tabla, le echo sal gorda, pimentón recién llegado de America, y aceite de oliva, y creo el entrañable ‘polbo a feira’, estandarte de nuestra gastronomía. Sin duda, más allá de las tendencias nacidas antaño en las cocinas reales o señoriales, o actualmente en la inquietud por innovar, o simplemente provocar, de chefs mediáticos, los platos que perduran a través de los tiempos, son incorporados al patrimonio cultural de los pueblos, y por uso y costumbre definen una identidad, dan cuerpo a las tradiciones, son creaciones populares, colectivas, espontáneas y producto de la necesidad. Nos damos por satisfechos, los cocineros, si logramos recrear dichas recetas.

Solomillo de cerdo en zorza

Ingredientes: 4 solomillos pequeños, 4 cucharadas de pimentón, 1 cucharadita de ají molido, 3 dientes de ajo, 1/2 cucharadita de tomillo,  aceite de oliva, gotas de vinagre, 2 hojas de laurel, sal.

Preparación: En un recipiente disponer los ajos aplastados, el pimentón, el ají molido, el tomillo, el laurel, el vinagre, la sal y el aceite. Mezclar bien. Cortar los solomillos en dos trozos. E introducimos en el adobo. Dejar marinar de un día para otro en la heladera. Llevar a horno caliente 20 minutos, y servir acompañado por papas cortadas en cubos, doradas en el mismo horno.

COCINA ITALIANA

De entre los muchos restaurantes apellidados italianos que hay en Madrid Da Giuseppinatiene algo especial. Su propietario, Ignazio Deias, es sardo, y sus orígenes tienen una variada representación culinaria en su establecimiento. Esto no quiere decir que en su casa no haya una variedad de platos provenientes de otras cocinas regionales italianas, pero este conyuntura da la oportunidad de conocer algunos platos poco frecuentes, en esa especie de viaje que siempre supone el acercamiento a culinarias ignotas. 


Vista del comedor

No es este el primero de los restaurantes que monta Deias, creo que los he visitados todos. Un rasgo característico es su honestidad culinaria. Unas materias primas bien elegidas, un savoir faire en la cocina y sobre todo platos novedosos entroncados en la tradición culinaria italiana y con especial acento, como comentaba, en la cocina isleña sarda. Y eso es un valor añadido.


Ignazio Deias, el propietario

Da Giusseppina rinde homenaje al nombre de su madre que tenía una tienda de comestibles y bebidas en su país natal. El acogedor restaurante se compone de un salón recoleto y tranquilo que recuerdan a la trattoria italiana, en este caso más espléndida.

Está decorado con fotografía de actores italianos y de héroes deportivos de los años sesenta. En definitiva de la Italia del Volare yModugno; de la Dolce vita Fellini, de la de Fausto Copi Bartali los grandes ciclistas transalpinos. En las paredes una exposición de productos italianos: pasta, embutidos, vinos, aceites, acetos balsámicos, salsas preparadas que le dan un aire de cantina vistosa y colorista. Las mesas cuentan con un mantel a cuadros y sobremantel blanco.

Deias comenta con ironía que "en Italia también existe el cerdo" a la hora de presentar a algunas variedades del "maiale" italiano. Y para ello muestra el "culatello" que es la parte más tierna del jamón; un embutido dentro de una red de cuerdas del tamaño de un coco. Es gustoso. Otro bocado especial es el salchichón del jabalí sardo.


Pani frattaua

Los antipasti van desde el "O´Sfinciuni": una tosta de Pafocaccia con tomate cebolla y huevo. No se le puede sacar más jugo a tan prosaica combinación. 

Del mar proviene el pulpo con el que en Cerdeña se prepara una peculiar ensaladilla rusa. Recomendables son las sardinas en gondola (a la veneciana) con cebolla, pasas y piñones, que el propietario, en un arranque de humor, dice que eran uno de los secretos de Casanova. 

Muy italiano y poco conocido es la "capunata". Esta vez el origen es siciliano y algunos historiadores gastronómicos lo apellidan "capunata spagnola" quizás por su origen. Es un guiso donde el ingrediente principal suele ser la berenjena y que según quien la prepare se compone de tomate, pimiento, alcaparras y otras verduras. Es un plato sencillo y rústico si se quiere, pero si las materias primas son buenas recuerdan ese sabor a huerto tan grato al paladar. 


Pacceri di gragnano

Ese es el tipo de cocina que aquí se oficia, sencilla, perfumada con esos aromas de plantas y especias mediterráneas. Cocina de subsistencia que con el tiempo se ha convertido en histórica, todo un patrimonio cultural.
Entre esos platos poco conocidos destacaremos dos. 


Mollereddus

El Malloreddus es un tipo de pasta corta de la Cerdeña, que se cocina con un salsa a base de queso pecorino (pecora es oveja en italiano) y trufa negra. Plato que demuestra también una cierto refinamiento culinaria en esa línea tradicional mencionada.

El otro es la "fregua serde", que en realidad es como un cous cous pero de pasta de semola, algo realmente curioso, con alcachofas y huevas de mujol. Uno de los platos más interesantes de la carta. Al parecer procede de Caloforte, en la isla de San Pedro, y que pertenece a Cerdeña. Está cocinado con la técnica del rissoto.



Hay una buena bodega y quizás si se atreven pueden solicitar algunos vinos de la Cerdeña que Deias tiene en su cava.
Destacar esa sutil rusticidad del origen de los platos y una forma de cocina honesta y saludable.

COMO SE REGULA EL HAMBRE

Los científicos han descubierto que los niveles de leptina resultan claves a la hora de consolidar nuestros hábitos alimentarios, de tal forma que a mayor cantidad de leptina menor es la sención de hambre.

El Centro Médico Southwestern de Estados Unidos, comprobó hace unos años que suministrando una dosis extra de leptina a animales de laboratorio se reducía la ingesta y los adipocitos comenzaban a quemar grasa de forma intensa.

El experimento en cobayas produjo una pérdida de hasta una cuarta parte del peso de cada ejemplar en solo dos semanas y tras observar el tejido graso de los animales en los microscopios, los investigadores comprobaron que los adipocitos habían reducido su tamaño y aumentado el número de mitocondrias.

El profesor Richard Simerly, de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón de Estados Unidos, ha comparado la evolución de ratones genéticamente modificados sin leptina en su organismo, con la de ratones tratados con dosis suplementarias de la hormona desde su nacimiento.

Mientras que los primeros alcanzaron la madurez con obesidad mórbida y sensación de hambre perenne, los segundos lo hicieron con delgadez extrema y sin mostrar interés por la comida, lo que pone en manifiesto que los extremos nunca son buenos.

Simerly aseguró que la administración de leptina en ratones recién nacidos determina una configuración neuronal permanente en la zona cerebral que controla el apetito, reprimiendo todo impulso voraz innecesario.

GASTRONOMÍA DE ESPAÑA

Burgos, 20 feb (EFE).- Tras ser capital española de la gastronomía en 2013, Burgos buscará este año su proyección internacional con su cocina a través de un plan específico que contará con una inversión de 400.000 euros, ha informado hoy el alcalde, Javier Lacalle (PP).

En rueda de prensa, Lacalle ha presentado el Plan de la Gastronomía 2014 denominado "GastroBurgos", con el que pretende dinamizar la economía y el turismo de la ciudad y la provincia a lo largo del año con una treintena de actividades.

El plan pretende dar continuidad a la imagen conseguida con la capitalidad española de la gastronomía y apostar especialmente por el ámbito internacional, comenzando por la constitución de la Red Europea de la Gastronomía que lidera Burgos junto a ciudades de Italia, Grecia y Rumanía.

El alcalde ha explicado que se realizarán presentaciones internacionales de la cocina y los productos burgaleses en Francia, en París, Nantes y Loudun, en la localidad italiana de Lucca y en Bruselas.

Además, en el ámbito nacional, se celebrará un concurso de escuelas nacionales de Hostelería, el Concurso de Sumilleres de Castilla y León y una cena de las capitales españolas de la gastronomía con cocineros de Logroño, Vitoria y Burgos.

Lacalle ha señalado que también se mantendrán actividades "clásicas" de la programación burgalesa, como el "Devora, es Burgos", con precios especiales en hostelería y restauración antes de Semana Santa, o el "Fin de semana cidiano" que organizada la Federación de Hosteleros.

Junto a ello, el alcalde ha adelantado que se organizarán algunos actos novedosos, como un "gran pic-nic" en las riberas del Arlanzón, y se buscará la conexión con la provincia , en especial con las denominaciones de Origen Ribera del Duero y Arlanza, a través del enoturismo, para lo que se diseñarán autobuses lanzadera.



HISTORIA DE LA GASTRONOMIA

En "La importancia del tenedor. Historias, inventos y artilugios en la cocina", la escritora gastronómica inglesa Bee Wilson repasa a través de utensilios la historia de los alimentos, la dominación del fuego y el hielo, pero también de ollas, batidores y cucharas con el fin de llevarse comida a la boca.

El amigable y preciso ensayo editado por el sello Turner Noema es una justa medida entre antropología y gastronomía y abre con una premisa consabida: la comida es el gran universal humano.

"Todos comemos", dice Wilson, por eso este libro explora "cómo influyen los utensilios de cocina en qué comemos, en cómo lo comemos y en cómo nos sentimos en relación con lo que comemos".

La tecnología en la cocina basada en la solución de problemas se remonta a miles de años, desde los seres humanos que cortaban carne cruda con piedras afiladas hasta el más moderno pelapapas.

"Siempre hemos usado la inventiva para idear mejores formas de alimentarnos", dice.

En más de 300 páginas, Wilson historiadora y columnista en The Sunday Telegraph- ensaya en su primer libro traducido al español, un recorrido por la historia de estos objetos, pero también añade una voz en la historia social y sus transformaciones.

Según la especialista, el cuchillo es el utensilio más antiguo del arsenal de un cocinero, uno o dos millones de años -según qué antropólogo- más viejo que el dominio del fuego. Y fue su combinación con el tenedor lo que evolucionó en la mordida actual.

"Los tenedores para comer empezaron a parecer una buena idea en la época moderna", pero muchos siglos antes de ser adoptado, fue objeto de burlas y castigos. No fue hasta el siglo XVII que comenzaron a mirarlo con cariño, excepto por los italianos, que como sabios disfrutadores de la pasta, enroscaban este manjar desde la Edad Media.

Fue un viajero inglés del período isabelino, Thomas Coryate, quien impresionado por las costumbres italianas, decidió hacer lo propio en su hogar natal. Así, con la ayuda de amigos poetas y dramaturgos, el uso se extendió. "Con la Restauración acabaron de consolidarse en las mesas", escribe Wilson.

Si bien usar cuchillo y tenedor juntos fue radical en los cambios alimentarios en Occidente, en China 1.000 años antes ya comían con mucha más destreza y con una mano. "Los palillos tiene un punto maternal, manejados por manos expertas tratan a los alimentos con delicadeza", dice. Las cifras son abrumadoras: se fabrican 63.000 millones anualmente.

En cuanto a las ollas, Wilson asegura que el acero fue el gran avance "aún no superado". Sin embargo, una de las grandes trasformaciones se dio con la alfarería que permitió cocinar comidas que se podían beber y que no obligaban a masticar.

"Con el paso del tiempo, los utensilios y los alimentos han acabado tan ligados que no podemos decir dónde empieza uno y acaba otro", se sincera sobre esta "mitad de la historia" que vino a ser reparada para desglosar los desafíos y, finalmente, comer.

De los agujeros en la tierra a las infinitas baterías de cocina victorianas, de los cuchillos unipersonales a los sofisticados de cerámica, de los ahumados a los cubitos de hielo, Wilson expone con curiosidad y erudición técnicas de todos los tiempos, y arrastra al lector a terrenos cada vez más intrigantes.

"Los utensilios con los que nos sentimos más cómodos vienen determinados por la cultura. La tecnología basada en la solución de problemas se remonta miles de años. Siempre hemos usada la inventiva para idear mejores formas de alimentarnos", dice.

"Se requiere prácticamente la misma inventiva para fabricar un cascanueces que una bala", sentencia y explica: "En más de una ocasión los inventores han estado trabajando en un artefacto eléctrico para acabar viendo que resulta más útil en la cocina".

Como Harry Brearley, un hombre de Sheffield que en 1913 inventó el acero inoxidable para mejorar cañones de las pistolas y, sin darse cuenta, le hizo un favor a la cubertería mundial.

Cansada de pelar verduras y afligida por una leve artritis, la mujer de Sam Farber fue quien dio luz verde a un nuevo invento: el pelador Oxo. "Este utensilio es ejemplo del pensamiento lateral.

Para construir un pelador mejor habría que concentrarse en el filo, pero Farber notó que el mango, era crucial", ilumina.

Este pelador fue revolucionario y se vendieron desde mediados de los 80 a la fecha más de diez millones, dando rienda suelta a toda una industria de utensilios ergonómicos.

Sin sorpresas, las mujeres en el último siglo fueron centrales a la hora de pensar la cocina como espacio del hogar. En 1912, Christine Frederick, escritora de Ladie`s Home Journal, dio con el diseño de la cocina ideal "para dar un mínimo de pasos, sin tener que agacharse nunca".

Pero la profundización vino de la mano del racionalismo con el diseño de Margarete Schütte-Lihotzky, una estudiante de arquitectura y parte de la Resistencia que equipó más de 10.000 viviendas sociales de Frankfurt, en 1926. Un diseño que en 2011 fue expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Si bien el microondas es el utensilio moderno dominante, el arribo de la cocina modernista y de vanguardia representa "el mayor replanteamiento de la tecnología en la cocina desde el microondas", asegura Wilson.

Otra técnica de moda es "la de cocinar al vacío", que si bien fue descubierta en los 60 por ingenieros franceses y estadounidenses, tuvieron que pasar 40 años para que el llamado "sous-vide" fuera parte de cocinas profesionales y también algunas domésticas.

Hervé This, uno de los creadores de la cocina molecular, se preguntaba por qué se sigue cocinando como en la Edad Media. "Lo hacemos porque la mayoría de las veces, los batidores, el fuego y las cacerolas siguen haciendo bastante bien su trabajo, lo único que queremos es mejores batidores, mejor fuego y mejores cacerolas", responde Wilson.

Hoy, en las cocinas las tecnologías antiguas y novedosas se solapan y coexisten. "Lo que cocinamos no es sólo una recopilación de ingredientes, es el producto de tecnologías pasadas y presentes".

Hicieron falta innumerables inventos para llegar a las cocinas bien equipadas, "donde a nuestra rudimentaria cuchara de madera, se suman batidoras, congeladores y microondas", señala Wilson, que nunca olvida a esa vieja cuchara de madera, sigue siendo el único utensilio con el que comen y revuelven en todos los pueblos del mundo.