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CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE LOS ANDES

DE CÓCTELES POR MALAGA

NICOLE CACHO. MÁLAGA Desde hace ya muchos años, el casco viejo de Málaga ha sido punto de encuentro para los ´seres nocturnos´: dícese de aquellas personas que, al caer el sol, salen de sus ´escondrijos´ –lugares de trabajo, centros de estudio o casas– con sus mejores galas para pasar un rato divertido con amigos, música y una copa en la mano. Los vecinos del centro pueden atestiguar esta ruidosa costumbre, que ha conseguido que ´convivan´ varias generaciones en los mismos locales de marcha sin que los más jóvenes se avergüencen. Bueno, en ocasiones, pues la pachanga no mezcla bien con el reggaeton por mucho que se intente.
Pero, como dice la norma del empresario, ´renovarse o morir´. Y alguno ya lo ha hecho, ofreciendo a los malagueños una nueva forma de salir de juerga: con un cóctel en la mano. Y es que, en contraluz de los locales nocturnos de suelo de baldosa, merchandising como elemento decorativo en las paredes y barra para la supervivencia tan típicos del centro, están renaciendo unos negocios que apuestan por la sofisticación y por ofrecer a sus parroquianos algo más que un simple whisky o un cubata. Una tendencia, que ya está consiguiendo sus adeptos y que, en cierta manera, tiene su origen en las terrazas de los hoteles del centro, cada vez más llenas. Algo que atestigua Gabi Quesada, el responsable de la terraza del Hotel Larios (Room Mate). "Empezamos a organizar eventos en las noches de verano en 2003, y se convirtió en referente, me atrevería que a decir, internacional", explica Quesada que, pese a que por las ordenanzas de ruido ha tenido que bajar considerablemente el volumen de su música, reúne los fines de semana en su terraza a un gran número de clientes dispuestos a disfrutar de las impagables vistas que ofrece la terraza y de una bebida más elaborada.
Lo mismo pasa con los otros grandes hoteles del casco viejo. Mientras el director del AC Málaga Palacio, Jorge González, apuesta por una cena en el envidiable ´pool deck´ del hotel antes de iniciarse por probar las ofertas ´agitadas´ con coctelera, el Molina Lario programa todas las semanas en La Piscina Lounge desfiles de moda y sesiones de música en su ático, según cuenta Lourdes Grau, responsable del Gallery. Eso sí, hay que recordar que una copa con glamour tiene su precio.
A pie de calle. Para los malagueños con miedo a las alturas están las coctelerías a pie de calle. Recientemente abierta está El Casino, en la calle Pedro Toledo. Un local de mucha capacidad que ha sido reformado por uno de sus dueños, Juan Ignacio Guerrero, que quiere convertir este emblemático bar en un negocio que dure "toda una vida".
Y para ello, ha decidido abrir todos los días de 15.00 a 03.00 (incluido los domingos), ha puesto a un experto y perfeccionista de cócteles detrás de la barra y en pocos meses ya tiene "parroquianos satisfechos a pesar de la crisis", como declaró a este periódico. También están las coctelerías más pequeñas: La Coctelería de calle Moreno Monroy –con unos cócteles de whisky que quitan el sentido– y Boss, en la calle Duque de la Victoria, cuyo dueño Fernando Gandarias presume de ser el coctelero que ofrece los mejores Dry Martini de la ciudad.
"Es el cóctel más simple, pero en muy pocos sitios se prepara como es debido", afirma Gandarias, que ofrece por otra parte una selectiva carta de bebidas alcohólicas de marcas de lujo. "Se consume más la exclusividad que los cócteles", afirma.


Manhattan en mitad de Málaga.
El cóctel estrella de El Casino es, sin duda, el Manhattan. Así lo atestiguan los clientes y el dueño, que cuenta que tiene parroquianos que sólo beben este cóctel en su establecimiento. Y no es de extrañar, pues el coctelero prepara con tanto cuidado y mimo esta bebida que da hasta pena bebérsela. Fría, roja y en vaso de Martini, es un cóctel refrescante. Un trocito de Manhattan en Málaga.

Dry Martini: clásico y elegante.
Lo que más se vende de la carta de cócteles del Hotel Larios, según Gabi Quesada, es el Dry Martini, "un clásico", a la vez que una bebida muy glamourosa. "Todo el mundo cree que se está bebiendo Martini, pero lo que más tiene es ginebra", asegura el responsable de la terraza. "James Bond hizo mucho por los Dry Martini", bromea Quesada, mientras pide a su coctelero que haga uno como se debe hacer en su terraza: con ginebra Larios de 12 años.

Un Cosmopolitan con vistas.
La directora del Hotel Molina Lario, Lourdes Grau, cuenta que los Mojitos y, sobretodo, los Cosmopolitan son los cócteles que más éxito tienen en la terraza del Gallery, que cuenta con unas vistas fantásticas. "Quizás sea por la serie ´Sexo en Nueva York´ o por nuestro coctelero excepcional", bromea Grau, que asegura que el Cosmopolitan de su terraza se hace al "auténtico estilo estadounidense".

Una bebida con mucha historia.
Hay pocos que saben cuál es el secreto del cóctel Málaga Palacio, y para ello se tuvo que llamar precisamente a uno de los expertos cocteleros, por cuyas manos pasan casi todas estas bebidas. Zumo de naranja, zumo de piña, un chorro de limón, ron, licor de banana, granadina y azúcar son los ingredientes del Málaga Palacio, que lleva sirviéndose casi desde la fundación del hotel en el año 1966.

El Trovador, la tradición viviente.
Ha sobrevivido al cierre del Ricardo (calle Larios) y al del Cantor de Jazz y, junto con Puerta Oscura, El Trovador es uno de los bares clásicos del centro de Málaga. Para los más tradicionales, Jose Larrosa lleva desde 1980 al frente de El Trovador (abierto desde 1962) y comenta que, aunque ya pocos lo piden, está dispuesto a servir el cóctel-firma del local: licor de whisky con melocotón.

COCINA TECNOEMOCIONAL

Por: Daniel Fernández Quinti, dquinti@clarin.com

¿Dónde se cocina la vanguardia culinaria porteña? En tiempos de vacas flacas y mucha parrilla, propuestas internacionales y los clásicos indestructibles como Tomo I, La Bourgogne y el Oviedo, la cocina parece estar buscando también otros caminos. Y el último grito, la molecular, con sus platos donde lo que se ve no es lo que es, parece más destinado a paladares ocasionales y extravagantes.

Una cosa es cierta: todo lo nuevo genera interrogantes. Por supuesto, hay quienes consideran la propuesta como lejana, incomprensible o hermética. También se instalaron prejuicios. Qué es cara, que uno se queda con hambre y sólo para entendidos.

¿En qué consiste, entonces, el autodenominado primer restaurante de cocina de vanguardia de Argentina? Pura espuma, se podría decir. Pero no despectivamente, y se verá por qué. Se trata de un joven chef de 31 años, Dante Liporace, que procesó la influencia del maestro de la cocina molecular Ferrán Adriá (de El Bulli), con la historia de la cocina porteña y de sus propios viajes de aprendizaje. En "Moreno" (Moreno 376) por nuevos y viejos sabores, revisitados. En síntesis, vanguardia pero no radical.

La llamada cocina "tecnoemocional" es una filosofía que reúne investigación y combinaciones que en principio resultan exóticas, de diversos productos y técnicas, en platos novedosos que buscan motivar a los sentidos. Lo tecno tiene que ver con el uso de la tecnología aplicada y procesos y lenguajes de laboratorio. Aparece la cocina al vacío, con nitrógeno, espumas, gelatinas, emulsificaciones. (Ver Palabras raras). Pero también, y que vivan las abuelas, hay cocciones muy largas de entre seis y ¡17! horas, que se combinan con alimentos en formas impredecibles, como el pulpo suflado (una especie de galletita aireada con sabor al octópodo) hasta recuerdos de la infancia -casi una humorada-, como acompañar salmón con algodón de azúcar.

Ejemplo probado de entrada, que viene como aperitivo mínimo: jugo de liebre con gelatina de agua de manzana y chocolate, que se deben tomar con un orden. Y la clasiquísima tortilla en deconstrucción que inventó Adriá. La RAE define así deconstrucción: "Desmontaje de un concepto o de una construcción intelectual por medio de su análisis, mostrando así contradicciones y ambigüedades". En la cocina es desarmar para rearmar a través de la física y la química.

¿Y qué es la tortilla en deconstrucción? Un vaso con tres capas de alimento: abajo, cebolla con cuatro horas de cocción, y encima espuma de papa y revuelto de huevos. Los mozos recomiendan hundir la cuchara hasta el fondo para juntar los sabores. ¿Sabe a tortilla? Sí, más bien trae recuerdo de tortilla, pero a la vista no lo es.

Y si es que muchas experiencias entran por los ojos, aquí hay un problema. Más que ver -los platos resultan bellos- hay que probar: una carne se reconoce, pero aparece combinada con el producto de la experimentación. El cochinillo -soberbio, con su piel bien dorada y crocante-, está hecho al vacío durante 11 horas en sus jugos. Hasta ahí, normal. Pero llega con gelatina caliente de mango, aire de maracuyá y langostinos en cocción separada.

¿Y las porciones? Un problema de la cocina moderna, que termina siendo rechazada porque los platos son minúsculos. Pero aquí no. El cochinillo es una porción bien argentina: 300 gramos razonables, que llenan.

Liporace, que trabajó además de en El Bulli en otros restaurantes europeos, aclara ante la sospecha: "No hago cocina molecular, esta propuesta es renovadora, busca despertar sentidos pero priorizando lo más importante, que es comer bien, con sabores nuevos y también conocidos, y para probar sin miedo". Adriá lo acaba de invitar, junto a otros cuatro cocineros del mundo, a pasar dos semanas en diciembre en El Bulli.

El tiempo dirá si este camino marca un punto y aparte en la cocina local.

HISTORIA DEL PISCO - 02

Por: Jaime Ariansen Céspedes - Instituto de los Andes

1563. Con la llegada de los españoles a éstas tierras y la fundación de Villa De Valverde, hoy la ciudad de Ica, se sembraron viñedos en toda la extensión de este valle.

1586. Se calcula que en esta fecha había en el Perú 4000 esclavos dedicados a las faenas agrícolas. Los más valiosos eran los especializados, por ejemplo en el manejo de los lagares y trapiches.

1591. La producción de envases para vino y aguardiente era ya importante. Se conoce que Juan de Santa Cruz y su socio Salvador Ortiz Zúñiga trabajan en el obraje que tenían en el valle y fabricaban hasta sesenta botijas “Piskos” por día.

1592. La estancia Ocucaje, en el valle de Ica, es adjudicada a Don Luis Sánchez, llegando años después, luego de varias transferencias, a ser propiedad del Colegio de Jesuitas.

El historiador José Gálvez nos cuenta...  Tierras calientes, sedientas, con guarangos retorcidos bajo un sol  radiante...  Una cabalgata colorida avanza por los médanos levantando doradas tolvaneras, y desde Ica hasta la ramadilla de los pasajeros que van a la ciudad blanca de Arequipa, seis leguas bien contadas hacia el sur, en la angostura que llaman de Cayango, el río en medio, los cerros blancos a un lado y al otro el camino real que se adentra en el valle de Guayuri, van el Señor Corregidor, el Escribano, el plumario, los alguaciles, y se detienen, tras agobiantes marchas, en el lugar denominado Ocucaje. Con la solemnidad acostumbrada, entre latinajos jurídicos que lee el Escribano de su Majestad, baja la mirada vigilante y severa del Señor Justicia Mayor y Componedor de tierras, queda adjudicada la Estancia, con sus guarangales y pastos, a don Luis Sánchez,  quien, muy ufano agasaja a los señores y a sus acompañantes con un yantar suculento y refrescante, cuya minuta no conserva la crónica, pero que, dado lo rico de la tierra y los hábitos del tiempo, debió ser enjundioso y variado, alegre por los vinillos comarcanos y coronado con los exquisitos postres y confituras que, ya desde el amanecer de la Conquista, dieron fama pregonera a la región.

Después del tal Sánchez, señor y dueño por la gracia de Su Majestad, de aquel lugar que seria mas tarde emporio cananco de viñas y parrales, fueron propietarios don Fernando Díaz de Guevara, don Juan Alegre, don Antonio Herencia, el Capitán don Juan Moran y Cabrera, don Juan García de Oñate, quien hubo asimismo, de solicitar posesión a la pintoresca manera antigua, con cabalgata, comilona y bebendurria, hasta que adquirió el bien el Colegio de los Jesuitas del Cusco.

Rodaron desde entonces muchas lunas, y Ocucaje, administrada por los padrecitos, como tantísimas otras haciendas y estancias, vio nacer, engordar y morir innumerables cerdos bien cebados y rollizos con las bellotas de los guarangos. Ya comenzaban a llenarse los mugrones con la miel solar que da el buen vino, lagrima y sangre del martirio próvido y mítico de las viñas.....

1595. Las estadísticas de la fecha indican aproximadamente, que en el Perú se producían 900,000 arrobas anuales de uvas y en Chile 120,000 arrobas, cantidades ambas muy importantes. Algunos historiadores consideran estas cifras exageradas.

1596. Jerónimo Barrios otorga una dote de 1400 botijas de vino para el matrimonio de su hija Melchora. Y Simón Rodríguez vende una casa a Francisco Alegre por el precio de 3226 botijas vacías. Estos dos ejemplos demuestran la capacidad transaccional de los vinos y aguardientes.

1610. Se calcula que existen mas de 20,000 esclavos negros en la costa peruana dedicados a la faena agrícola, especialmente en los viñedos situados al sur de Lima.

1614. Se calcula que en esta fecha existen en el Perú 10000 esclavos, dedicados principalmente a las faenas agrícolas.

1613. El historiador Lorenzo Huertas rescata un documento de esa fecha, se trata de un testamento de un griego llamado Pedro Manuel, vecino de la ciudad de Ica, donde describe entre sus bienes “Una caldera grande de cobre, de sacar aguardiente con su tapa y cañón”.

1620. Contadores del Virreinato del Perú, calculaban que las botijas llenadas con vino, pasaban las 300,000 al año. Era pues la producción más importante al Sur de Lima. Se comentaba “Las viñas son mejores que las de España, una parra de este Valle de Pisco, da más uvas que seis de las de España, porque son más altas y grandes, pero también cuenta el buen clima y terreno, ésta es una tierra de promisión en todo”.

1630. El español Francisco López, escribe que en el valle de Pisco se produce un muy buen aguardiente que competía con 'nuestro jerez' . Se extraerse de una uva pequeña y que era uno de los licores más gustosos que se bebe en el mundo.

1640. La antigua caleta ya tenía intenso movimiento, debido al comercio de los vinos y aguardientes. Por lo que virrey Marques de Mancera, procedió a la fundación española del poblado con el nombre de “Villa de San Clemente de Mancera” pero desde el comienzo todos la denominaron simplemente como “Villa del Pisko”.

1654. La corona española publica un reglamento prohibiendo prácticamente la plantación de nuevos viñedos en sus colonias de América; esta medida proteccionista es para defender sus intereses comerciales de exportaciones hacia América.

1717. El médico francés Gauthier construye el primer gran aparato de destilación. Su objetivo la desalinización del agua merina se asemeja al alambique de la edad media. Recordemos que esta palabra viene del artículo árabe “AL”y la palabra griega “Ambyk” que significa Tapa.

1767. El rey decreta la expulsión del Perú de la Compañía de Jesús, propietarios de más de 190 haciendas. Los jesuitas eran los más grandes productores de vino y aguardientes.

El escritor José Gálvez nos cuenta sobre Ocucaje...  Mas ocurrídsele a un Monarca español, en el siglo XVIII, dictar la orden de extrañar de todas sus posesiones de América a los Jesuitas y confiscarles sus bienes y propiedades, cuando gobernaba el Perú aquel Virrey enamoradizo y enérgico, el de las legendarias historias con la Perricholi, don Manuel de Amat y Juniet. Ocucaje paso al Estado como muchas otras estancias en todo el Virreinato del Perú.

La propiedad, por una de aquellas y entonces frecuentes adjudicaciones, en remate, vino a formar parte de la abundante fortuna de los Marqueses de Torre Hermosa, Doña Juana María de Herce y Dulce era la esposa del Marques, y, según cuenta la fama, además de muy bella hacia honor al segundo de los apellidos.

El Marques de Torre Hermosa don Juan Fulgencio de Apeste guía murió, y dejo viuda y rica, a la Marquesa. En prenda de cariño, y en recuerdo de los dos hijos que procrearon y murieron muy niños, la dejo universal heredera de sus bienes, a los que se añadían los propios de ella, no menos valiosos.

1768. Durante el gobierno del Virrey Manuel Amat y Juniet, la hacienda Ocucaje en Ica pasa a poder de Don Juan de Apesteguía, Marqués de Torre Hermosa, casado con doña Juana María de Herce y Dulce, Al fallecer el Marqués, su viuda quedó dueña del fundo, Uniéndose en segundas nupcias con Don Antonio de Arredondo, Regente de la Real Audiencia de Lima, siendo por ello que la gente le puso a la propiedad el sobrenombre de La Hacienda del Regente.

1771. El científico alemán Christian Ehrendried Weigel inventa un dispositivo de refrigeración de contracorriente para destilar. Es el avance más importante en los últimos 300 años en los procesos de destilación.

1772. El viajero francés Amadeo Freizer (1,682-1,773) quien escribió en su Relato del viaje del mar del sur a las costas de Chile y de Perú, El comercio de mercaderías europeas no es la única razón que trae las naves a Pisco, también se viene para hacer provisión de vino y aguardiente que se encuentran más baratos y en cantidades más grandes que en cualquier otro puerto.

1774. El rey de España mediante decreto prohíbe la exportación de vinos y aguardientes de Perú y Chile al resto de sus colonias. El propósito es proteger la producción y exportación de la metrópoli.

COCINA DE AUTOR

No cabe duda de que las técnicas orientales han sido recibidas por la gastronomía peruana con regocijo, produciendo una espectacular fusión de sabores. ¿Podrás resistirte a esta deliciosa invasión? El Instituto de los Andes te invita a descubrirlo...

Con el Chef Deivi Taibo Uekado

ITAMAE - La Bistecca

 

Miércoles 05 de Agosto / 3:00 PM

 

Menú:

 

Eby Furay en Salsas de Aguaymanto

Saltado de Bondiola de Cerdo en Maracuyá

Fusión de Tiradito de Salmón

Causa Furay de Langostinos en Salsa Acebichada

 

COCINA 106 / CUPO LIMITADO / UNIFORME INDISPENSABLE / Inscripciones en RECEPCION

 

INSTITUTO DE LOS ANDES / Calle "El Sauce" 235 Rinconada - La Molina / Telf: 368-2537 / andes@institutodelosandes.com

 

IMPORTANTE: ALUMNOS NO INSCRITOS ORIGINALMENTE EN EL CURSO PUEDEN COMPLETAR SU CUOTA DE 10 CLASES MAGISTRALES Y ACCEDER A CREDITAJE Y UNA CERTIFICACION ESPECIAL

LA TORTA DEL DIABLO

TORTA DIABLO (DEVIL'S FOOD CAKE) - La Torta Diablo nacio a principios del siglo XX (probablemente en 1905) en el Sur de los Estados Unidos, suele asociarse tambien con la Torta de Terciopelo Rojo (Red Velvet Cake), se caracterizo por ser un ponque de color rojo intenso, de alli ambos nombres. La coloracion se debe a la remolacha que se aplica en su preparacion, que no solo otorga el intenso color rojo, sino que tambien aporta humedad y dulzor. Paso a ser una torta de una enorme popularidad hasta que el color rojo comenzo a ser asociado con el Comunismo y el Cancer, en la segunda mitad del siglo XX.Es por esta razon que los cheffs pasteleros comenzaron a incorporar cacao a la preparacion, con la finalidad de transformarla en una torta de un color caoba oscuro y un sabor achocolatado concentrado y muy agradable, suele acompañarse con un baño/relleno de chocolate. Se le considera la contraparte de la Torta Angel (Angel's Food Cake), que en oposicion es un bizcocho totalmente blanco, pues no incorpora ni yemas de huevo ni margarina ni otros ingredientes de color en su preparacion.

Redaccion: Cesar Moreno

EL AFINADOR DE QUESOS

Por: Alfredo Argilés - El País.com

Dícese que el afinador es aquel profesional que, en tierras francesas, selecciona los quesos que desea mejorar, a la vez que elige los sótanos o cuevas que le permitirán hacerlo con delicadeza y paciencia, otorgando a cada uno -según sus características- la humedad requerida, y con ella la ración de los diversos penicilium que los transforman y engrandecen ante nuestros paladares.

A los que llaman Roquefort les sirven el penicilium roqueforti, que casualmente es el mismo hongo que altera el color y el sabor de otros quesos azules, cuales son el Gorgonzola del Piamonte o el Stichelton, de Stilton, Inglaterra. Y a algunos otros, como el Coulommiers, de pasta blanda, hecho con leche cruda de vaca, le aplican el penicilium candidum para que obtenga sus más brillantes destellos organolépticos y desprenda un típico perfume de almendras.

En otros lugares del mundo no hay afinadores, sino productores, que entregan su mercancía lista para comer sin trasiego ni preparación posterior, ya sean sus orígenes la leche de oveja manchega o la leche cruda de cabra, como sucede con el queso Los Corrales en Almedijar.

A todos ellos reúne en su surtido bazar José Manuel Manglano, comerciante que ha sabido hacer de su tarea ciencia, y que nos expende por una módica cantidad -habida cuenta de las vueltas a las tierras de este mundo que ha tenido que dar para conseguirlos- los productos que señalamos y otros muchos más.

Por ello a sus tiendas se les ha concedido el premio de Mejor Boutique Gastronómica de España, al que habría que añadir a título personal el de pedagogo ejemplar, a la vista de las infinitas y claras explicaciones con que nos abruma cuando queremos degustar el regalo de los dioses.

HELADOS SALADOS

SAINT-GIRONS, Francia (AFP) - Philippe Faur, heladero del terruño, se atreve con los salados - de caviar, foie gras, roquefort - para acompañar los platos en su restaurante de Saint-Girons (Pirineos) e inspirar las cartas de diversos establecimientos reseñados en las guías gastronómicas.

Pieza de buey, helado de roquefort’, ’Ravioli de magret de pato, helado de foie gras’, ’Pichón al foie gras, helado de trufa’, ’Filete de dorada, sorbete de caviar’, la carta del restaurante Tentations anuncia de qué va y el gusto por la mezcla de géneros, un caliente-frío que sorprende las papilas antes de que la armonía invada el paladar.

Encima de una carne o de un pescado, la crema helada se funde como una salsa. Los más golosos la degustan directamente con una cuchara depositada en el plato.

"Empecé con los helados salados en 2002 con la trufa, por ver, y ahí me dije que había un camino para explorar", cuenta Philippe Faur, de 39 años, hijo y nieto de cafetero-heladero.

Ahora propone una carta de un centenar de perfumes: champán, mostaza, jengibre, lavanda, regaliz, aguacate, azafrán, junto al clásico vainilla-chocolate-fresa.

Para el foie gras, acudió a un productor de Perigord, Rougié, proveedor de grandes cocineros, y a la casa Petrossian para el caviar.

En 2007, con su helado de foie gras conquistó en Lyon el Gran Premio Internacional de la Innovación en el Salón Internacional de la Restauración, Hostelería y Alimentación.

"Es innovador. Puede sorprender, pero un 95% de los clientes lo adoran", afirma el cocinero Jean-Marc Granger, venido de un restaurante con estrella Michelin, un hombre que tiene una cintura consecuente con su empleo y una sonrisa abierta.

"Hemos venido a descubrir el helado de foie gras y volveremos. Encontramos el gusto perfectamente, el perfume del foie gras, se combina bien con la carne", se deleita Armand Anglade, que celebra con su esposa 35 años de matrimonio.

Philippe Faur reivindica un proceso de fabricación único en Francia y Europa. Para elaborar un plato de gama alta, busca la excelencia de los frutos, de los ingredientes, y utiliza leche cruda de una granja situada a 5 km de Saint-Girons.

Todos los días, al caer de la tarde, Cécile Soucasse-Bareille lleva la leche ordeñada por la mañana. El éxito de los helados Faur también beneficia a esta joven lechera que coloca a un precio interesante la mitad de su producción, en un período de crisis de la leche.

"El 99,5% de los helados no se hace con leche, sino con leche en polvo y agua. Aquí, hacemos calidad, un trabajo artesanal. Los industriales hacen un producto comestible al menor costo. Nosotro, tardamos dos días para hacer un helado, y ellos, dos horas", explica el artesano-heladero.

"Ahora no queremos ampliarnos demasiado, queremos un desarrollo razonado, conservar nuestra alma y nuestra calidad", prosigue Philippe Faur, que emplea a 14 personas en su taller de fabricación, además del personal del restaurante.

Su última creación es el helado de wasabi (condimento japonés), y la próxima será el de anchoas. "Hemos probado de seta y de bethmale (queso local) pero no fue satisfactorio", lamenta.

El año próximo, más que otro perfume original, Philippe Faur prepara "una innovación mundial", según él: un sorbete con un 95% de frutas.

HISTORIA DE LA MOSTAZA

POR: CARLOS AZCOYTIA DESDE SEVILLA, ESPAÑA - www.historiacocina.com

La Mostaza es una planta anual de la familia de las crucíferas que crece en toda la cuenca mediterránea, existiendo unas cuarenta especies distintas en la Tierra, sólo teniendo interés gastronómico y médico la llamada mostaza blanca ‘sinapis alba’, la mostaza negra ‘sinapis nigra’ y la llamada mostaza salvaje ‘sinapis arvensis’.

El nombre de mostaza se aplica tanto a la planta como a la semilla y a la salsa hecha con las semillas que se preparan de diversas formas, lo curioso es que el nombre clásico para denominarla en castellano era jenabe, que a su vez venía del latín sinapi, que a su vez viene del griego con el mismo nombre, de ahí la palabra sinapismos, que no es otra cosa que cataplasmas de mostaza aplicadas al pecho como remedio de catarros y otras afecciones pulmonares. El nombre como lo conocemos hoy aparece por primera vez en Francia hacia el año 1220, derivada de la palabra latinas ‘mustum’, así que la primera constancia que se tiene del nombre es ‘moutarde’, los estudiosos de las etimologías dicen que proviene del vocablo popular ‘mustum ardens’ o lo que es lo mismo que decir ‘mosto ardiente’ por tener los romanos la costumbre de añadir, o diluir, granos de mostaza en el zumo de la uva. Lo cierto es que en la misma época aparece en castellano con el nombre de mostaza y en Italia con el de mostrada.

La mostaza se conoce desde muy antiguo y no podría precisar cuando se tiene constancia de la primera cita de esta planta, pero ya en el Nuevo Testamento, en una de las parábolas de Jesucristo, concretamente en San Mateo, capítulo XIII, versículo 31-32), dice: Es semejante el reino de los cielos a un grano de mostaza que toma uno y siembra en el campo; y con ser la más pequeña de todas las semillas, cuando ha crecido es la más grande de todas las hortalizas y llega a hacerse un árbol, de suerte que las aves del cielo vienen a anidar en sus ramas".

Los griegos la utilizaban como planta para condimentar sus platos y Pitágoras la recomendaba por creer que aumentaba la memoria y daba alegría al espíritu; también se sabe que el botánico Teofrasto la cultivaba en los jardines.

Los romanos la tenían tanto como planta medicinal, la consideraban excelente contra los dolores de cabeza o como digestivo, y como condimento, siendo Plinio el que nos indica que era un componente esencial en la elaboración del famoso ‘moretum’. Los romanos la utilizaban en sus vinos especiados y también confitaban en vinagre sus hojas.

Es en la Edad Media cuando toma verdadero auge esta planta en Europa, ya que la cocina se llena de especias, se abusa sobre manera de la condimentación de las carnes, en parte por la dificultad de la cocción y también para disimular, en algunos casos, el gusto dudoso o corrompido de ellas, eran épocas donde el comercio de especias podía hacer rico a un hombre en un solo viaje a Oriente, ver nuestros artículos dedicados a la Ruta de las Especias o el monográfico que dedicamos a Marco Polo, e incluso el artículo titulado ‘Un recorrido de 400 años por la mesa de los monarcas españoles’.

En el siglo XIII se produce y consume en grandes cantidades en toda Europa, siendo las ciudades de Cremona en Italia y Dijon en Francia las que más tierras dedicaron a su cultivo, incluso hasta hoy llega esa costumbre, ya que Dijon, capital de la región de la Borgoña, produce en la actualidad el cincuenta por ciento de la producción total de mostaza en el mundo

Tanto predicamento tenía la mostaza que, a modo de anécdota, contaré un hecho acaecido en el año 1543, según cuenta el cronista  Jean Froissart, cronista de la guerra de los Cien años, referente al ruego de los magistrados de Saint Didier pidiendo que no devastaran las tropas de Eduardo III de Inglaterra las cosechas y los campos temiendo las hambrunas posteriores a lo que les contestó su general Plantagenet: “¡Imposible! Una guerra sin fuego es como una morcilla sin mostaza”.

Como contaba anteriormente la mostaza de Dijon se hizo famosa desde el siglo XIII, siendo al siglo siguiente cuando se consolida como producto de la región haciéndose de forma líquida y seca. Ya en el siglo XVII un tal Savelette fabricó la primera mostaza fina, posteriormente un tal Maille fabricó veinticuatro clases de mostaza: al ajo, a las trufas, al estragón, a la menta, a las anchoas, etc. Su competidor Bardin inventó otras cuarenta formas o clases de mostaza, la mayoría de ellas imposibles de reproducir hoy, como pueden ser  las hechas a las mil flores, a la rosa, a la naranja o a la vainilla. Como vemos un mundo de sabores florece alrededor de la mostaza. En esa época se hace célebre una copla que traducimos del francés y que dice: “Dios nos guarde de tres cosas: Del buey salado sin mostaza. Del criado que se cuida o regala. De una mujer que se maquilla”.

Otra anécdota relaciona con la mostaza la tenemos en Aviñón en el siglo XV cuando el Papa Juan XXII (1314-1334) nombró a un sobrino suyo, el cual era un inútil total, como ‘Primer mostacero del Papa’, para que después el lector se fíe de lo que dice el Vaticano cuando preconiza que las decisiones del Santo Padre son infalibles y que hablan por boca de Dios, sobre este hecho Alphonse Daudet se hace eco en su obra ‘Lettes de mon moulin’.y en Francia existe el dicho “se cree el primer mostacero del Papa” como signo de ser un creído. De esta misma época es el libro del cocinero del rey Carlos VI de Francia Taillevent, titulado ‘Le Viander’ en la por primera vez utiliza mostaza en recetas análogas a las que conocemos hoy.

En España y en el Siglo de Oro la mostaza está presente en la llamada Biblia de la cocina del barroco escrita por Francisco Martínez Motiño, cocinero del rey Felipe III, el libro escrito en 1611 y titulado "Arte de la cocina, pastelería, vizcochería y conservería” donde hay una receta ‘española’ sobre la mostaza que transcribo en su totalidad para recreo de los interesados en el tema:

Tomarás cuatro arrobas de uvas negras, las desgranarás, echarás los granos en un caldero o perol de cobre, ponlos sobre las trévedes con lumbre, y cueza una hora: luego déjalo enfriar y escurre todo el mosto que saliere; luego estruja las uvas todo cuanto pudieres en una estameña: después de haber secado el mosto lo pondrás a cocer, y cueza hasta que mengüe la mitad y un poco más, luego déjalo enfriar, toma una libra de polvo de mostaza que sea muy fina, desátala con vinagre muy fuerte, de manera que se haga una masilla, déjala estar así cosa de seis horas: luego la pondrás en un barreño o perol, ve echando mosto poco a poco, y desatando la mostaza hasta que esté bien rala: luego échala en una olla vidriada y déjala estar un día destapada: luego tápala con un corcho, pónle por encima un pergamino: y el mosto que te sobrare lo has de guardar en una ollita vidriada, muy bien tapada; y cuando la mostaza se endureciere y perdiere la fortaleza, con el arrope que te sobró podrás desatar un poco de polvo de mostaza, habiendo hecho la masilla con vinagre, como está dicho, y aderezarás la mostaza, de manera que no esté dura, y esté picante; y si esta mostaza se te espesare mucho entre año, y no tuvieres arrope, desatarán un poco de polvo de mostaza con un poco de vinagre y un poco de agua, y lo dejarás estar dos o tres horas para que pierda la verdura. Aderezarás Una ollita de mostaza, cosa que puede durar diez o doce días;  y en acabándose esta, adereza otra para otros tantos; y esto se puede hacer porque el arrope con el que se hizo la mostaza estaba tan negro y tan subido de punto, que se vendrá a endulzar a los cuatro o cinco meses; mas tiene buen remedio en lo que tengo dicho, que si esta mostaza se hiciera con mosto de uvas tintas, sacadas del lagar en lagar, sale la mostaza morada, y si las aderezas con mostaza y vinagre, quedaría parda; y si no apurases tanto el arrope, también se corrompería a cosa de tres o cuatro meses después de hecha; y así más vale aderezarla entre año, que no que se eche a perder de manera que no se pueda remediar. En el arrope con que se hace la mostaza podrás echar membrillos cuando se cuece, para que tome aquel gusto; también se suele echar clavo y canela; más yo lo he experimentado y es mejor el arrope como está dicho, sin echar ninguna cosa más que el polvo de la mostaza. Y si quisieres hacer esta mostaza sin hacer la masita del polvo de la mostaza en vinagre, sino echar el polvo en una pieza, y desatarla con el mismo arrope, sin echar gota de vinagre, estará más segura de que no se pierda entre año, haciéndola de esta manera; la echarás en una olla vidriada, la dejarás destapada, veinticuatro horas para que eche la verdina fuera; hará una espuma, que la quitarás con un cucharón; taparás la olla con un corcho, que esté muy justo, y luego un pergamino encima, porque no pierda la fuerza; y si entre año se endulzare se tornará a aderezar como queda dicho anteriormente”.

En la primera Guerra Mundial se hizo tristemente famoso el llamado 'gas mostaza', llamado así porque la iperita tiene un olor y se parece al aceite que suelta la mostaza llamado isotiociato de alilo que es el que le aporta el gusto picante.

El presente de la mostaza es desalentador al estar circunscrita a saborizante de las mal sanas hamburguesas o salchichas de plástico que sirven en los pomposamente llamados restaurantes de comida rápida, aunque todavía predomine el buen gusto en la cocina inglesa en su ‘roast-beef’ o en salsa como la ‘Cumberland’ hecha con Oporto y en la cocina francesa con su salsa ‘Robert’ inventada en el siglo XVIII por Robert Vinot., sigamos dándole la dignidad a este alimento y sirva este artículo como reivindicación del noble arte de la elaboración de este magnífico producto.